Salud pública

Un mes de la crisis de listeria: tres alertas muy distintas con epicentro en La Mechá

Muestra de Listeriosis

Es probable que, hasta mediados del mes de agosto, el lector no hubiera oído jamás la palabra "listeria". Pero la listeria monocytogenes, una bacteria que entra en el organismo con el consumo de alimentos contaminados y que resulta especialmente grave para inmunodeficientes, mayores de 50 años, embarazadas, fetos y recién nacidos, no es una desconocida para el sistema sanitario español. NI tampoco son nuevos sus estragos sobre la salud pública, como ilustran los datos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Renave). Entre 2015 y 2018 hubo 1.369 casos de listeriosis en España, con 124 muertes (9,1%). Las autoridades registraron un total de ocho brotes. No son números irrelevantes. Ni palidecen ante los actuales. La Junta cuantificó este viernes en 215 los afectados en la Andalucía, la comunidad origen de la crisis. En toda España el número de casos confirmados asciende a 222, 38 de ellos de embarazadas, mientras se investigan 66 probables y 80 sospechosos. Ha habido tres muertes por el brote, a la espera de la posible confirmación de una cuarta en Granada, pendiente aún de los resultados del análisis. Son dígitos que, pese a suponer un pico cuantitativo, no desbordan espectacularmente a los del ciclo 2015-2018, cuando apenas habíamos oído hablar de la listeria. Entonces, ¿qué hace diferente a la actual crisis del resto de años?

La respuesta está en la empresa sevillana Magrudis, en su carne La Mechá, en la colosal concentración de listeria en su producto, que superaba 150 veces el límite permitido, en el volumen de producción afectada. Los 215 casos detectados en Andalucía lo son por este producto. No ha habido jamás en España un brote de listeria semejante al originado en la empresa de José Antonio Marín, conocido por una inconsistente trayectoria empresarial que incluyó poner a su hijo como testaferro de la empresa tras dejar tres empresas con deudas, como publicó El País. Solo existen precedentes comparables en un brote en Estados Unidos en 2011 que causó 147 pacientes infectados, de los que fallecieron el 22%; y otro en Sudáfrica en 2017-2018, que causó 1.060 casos y la mortalidad fue del 27%, según los datos de la Junta.

Es en la estela de Magrudis donde crece y se ensancha esta crisis, que se ha cobrado después dos alertas más, tras positivos por listeria de productos de sendas empresas en las provincias de Cádiz y Málaga. Una pregunta pertinente: ¿Se habrían producido estas dos alertas –una alimentaria, el 6 de septiembre, por la carne mechada de la empresa Sabores de Paterna, de Paterna de Rivera (Cádiz), y otra sanitaria, el 12 de septiembre, por los chicharrones de la empresa Incaybe SL, de Benaoján (Málaga)– sin la alerta previa por La Mechá? El profesor de Nutrición José Juan Rodríguez, miembro de la Sociedad Española de Seguridad Alimentaria, lo pone seriamente en duda.

"La primera alerta está clara. Es el brote de listeriosis más importante ocurrido en España, con más de 200 afectados. Sin ocurrir eso, quizás a Sabores de Paterna no le hubiera ocurrido nada", explica. Y añade, a título ilustrativo: "Si miras las enfermedades por las que mueren los españoles al año, te quedas sorprendido de los que fallecen por sarampión, tuberculosis, brucelosis... Pero son caso a caso, uno a uno. Esto también ocurre con la listeria, que provoca muertes todos los años. La diferencia [en el caso del brote de Magrudis] es que hay una causa común, un origen común", añade Rodríguez. La gran diferencia en el caso de Magrudis está en la combinación del número de personas afectadas, la cantidad de producción contaminada y los niveles de listeria en la carne infectada. A eso se suma que la alerta de Magrudis tuvo que ser ampliada el 23 de agosto por la Consejería de Salud a los productos distribuidos por la empresa Comercial Martínez León, que comercializa la carne mechada fabricada por Magrudis, con una presunta infracción sobre el etiquetado y a la información sobre el origen de la carne.

Este sábado se cumple un mes de la paralización de la producción de la carne La Mechá. Un mes de la crisis de la listeriosis, que ha sacudido al Gobierno andaluz y deteriorado la imagen del sector agroalimentario de la comunidad del sur. Al día siguiente, día 15, la Junta declaró la alerta sanitaria, ampliada después por el Ministerio de Sanidad a toda España. La Consejería de Salud y Familias, dirigida por Jesús Aguirre (PP), ha sido objeto de críticas por un supuesto retraso en la primera alerta, ya que el primer caso fue detectado el 28 de julio. También por la demora en la ampliación de la alerta a todos los productos de Magrudis, que no se produjo hasta el 28 de agosto. Persiguen aún a la consejería y al Gobierno andaluz las primeras manifestaciones oficiales –"No hay riesgo para la salud"– y los elogios de Aguirre a Magrudis y su "magnífica labor". Lo cierto es que Magrudis, zona cero del brote, ha ocultado información relevante a las autoridades, según la propia Junta. Su actuación puede acarrear incluso responsabilidades penales. Hay casos abiertos por la Fiscalía y un juzgado de Sevilla, si bien en una fase aún preliminar.

