Conflictos en IU

Pedro del Cura se perfila como alcalde de IU en Rivas

José Masa, en la sala donde anunció su dimisión como alcalde, junto a la ya exconcejala de Presidencia Luz Matas, el pasado 12 de mayo.

Rivas Vaciamadrid aún no tiene oficialmente un candidato que se postule a la alcaldía tras la repentina dimisión de José Masa. Y no lo tendrá hasta la próxima semana, cuando se reúna la asamblea local de Izquierda Unida, compuesta por unos 300 militantes, para elegir al sucesor. Pero el acto formal de relevo se producirá en el pleno de investidura en el Ayuntamiento, previsto para el 28 de mayo. Y ahí algunos dirigentes se temen que pueda haber sorpresas, y que el más que previsible heredero del gobierno de la ciudad, Pedro del Cura, se quede a las puertas porque no se fían de los movimientos que pudieran hacer los concejales fieles a Masa. En especial, los números dos y tres de la lista con la que IU concurrió en las elecciones municipales de 2011, Yaiza García y Fausto Fernández. Sin embargo, en el entorno de ambos aseguran que no habrá contratiempos ni maniobras, y que Del Cura será el nuevo regidor. Lo que no está claro es que lo sea por mayoría absoluta y en primera vuelta.

La vida de Rivas ha permanecido en permanente tensión desde noviembre de 2013. Entonces se conoció el informe de la Cámara de Cuentas de Madrid, que denunciaba un desfase contable de 20,9 millones de euros, una depreciación de una parcela municipal y otras irregularidades. Aquel dictamen provocó una auténtica convulsión en la localidad y en toda IU. No era para menos. Rivas es el feudo histórico de IU, su ayuntamiento fetiche, el que gobierna ininterrumpidamente desde 1991, y desde 2011 con una mayoría absolutísima del 45,34% de los votos. 13 de 25 concejales, por los 7 del PP, 4 del PSOE y uno de Ciudadanos por Rivas. Es su joya de la corona, la mayor ciudad en sus manos: 81.000 habitantes, frente a los sólo 1.024 que tenía en 1970, cifra que da buena cuenta de su meteórico crecimiento poblacional.

El informe del órgano fiscalizador enfrentó, de un lado, a Masa y sus cuatro concejales afines –Fausto Fernández, Yaiza García, Luz Matas y Marcos Sanz– contra la organización local y los otro ocho miembros del grupo municipal de IU, controlados por Del Cura. Estos pedían más transparencia, intentar recuperar el patrimonio mermado, remunicipalizar la gestión de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV). El primer edil siempre defendió que la tutela de la EMV fue "prístina", aunque accedió a crear una comisión de investigación en el Consistorio, cuya presidencia se cedió al PP, principal partido de la oposición. Entretanto, Masa destituyó a la concejala de Hacienda, Ana Reboiro, y al propio Del Cura, al que rebajó a la categoría de portavoz raso del grupo, y sin sueldo. En enero, el 99% de los militantes ripenses de IU apoyó la reprobación del regidor y pidió su cabeza. Este se negó, porque se debía a los "vecinos" de la ciudad y porque rechazaba una operación cuyo objetivo era "precipitar" su salida del Ayuntamiento. 

En marzo, la comisión de investigación aprobó por unanimidad el dictamen de conclusiones, que subrayaba que la gestión de la EMV había sido correcta, aunque quedaba a la espera de la investigación en los tribunales y las auditorías. IU se daba así una tregua interna. 

Sin embargo, Masa renunció el lunes a su bastón de mando, que conquistó en 2003 y que le transfirió otro de los fundadores de un modelo de gestión que ha sido el santo y seña de IU, Fausto Fernández. ¿Qué ocurrió? ¿Por qué tiró la toalla tras meses de extenuante lucha intestina? 

