Desigualdad Las conclusiones de un inédito análisis de datos fiscales de Esade EcPol

El 1% más rico acapara en España casi 3 puntos más de la renta total que el 50% más pobre

Evolución de la distribución de la renta nacional en España. En rojo, el 1% más rico. En azul, el 50% más pobre.

El 1% con más renta acapara en España 2,7 puntos más de renta que el 50% más pobre. El porcentaje de renta de ese top 1, el más beneficiado por los cambios en el reparto de los ingresos a raíz de la Gran Recesión, ha crecido desde 2007 de un 13,4% a un 16,9%, mientras la mitad más pobre bajaba del 17,2% al 14,2%. El 10% con mayor renta también ha mejorado, del 39,5% al 42,3%.

Estos datos, que muestran un país de desigualdad creciente, son resultado de un detallado análisis incluido en el informe Desigualdad de la renta y redistribución en España: nueva evidencia a partir de la metodología del World Inequality Lab, con la autoría de Clara Martínez-Toledano, profesora de Economía Financiera en el Imperial College Business School y senior fellow de Desigualdad y Fiscalidad de centro de pensamiento Esade EcPol, junto con los investigadores especializados Alice Sodano y Miguel Artola. El artículo señala cómo la pérdida de recaudación por el Impuesto de Sociedades, que baja del 12,9% al 7,6% en veinte años mientras sube el IRPF, incide en una pérdida de progresividad y de capacidad del Estado para corregir la desigualdad, que aún se ha agravado más con la pandemia.

La metodología de Piketty

El artículo, que parte del trabajo que ya desarrolla Martínez-Toledano, utiliza la metodología desarrollada por un grupo de economistas liderados por Thomas Pikettty, que permite medir con mayor precisión y amplitud la desigualdad. El informe, que será publicado este miércoles por el think tank Esade Ecpol, utiliza los datos de la Agencia Tributaria, el INE y el Banco de España para presentar una serie de panorámicas sobre la desigualdad de la renta en España en las últimas dos décadas.

Una mayor concentración de la renta

Los autores utilizan como punto de partida la participación de las rentas del capital en la renta nacional. ¿Qué evolución se observa? En los últimos veinte años ha subido el porcentaje de la renta nacional correspondiente a los alquileres (del 3,6% al 9,6%) y a los dividendos (del 6% al 6,5%), mientras ha caído el de los salarios (del 48% al 44,3%).

Estos cambios están ligados a una mayor concentración de los ingresos en la parte alta de la pirámide. No ha sido un fenómeno lineal. Las desigualdades de renta se redujeron "ligeramente" durante los años del boom inmobiliario. Entre 1999 y 2007 el 50% más pobre pasó de concentrar un 15% a un 17% de la renta nacional. En paralelo, hubo una una caída en la concentración de ingresos para el 10% y el 1% más rico: del 41% y 14% de la riqueza en 1999 al 40% y 13% en 2007.

Pero aquello fue sólo un espejismo. La desigualdad ha aumentado desde el estallido de la crisis de 2008, "debido fundamentalmente al aumento del desempleo, al recorte en salarios y al crecimiento de las rentas financieras entre los grupos de renta más altos", concluyen los autores. Entre 2014 y 2019 España entró en un periodo de recuperación, lo cual mejoró en términos relativos los ingresos del 50% más pobre, pero sin llegar a recuperar los niveles previos a la Gran Recesión.

De modo que la evolución entre 2007, antes de la Gran Recesión, y 2019, último año con datos fiscales disponibles para el análisis, ha sido esta:

– 50% más pobre: su participación en la renta nacional baja del 17,2% al 14,2%.

– 40% intermedio: sube (levemente) del 43,3% al 43,5%.

– 10% más rico: sube del 39,5% al 42,3%.

– 1% más rico (incluido en el 10% más rico): sube del 13,4% al 16,9%.

Es decir, el top 1 ha sido el grupo más beneficiado. El 50% más pobre, el más perjudicado. Se ve con claridad en estas dos gráficas. En azul, el 1% con mayor renta. En rojo, el 50% con menor renta. En amarillo, el 40% intermedio. En verde, el 10% con mayor renta.

