"¡Bienvenido a casa, Señor!": el juancarlismo sale a la ofensiva con una catarata de loas al rey emérito

El rey emérito Juan Carlos I a su llegada este viernes a las instalaciones del Real Club Náutico de Sanxenxo.

¿Quedan, tras todo lo llovido, juancarlistas? No nos referimos sólo a monárquicos, sino a juancarlistas. Pues quedan. Lo sabemos no sólo por el recibimiento en Sanxenxo al rey emérito, sino también por la proliferación de posicionamientos a favor del padre del rey en la derecha política y mediática, que defiende a capa y espada a Juan Carlos I aferrándose a su falta de condena judicial y soslayando tanto el cobro de cantidades multimillonarias salidas de una dictadura, dinero puesto a salvo del fisco español, como el hecho de que la inviolabilidad y la prescripción pueden anular el alcance penal de los hechos, pero no los hechos en sí.

Para el PP, Vox y la línea dominante de ABC, El Mundo y La Razón, entre otros medios, el objeto de crítica con motivo del regreso del rey emérito para participar en una regata es el Gobierno y por extensión la izquierda. De Juan Carlos I se destaca una doble aportación: a la democracia, de la que se le presenta como un sumo hacedor, y a los negocios. Y si en esos negocios hubo alguna desviación del recto camino, ¿tan grave sería? "A lo mejor para llegar a determinados sitios hay que hacer determinadas cosas", afirma el periodista Antonio R. Naranjo en Espejo Público (Antena 3).

PP y Vox con Juan Carlos I porque trajo la democracia y no está condenado

El PP, sin reproches a Juan Carlos I, exalta su papel en la Transición, enfatiza su derecho a volver y carga contra el Gobierno. No tiene "causas pendientes" y sí "todo el derecho" a volver, porque "es ciudadano español", señala Alberto Núñez Feijóo. La misma idea repiten la portavoz Cuca Gamarra ("El Gobierno no tiene nada que decir sobre si un español puede venir o no") y José Luis Martínez Almeida ("Es un ciudadano libre").

– Pero su comportamiento ejemplar del todo no ha sido –le dijo una periodista a Almeida.

– [...] Pido que se aplique el mismo rasero al rey Juan Carlos, pieza clave y angular de nuestra democracia, porque como introduzcamos el parámetro del comportamiento ejemplar, muchas personas no resistirían ese análisis –respondió Almeida, para quien el rey "decidió" que "España fuera una democracia".

El nuevo presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, hizo otra lectura de la visita de Juan Carlos I: su impulso al turismo. La llegada del antiguo rey, dijo, "nos pone en el mapa".

En Vox fija posición Iván Espinosa de los Monteros, para quien el padre de Felipe VI puede volver "cuando quiera" y no tiene ninguna explicación que dar porque contra él "no hay nada". “El rey que trajo la democracia, que la defendió la noche del golpe de Estado, tiene derecho a venir siempre que quiera”, añade.

Juancarlistas apasionados

La adhesión monárquica le viene de familia al portavoz de Vox. Su padre, Carlos Espinosa de los Monteros, marqués de Valtierra, ve una "humillación" el trato del Gobierno al rey emérito. En un artículo en El Mundo titulado Majestad, regrese ya, señala: "El legado de Don Juan Carlos podrá hablar de sus éxitos políticos en la Transición, en la instauración de la Monarquía Parlamentaria y con ella, la democracia en España; y de sus éxitos económicos, donde se podrán concretar los millones de euros de inversiones y contratos para las empresas españolas". Además, pide "justicia" y "agradecimiento" para "nuestro Rey, el que renunció a tanto en favor de España, el que iluminó y dirigió la Transición hacia la libertad y la democracia y al que tantos españoles deben su prosperidad".

Juan Miguel Villar Mir, fundador y presidente de honor el Grupo Villar Mil, le escribe directamente al rey emérito en el artículo de El Mundo Feliz bienvenida, su Majestad. "Despejados los principales nubarrones, vacíos de contenido real [...], celebro muy intensamente vuestro regreso, Majestad, que permite reiterar el reconocimiento del mérito de vuestra importantísima acción política a lo largo de medio siglo de desvelos, de los que todos los españoles somos deudores [...]. Y por ello es y será siempre obligado para todos los españoles dar las gracias al gran Rey que, para la historia de España, ha sido Don Juan Carlos I de Borbón. ¡El más feliz retorno, Majestad!".

