X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Sala de Visionado

El Síndrome de Diógenes Intelectual

Publicada 30/11/2016 a las 06:00 Actualizada 29/11/2016 a las 19:29    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 17

Ando estos días un poco más confundido de lo habitual. Y la culpa, cómo no, es una vez más de la televisión. Se ha extendido una encendida polémica respecto a la producción Lo que escondían sus ojos, emitida en Telecinco. La serie, basada en una novela de la periodista Nieves Herrero, cuenta con una cuidada puesta en escena que nadie ha discutido, comparada con los estándares habituales de la ficción de prime time que se realiza en España. La novela transcurre en plena postguerra, aunque intencionadamente se aísla de la situación política española de la época. La dictadura, la represión y la persecución quedan fuera del foco de la serie, que se centra en una historia de amor protagonizada por Serrano Súñer, uno de los personajes políticos más destacados del franquismo.



Hay, con toda seguridad, una encomiable voluntad por parte de la autora, de los productores y de la cadena de eludir los escabrosos episodios políticos que envolvieron la historia real para no enturbiar su objetivo principal: hacer una miniserie centrada en elementos románticos. Pero al hacerlo, inevitablemente, se produce un efecto secundario. Al ficcionar una parte de la historia corremos el riesgo de deformar sustancialmente la realidad original. Es curioso mirar el diccionario, porque las palabras ayudan en este caso a liarnos un poco más. Historiar, en castellano, se refiere a la creación o composición de narraciones sobre hechos ocurridos. Historiar no obliga a una fidelidad extrema con la realidad acaecida. Por tanto, historiar la historia, no implica la recreación fidedigna de los acontecimientos que se abordan.

La polémica coincide en el tiempo con un fenómeno televisivo que ha tenido un éxito arrollador en medio mundo. Me refiero a la aclamada serie The Crown (La Corona), de la que ya hicimos una extensa reseña hace un par de semanas en esta columna. Se trata de una superproducción en la que se han invertido 100 millones de dólares, centrada en el reinado de Isabel II, desde su llegada al trono en febrero de 1952, con apenas 26 años de edad. Los diez episodios de la primera temporada se centran en la muerte del Rey Jorge VI y los primeros años del reinado de su hija mayor. En ese período, Winston Churchill, hasta su dimisión en 1955, desempeñó como Primer Ministro un papel clave en la formación de la joven reina.



La serie es una obra personal de Peter Morgan que ya había abordado la misma temática en la película The Queen y en la obra de teatro The Audience. Morgan ha historiado la historia. En The Crown se hace una recreación, aparentemente fidedigna, que no hace distinción alguna entre escenas que reproducen con gran verosimilitud hechos reales, y añade, de cosecha propia, aportaciones ficcionadas que completan la narración. A menudo, se intercalan incluso imágenes reales sacadas de los archivos históricos de la BBC que dan sin duda una gran fuerza realista a la producción. La red está llena de artículos que diseccionan qué partes son reales y cuáles son creaciones libres del autor.

Como en toda serie audiovisual, la elección de los actores, el tono de la dirección, el estilo de la realización, el tratamiento escenográfico, la música, la luz,… son elementos que añaden valores de gran carga emocional que condicionan sin duda el juicio de cualquier espectador. La serie es una impresionante producción a la que es muy difícil resistirse. Es complicado no encariñarse con los principales personajes. Mucho más si no se conocen a los protagonistas reales a los que se refiere el argumento y no se tiene información suficiente sobre los acontecimientos que se abordan. La serie de Peter Morgan tiene en todo momento una poderosa carga editorial que apuesta de forma maniquea por quién merece un juicio benévolo y quién una crítica más o menos soslayada.

No hago más que encontrar seguidores absolutamente entregados a la serie. Lo que más me llama la atención es que llega incluso a jóvenes de firmes convicciones republicanas que disfrutan de los valores en los que la serie se asienta. Básicamente, un entregado canto a la monarquía más tradicional. The Crown defiende con gran eficacia la necesidad de una institución basada en una solemnidad cuasi divina, que completa y refuerza el papel del Gobierno como responsable de una eficaz gestión política. Evidentemente, Peter Morgan, Netflix, la corona británica y toda la Commonwealth tienen todo el derecho del mundo a presentar su visión de esa parte de la historia. Sólo queda una pregunta en el aire ¿Es correcto utilizar el recurso de historiar la historia real sin avisar de que se trata de una ficción?

Es evidente que, para la inmensa mayoría de los espectadores de todo el mundo, esta serie será la primera y posiblemente la última aproximación que hará a este período de la historia. Y es más que probable que su juicio no se limite a valorar una obra televisiva, sino que se extenderá a los personajes y a los hechos en los que se basa el argumento. No es menos evidente que lo que aquí planteo es totalmente perdedor. Buena parte de la industria audiovisual acostumbra a realizar este tipo de producciones desde hace décadas. Estamos mucho más que habituados. Y, sin embargo, no termino de asumirlo. En semanas anteriores ya hemos caído en reflexiones similares en series como Narcos o The People vs O.J. Simpson.

