Los abusos de la banca

Nuevos correos de Blesa desvelan maniobras en Caja Madrid desde 2006 para ocultar el fraude de las preferentes

Una mujer protesta contra la estafa de las preferentes vigilada de cerca por un agente de policía.

Tono Calleja / Alicia Gutiérrez

Nuevos correos electrónicos de Miguel Blesa de agosto de 2006 desvelan las maniobras que llevaron a cabo directivos de Caja Madrid para ocultar el engaño a los clientes. En los mensajes se constata que varios preferentistas habían adquirido estos productos financieros tras ser informados de forma errónea de que tenían "una liquidez del 100%" y que podrían ser vendidos "de modo inmediato", según consta en los emails a los que ha tenido acceso infoLibre.

Se trata de tres mensajes en los que el entonces director general de la entidad financiera madrileña, Ramón Ferraz Ricarte, recibe las explicaciones de los directores de Caja Madrid en Andalucía y de la zona de Córdoba y Jaén sobre cómo van a solucionar las quejas de varios clientes andaluces, que llevaban meses sin poder rescatar el dinero que habían invertido en preferentes.

Precisamente este miércoles, el magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Andreu acordó solicitar a Bankia los correos corporativos de Blesa y de otros directivos relacionados con las participaciones preferentes. Aunque no pedirá todos, sino los de 2009, año en el que Caja Madrid emitió preferentes por 3.000 millones de euros.

Antonio Gómez Ortega

El problema que se refleja en los emails se originó en la oficina de Linares, cuyo director, Antonio Gómez Ortega, llegó a devolver a los clientes de su bolsillo parte sus inversiones en preferentes. Además, se negó a comercializar estos productos híbridosproductos híbridos al constatar que eran perjudiciales para los ahorradores. Al final Gómez Ortega, que logró que sus clientes recuperaran más de 300.000 euros, fue despedido, pese a que envió de forma desesperada una carta a Blesa reclamando "una nueva oportunidad".

Tal y como dijo el propio Antonio Gómez Ortega a infoLibre, meses antes de su salida de Caja Madrid él y el resto de directores de las sucursales de Córdoba y Jaén fueron convocados a una reunión por el director de zona, Rafael Prieto.

"Cuando Caja Madrid sacaba un producto el entonces director de zona nos reunía a todos los directores de las sucursales de Córdoba y Jaén para darnos las directrices. Esa reunión fue en Córdoba, y nos dijeron que las preferentes tenían un 100% de liquidez para el cliente. Las rentabilidades eran muy altas, pero lo más importante era que los clientes tendrían disponible el dinero de las preferentes de forma inmediata", relató Antonio Gómez Ortega a este diario.

A partir de la reunión de Córdoba, el exdirector de la sucursal de Linares, al igual que otros empleados de Caja Madrid en toda España, se lanzó a comercializar las preferentes. Y su oficina fue una de las que más vendió, llegando hasta los 2,2 millones de euros. "Cumplimos los objetivos con creces y el director de zona me llamaba para decirme: tú que lo haces bien vende más, que nos hace falta".

Según reconoce en un correo electrónico inédito, de 31 de agosto de 2006, el jefe de Caja Madrid en Andalucía, Antonio Soto Ramis, a su jefe en Madrid Ramón Ferraz Ricarte, esta comercialización "ha llevado a una situación complicada, dada la iliquidez temporal del producto al llevar en algunos casos más de tres meses sin haber podido realizar la ventailiquidez y, por tanto, el abono al cliente".

Soto, que reconoce en el correo que el director de Linares le dijo que podría estar formándose "una agrupación de afectados", también explica que le comunicó que incluso llegaron a "amenazarle". Y que por eso estaba "sensibilizado, como ya llevo desde hace más de cuatro meses, desde que empiezan a aparecer órdenes de venta sin que tengan la contrapartida inmediata. (Estamos despachando semanalmente esta situación y, de hecho, hemos casado numerosas partidas a lo largo del ejerciciocasado )".

Y después, Soto promete a Ferraz Ricarte en el mensaje solucionar rápidamente el problema: "Quiero dejarte tranquilo en el aspecto de que haré todo lo posible (lo conseguiré con la ayuda de los directores de zona) para solventar no sólo el problema de la oficina de Linares, sino el 1,5 millones que mi dirección de Negocio tiene pendiente de venta. (Creo que lo puedo tener antes de que finalice la semana que viene)".

Primeros problemas

No pasó ni un año tras finalizar el plazo de comercialización de esa emisión de preferentes cuando se detectaron los primeros problemas. Hasta ese momento las preferentes se compraban y se vendían incluso por encima de los valores a los que habían sido adquiridas, porque los mercados las demandaban. Pero el mercado financiero fue bajando y entonces ya había más oferta que demanda. Y el mercado se redujo, y ahí empezaron los problemas.

Precisamente los nuevos correos confirman el relato del director de Linares. Y en el mencionado mensaje de 31 de agosto de 2006, el director de Caja Madrid en Andalucía promete a Ramón Ferraz Ricarte solucionar el problema en la oficina de Antonio Gómez Ortega y en el resto de sucursales.

