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La homofobia le sale gratis al cardenal

La homofobia le sale gratis a la Iglesia

Ibon Uría

La homosexualidad es una "sexualidad deficiente" que se puede "normalizar con tratamiento". Estas palabras pronunciadas por Fernando Sebastián, recientemente nombrado cardenal por el papa Francisco, siguen causando polémica. Y ante el silencio del Vaticano y la Conferencia Episcopal Española, que enmarcan las declaraciones en el ámbito de las opiniones personales, al menos una asociación pide la intervención de la Justicia.

"Es una clara incitación al odio y a la discriminación", asegura Eugeni Rodríguez, portavoz del Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) y presidente del Observatorio contra la Homofobia. En su declaraciones, Sebastián insistió en que muchos homosexuales se pueden "recuperar" y se presentó como "buen amigo" de estas personas porque, afirmó, hay que corregir las deficiencias. "Yo tengo hipertensión, ¿me voy a enfadas porque me lo digan?", zanjó.

Pero para Rodríguez, considerar la homosexualidad "deficiencia" podría constituir un "atentado" contra el derecho fundamental a la dignidad y la no discriminación, además de una "incitación al odio y la discriminación". Por ello, el FAGC exige una "rectificación pública", al tiempo que invita al Fiscal General del Estado a abrir diligencias ante unos hechos que "generan alarma social". 

Por su parte, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), sostiene que las palabras de Sebastián son una "aseveración anticientífica" que perpetúa "el estigma contra el colectivo de la diversidad sexual" y que provoca "dolor" y "enciende acciones violentas".

La presidenta de la federación, Boti García Rodrigo, se ha reunido este lunes con representantes del Movimiento contra la Intolerancia y la Fiscalía Antidiscriminación de Cataluña para estudiar diferentes opciones legales. "Creemos que es un caso de discurso de odio, que no incita directamente pero sí alienta", concluyen desde la FELGTB.

¿Reproche ético o penal?

A pesar del revuelo, los expertos consultados por infoLibre concluyen que las palabras de Sebastián no tendrán reproche penal. El FAGC argumenta que podría haber un delito de incitación a la discriminación y al odio, penado con entre uno y tres años de cárcel, pero el catedrático en Derecho Penal Joan Josep Queralt, comenta al respecto: "Las palabras del cardenal son una estupidez, pero convertirlas en delito es darles mucha importancia".

"En una sociedad democrática –añade Queralt– el margen de la libertad de expresión es muy amplio, y ahí entran también cosas que no queremos oír". En la misma línea, el abogado especializado en temas de diversidad sexual Jorge Cuadra estima que "definirlo como una provocación al odio parece demasiado", que este "no es un caso claro" y que demostrar que las palabras son "penalmente reprochables requeriría mucho trabajo".

Ambos coinciden, eso sí, en que plantear un juicio ordinario por injurias podría resultar máx exitoso. "Se podría intentar, aunque soy escéptico", apunta Cuadra. Queralt también señala que es la única vía que podría dar algún resultado, pero concluye: "Yo no sé si merece la pena. Estos pleitos sólo se ponen si es para ganar, porque si saliera que no aumentaría la sensación de que se puede decir lo que se quiera"

Derechos fundamentales

Los catedráticos en derecho Constitucional Juan José Solozabal y Miguel Revenga también plantean la cuestión como una colisión entre el derecho a la libertad de expresión y el honor de las personas homosexuales. "Las declaraciones no se sostienen y son lamentables, pero de ahí a que sea delito... La libertad de expresión tiene márgenes muy amplios", dice Solozabal.

"El honor de un colectivo podría sentirse lesionado en este caso", afirma por su parte Revenga, profesor en la Universidad de Cádiz y también presidente de la Asociación de Constitucionalistas de España (ACE). Eso sí, subraya que "no es una extravagancia" intentar por la vía civil que se ha lesionado el derecho al honor. "Dudo que tenga reproche penal, creo que no, pero hay una base: aunque no es un caso de incitación al odio es dañino, y humilla a un colectivo amplio", concluye.

Hasta el momento no se han presentado medidas legales contra Sebastián, que no ha rectificado sus palabras ni ha sido desautorizado por la Iglesia. A preguntas de este medio, Vaticano y Conferencia Episcopal declinaron la posibilidad de comentar esas declaraciones. No es la primera ocasión: recientemente, la Iglesia aseguró que "ni se plantea" apartar de sus funciones al párroco que calificó el cáncer de Pedro Zerolo de "castigo ejemplarizante".

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