La aportación del rey emérito a la democracia y a los negocios

Los principales medios de la derecha han sido soporte de las defensas más cerradas a Juan Carlos I. Veamos tres editoriales.

El Mundo: Normalizar las visitas de Juan Carlos I a España. Defensa del derecho del rey emérito a regresar, críticas al Gobierno, alabanzas a la "monarquía renovada" de Felipe VI y un llevadero tirón de orejas al rey padre: que no haya "gestionado" la visita con "discreción".

ABC: Bienvenido a España. Defensa de la inocencia deI emérito, que vuelve "sin que pese sobre él ningún proceso penal toda vez que, además, regularizó con la Agencia Tributaria los más de 6 millones de euros que se le reclamaban". "España debe entrar así en fase de superación de muchos resquemores hacia la figura de Don Juan Carlos, porque sería injusto no ofrecerle una bienvenida con los brazos abiertos [...] O no recordar cómo en su papel de jefe del Estado, y por tanto de primer embajador, promovió inversiones millonarias para nuestro país".

La Razón: El rey Juan Carlos ya está donde debe estar. Crítica del "fuego inquisitorial" del Gobierno contra el rey emérito, al margen de la "verdad judicial" y la "justicia histórica". "Glosar de nuevo todos sus impagables y excepcionales servicios a España [...] sirve para enfatizar que sin ningún género de dudas estamos ante uno de los grandes reyes de esta vieja, orgullosa e ilustre nación [...]. Don Juan Carlos está donde debe estar, en la tierra que recogió como una dictadura con poder absoluto y que transformó en una de las grandes democracias plenas del mundo [...]".

Sobresalen un puñado de columnas por su devoción juancarlista, sea por su contribución a la democracia o al business.

"No recuerdo ni un solo viaje oficial del Rey en el que no estuviera acompañado de empresarios españoles y que no se saldara con inversiones para nuestro país, o con contratos para nuestras compañías [...]. 'Es nuestro mejor embajador, el que más puertas nos abre', te repetían los empresarios que le acompañaban", escribe Yolanda Gómez en ABC.

Luis María Anson carga en La Razón contra "los partidarios del sistema castrista" por "organizar contra el Rey padre una desmesurada campaña". "Los españoles de bien, en fin, desean que el gran Rey Juan Carlos I termine sus días con paz y tranquilidad en la España que tanto ha amado y tan admirablemente ha servido", escribe. Tres firmas más en La Razón. Chapu Apaolaza: "Pretende su Majestad andar por ahí como si tal cosa y recibir dinero de las arcas públicas como si fuera [el etarra] Mikel Antza. [...] Ya sólo se hacen homenajes a los etarras". El exministro Jorge Fernández Díaz: "D. Juan Carlos fue el motor de la Transición [...] No tiene ninguna causa penal abierta [...]. Bienvenido Señor a su casa, y feliz estancia en ella". Y Abel Hernández: "Muchos españoles creemos que ha pagado ya con creces sus errores –todos los cometemos– y que merece un respeto y una inmensa gratitud".

Alfonso Ussía protesta en El Debate, el diario de la Asociación Católica de Propagandistas: "Ni dormir le dejan en el que ha sido su hogar [La Zarzuela] durante su prolongado y magnífico reinado. [...] Es una cabronada". En el mismo diario aparece Antonio R. Naranjo: "En un país que libera a etarras, plagia tesis doctorales, se asocia con Tejeros si hablan catalán o vascuence [...]; elegir como objetivo a un señor de 84 años que se encargó de abrirle el Golfo a España, de enterrar a Franco, de parar un golpe de Estado y de legar a un Rey impecable como Felipe es, como mínimo, irónico".

