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Las 'nosotras' de Podemos hablan de la foto de la que se las excluyó

Pablo Iglesias, junto a Íñigo Errejón y Ramón Espinar antes de comenzar la rueda de prensa.

Podemos ofreció este jueves una rueda de prensa para trasladar su último acuerdo respecto a las primarias que determinarán la lista del partido a las elecciones de la Comunidad de Madrid. Los encargados de comunicar el anuncio: Pablo Iglesias, secretario general; Íñigo Errejón, secretario de Análisis Estratégico y candidato, y Ramón Espinar, líder madrileño de la formación. La ausencia de mujeres no habría necesariamente derivado en polémica si no fuera por un detalle: detrás de los tres líderes, un cartel que rezaba Nosotras sobre fondo blanco. El debate sobre la lectura de la imagen y su significado se ha abierto y las mujeres de Podemos responden. Lo entienden no como un episodio anecdótico, sino como síntoma de todo el trabajo que queda por hacer en las estructuras del partido y en el terreno político en general. Los rostros femeninos de la formación asumen el feminismo "como un mandato" que debe superar la esfera teórica para pasar a la acción y eso requiere, aseguran, de un mayor número de mujeres en puestos de responsabilidad y toma de decisiones.

En este sentido, el Nosotras sin mujeres reclama una primera reflexión sobre la presencia femenina en los órganos más visibles del partido. Actualmente, son cinco las mujeres que lideran las secretarías generales autonómicas. Cinco de un total de 17, es decir, un 29%. Teresa Rodríguez capitanea el partido en su rama andaluza, Mae de la Concha en Illes Balears, Noemí Santana en Canarias, Carmen Santos en Galicia y, finalmente, Rosana Alonso se encuentra desde el pasado 10 de abril al frente de la formación en Cantabria. En Galicia, el partido apenas cuenta con implantación territorial, mientras que su arraigo es igualmente frágil en Cantabria. No ocurre los mismo en Canarias y Balears, donde el partido sí goza de mayor peso, si bien es Andalucía, con Teresa Rodríguez a la cabeza, donde la formación cosecha sus mayores éxitos.

En cuanto a las portavocías en las cámaras autonómicas, son seis las mujeres que ponen voz a la formación dentro del ámbito parlamentario. Seis de un total de 17, es decir, el 35%. Repiten, esta vez como voceras, la andaluza Teresa Rodríguez y la canaria Noemí Santana. En Cantabria, es Verónica Ordóñez quien representa al grupo parlamentario de Podemos, y María Eugenia Díaz hace lo propio en Aragón. En Cataluña, el grupo parlamentario Catalunya en Comú-Podem se encuentra representado por la diputada Elisenda Alamany. Finalmente, Lorena Ruiz-Huerta es quien da voz al grupo en la Asamblea de la Comunidad de Madrid.

Es precisamente Ruiz-Huerta quien de forma más temprana reaccionó a la imagen de la rueda de prensa. La representante parlamentaria admitió haber recibido la oferta de participar en la lista conjunta tejida entre Espinar y Errejón, pero enseguida expresó su disconformidad ante dicha propuesta. "Esta mañana yo he recibido una oferta de Íñigo Errejón para integrarme en esta lista que llaman de unidad, pero a esta lista que ellos llaman de unidad le pasa un poco como a la imagen que hemos visto durante la rueda de prensa, con un cartelón detrás que pone Nosotras con tres varones del partido cerrando un acuerdo claramente patriarcal", decía la tarde del jueves Ruiz-Huerta en declaraciones a la Cadena Ser.

En cuanto al Consejo Ciudadano Estatal, la formación dispone en su reglamento que la composición incluirá al secretario general del partido, los 17 secretarios autonómicos, un miembro electo por los inscritos residentes en el extranjero y 62 miembros elegidos en la Asamblea Ciudadana, en los que debe haber un número igual de mujeres y hombres. Lo cierto es que un vistazo al Consejo de Coordinación de Podemos muestra cómo la tendencia se invierte. De un total de catorce miembros, ocho son mujeres: Irene Montero, Gloria Elizo, Noelia Vera, Sofía Castañón, Idoia Villanueva, María Pita, Auxiliadora Honorato y Pilar Garrido. La proporción de nombres femeninos es en este caso del 57%.

¿Anécdota o síntoma?

