Sobre este blog

El barrio es nuestro es un blog colectivo alimentado por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). El nombre alude al viejo grito de guerra del movimiento vecinal que sirve para reivindicar el protagonismo de la vecindad en los asuntos que la afectan, a menudo frente a aquellos que solo ven en el territorio un lugar de negocio y amenazan su expulsión.

Barrios vulnerables y vecindarios en lucha por el derecho a la ciudad

Agustín Hernández Aja e Isabel González García

El movimiento vecinal celebró el pasado 22 de junio los 50 años de su primera gran movilización autorizada, cuando más de 50.000 vecinos y vecinas se manifestaron por la calle Preciados de Madrid para denunciar la carestía de la vida y exigir la legalización de las asociaciones vecinales ¿Qué ha pasado desde entonces en nuestros barrios? ¿Cómo están ahora sus vecinas y vecinos?

Dos días después de ese aniversario se publicó el Catálogo de Barrios Vulnerables de España 2021, cuyo objetivo es localizar aquellos barrios donde la población residente vive en unas condiciones sensiblemente peores que las del conjunto de la población española, en base a tres criterios: las condiciones materiales del espacio en el que reside, la calidad del empleo y los salarios, y el nivel educativo. Esta es la cuarta edición de un catálogo que se actualiza con cada Censo de Población y Viviendas desde 1991, dando continuidad a una serie histórica de 30 años que realiza el Grupo de Investigación en Arquitectura y Urbanismo Sostenible (GIAU+S) de la Universidad Politécnica de Madrid por encargo del Ministerio de Agenda Urbana y Vivienda y que alimenta y actualiza los datos del Observatorio de la Vulnerabilidad Urbana de dicho Ministerio.

En total, se han identificado 993 barrios vulnerables en 153 ciudades españolas, correspondientes a todas las capitales de provincia y a los municipios de más de 50.000 habitantes. La principal conclusión de la investigación es que, a lo largo de las tres décadas analizadas —incluyendo los Catálogos de 1991, 2001 y 2011—, continúan consolidándose los desequilibrios internos de las ciudades españolas, aumentando de forma significativa y continuada la población vulnerable. Así, mientras que en 1991 se habían delimitado 370 barrios vulnerables en las ciudades analizadas, en 2021 los barrios vulnerables casi se triplican, llegando a 993 los que se pueden considerar vulnerables. En población significa que si en 1991 en torno a un 14% de la población analizada vivía en un barrio vulnerable, en 2021 más del 30% de la población analizada vive en una de estas zonas. Un incremento de más del doble.

Si en 1991 en torno a un 14% de la población de las ciudades de más de 50.000 habitantes y de las capitales de provincia vivía en un barrio vulnerable, en 2021 ya era más del 30%

Asimismo, el análisis evidencia el desplazamiento progresivo de los barrios vulnerables desde los centros históricos y las áreas centrales de las ciudades hacia los barrios de la periferia urbana.

Es importante recordar que parte de la ciudadanía conserva en la memoria las grandes transformaciones urbanas de los años 80, un tiempo en el que los primeros ayuntamientos democráticos tenían la certeza de que la ciudad era desigual y que había que poner en marcha toda la maquinaria pública para actuar sobre los barrios de la periferia (aún no hablábamos de barrios vulnerables), para acercarlos en calidad y servicios a la ciudad en la que se enclavaban. El vecindario era consciente de que tenía carencias en distintos frentes: el laboral, con un paro disparado y unas condiciones salariales por debajo de sus necesidades; la educación de sus hijas e hijos, como medio de promoción social; la calidad espacial de los barrios en los que habitaban, fruto de la avaricia miserable de los promotores inmobiliarios y de la desidia municipal. En ese momento, pasaron a la acción y consiguieron éxitos significativos en las tres dimensiones del problema, construyendo de forma empírica el Derecho a la Ciudad.