Esta tendencia se agrava con el estallido de la pandemia, que ha frenado la leve recuperación iniciada en 2014. "La evidencia más reciente apunta a un aumento de la desigualdad de ingresos, debido a una mayor incidencia del desempleo y de la pérdida de ingresos salariales entre los grupos de renta más pobres", indican los autores sobre las consecuencias de la crisis sanitaria. Aunque 2020 y 2021 no están incluidos en la gráfica, debido a que sólo hay datos fiscales disponibles hasta 2019, la evidencia disponible por encuestas "apunta a que el 50% más pobre ha perdido en relación a los más ricos", explica Martínez-Toledano a infoLibre.

Insuficiente capacidad de corrección del Estado

Otro foco de atención del estudio es la fiscalidad. El IRPF (verde) ha ganado peso desde la crisis de 2008, mientras el de Sociedades (amarillo) lo ha perdido, siendo ahora menor que antes del boom inmobiliario. Los impuestos a la propiedad han subido su peso desde 1980 debido sobre todo al crecimiento de la inversión en el sector inmobiliario.

Los autores señalan que los niveles de desigualdad de la renta antes (líneas discontinuas) y después de impuestos (líneas continuas) son muy similares. La gráfica bajo este párrafo es elocuente. El 50% más pobre tiene el 14,2% de la renta antes de impuestos y un 16,6% después. La corrección por todo el sistema fiscal es de 2,4 puntos.

A juicio de Martínez-Toledano, estos datos demuestran que "el sistema de impuestos tiende a no cambiar lo suficiente la desigualdad de la renta". "Se habla mucho de los impuestos como manera de reducir la desigualdad, y es verdad que la reducen, pero no solucionan el problema. Hay que pensar en políticas que reduzcan la desigualdad antes. Lo que la literatura pasa de forma cada vez más contundente es que, sin restar importancia a los impuestos, la solución al problema de la desigualdad viene sobre todo por políticas predistributivas", afirma.

¿Qué políticas públicas seguir?

El 0,01% más rico pagaba impuestos por un 29% de su renta en 1999, porcentaje que aumentó hasta el 40% en 2007, para volver a caer hasta el 27% en 2019. Esto se explica en parte por el aumento y posterior pérdida de recaudación por el Impuesto sobre Sociedades. Los autores, en el apartado de propuestas, apuntan a una reforma del Impuesto de Sociedades para que su capacidad recaudatoria vuelva a ser "al menos similar a la que era antes del boom inmobiliario". Además de la reforma de Sociedades, los autores afirman que "sería conveniente revisar" IBI y Patrimonio y "minimizar la competencia fiscal a la baja entre autonomías", ya que esta "beneficia en gran medida a las rentas y patrimonios más altos".

Sus propuestas no se quedan en la fiscalidad. En el terreno educativo, defienden la formación profesional como mecanismo para reducir "el alto nivel de fracaso escolar y abandono temprano". Los autores advierten, no obstante, de que los posibles logros educativos serían "limitados" si no se corrigen a su vez las "deficiencias del mercado laboral y del modelo productivo", dado que "el desempleo estructural, la precariedad y la temporalidad [...] son una fuente determinante de desigualdad de rentas". En cuanto al modelo productivo, el informe propone fomentar la inversión en energías renovables.

Los autores detectan también "un sesgo del ahorro hacia formas de riqueza no productiva como la vivienda", algo que que estanca la productividad e incrementa la desigualdad. "La población con ingresos bajos y medios canaliza sus escasos ahorros hacia la vivienda habitual, mientras que los hogares con mayores ingresos y ahorros adquieren –y/o heredan– además de la vivienda habitual, propiedades y activos financieros de inversión que tienden a tener una rentabilidad mayor", explican. ¿Qué hacer? Los autores proponen alquiler social y políticas que se centren en ayudar a diversificar el ahorro de las clases medias y bajas, entre otras medidas.

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