De 125 a 33 ingresados en 19 días

La declaración de una tercera alerta este semana, el jueves, ha estropeado el intento del Gobierno andaluz de trasladar a la opinión pública la idea de que el brote está remitiendo. Pero lo cierto es que hay datos que avalan esta remisión. Según los datos de Salud, ahora mismo hay 33 ingresados, 14 de ellos mujeres embarazadas. Es un dato que contrasta con los 125 ingresados que había el 25 de agosto, cuando se alcanzó la cifra más alta. Es un retroceso de 92, un 73,6% en 19 días.

No obstante, la percepción social de la crisis sigue otorgándole máxima gravedad, más aún cuando llegan noticias de nuevas alertas. "Ahora, los chicharrones", se escuchaba en Sevilla tras las malas noticias del jueves. Las bromas sobre chicharrones entraban en todos los teléfonos móviles. Los tiempos de la comunicación instantánea amplían el desafío de la gestión de una crisis.

Tres alertas distintas

La Consejería de Salud lanzó este viernes un mensaje nítido. "Lo extraordinario de la situación actual es el brote relacionado con el producto de la empresa Magrudis y es muy importante separarlo de las otras dos alertas. Porque la alerta alimentaria y el segundo brote no tienen relación con el brote de la empresa Magrudis, porque su impacto sobre la salud es nulo en un caso [Sabores de Paterna] y en el otro muy limitado [Incaybe], y porque son frecuentes en países desarrollados", señala en un comunicado José Miguel Cisneros, portavoz del gabinete técnico de la consejería y altavoz científico de la Junta en este caso.

Cisneros subraya que los 215 afectados lo son por la carne mechada La Mechá de Magrudis, y que no hay casos confirmados por los productos de Sabores de Paterna ni de Incaybe. Subraya además que los datos provisionales del Centro Nacional de Microbiología, dependiente del Instituto Carlos III de Madrid, indican que las cepas de Magrudis y Sabores de Paterna son distintas. En cuanto a las de los chicharrones de Benaoján, la comparación genética está en curso.

"La segunda alerta, la alimentaria, es una más de las 11 que este año la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición ha declarado en España en relación con alimentos contaminados por L. monocytogenes. Estos han sido moluscos cefalópodos, pescado ahumado, productos cárnicos (chorizo, salchichón y jamón cocido) y queso. En 2018 hubo en España 16 alertas alimentarias por alimentos contaminados por L. monocytogenes; 16 también en 2017; y 13 en 2016 que se comenzó este registro", señala Cisneros. En cuanto a la tercera alerta, sanitaria, la de los chicharrones, Cisneros afirma que es "un brote limitado". Concretamente, se trata de siete personas de una misma familia, que acudieron al Hospital Costa del Sol con síntomas de intoxicación alimentaria tras consumir ese producto en un restaurante de Ronda (Málaga). Dos de estas personas están ingresados y recibiendo tratamiento. En uno de ellos, el hemocultivo ha confirmado la infección. Las dimensiones están muy lejos de las del brote de Magrudis. "En Europa y en Estados Unidos los brotes de toxinfección alimentaria por L. monocytogenes son comunes, causando en general pocos casos de infección", señala el portavoz de la consejería.

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Primer cese

Rubén Sánchez, portavoz de Facua, ofrece una perspectiva distinta, menos optimista. "¿Cómo puede asegurar la Consejería de Salud que no hay infectados por los productos de las otras dos empresas si aún no tienen identificadas las cepas?", pregunta. Sánchez, que se muestra de acuerdo con la política actual de declarar la alerta en cuanto se detecta contaminación –incluso sin pacientes afectados–, cree que si se están detectando casos aparte de los provocados por los productos de Magrudis es porque las autoridades están alerta a raíz de la crisis, lo que pone de relieve una anterior relajación en los mecanismos de detección y respuesta. A su juicio, toda la crisis evidencia un fracaso de la protocolización para detectar casos, basada especialmente en el autocontrol. El portavoz de Facua insiste en que aún está pendiente de clarificación el origen de la cepa y las medidas para evitar nuevos fallos en los controles.

La crisis no le está saliendo gratis al Gobierno andaluz, cuyo consejero de Salud se enfrenta a diarias peticiones de dimisión. Este viernes dejó su cargo el hasta ahora jefe del Servicio de Vigilancia y Salud Laboral de la consejería, Francisco Javier Guillén. Es el primer cese de la crisis de la listeria, que remite, pero está lejos de quedar zanjada.

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