Ya antes de la crisis inmobiliaria de 2008 se había detectado que estos barrios volvían a alejarse de la ciudad más próspera. En medio de la burbuja inmobiliaria, los recursos públicos no se destinaron a mejorar las condiciones de estas áreas sino a construir nuevos desarrollos eminentemente inmobiliarios. Se habían creado las condiciones para un terremoto social y económico que fue más agudo en los barrios periféricos y en las poblaciones de rentas bajas, que vieron esfumarse sus ahorros y sus proyectos vitales obligadas a volver a unos barrios que no habían tenido las inversiones necesarias para asegurar su calidad de vida. Más tarde llegó la covid y después la guerra de Ucrania, por no hablar de las cada vez más extremas condiciones climáticas que afectan con especial virulencia a la población que reside en los barrios más vulnerables. Los barrios más desfavorecidos han desaparecido del proyecto de ciudad globalizada, que oculta e ignora sus múltiples carencias, dejándolos languidecer sin remedio. Véase el caso de algunas de nuestras ciudades más prósperas y exitosas como Madrid, que ha pasado de tener 78 barrios vulnerables en 1991 a 114 en 2021.

Los barrios más desfavorecidos han desaparecido del proyecto de ciudad globalizada, que oculta e ignora sus múltiples carencias. Madrid ha pasado de tener 78 barrios vulnerables en 1991 a 114 en 2021

Cuando hablamos de barrios vulnerables no nos referimos a espacios que se encuentran en condiciones de marginalidad extrema, ni en los que las condiciones materiales de su entorno son inasumibles. Hacemos referencia a aquellos cuyas condiciones materiales, económicas y de capacidades de su población son tales que tendrían difícil mantener su calidad de vida ante un problema de cierta entidad. Son barrios que acumulan deuda de inversiones y de proyectos de regeneración social y ambiental.

La mayoría de estos barrios fueron concebidos ya como espacios subsidiarios de la ciudad, con mínimas condiciones de habitabilidad y deficiente acceso a las dotaciones públicas o a la ciudad central. Las poblaciones de estos barrios no pueden dejar de sentirse estafadas por la acción pública que, en lugar de invertir en estos espacios para resolver sus carencias, ha preferido mejorar aún más la calidad de aquellos espacios donde viven las poblaciones mejor instaladas ¿Qué pueden sentir los vecinos y vecinas de la periferia madrileña cuando ven cómo una y otra vez se hacen inversiones en los barrios de más renta, mientras que a la puerta de su casa malvive un raquítico arbusto junto a un bache aparecido varios años atrás?

Los barrios vulnerables están vivos, desarrollan multitud de iniciativas, crean cultura sin apoyo municipal

Estos barrios han cumplido su parte del trato: han trabajado, han cargado con los recortes de la crisis, han dado estudios a sus hijos y se encuentran con que ahora son espacios sobrantes de la ciudad global.

Son barrios vulnerables pero no hay que olvidar que están vivos, desarrollan multitud de iniciativas, crean cultura sin apoyo municipal y son conscientes de una manera intuitiva de los retos a los que se enfrentan nuestras ciudades. No solo piden mejoras materiales, sino el reconocimiento de su identidad y su historia. Entienden el Derecho a la Ciudad como fruto de acción consciente y decidida de la ciudadanía en la construcción del espacio en el que habitan. ¿Quién mejor que ellos para hacerlo? Son barrios vulnerables conscientes de sus carencias y que no se resignan a que estas persistan y se incrementen.

Agustín Hernández Aja es catedrático emérito del DUyOT (Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio) de la Universidad Politécnica de Madrid e investigador principal del Catálogo de Barrios Vulnerables de España 2021, 2011, 2001, 1991

Isabel González García es profesora titular del DUyOT de la Universidad Politécnica de Madrid y responsable del GIAU+S

Agustín Hernández Aja e Isabel González García

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El barrio es nuestro es un blog colectivo alimentado por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). El nombre alude al viejo grito de guerra del movimiento vecinal que sirve para reivindicar el protagonismo de la vecindad en los asuntos que la afectan, a menudo frente a aquellos que solo ven en el territorio un lugar de negocio y amenazan su expulsión.

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Publicado el
17 de julio de 2026 - 06:01 h
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