Beatriz Gimeno, diputada en la Asamblea madrileña y responsable del Área de Igualdad de Podemos en la Comunidad de Madrid, tiene claras las conclusiones respecto a la polémica suscitada en torno al cartel: "No es anecdótico". De hecho, agrega, "siempre que hay una imagen de políticos y no hay mujeres, no es anecdótico, sino que responde a cómo se configura la política y quién llega arriba". Gimeno repara en que, actualmente, "hay muchos más secretarios generales" hombres que mujeres, lo que responde a "unas estructuras que no dejan entrar a las mujeres". 

La imagen del jueves representa, por otro lado, que los hombres "no tienen en la cabeza el problema" por más que las mujeres que batallan desde la trinchera feminista lo reiteren constantemente. "Si ellos lo tuvieran en la cabeza, se habrían preocupado por que estuviera" presente alguna mujer de la formación morada, sostiene Gimeno. Reitera, en este sentido, "el esfuerzo" feminista destinado a que "en este tipo de fotos, de actos, de carteles, los hombres tengan el problema permanentemente en la cabeza, que asuman la denuncia y que por tanto busquen maneras de resolverla".

La diputada en la Asamblea de Madrid Clara Serra entiende la polémica en términos parecidos. "Es algo significativo sobre lo que hay que reflexionar", reconoce en conversación con infoLibre. El hecho de que "sólo hubiera hombres en la ratificación del acuerdo" revela lo "mucho que queda por hacer para que los puestos de visibilidad sean ocupados también por mujeres". La respuesta de Serra al debate germinado toma forma de demanda: "Más presencia y más portavocías femeninas" en el partido.

También la diputada en las Corts Valencianes Fabiola Meca estima que en la rueda de prensa ofrecida el jueves tendría que haber existido espacio para alguna mujer. Meco no titubea al calificar la ausencia femenina de "hiriente". La parlamentaria valenciana también juzga que el partido, como la sociedad misma, necesita a "muchas mujeres visibles en todos los espacios". En Podemos, dice, "hacen falta mujeres al frente de secretarías generales, que visualicen de verdad lo que nosotras estamos predicando como necesidad, exigencia y hasta mandato constitucional". La importancia de lograr mayor visibilidad, defiende, radica en que las mujeres son "más de la mitad de la población" de modo que "esa visibilidad tiene que representar a la sociedad". De ahí la importancia de "estar en primera línea". Queda, a su juicio, "mucho trabajo por hacer, dentro y fuera del partido".

Mandato feminista

Aunque las mujeres consultadas ponen el acento sobre el trabajo por hacer, todas ellas reivindican la labor conjunta que vienen realizando en el seno del partido. Gimeno entiende que, si bien el machismo se reproduce en todas las formaciones políticas, el caso de Podemos tiende a ser examinado con lupa debido a su compromiso feminista. "Pero eso no es criticable. Hay muchísimas feministas haciendo una labor de visibilización y un trabajo por el feminismo dentro del partido, y eso no puede ser criticable", reflexiona. Sí censura el hecho de que sus compañeros no hayan "terminado de asumir lo que eso significa" y para alcanzar tal objetivo, admite, "falta bastante".

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El mensaje que lanza Gimeno es categórico: "El feminismo no puede ser una cuestión teórica, hay que asumirlo" y para eso "a veces ellos tendrán que dar un paso atrás". De lo contrario, continúa, "no hay posibilidad de avanzar". 

Precisamente sobre pasar de la teórica a la práctica habla Neskutz Rodríguez, miembro del Consejo Ciudadano de Podemos Euskadi. "Hablamos de feminismo, de poner a las mujeres en los sitios, pero quienes toman las decisiones son los hombres", critica en conversación con este periódico. Coincide en poner en valor el camino recorrido, pero estima asimismo que todavía queda "muchísimo por avanzar" y considera que "poner a una mujer en una lista no implica realmente que el partido sea feminista". El paso definitivo no termina con la paridad, relata, sino que es fundamental que "la toma de decisiones" incluya a mujeres. 

La percepción de Clara Serra sigue la misma trayectoria y alcanza conclusiones similares. "En Podemos hay cada vez más feministas unidas" y es necesario que "los hombres aprendan". Estima asimismo que "siempre hay trabajo pendiente" y precisamente la imagen del jueves demuestra que "todavía quedan cosas por hacer y más pasos que dar" en las entrañas de la formación. El trabajo feminista, subraya, es en este contexto el motor para que "ese cartel no sea sólo un cartel".

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