Pero otro mensaje, que forma parte también de la cadena de correos relacionados con la oficina de Linares, pone de manifiesto las maniobras que los directivos de Caja Madrid llevan a cabo con la intención de recolocar las preferentes a otros clientes, y así evitar recurrir a los servicios del Banco Popular, que le cobraba un 10% por dar liquidez a las operaciones.

La clave era, tal y como desvela otro mensaje de 1 de septiembre de 2006 ya publicado por este diario, "buscar la contrapartida con nuestros propios clientes. Esto es posible hacerlo con los actuales tipos de interés con un descuento menor, entre el 97% y el 100% del valor nominal, porque el mercado minorista demanda una prima menor que el mayorista como contrapartida a la perpetuidad de la deuda".

Lo que significa que los minoristas, muchos de ellos de edad avanzada y sin conocimientos financieros, estaban dispuestos a pagar el 97% del precio nominal de un producto financiero perpetuo, mientras que el Banco Popular solo llegaba al 90%, pues percibía un 10% por su trabajo.

Mercado interno

Ante la inexistencia del mercado de preferentes, los directivos de Caja Madrid idearon un mercado interno, que ponía en contacto a los vendedores con los compradores. Todos ellos clientes de la entidad financiera. Precisamente en otro correo electrónico de 9 de mayo se muestran las maniobras de los directores de zona para tapar el problema de Linares.

"Me ocupé de inmediato de hablar con todas las oficinas para que de forma urgente buscasen clientes compradores de cualquier importecompradores , incluso 1.000 o 2.000 euros para desatascarle de inmediato", explica en el mensaje el jefe de la zona Córdoba-Jaén, Rafael Prieto Onieva, al responsable de Caja Madrid en Andalucía, Antonio Soto. Prieto, según el mensaje, llega a dar una orden personal para comprar preferentes a 2.000 euros: "de tal manera que el mismo martes ya había tres oficinas que en total dieron órdenes de compra por 8.000 euros".

Además, Prieto asegura a su jefe en Andalucía que incluso llegó a comentar al director de Linares que recurriría al resto de directores de zona de Caja Madrid "para que nos echaran una mano prioritariamente para la oficina 9827. El resto de las oficinas de la zona están en ello, y de hecho la oficina de Montilla me ha llamado esta mañana para indicarme que probablemente comprarán 60.000 euros".

Al final los clientes de la oficina de Linares lograron rescatar su dinero. Pero el director de la sucursal de esta localidad andaluza fue despedido en enero de 2007. Precisamente unos pocos meses después, el 9 de mayo de 2007, muestra que la solución llevada a cabo en Linares era general en toda España. 

El informe de auditoría de diciembre de 2006 especifica que Caja Madrid, "para dar liquidez al saldo acumulado de preferentes, acordó restablecer el sistema interno basado en bandas de contratación, que en su momento propició actuaciones irregulares de empleados. Desde auditoría se está analizando la operativa, habiéndose detectado de nuevo oficinas que no actúan correctamente (intermedian a favor de clientes concretos o en su favor)".

Una solución

María del Carmen Contreras Gómez, entonces integrante del comité de dirección de Caja Madrid, envió un mensaje a Blesa y a otros directivos en el que reconoce que con el cruce de preferentes, que trata de acallar las reclamaciones, se incorporan otros problemas: "Hemos reducido el riesgo [de liquidez], aunque todos somos conscientes de que a cambio de abrir otros (asociados a registro de órdenes, formación del precio y asimetría en acceso a mejores precios). En la medida que se consideren menores y asumibles los actuales riesgos, podremos pensar que estamos mejor que antes", sostiene Contreras Gómez, que completa: "Entiendo que esto no debe excluir que intentemos buscar una solución a medio plazo que nos convenza".

Pero no hubo ninguna solución a este problema, sino que Blesa se lanzó a comercializar en 2009 otros 3.000 millones de euros en participaciones preferentes a unos 87.000 clientes para apuntalar la liquidez de la caja, según los datos aportados por el propio expresidente de Caja Madrid en sus correos electrónicos. "La mayor colocación de preferentes del sistema bancario español", se vanaglorió la entidad financiera.

El informe de reclamaciones del primer trimestre de 2007, que se incluye en otro correo electrónico inédito de Blesa de 20 de abril de 2007, da cuenta del crecimiento de las reclamaciones dirigidas hacia sociedades del Grupo, "aunque siguen siendo relativamente muy pocas. Las cifras de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y de la Dirección General de Seguros se basan en reclamaciones sobre participaciones preferentes y seguros renta inversión, respectivamente".

Además, el documento resalta que las resoluciones contrarias a los interesa de Caja Madrid están relacionadas con las participaciones preferentes de Caja Madrid: por el excesivo tiempo en cumplimentar las órdenes del cliente, y por no haber utilizado la caja el contrato de liquidez suscrito con el Banco Popular.

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