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Elecciones 20-D

El antiguo voto de izquierda nacionalista impulsa los resultados de Podemos

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Más de cinco millones de votos, el 20,6% del total, y 69 escaños. Ese fue el resultado obtenido en las elecciones generales de este domingo por Podemos y sus alianzas en Galicia, Cataluña y la Comunidad Valenciana , unos números que han servido a la formación para convertirse de golpe en tercera fuerza política a nivel nacional y para obtener representación en todas las comunidades autónomas. Pero su desempeño electoral tiene grandes diferencias territoriales, ya que los buenos resultados de Podemos en comunidades tradicionalmente nacionalistas contrastan con los malos datos de Andalucía, la Región de Murcia o las dos Castillas.

Casi dos años después de su fundación, Podemos se presentaba este domingo por primera vez a unas elecciones generales, la cita que en su congreso fundacional de Vistalegre marcó como la primera gran meta de su historia. El partido, a pesar de que no ha sido capaz de ganar los comicios, ha aprobado con nota el examen, y el cambio del tablero político de un tiempo a esta parte es ya una realidad. Pero los datos de voto de Podemos son dispares: en dos comunidades autónomas son primera fuerza, pero en otras tres únicamente escalan hasta el cuarto puesto, y en la mayoría le disputan al PSOE la segunda posición.

Entre los motivos de alegría de Podemos se encuentra, sin duda, su enorme penetración en los territorios con fuerzas nacionalistas de mayor o menor implantación: País Vasco, Cataluña, Galicia y Comunidad Valenciana. En la primera, de hecho, el partido de Pablo Iglesias gana las elecciones y obtiene su mejor resultado en toda España, con un 25,97% de los votos frente a un 24,75% del PNV –que, sin embargo, consigue un escaño más–. EH Bildu es la gran damnificada por el auge de Podemos, ya que de los siete diputados de esta legislatura pasa a tener sólo dos y cae del 24,12% de 2011 hasta el 15,07% de los votos.

Las confluencias catapultan a Podemos

Álava, de hecho, es la tercera provincia donde la formación ha obtenido mejores resultados: un 27% de los electores escogieron el domingo la papeleta del partido morado, frente a un 18,8% del PP, la segunda fuerza en la circunscripción, que en 2011 se hizo con la victoria por nada menos que nueve puntos más. En Gipuzkoa y Bizkaia, Podemos también tiene unos resultados más que notables: en la primera de ellas gana las elecciones con un 25,27% de los votos, mientras en la segunda queda por detrás del PNV con un 26,1% de los sufragios.

Galicia, Cataluña y Comunidad Valenciana, donde Podemos concurrió en coalición con otras fuerzas políticas, son las otras tres autonomías donde el partido obtiene sus mejores resultados. La confluencia que mejor ha funcionado –dentro de que las tres han sido rotundos éxitos para Podemos– es la que el partido realizó con Barcelona en Comú, ICV y EUiA en Cataluña, ya que la coalición se convierte en primera fuerza política con un 24,74% de los votos y alcanza un pico de casi el 27% en la provincia de Barcelona –obtiene el 26,91%–. La diferencia entre este gran resultado y el batacazo que sufrió Catalunya Sí que es Pot en las elecciones autonómicas catalanas –sólo se hizo con el 8,9% de los votos– se explica, en parte, por la transferencia de buena parte del voto de la CUP hacia el partido de Pablo Iglesias en estas generales.

En la Comunidad Valenciana, por su parte, la coalición de Podemos y Compromís consigue ser segunda fuerza con el 25,09% de los votos, dejando al PSOE a más de cinco puntos tras de sí; Valencia, de hecho, es la segunda provincia con mejores resultados para la formación, ya que un 27,06% de los electores escogieron su papeleta. Lo mismo ocure en Galicia: En Marea –suma de IU, Podemos y Anova– se hace con el 25,04% de los sufragios y supera ampliamente a los socialistas, que se tienen que conformar con un 21,33%; de hecho, Pontevedra es la circunscripción en la que Podemos obtiene sus mejores resultados, con el 27,95% de los votos. En cualquier caso, en ambas comunidades el partido y sus aliados quedan lejos del PP, primera fuerza con el 31,3% (en la Comunidad Valenciana) y el 37,1% (en Galicia), respectivamente.

Segunda fuerza también en las islas, Navarra y Madrid

Podemos consigue hacerse con el segundo lugar en otras cuatro comunidades: Canarias, Baleares, Navarra y la Comunidad de Madrid. En las islas es donde mejor resultado consigue, con un 23,28% en el archipiélago canario y un 23,05% en el balear. En la Comunidad Foral, por su parte, el 22,99% de Podemos se queda a casi seis puntos de la coalición UPN-PP, mientras que en la provincia de la capital el partido morado el 20,86% no puede competir con el 33,46% de los conservadores.

La novena provincia donde Podemos supera su media del 20,6% de los votos es Asturias, donde obtiene un 21,33%, aunque eso sólo le sirve para ser tercero tras la coalición de PP y Foro y pisándole los talones al PSOE, que le saca menos de dos puntos. El partido también es tercera fuerza en otras cinco comunidades autónomas: Aragón, Cantabria, Andalucía, La Rioja y Extremadura. No obstante, es aquí donde comienzan los problemas de Podemos, ya que en ninguno de estos territorios consigue llegar al 20%.

Entre ellos destaca especialmente el caso de Aragón, donde Podemos sólo obtiene dos de los 13 diputados en juego, pierde dos puntos y pasa del 20,51% que obtuvo en las autonómicas al 18,56%. Existen diferencias importantes entre las tres provincias: en Zaragoza el partido consigue un 19,2% de los sufragios, mientras que en Huesca el resultado es 1,3 puntos menor y en Teruel el partido se desploma hasta el 15,2%. La gran subida de Ciudadanos –que pasa del 9,4% al 17,21%– y la leve recuperación del PSOE –del 21,41% al 23,06%– han lastrado las expectativas del partido allí donde tiene uno de los liderazgos más fuertes e influyentes a nivel interno: el de Pablo Echenique.

Andalucía y las Castillas, los agujeros de Podemos

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Pero, a nivel cuantitativo, el principal de los agujeros de Podemos se encuentra en Andalucía, donde de los 61 diputados el partido únicamente ha podido hacerse con 10, al obtener el 16,86% de los votos. Cádiz, cuyo alcalde José María González Kichi es de Podemos, es la provincia donde la formación tiene un mejor desempeño electoral, con un 20,18% de los votos. En Sevilla y Málaga, que reparten 12 y 11 diputados respectivamente, Podemos se queda en el 19,02% y el 17,09% –dos actas en cada circunscripción–, y a partir de ahí el bajón es considerable hasta el 12,5% de Jaén, la única provincia andaluza donde el partido se queda sin representación.

Las Castillas tampoco son territorios favorables a Podemos. En Castilla y León, donde se reparten 32 diputados, Podemos sólo se hace con tres actas y un 15,03% de los votos, mientras que Castilla-La Mancha –21 diputados– no le va mucho mejor a la formación, que se queda con un solitario escaño y el 13,62% de los sufragios. De las 14 provincias que suman ambas comunidades, Podemos sólo entra en Burgos (17,05%), León (17,55%), Valladolid (15,23%) y Toledo (13,62%), y obtiene su segundo peor resultado de toda España en Cuenca, donde únicamente puede sumar el 11,63% de los votos.

Estas dos comunidades, junto a la Región de Murcia, son las únicas en las que Podemos se ha tenido que conformar con ser la cuarta fuerza, tras PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos. En Murcia, que reparte diez actas, Podemos sólo consigue una con el 15,16% de los votos. Pero el peor resultado de la formación morada se da en Extremadura, la comunidad donde mejor resiste el bipartidismo –PP y PSOE suman más del 70% de los votos–, ya que únicamente llega al 12,64% y consigue un diputado de los diez en juego, por la circunscripción de Badajoz.

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