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Cuidar la vida

Imagen de archivo de una enfermera acompañado a un anciano en una residencia.

Sonia Guerra López

La filósofa malagueña María Zambrano afirmaba que "pertenece a la esencia trágica de la vida el necesitar del otro aun para la libertad". Y bien cierto es. Los seres humanos necesitamos que nos cuiden para sobrevivir. Desde que nacemos hasta que morimos, todos y cada una de nosotras necesitamos al Otro (con permiso de Zambrano, normalmente a la Otra), en distintos momentos de nuestras vidas, para no morir.

No todas las personas disfrutan del privilegio del acompañamiento afectivo de un ser querido a tiempo completo y/o de la capacidad adquisitiva para contratar la atención y/o las tecnologías necesarias para vivir con dignidad. Es el Estado, y su capacidad para implementar políticas públicas, el que debe garantizar la igualdad de oportunidades de todos y todas para ser cuidados. En 2006, el Presidente José Luís Rodríguez Zapatero soñó con una España en la que todas las personas gozásemos del derecho a ser cuidadas. Y lo hizo realidad: la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia.

En 2011, el Partido Popular, con sus políticas austericidas, vulneró el derecho recién conquistado por las personas dependientes. Sus siete años de desgobierno supusieron que más de 235.000 españoles y españolas, a pesar de tener el grado reconocido de dependencia, deambulasen en el limbo de las listas de espera eternas, y que las Comunidades Autónomas dejasen de ingresar más de 1.900 millones de euros, correspondientes al nivel acordado con la administración central.

Pasados once años, decenas de casos de corrupción y una moción de censura que devolvió la dignidad a nuestro país, el actual Gobierno de Pedro Sánchez ha aprobado el Plan de Choque en Dependencia para 2021, con la voluntad de subsanar el daño ocasionado por los recortes del Partido Popular, y vuelve a priorizar el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) con un incremento de más de 600 millones de euros respecto al año anterior, y el objetivo de reducir la lista de espera, optimizar los tiempos de tramitación de solicitudes, mejorar las condiciones laborales y profesionales de las personas que trabajan en el SAAD, mayoritariamente mujeres, y revisar el actual modelo de atención a las personas que precisan cuidados para disfrutar de una vida plena.

El derecho a la atención es indispensable y necesario para las personas dependientes, y al mismo tiempo una ventana de oportunidad estratégica para la economía de nuestro país. Por eso estarán en el centro de la estrategia del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia con una inversión de más de 910 millones de euros. Los cuidados pueden y deben ser generadores de ocupación. Una ocupación no basada únicamente en el servicio que proporciona el o la cuidadora sino también en nuevos instrumentos que faciliten continuar viviendo en el hogar con dignidad y seguridad, tales como la robótica domiciliaria, la teleasistencia avanzada, la comunicación telemática o la inteligencia artificial.

En definitiva, de lo que se trata es de adaptar los cuidados a las necesidades de las personas dependientes, de comunitarizarlos, de humanizarlos. Y para conseguirlo, debemos diversificar la cartera de servicios y segmentar a la población en función de sus necesidades, pero también de sus circunstancias, a la vez que reconocemos social y económicamente a las personas que se dedican a la atención a la dependencia, insisto básicamente mujeres. Solo de este modo desde los poderes públicos nos aseguramos de que le damos valor a algo tan maravilloso como cuidar la vida, a algo tan precioso como "necesitar del otro aun para la libertad".

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Sonia Guerra López es portavoz de Derechos Sociales del Grupo Parlamentario Socialista y diputada por Barcelona.

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