CASO NÓOS

La infanta cometió delito fiscal si recibió una donación y la declaró como préstamo

La infanta Cristina, en Barcelona.

El préstamo de 1,2 millones, escriturado ante notario según los documentos difundidos este martes por la Casa del Rey, del monarca Juan Carlos a su hija, la infanta Cristina, para que ésta y su marido, Iñaki Urdangarín, adquirieran en 2004 su palacete de Pedralbes (Barcelona) constituye, desde el punto de vista de Hacienda, terreno resbaladizo. Es la opinión de los técnicos consultados por infoLibre, que destacan la dificultad para Hacienda de probar que un préstamo es, en realidad, una donación simulada. El préstamo está exento del pago de impuestos de Transmisiones Patrimoniales mientras que las donaciones sí pagan el tributo de Sucesiones y Donaciones.

Documentos aportados por el ex socio de Iñaki Urdangarin, Diego Torres, destapan que el duque de Palma se refería al supuesto "préstamo" de 1,2 millones del rey a su hija como “donación”, en una tabla denominada “numerosfaine.xls”.

Pese a lo delicado del asunto, Carlos Cruzado, del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, considera que una persona con residencia en Cataluña que en 2004 hubiera recibido una donación (no un préstamo) por importe de 1,2 millones, con el mismo objeto que la infanta Cristina (adquirir una vivienda), hubiera debido pagar en torno a 400.000 euros a la Hacienda catalana. Ésta aplica una tarifa progresiva en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones de forma que una donación por encima de 800.000 euros tributa a un tipo de hasta el 34%. El impago del tributo constituiría delito fiscal al superar el límite de los 120.000 euros defraudados. El delito, en cualquier caso, habría prescrito.

Escritura pública

Los técnicos resaltan que en un préstamo como el acordado entre el rey y su hija, la existencia de un contrato, en escritura pública y con menciones expresas a la ausencia de intereses y con plazos de devolución concretos, es fundamental.  Es la clave que permite justificar ante Hacienda que no se trata de una simple pantalla para disimular una donación y ahorrar costes.

Sobre el tratamiento fiscal del pacto entre las partes hay algunas discrepancias. Algunos técnicos sostienen que si las partes han acordado que no hay pago de intereses, sólo están obligados a declarar el préstamo en el Impuesto de Patrimonio  (si se trata de cantidades como las que afectan a la infanta). "El rey lo declararía como una deuda de terceros con él y la infanta como un pasivo pendiente de devolución" aclara Cruzado.

La Infanta, según lo publicado, declaró la deuda en el impuesto de Patrimonio entre los años 2004 y 2007. En 2012 volvió a declararla, esta vez por un importe de 1.050.000 euros. Es decir, redujo la deuda en 150.000 euros. El rey, por su parte, habría tenido que declararlo como activo en Patrimonio.

Otros especialistas, sin embargo consideran que también debería aplicarse el tratamiento fiscal de donación a la diferencia entre el interés cero pactado entre las partes y el interés legal del dinero en ese momento. Esa cantidad la tendría que haber declarado el rey.

Intereses y plazos

En lo que sí hay coincidencia es en detallar en qué elementos se fija la Agencia Tributaria para determinar si un acuerdo entre las partes es una donación simulada o un préstamo. Un técnico de Hacienda en la comunidad de Andalucia, que prefiere guardar el anonimato, explica que se analiza sobre todo la ausencia de intereses, los plazos pactados y los movimientos de dinero que los acompañan. "Si los plazos son muy largos y las devoluciones son muy escasas en el tiempo", asegura el técnico, "en esta comunidad sí se ha considerado en algunos casos que se trata de una donación".

La Infanta Cristina apenas ha devuelto en nueve años un 7,5% del préstamo recibido de su padre: 150.000 euros. Además, según prueba el documento notarial difundido por la Zarzuela, en dicho periodo de tiempo tendría que haber pagado a su padre 250.000 euros. De acuerdo con el contrato, tras tres años de carencia, entre 2008 y 2017 se comprometió a devolver 50.000 euros al año y a partir de entonces 70.000 hasta 2027. Es decir, Cristina devolvió 100.000 menos de lo escriturado.

Eso sí, los defensores de la infanta siempre pueden alegar que esos 150.000 euros pagados al rey probarían que existía voluntad de devolver la ayuda y que, por tanto, no se trataba de una donación.

Documento notarial del préstamo del rey a la infanta Cristina (PDF)

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