Sumar

Qué se juega UP en las municipales y autonómicas y por qué Díaz se reserva Sumar para las generales

La vicepresidenta tercera del Gobierno, Yolanda Díaz, y la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra.

Faltan diez meses para que se celebren las elecciones municipales y autonómicas en España, previstas para el mes de mayo de 2023. Como ya pasó en 2019, las opciones de la izquierda pasan por la suma de las fuerzas de PSOE y Unidas Podemos. En este contexto, la vicepresidenta Yolanda Díaz —la cara visible de los morados  en el Gobierno— ya ha anunciado que Sumar, la herramienta que ha escogido para articular su “proceso de escucha”, no participará en esos comicios. 

Lo que explican a infoLibre desde el equipo de la vicepresidenta segunda es que cada proceso autonómico tiene sus particularidades y que Díaz no puede interferir en ellos. Ponen de ejemplo el acuerdo al que han llegado Podemos, Izquierda Unida, Batzarre (partido político cercano al independentismo vasco) e Independientes en Navarra. También citan el acercamiento que se ha producido en La Rioja entre Podemos e Izquierda Unida, un territorio en el que en 2019 sacaron 2 diputadas. En la actualidad, IU mantiene a su diputada, Henar Moreno, que es vicepresidenta del Parlamento, mientras que la candidata de Podemos, Raquel Romero, ya no forma parte del partido.

“Esas dinámicas de trabajo han surgido desde el propio territorio. No podemos entrar ahí como un elefante en una cacharrería”, argumentan en el entorno de Díaz. Asimismo, estas mismas fuentes inciden en que Sumar es “un movimiento ciudadano” y no un “partido político” que tiene una vocación nacional: “El panorama municipal y autonómico es tan diverso que no cabe presentar Sumar como si fuera la solución”, sintetizan. Otras fuentes cercanas a la vicepresidenta insisten en que Sumar siempre se presentó como una herramienta “en clave nacional”: “Sumar no está registrada como partido y los plazos para llegar a mayo van a ser muy justos”, argumentan.

Con todo, en el equipo de Díaz también admiten que el resultado de esos comicios será decisivo para el proyecto de la gallega. “Yolanda va a respetar los procesos internos, pero también va a alentar y animar a que haya confluencias, sin forzar nada. Ese no es su papel”, opinan. Hay dos plazas clave para la izquierda, según estas fuentes, la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid. En el primer caso, dicen, es vital conservar el pacto del Botànic. En el segundo, creen que es imprescindible que se forje una alianza entre Más Madrid y Podemos, un escenario que no contemplan los de Mónica García.

Su papel será, en todo caso, similar al de las citas de Castilla León y Andalucía, en cuyos mítines participó puntualmente apoyando a los candidatos, respectivamente Pablo Hernández e Inma Nieto. Serán las organizaciones políticas que quieran confluir las que pacten las candidaturas, un proceso del que Díaz se mantendrá al margen, al contrario de lo que sucedió con la candidatura de Nieto, cuando la vicepresidenta segunda decantó la balanza en su favor.

Podemos lamenta que Díaz no ofrezca el "paraguas" de Sumar

En Podemos son conscientes de que Díaz —cuya familia política es el Partido Comunista y que, a su vez, mantiene buenas relaciones con los comunes de Ada Colau— trasciende la marca que ellos representan. Las encuestas indican que podría recuperar votantes desencantados, penetrar en el electorado socialista, y desactivar por completo a Íñigo Errejón, pero en la formación morada creen que la participación de Podemos en ese proceso es "imprescindible".

Un dirigente de la formación morada que cogobierna junto al PSOE lamenta que Díaz no "ofrezca el paraguas" de Sumar para mayo de 2023. "La marca sufre un importante desgaste y necesitamos un impulso que vaya más allá de Yolanda haciendo campaña", reflexiona la citada fuente en conversación con infoLibre. En ese sentido teme que a los morados les pase lo mismo que sucedió en Andalucía, donde la vicepresidenta segunda participó activamente en la campaña, con un pobre resultado para una izquierda dividida. "Si en autonómicas y municipales nos va mal, dudo mucho que ella sea capaz de alzar el vuelo", sostiene, al mismo tiempo que pide "generosidad" y dejar al lado las "cuitas internas" que no favorecen a "absolutamente nadie", en sus palabras.

