“El señor Garamendi gana 23 veces el salario mínimo interprofesional. Le pido prudencia y responsabilidad. ¿Y por qué lo hago? En el año 80 la participación de los salarios en la renta nacional alcanzaba el 80%. Ahora lo hace en escasamente el 58%. Hemos perdido veintidós puntos de participación de la gente trabajadora en la renta nacional. Se ha construido un proyecto de país, que ahora estamos cambiando, en contra de la gente trabajadora. Hay más margen para mejorar los salarios. El país crece al 2,8%, con unos márgenes empresariales brutales. Bien merece que hagan el esfuerzo de repartir un poquito la riqueza con la gente trabajadora”.
Este mensaje al presidente de la patronal se lo lanzó de manera rotunda y directa la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, este martes durante la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros en el Palacio de la Moncloa. En las últimas horas no ha dejado de subir la tensión entre el Gobierno y el principal representante de los empresarios, Antonio Garamendi, con la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) como trasfondo.
Lejos quedan aquellas imágenes durante la pandemia en las que Garamendi posaba sonriente junto a los ministros del Gobierno y con los sindicatos por los acuerdos sobre los ERTE y el proyecto de reforma laboral, entre otros asuntos. Había entonces un hilo directo y de continuo diálogo entre el líder de la CEOE y la ministra de Trabajo. Pero ahora el representante de los empresarios libra su propia batalla contra las medidas del Ejecutivo de coalición progresista, un giro que emprendió principalmente desde su reelección al frente de la organización a finales de 2022, presionado también por los sectores duros de la confederación para alejarse del Gobierno.
Garamendi, en línea con el PP de Feijóo
Fue durante el primer semestre de 2023 –momento en el que todo el mundo daba por hecho que la izquierda saldría del Gobierno– cuando Garamendi entró al choque con el propio Pedro Sánchez y con las políticas del Ejecutivo. El líder de la CEOE llegó a dejar plantado al presidente durante la cumbre bilateral entre España y Marruecos en Rabat para mostrar su discrepancia con la subida entonces del salario mínimo y se despachó a gusto en una entrevista en El Mundo en la que acusaba a la coalición de incrementarlo de manera unilateral: “Para hacernos la foto no vamos”.
Pero al tiempo que se alejaba del Gobierno, Garamendi iba estrechando sus lazos con el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo a través de figuras destacadas del marianismo. Durante aquel principio de 2023 fichaba a José Luis Ayllón para dirigir el nuevo Departamento de Asuntos Públicos y Relaciones con las Cortes. Fue uno de los hombres más importantes del último Ejecutivo del PP, donde ocupó puestos en la sala de máquinas como jefe de gabinete de Presidencia y secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, además de ser la persona de máxima confianza política de Soraya Sáenz de Santamaría.
Esos vínculos umbilicales entre la actual dirección de la CEOE y el Partido Popular se materializan también a través de Íñigo Fernández de Mesa, vicepresidente de la organización desde septiembre de 2019 y presidente del consejo de administración de Rothschild en España. Fue uno de los cerebros económicos de la época de Rajoy, como secretario general del Tesoro y secretario de Estado de Economía. Hace menos de un mes, en un foro en Zaragoza, Fernández de Mesa apostó claramente por ir a elecciones anticipadas en caso de no aprobarse unas nuevas cuentas públicas. Con este mensaje al Ejecutivo: “Si no se es capaz de tener un presupuesto, lógicamente, hay que cambiar la composición del Parlamento”.
Asimismo, en el núcleo duro de Garamendi en la CEOE está Fátima Báñez como presidenta de su fundación. La exministra de Empleo fue la autora de la dura reforma laboral aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy, que supuso duros recortes para los trabajadores durante la crisis económica. Es también otra de las personas de confianza de Sáenz de Santamaría y tiene una excelente relación con Alberto Núñez Feijóo, a quien asesora de manera habitual en temas económicos.
Una subida del SMI con mucha carga política
La patronal y el Gobierno viven un duro choque durante estas horas, de nuevo a raíz de la nueva subida del salario mínimo interprofesional. Este lunes se celebró el acto de rúbrica entre Díaz y los líderes sindicales para que ascienda a 1.221 euros mensuales durante 14 pagas para este año (un 3,1% más que en 2025). Y quiso estar presente Sánchez, un gesto de gran simbolismo político, al no haber acudido a un acto similar desde 2020, la última vez que los empresarios participaron.
El presidente del Gobierno fue también muy claro: “Aquí no estamos todos los que deberíamos estar. Falta la patronal y su ausencia dice mucho”. Para remarcar a continuación: “Es la que ha decidido borrarse de este acuerdo. Lo que no es admisible es que en un contexto de bonanza económica se mire con lupa el salario de quien cobra el mínimo mientras se mira hacia otro lado cuando se registran estos beneficios multimillonarios. Es una cuestión de justicia social y de inteligencia económica”.
Durante el martes, Garamendi disparó tanto contra Sánchez como contra Díaz. Sobre el líder socialista, indicó: "Yo creo que el presidente del Gobierno no estuvo a la altura". Se mostró “hiperenfadado”: "Creo que todo el mundo tiene muy claro qué está pasando. Es decir, parece que aquí hay que seguir buscando enemigos, pues para tapar, no sé, alguna miseria".
Respecto a Díaz, el líder de la patronal lamentó: “Yo creo que ya aburre sinceramente el populismo. En España los salarios están donde tienen que estar en función de la responsabilidad de la gente. Represento a la gran empresa y a los pequeñitos, que son los autónomos, los bares, los pequeños comercios”.
Desde el Palacio de la Moncloa insisten en las palabras de Sánchez durante el acto y señalan respecto a Garamendi: “No podemos entender que la patronal no esté de acuerdo en algo tan humano como mejorar el salario mínimo”. Asimismo, fuentes gubernamentales del espacio de Sumar manifiestan sobre el líder de la patronal: “Está haciendo política, está en contra del Gobierno”. “No quieren pactar nada”, señalan, recordando que, además del SMI, los empresarios se niegan a negociar sobre la reforma del despido y la modificación de la ley de prevención de riesgos laborales.
“El señor Garamendi gana 23 veces el salario mínimo interprofesional. Le pido prudencia y responsabilidad. ¿Y por qué lo hago? En el año 80 la participación de los salarios en la renta nacional alcanzaba el 80%. Ahora lo hace en escasamente el 58%. Hemos perdido veintidós puntos de participación de la gente trabajadora en la renta nacional. Se ha construido un proyecto de país, que ahora estamos cambiando, en contra de la gente trabajadora. Hay más margen para mejorar los salarios. El país crece al 2,8%, con unos márgenes empresariales brutales. Bien merece que hagan el esfuerzo de repartir un poquito la riqueza con la gente trabajadora”.