Hoy en día, la televisión ha acabado por sustituir buena parte del consumo de información y entretenimiento de los ciudadanos de todo el mundo. Por suerte, los adultos no tenemos que pasar exámenes para el desempeño de nuestra vida cotidiana. Tengo cierta pesimista curiosidad por saber qué conocimiento tenemos de la historia del planeta que habitamos. Entre la ficción, la historia real, la realidad ficcionada y las increíbles realidades que nos toca vivir supongo que padecemos en nuestro cerebro una especie de Síndrome de Diógenes Intelectual. Durante años, acumulamos en nuestra memoria miles de imágenes y datos imposibles de ordenar y administrar y que cada día aumentan de volumen. Por si todo esto fuera poco, ahora vivimos en la era Internet y hemos conseguido hacer crecer de forma ilimitada el acceso a la información. Es imposible saber lo que sabemos, lo que deberíamos saber y lo que nos falta por saber. Y ni siquiera sabemos si lo que sabemos es ficción o realidad.

Ya dije que andaba un poco confundido estos días. Debe ser un efecto colateral del Síndrome de Diógenes Intelectual.


Hazte socio de infolibre



17 Comentarios
  • +mad +mad 01/12/16 04:43

    la clave, para mi, después de leerte el artículo (gracias) no sería (como te preguntas) si "¿es correcto utilizar el recurso de historiar la historia real sin avisar de que se trata de una ficción?" sino si es lícito historiar (cambiar la historia con los matices de tu ideología propia o intereses, o con los matices de tus necesidades comerciales) para hacer política (proselitismo de unas ideas y no de otras) // No hay nada en una película que sea digamos azar o "no intencionado" (si ya se que a veces si, pero con excepciones, cuando ocurre casi siempre terminas diciendo que el director de la película no sabe lo que quería decir, o que "el montaje es muy malo" o confuso) lo que planteo es que no solo lo que cuentas, sino lo que no cuentas, lo que apartas u ocultas, es lo que define la película, lo que dices y lo que podrías haber dicho y no dices, y lo que parece que ibas a decir y los espectadores piensan pero les haces un quiebro y dices otra cosa, y hay que aprender a ver cine de esa forma, como un formato en el que nos cuentan como piensan otras personas o como viven, o sienten.. y la obra viene definida por lo que deciden contar y lo que deciden no contar, que podrían haber contado pero han decido no hacerlo (director/ra, o guionistas, productor, montador/a etc, quien tenga el "control" ideológico de la obra)

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    0

    0

    • +mad +mad 07/12/16 03:08

      sobre esta otra miniserie de tele5 El padre de Caín' http://www.telecinco.es/tvmovies/padre-de-cain/episodio-1/Bienvenido-Intxaurrondo-Fort-Apache_2_2285355155.html dicen que "El año de 1980 fue el más sangriento en la lucha contra el terrorismo de ETA" pues aconsejo buscar el año 1980 en los apéndices de víctimas del siguiente libro: https://books.google.es/books?hl=es&id=4d0zAQAAIAAJ&dq=la+transici%C3%B3n+sangrienta&focus=searchwithinvolume&q=1980 (la historia completa es esa, mas las víctimas que también faltan en ese libro)

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

    • Bacante Bacante 03/12/16 20:21

      Ideología por un tubo.  La empalagosa Nieves Herrero está resultando, aparte de morbosaza,  una fascistona de tomo y lomo.  

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      0

      0

      • +mad +mad 07/12/16 02:46

        pues aquí otra mas de historiar la historia, la miniserie de Tele5 sobre el GAL (nada menos) desde el punto de vista de Rafael Vera (nada menos) que ha escrito un libro en el que, parece ser, que se basa la miniserie: http://www.telecinco.es/tvmovies/padre-de-cain/episodio-1/Bienvenido-Intxaurrondo-Fort-Apache_2_2285355155.html

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        0

  • Ambón Ambón 30/11/16 17:17

    ¿Alguien se imagina una novelita romántica hecha en Alemania sobre los amores de Goering? Hasta donde me llega la información eso sería ilegal por ¿apología del nazismo?, pero claro el fascismo español no perdió la guerra, la gano, y sus descendientes y herederos están en el poder y suena feo estár hablando de los crímenes del abuelo

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • Bacante Bacante 30/11/16 21:10

      Sí señor!  Pero esto es Españistán. 