Naranjo ampliaba su argumentación en Espejo Público, de Antena 3. La decepción popular con el rey es una "sensación inducida" por una campaña populista cuyo objetivo "era la Constitución", dice. "¿Cómo vamos a estar viendo ongis etorris todos los días en el País Vasco para recibir a asesinos de ETA y nos puede enfadar que el rey de España venga a su país después de dos años desterrado?", se pregunta. Naranjo, para aquilatar su defensa de Juan Carlos I, hace referencia a datos divulgados por una asociación llamada Concordia Real, según la cual "los 224 viajes diplomáticos" del antiguo rey tuvieron un impacto para España de 62.023 millones de euros, generando 2,4 millones de empleos. Y luego Naranjo añade: "¿Que en ese viaje hay sombras? Seguramente alguna de esas sombras, si nos las contaran en su total extensión, adivinaríamos que también eran cuestiones de Estado, que no todo eran cosas del rey privadas y que a lo mejor para llegar a determinados sitios hay que hacer determinadas cosas".

José María López de Letona pide un final feliz en The Objective. "A muchísimos españoles –escribe– nos agradaría ver gestos de cariño de S.M. el Rey para con su padre en el ámbito personal, compatibles con respeto en lo institucional [...]. El grueso del pueblo español respiraría aliviado [...]. Pero mientras tanto, es un consuelo y una alegría poder exclamar, por fin y tras casi dos años, ¡bienvenido a casa, Señor!".

"Perros rabiosos" y "exiliados" en las ondas

Carlos Herrera en la Cope llama "perros rabiosos" a "los Echeniques y otras miserias públicas" por "arremeter" con "salvajadas" contra Juan Carlos I, "el rey de la democracia" y "un señor inocente de 84 años", pese a "no estar investigado en nada". "Unos hacen el trabajo sucio, de macarras, los Echeniques, las Iglesias, toda esta basura, y otros por debajo aprietan para que todo sea inestable, que es ese otro macarra que se llama Pedro Sánchez", añade. Al presidente, Herrera le lanza un reto: "Pedrito, vete a Sangenjo, Sanxenxo, en el Falcon si quieres para no pillar tráfico, y sales a la calle a la vez que Juan Carlos; unos metros delante o unos metros detrás, y vamos a ver quién de los dos se lleva los aplausos y quién se lleva los silbidos. Qué, ¿te atreves, Pedrito?”.

Fernando Ónega realiza en Onda Cero una controvertida comparación: "Yo soy de los que digo 'bienvenido, rey Juan Carlos'. [...] Confieso cierta emoción al tenerlo en mi tierra de la que salió como los viejos exiliados y emigrantes".

Tres marcos discursivos

Daniela S. Valencia, consultora en comunicación política y género, observa en el panorama mediático-político "tres encuadres discursivos".

1) "Exaltación". Se centra en la deuda con Juan Carlos I. Es la postura más "establishment", señala Valencia, que ahí detecta una "nostalgia ante un relato fracturado de la Transición". ¿Y no sería mejor una cierta dosis de crítica si su objetivo es salvaguardar a la monarquía? "Es imposible, porque este es el encuadre de la negación de los hechos. Y la negación de los hechos no acepta lecciones". Ahí inscribe la consultora a "ABC, La Razón, Carlos Herrera, el presidente de la Xunta de Galicia o Carlos Espinosa de los Monteros".

2) "Pasar página". Se enfoca en destacar que "Felipe VI es muy distinto y que ya estamos en otra era" de "ejemplaridad". "Es el encuadre que impulsan El País, la propia Moncloa y Zarzuela", señala la consultora, para quien la parte socialista del Gobierno no puede hacer "una crítica más frontal" porque el cierre de la vía penal "se lo impide".

3) "El oprobio". Ahí adscribe Valencia a figuras de Unidas Podemos y elementos más "antiestablishment", que subrayan la condición del antiguo rey de "defraudador fiscal" que ha "huido" de España. "Van a hacer sangría todo lo que puedan de esta visita de Juan Carlos I porque a todas luces ha perdido la batalla moral", explica. Su objetivo es "activar el enojo y la indignación" y dirigir estas emociones contra la Monarquía.

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