RENOVACIÓN DEL PODER JUDICIAL

El Gobierno y el PP exploran de forma exprés y discreta el único gran pacto posible antes de las elecciones

Feijóo y Sánchez

“Discreción, discreción” y "posibilidad real". Esto es lo que impera desde este lunes al mediodía en la negociación sobre el Consejo General del Poder Judicial. La dimisión de Carlos Lesmes ha colocado todavía más en el precipicio a la Justicia española. El órgano de los jueces sigue en funciones cuatro años después, por el bloqueo del PP, sin cabeza visible en estos momentos e incumpliendo la ley para nombrar a magistrados del Tribunal Constitucional. A lo que se suma el colapso en algunas salas del Tribunal Supremo. En la España de octubre de 2022.

El Gobierno y el Partido Popular exploran durante estas horas una solución rápida y de forma discreta. Este fue el acuerdo al que llegaron Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo en su reunión de unas tres horas en el Palacio de La Moncloa, a instancias del presidente tras la marcha de Lesmes. No fue posible un pacto final, pero hay avances. Las grandes piedras: la forma de elección de los magistrados y los nombres de los futuros vocales. En el entorno de Sánchez, según fuentes consultadas, creen que se puede lograr el acuerdo, pero es la última oportunidad y debe concretarse en los próximos días o semanas. No van a esperar un mareo del PP de más meses.

¿Y cómo se quiere resolver? Las negociaciones ahora las llevan sus hombres de confianza: el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, por parte de Sánchez, y el vicesecretario de Acción Institucional, Esteban González Pons, en representación de Génova 13. Pero los dos líderes están dispuestos a mantener contactos para buscar una solución rápida.

La variable del tiempo es muy importante. La dimisión de Lesmes lleva a acelerar el proceso, que el PP parecía dispuesto a alargar todo lo que pudiera. Pero, además, todavía pueden intentar distanciar un posible pacto del futuro periodo electoral, con el clima de enfrentamiento subiendo cada día que pase hasta la contienda de mayo de las municipales y autonómicas. El Partido Popular ha dilatado las negociaciones, sabiendo que le beneficia la composición actual y ante el temor de que Vox pueda hacer daño diciendo que Génova pacta con los socialistas para repartirse esta institución. Las dos partes ya han asegurado que este es el “último intento”.

Este se perfila también como el único gran pacto posible antes de esas elecciones. No se ha avanzado en otros apuntados durante tiempo, como podría ser la financiación autonómica (que ya se deja para la siguiente legislatura). Sánchez y Feijóo no se han entendido durante estos meses, pero esa situación límite les puede llevar a estrecharse la mano en este tema. En La Moncloa se reconoce que este tema ha sido el grueso de la reunión de este lunes.

El escollo: el sistema de elección de los jueces

El principal escollo sigue presente: el sistema de elección de los jueces. El PP busca el compromiso de que tras esta elección de los vocales se camine hacia una nueva ley que permita que sean los jueces los que elijan a los miembros del Poder Judicial. En el Gobierno se continúa públicamente apostando por mantener el actual modelo. El Ejecutivo, según explicó Bolaños, defiende su postura, aunque no negó tajantemente que sea una línea roja. Pero la línea es: renovar el Poder Judicial y cumplir con la Constitución.

Sánchez y Feijóo no se veían cara a cara desde su única reunión el pasado mes de abril, cuando el expresidente de la Xunta de Galicia accedió a la Presidencia del PP. En un primer momento en La Moncloa se confió en que habría un mejor entendimiento con Génova y que el nuevo líder accedería pronto a la renovación del Consejo General del Poder Judicial, en aras de su imagen de hombre de Estado. Pero conforme han pasado los meses la relación ha ido a peor y el propio Gobierno ha cambiado la estrategia para intentar “desenmascarar” al conservador.

El pacto será importante, pero también en estos tiempos políticos quién gane el relato. Las dos delegaciones saben que quien parezca que ha cedido puede perder enteros en las encuestas, que en estos momentos sitúan al PP como ganador de las próximas elecciones generales. Las posiciones se enrocaron tanto que se medirá el acuerdo y se interpretarán las victorias. 

En el PSOE llevan mucho tiempo quejándose internamente de que el Consejo General del Poder Judicial está secuestrado por el PP y que no representa a la mayoría parlamentaria, además de que ha emitido algunos informes muy duros contra leyes del Gobierno de coalición. Otra preocupación es que no se haya renovado el Constitucional, imperando aún una mayoría conservadora y con la vista puesta en sentencias muy importantes desde el punto de vista social como la ley del aborto aprobada en la época de José Luis Rodríguez Zapatero. Un ejemplo que ponen en Ferraz y La Moncloa es lo que sucedió en la Corte Suprema de EEUU con la ley del aborto.

Esta negociación exprés coincide con una semana clave políticamente. Los dos líderes se verán otra vez en el 12-O, día de la Fiesta Nacional, con eventos de gran simbolismo como el desfile militar en el centro de Madrid y la recepción que ofrecen los monarcas en el Palacio Real. Unas imágenes en mitad de una grave crisis institucional, que ha sumergido a la Justicia en uno de sus peores momentos, tanto ante los ciudadanos como en la Unión Europea. Allí coincidirán el rey, Feijóo y Sánchez.

Un posible acuerdo entre el Gobierno y el Partido Popular no significaría un cambio de rumbo en las relaciones entre ellos. Hay signos de que Sánchez y Feijóo podrían mantener más contacto, pero ninguno de los dos está dispuesto a rebajar la tensión. De hecho, la próxima semana les tocará enfrentarse en otro duro debate en el Senado. Pero para esta negociación quieren esa discreción y esa rapidez para pasarla cuanto antes.

El detonante Lesmes

Todos se precipitó el domingo por la noche, cuando Lesmes hizo pública su intención de dimitir el lunes. Entonces movió ficha La Moncloa, que convocó, a través del jefe de gabinete de Pedro Sánchez, Óscar López, al líder de la oposición a las 10.30 horas del día siguiente. Dentro de la reunión, Sánchez y Feijóo decidieron a poco más de la hora incorporar a Bolaños y González Pons para ir concretando posibles escenarios. 

Estaba tan abierto que ni siquiera la prensa sabía quién y dónde se comparecería tras la cita. Al final, serían los hombres de confianza quienes hablaran ante los medios (uno en la sede del Gobierno y el otro en Génova 13). En La Moncloa se cambió hasta tres veces el atril de la sala de prensa, se barajó hasta la posibilidad de que saliera el propio presidente. El Gobierno no quiere dar pistas para estas horas cruciales, como el PP. No se conocen dónde ni cuándo serán los próximos contactos.

Los socialistas esperan que esta vez sea de verdad la intención del PP de pactar. Todas las veces que se ha bloqueado el Consejo General, recuerdan desde Ferraz, ha sido por culpa de los populares : 1995 (ocho meses), 2006 (casi dos años) y 2018 (lleva cuatro años bloqueado). Bolaños y Pons tienen también el reto de superar ese bloqueo después de haber negociado los dos meses antes, pero entonces el popular dio un portazo al posible acuerdo y le llegó a asegurar al ministro que no hablarían más sobre el tema. La visita del comisario europeo de Justicia, Didier Reynders, no dio el fruto esperado hace unos días para ese pacto. Ahora se intenta de forma exprés y discreta.

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