¡A la escucha!

¿Y mañana qué?

Sí, las mujeres hemos parado hoy. Nos hemos declarado en huelga. El objetivo es paralizar el país, el mundo. El horizonte idílico es lo que ocurrió en Islandia en 1975: la huelga la secundaron el 90% de mujeres y el país, efectivamente, se paralizó. Poco después elegían por primera vez a una mujer para dirigir el gobierno. La primera huelga feminista. Y aquí estamos ahora, intentando lograr que se visibilice el papel de la mujer en el mundo. Pero me preocupa más lo que ocurra mañana, y pasado. Hoy todos, o casi todos, nos miran con buenos ojos a quienes paramos, nos animan incluso a secundar la huelga. Pero ¿qué pasa mañana? ¿Y pasado? Hoy todos se van a colgar el lazo morado, van a hablar de ese 50% de la población tan necesario, del papel esencial de la mujer, del talento femenino pero mañana toca gestionar todo esto. Toca de verdad sentarse y tomar medidas y aquí no veo tanto entusiasmo.

Eche un vistazo a su alrededor: analice cuántas mujeres son parte de su día a día. Quiénes fueron fundamentales para que usted llegara hasta aquí, para que pudiera estudiar, para que pudiera vivir en su casa, qué arquitecta diseñó el edificio, qué abogada pleiteó por lograr sus derechos. Y qué mujeres son fundamentales para que hoy por ejemplo llegue al trabajo, quién le ha llevado, quién le va a dar de comer o quién se ha quedado al cuidado de sus hijos o mayores para que usted hoy pueda estar en su oficina leyendo este artículo. El objetivo de esta huelga es visibilizar que sin nosotras todo eso deja de hacerse: no son tareas que en caso de no estar las asuma otro persona, un hombre. Sin nosotras, muchos de esos gestos cotidianos desaparecen. Pero aunque algunos lo hayan querido ver así, esta no es una huelga contra los hombres sino contra un sistema que penaliza a la mujer. Buscamos un sistema mucho más igualitario, que premie el esfuerzo al margen del género, que busque la igualdad salarial, que deje de ser paternalista con aquella mujer que desea ser madre o formar una familia. El paro de hoy es contra un modelo de sociedad. Y aquí reconozco que no todas las mujeres se han sentido libres para poder sumarse o negarse a hacer huelga. Ha habido, de nuevo, tal politización y utilización de esta convocatoria, que el hecho de secundarla o negarte a hacerla te señalaba.

Cada colectivo se ha ido sumando al paro cargado con sus razones. Las mujeres que se dedican a la ciencia porque están hartas de ser minoría, porque quieren que se les reconozca su talento, su aportación a investigaciones claves. Sólo el 3% de los Nobel en esta materia han sido para mujeres y la historia nos ha demostrado que esa cifra debería de haber sido mayor. Las mujeres periodistas también nos hemos sumado con el lema #LasPeriodistasParamos. Porque en nuestro sector también hay manifiestas desigualdades. También hay brecha salarial, también hay machismo. También se nos juzga por el hecho de ser mujer y periodista, hay mucho paternalismo en esta profesión. Y pocas ganas de tomar medidas reales para lograr la plena igualdad. Me enorgullezco de pertenecer a la primera cadena que apostó por poner a sólo mujeres al frente de sus informativos. Fuimos pioneros en eso. Sólo voces femeninas. Un primer gran paso que hay que continuar. Porque si seguimos mirando hacia ese techo de cristal, efectivamente no hay mujeres al frente de las redacciones. Ahora mismo no hay una sola mujer dirigiendo los informativos de los canales nacionales. ¡Ni una! Y en esto hemos retrocedido señores. ¿Hablamos de Pilar Miró? Fue la primera mujer en dirigir RTVE. ¡Eran los años 80! Estoy convencida de que si entonces le hubiesen dicho a la propia Pilar Miró que 40 años después su caso seguiría siendo una excepción se echaría las manos a la cabeza. Así que sí.

Hoy ellos, los hombres, hablarán en las teles, en las radios, en las tertulias, de la necesidad de apostar por la mujer, de empoderarla (este término no acaba de gustarme), de romper las barreras, de conceder bajas paternales de 4 meses como las de las mujeres. Ellos hablarán mucho de esto. Pero muy pocos estarían dispuestos a dejar entrar a las mujeres en los despachos. A dejarse dirigir por ellas. El informativo que presento está hecho sólo por mujeres: la realizadora es una mujer, la productora también, la editora y las dos ayudantes de edición y quien les “habla” aquí. Un informativo hecho por mujeres en una redacción que no está dirigida por mujeres. Y nuestro caso se repite en tantas y tantas redacciones. Y la mirada femenina es necesaria para contar la realidad. Tanto como la masculina.

Así que sí. Hoy no nos verán, ni nos leerán, ni nos escucharán hablar de esto. Sólo a ellos. Pero espero que mañana no se olviden de todo lo que van a decir hoy y de verdad se empiecen a tomar medidas. Hay toda una generación de mujeres formándose para poder acceder al mercado laboral en unos años. Son mujeres con sueños, con ilusiones. Mujeres a las que les gusta escuchar qué tienen que decir ellos. Esas mujeres son vuestras hijas. Y a ellas les debéis, les debemos, poder soñar con que este cambio puede ser real.

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