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • Sancho Sancho 30/11/16 16:24

    ¡Menuda castaña pilonga! Así que una historia de romances con el nazi fascista Serrano-Súñer, el "cuñadísimo". Sí, es deformar la historia de una manera burda y garrapiñada hasta la náusea. Tiene que tener la señora Nieves Herrero una parálisis mental de impresión, porque hablar de semejante tipejo miserable sin contar ni una sola de las barbaridades que hizo o dijo...con ese "ojo clínico" que tenía y esa visón y capacidad de anticipar suya, que a cualquiera que no hubiera sido el cuñado enchufado del asesino Franco, le hubiera costado ser fusilado al minuto siguiente por sus desastrosos puntos de vista de la situación, del desarrollo de los acontecimientos según su "tremenda intuición", su ceguera diplomática, su belicismo cobarde y a favor de ganador, su engreimiento ridículo, su apestosa cursilería, su creencia en ser una de las personalidades más importantes de su época...Ya hay que tener una idea deformada, o más aún: una idea degenerada de la figura de este maniquí de mierda, hipócrita, mentiroso cuando se inventó su biografía, ruin, ladrón, sociópata  al que más le importó el sufrimiento de los españoles: o sea, un antipatriota de tomo y lomo.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • Bacante Bacante 03/12/16 20:19

      Y filonazi,  no te olvides, Sáncho. Para vomitar. 

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • Itsasmir Itsasmir 30/11/16 15:53

    Nieves Herrero. Suficiente. Qué la vea quien quiera, que a mi no me van a pillar.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • EAJ49radio EAJ49radio 30/11/16 15:21

    No estoy entre los seguidores de esta serie, lo hice a propósito, leí la reseña y no me molesté en seguirla. Lo mismo me ha ocurrido con The Crown. Admiro las serie de la BBC y las británicas en general pero cuando hay otras multinacionales colaborando las miro con lupa. Ésta serie nacional es verdad que es producción privada y quién la vea allá él, el criterio que tenemos es bastante bajo. Estoy muy de acuerdo con el comentario nº6 de jl6666 que hace al comentario de José Miguel Contreras

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • M.T M.T 30/11/16 12:46

    Lo que se propone y se ofrece en TV debería tener mayor calidad y altura. Además de entretener, los programas informan y de alguna manera forman. En este caso no sé si se trata más bien de deformar.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • korrosivo korrosivo 30/11/16 10:48

    Algunas obras, con saber quién las escribe, quedan de antemano calificadas. De Nieves Herrero está todo dicho con una palabra: juntaletras. Y de las de sin ton ni su correspondiente son. Para besugos.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 4 Respuestas

    0

    0

    • Bacante Bacante 30/11/16 11:06

      Espero que para los besugos  pase también sin pena ni gloria. En cierto modo, subleva que sean capaces de endilgarnos productos de tamaña  índole. 

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 3 Respuestas

      0

      0

      • José Miguel Contreras José Miguel Contreras 30/11/16 11:54

        No tiene subvención alguna. Es iniciativa totalmente privada. Ayer obtuvo un 18,7% de audiencia y fue vista por más de 3,2 millones de espectadores.

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 2 Respuestas

        0

        0

        • jl6666 jl6666 30/11/16 13:29

          Un millón de moscas no pueden estar equivocadas: "comamos mierda" y nos la sirven "a calderadas"

          Responder

          Denunciar comentario

          Ocultar 1 Respuestas

          0

          0

          • Bacante Bacante 30/11/16 13:43

            Muchos no repetiremos.  Algo es algo.  Como dice el autor,  depende de dineros privados.  ¿Qué tiene la Herrero para según y quiénes? 

            Responder

            Denunciar comentario

            0

            0

  • Bacante Bacante 30/11/16 09:46

    Debo decir que anoche vi un buen rato la serie que usted cita,  un bodrio de campeonato. Es sosa,  acartonada, sin ni siquiera eso que llaman romanticismo, aburrida y ridícula.  ¡Hacía dos años del fin de nuestra guerra y aquello asemejaba al reino de nunca jamás! Los diálogos, espantosos,  y para qué seguir.  Al menos, pudimos reírnos con el chiquitajo de aflautada voz, pese a la indignación que hubiera podido causarnos  el olvido y desprecio de la señora Herrero hacia el resto de la población española. Insisto por si no ha quedado claro: no da la talla en ningún aspecto que se analice. ¿Ha sido subvencionada? 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

Lo más...
 
Opinión
  • El vídeo de la semana Juan Ramón Lucas Juan Ramón Lucas

    De calle

    Es previsible que sigan las manifestaciones y algaradas, igual que es previsible que la justicia siga actuando, y unos y otros se alimenten en el bucle que con tanto acierto había calculado el independentismo.
  • Muy fan de... Raquel Martos Raquel Martos

    La política de hartura

    Pensando en el 'monotema' del 1-O, me pareció envidiable la imagen de los peces esperando a que amaine el temporal para poder volver a practicar natación y disfrutar de la sal de la vida.
  • La Mirada Internacional Fernando Berlín Fernando Berlín

    Cambiar de interlocutores

    Fernando Berlín explica cómo ve la prensa internacional la escalada de tensión entre la Generalitat y el Gobierno central.
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre