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28A | Elecciones generales

El CIS cambiará su método de estimación de voto para la encuesta preelectoral del 28A

El presidente del CIS, José Félix Tezanos.

A poco más de un mes para las elecciones del 28 de abril, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se encuentra ya preparando su barómetro preelectoral que, a diferencia de sus últimos sondeos, incluirá una estimación de voto de los diferentes partidos. Pero el CIS volverá a variar la metodología utilizada para elaborar su proyección, después de que en las elecciones andaluzas de diciembre otorgase al PSOE diez puntos más de los que finalmente obtuvo y minusvalorase –como el resto de las encuestas– la irrupción de Vox. El propósito del instituto es tener mejor en cuenta la volatilidad del voto y determinar dónde pueden ir algunos de los votos de quienes se declaran indecisos.

Desde hace meses, el CIS ha decidido dejar de ofrecer proyección de voto en los sondeos, un dato que se alcanza aplicando a las respuestas de los encuestados la conocida popularmente como cocina. Ahora mismo, el instituto demoscópico tan solo publica los datos de intención directa de voto –es decir, las respuestas que ofrecen los encuestados al ser preguntados por el encuestador– corregidos para tener en cuenta el porcentaje de personas que aseguran que van a abstenerse, lo que implica que los datos resultantes no pueden tomarse como una estimación de voto fiable, ya que es información que no se ha tratado antes de su publicación.

Ese es el método que está utilizando el CIS en sus barómetros mensuales y que ha defendido su presidente, José Félix Tezanos, que asegura que desde el fin del bipartidismo "los pronósticos son complejos" y las proyecciones "no valen". Pero antes de cada cita electoral el instituto publica un estudio específico centrado en dichos comicios, y ahí aún incluye cálculos de proyección de voto. Así lo hizo en el barómetro de las andaluzas, aunque el resultado final fue poco acertado y se desvió en 4,5 puntos de media con respecto al resultado real.

Por ello, Tezanos ha decidido reformular la metodología para el barómetro preelectoral del 28A. Así lo confirma Antonio Alaminos, director del departamento de Investigación del CIS hasta el pasado 1 de marzo y uno de los responsables del diseño de la nueva técnica que se aplicará. Alaminos coincide con Tezanos en que las técnicas utilizadas por el instituto tradicionalmente son efectivas para estimar el voto en una situación de estabilidad, pero no en una volátil como la actual, y asegura que el nuevo método que se pondrá en marcha en el próximo barómetro preelectoral ayudará a corregir los errores del anterior.

Un modelo basado en el recuerdo de voto

Alaminos explica que, hasta la llegada de la nueva dirección capitaneada por Tezanos, el CIS tenía "cinco modelos" diferentes y secretos de cocina que se aplicaban a los datos en bruto de las encuestas para obtener las estimaciones de voto. Pero esos modelos, señala el exdirector de investigación del instituto, servían para las situaciones "estacionarias" en las cuales "las posiciones de los partidos no varían demasiado" con respecto a las anteriores elecciones, y no para escenarios altamente cambiantes.

El motivo es que esa cocina clásica está basada en retocar y corregir la intención directa de voto –lo que los ciudadanos responden directamente al encuestador– en base al "recuerdo de voto", es decir, lo que los encuestados afirman haber votado en las anteriores elecciones. Alaminos pone un ejemplo: "Si el 22% de los encuestados asegura que votó al PP pero el voto real que tuvo fue del 30%, con el modelo clásico se hace una división y, posteriormente, se pondera" para corregir el hecho de que se entiende que hay personas que votarán al PP pero no lo dicen. Con este ejemplo, cada encuestado que sostiene que votará al PP valdría en realidad por 1,36 personas, lo que supuestamente ayuda a enmendar este sesgo.

Tradicionalmente, en España la derecha ha tendido a estar infrarrepresentada en la intención directa de voto mientras la izquierda aparecía hinchada, y la metodología clásica ayudaba a corregir este problema. Pero, según señala el experto, este modelo hace aguas en situaciones donde un partido tiene cifras de intención de voto muy diferentes a los resultados que obtuvo en las últimas elecciones. "El recuerdo de voto es una variable de opinión, que varía en el tiempo según varía la intención de voto", y "es fácil que quien te dice que va a votar a un partido modifique su recuerdo para tener consistencia cognitiva", señala Alaminos.

"Evaluar mejor el perfil de cada votante a efectos prácticos"

Aquí tienes las últimas encuestas de las elecciones del 28A

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Por ello, el nuevo modelo que utilizará el CIS en su barómetro preelectoral para el 28A se fijará en otros factores, además del recuerdo de voto, a la hora de cocinar los datos en bruto. "Se van a introducir correctores de consistencia" a los datos recabados a través de las encuestas para "evaluar mejor el perfil de cada votante a efectos prácticos", explica Alaminos, que señala que el propósito de esta nueva técnica es tener en cuenta la volatilidad del voto y que algunas personas tienen poco definida su opción. ¿Cómo? Entre otras cosas, eliminando del recuento de cada partido a quienes demuestran estar poco convencidos de su respuesta.

"Si, por ejemplo, alguien que ha dicho que va a votar al PSOE dice en otra de las preguntas que su probabilidad de votar al PSOE es menor de cinco [en una escala del cero al 10], se entiende que hay inconsistencia en la intención de voto" y se suprime esa respuesta en la cuenta final, plantea el experto, que afirma que se tendrán en cuenta "más de 30" variables como esta para corregir la intención directa de voto. Y entre esas otras variables que se tomarán en cuenta en la nueva cocina se encuentran también algunas que servirán, explica Alaminos, para determinar dónde pueden ir algunos de los votos de quienes se declaran indecisos, además de la simpatía por un partido concreto.

"Hay una variable que es la fidelidad, que consiste en si una persona siempre vota por el mismo partido o varía según la elección. Imaginemos que hay alguien que dice que no sabe a quién va a votar, pero también dice que siempre vota al mismo partido y que tiene simpatía por el PP. Con eso, se puede estimar que, en caso de que fuera a votar, seguramente lo haría por el PP", explica Alaminos, que no obstante, señala que "ese dato hay que controlarlo con el de afinidad ideológica" o con factores como la valoración del líder de la formación. Y si existe consistencia entre dónde se autoubica una persona en la escala de ideología y dónde ubica al partido en cuestión, se afianzan las opciones de que finalmente vote por esa formación.

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