Asimismo, este cargo público incide en la idea de que los morados no están sabiendo capitalizar el trabajo que han realizado estos más de tres años en diversos municipios y autonomías. "Al final es el alcalde o el presidente autonómico el que se lleva los méritos (y también las críticas). Pero casi nadie es consciente del trabajo para presionar y sacar medidas adelante que hacemos desde dentro los partidos más pequeños", reflexiona. En ese sentido, une su futuro al resultado que tenga también el PSOE. "Necesitamos estar los dos fuertes", incide.

Uno de los principales temores de la formación dirigida por Ione Belarra es que se reduzca su capacidad de negociación, que ha sido vital para alcanzar pactos beneficiosos con formaciones como Izquierda Unida, cuyo capital político era menor a nivel autonómico, aunque a nivel municipal son la tercera fuerza del país. Si los morados siguen perdiendo fuerza en los siguientes comicios, como les ocurre desde 2019 —con la única excepción de la Comunidad de Madrid—, Díaz ganaría enteros para hacer y deshacer sin el marcaje del grupo confederal.

Unidas Podemos, clave en siete autonomías y una decena de capitales de provincia

Unidas Podemos fue clave para formar gobierno en diversas autonomías y capitales de provincia tras las elecciones de 2019. Una de ellas es Aragón, donde Javier Lambán (PSOE) gobierna en coalición con Podemos, PAR (Partido Aragonés Regionalista) y Chunta. Además cuenta con el apoyo parlamentario de IU. Un caso similar al de Navarra, donde María Chivite (PSOE) gobierna gracias a un acuerdo con Geroa Bai, Podemos e Izquierda Unida. Su investidura también necesitó la abstención de cinco de los siete diputados de EH Bildu. La dirigente socialista lidera un Gobierno tripartito formado por el PSN, que asume ocho de las 13 carteras del Ejecutivo, los nacionalistas de Geroa Bai, con cuatro departamentos, y Podemos, que gestiona una consejería. 

En La Rioja los votos de los morados también fueron imprescindibles para que la socialista Concha Andreu pusiera fin a más de dos décadas de gobiernos ininterrumpidos de PP. Andreu firmó un pacto con Podemos e IU. En Asturias gobierna Adrián Barbón (PSOE) en minoría con el apoyo externo de los dos diputados de Izquierda Unida.

En Baleares Francina Armengol (PSOE) gobierna conjuntamente con Podemos y la formación nacionalista Més, al tiempo que le apoyan desde fuera Més en Menorca y Gent per Formentera. De las 11 consellerias del Govern, Podemos y Més gestionan cuatro y los socialistas, las otras siete. Se trata del mismo caso de la Comunitat Valenciana, con el socialista Ximo Puig al frente. El valenciano gobierna junto a Compromís, que tiene la vicepresidencia del Ejecutivo, con Podem, la marca valenciana de los de Ione Belarra y también con Esquerra Unida del País Valencià (EUPV). Además, en Canarias el socialista Ángel Víctor Torres suscribió un acuerdo con Nueva Canarias, Sí Podemos y la Agrupación Socialista Gomera (ASG).

Los ayuntamientos del cambio

Los llamados "ayuntamientos del cambio" fueron los protagonistas de las elecciones municipales de 2015, pero la mayor parte de ellos solo aguantó una legislatura, salvo en tres capitales de provincia: Barcelona, València, y Cádiz. Actualmente, solo Barcelona tiene filiación con Podemos, con Ada Colau al frente del consistorio, ya que en València gobierna Joan Ribó (Compromís) junto al PSOE y en Cádiz, José María González 'Kichi', ahora distanciado de Podemos.

En 2019 fueron desbancados los alcaldes y alcaldesas de Madrid (Manuela Carmena por José Luis Martínez-Almeida, del PP), Zaragoza (Pedro Santisteve por Jorge Azcón, del PP), A Coruña (Xulio Ferreiro por Inés Rey, del PSOE), además de Santiago de Compostela (Martiño Noriega por Xosé Sánchez Bugallo, del PSOE) y Ferrol (Jorge Suárez por Ángel Mato, del PSOE).

Los morados apoyan desde fuera las alcaldías de Gijón, Salamanca, Cuenca, Lleida, A Coruña, Murcia y Logroño. También forman parte de los gobiernos municipales de Palma, Las Palmas de gran Canaria y Castellón, mientras que Izquierda Unida tiene mayoría absoluta en Zamora.

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