Ultimátum de 72 horas

La última raíz de la dimisión hay que buscarla en los últimos días. El lunes 5 de mayo, se reunió la ejecutiva de Izquierda Unida-Comunidad de Madrid (IU-CM). En ella, se decidió por unanimidad conceder un plazo de 72 horas a las partes para cumplir el acuerdo firmado el 14 de marzo por Masa, Del Cura y Raúl Calle, el responsable de Política Institucional. En esa hoja de ruta, a la que tuvo acceso infoLibre, se contemplaban varias actuaciones respecto a la EMV –auditorías, participación vecinal en la empresa, inicio del debate sobre el modelo de gestión–, respeto a la "legitimidad de la asamblea local" de IU, una agenda política de aquí a mayo de 2015 (fecha de los siguientes comicios locales) y la madre del cordero: la reorganización "profunda" del Gobierno municipal. Ello incluiría la restitución de competencias a Reboiro y Del Cura.

Aquella reunión de la ejecutiva suponía, para los contrarios a Masa, un "giro radical". En los meses anteriores, el alcalde había encontrado el soporte de la dirección madrileña. Pero en abril, IU-CM cambio, ya que Eddy Sánchez firmó la paz con las dos corrientes minoritarias (Cambiar IU-CM y Frente Amplio) y compuso una ejecutiva de integración. Entre las nuevas incorporaciones, Del Cura. Para distintos responsables, que IU-CM impusiera un ultimátum de 72 horas era la prueba de que la cúpula había cambiado su actitud respecto a Masa. Para otros, no era un envite contra el regidor, sino una apelación a las partes (a todas) a pactar. 

Pero, al cabo de 72 horas, no cuajó el acuerdo. El jueves, 8 de mayo, se reunió el Consejo Político Local –su máximo órgano de decisión– y el grupo municipal, y no acudió ni Masa ni sus concejales afines. Allí ya se acordó que la federación no apoyaría la conversión de una línea de crédito de la que el Consistorio venía disfrutando desde hacía ocho años, en un préstamo hipotecario a cinco años por importe de 1,1 millones de euros. Del Cura y los suyos entendían que la suscripción de la deuda lastraría las cuentas de Rivas, y antes debería confeccionarse una previsión de ingresos y un plan para devolver a manos públicas la gestión de la EMV. En el pleno del día siguiente, viernes 9 de mayo, el crédito fue aprobado en el pleno por los votos de Masa y sus fieles, el PP y el PSOE. 

El crédito de la discordia

"En aquel momento se produjo el punto de inflexión. Supimos que aquel pleno tendría consecuencias, porque se había visualizado la ruptura. Ya no era posible el entendimiento", asegura una dirigente regional. La sensación de fractura también se sentía en la organización local, porque Masa había desoído la indicación de su grupo y de su asamblea local y se había apoyado en la oposición. "Así que o se iba o le expulsaban", cuentan desde el entorno de Del Cura. 

Masa optó por lo primero. Por irse para no ser "el alcalde del desgobierno" y porque no podía asumir las "limitaciones" que sus adversarios le querían imponer, según sus palabras. El regidor se despedía así en una sala llena de periodistas y de dirigentes de IU. No Del Cura, su antaño hombre de confianza y hoy, uno de sus rivales. La asamblea local emitió un comunicado en el que prometía garantizar "la estabilidad municipal y la continuidad de un Gobierno de izquierdas". La renuncia de Masa y su baja como concejal se formalizará en el pleno de hoy miércoles. En los siguientes 10 días hábiles, se convocará el pleno de investidura. Interinamente, tomará las riendas del Consistorio Fausto Fernández, hasta ahora primer teniente de alcalde. 

El Consejo Político se reunió el lunes por la tarde y decidió posponer la elección del candidato a la alcaldía una semana. El martes próximo, los cerca de 300 afiliados de IU Rivas podrán optar por cualquiera de los concejales del grupo para ocupar la vacante dejada por Masa. "Preferimos ser prudentes por ahora. Además, estamos en campaña de las europeas, y en eso tenemos que centrarnos". 

Nuevas dimisiones

Ayer martes, se produjo otra salida, la de la concejala de Presidencia, Luz Matas, por razones "similares" a las esgrimidas por el exregidor. La edil no tenía carné de IU, y se incorporó a las listas como independiente. Otra edil, Yaiza García, renunció a su puesto como consejera delegada de la EMV, pero no a su acta en el Ayuntamiento. 

Estos primeros pasos del grupo cercano a Masa hicieron sospechar al entorno de Del Cura: "Están yéndose como por fascículos, de modo que es mejor andar con cautela". Según algunos responsables de la dirección de IU-CM, el problema es que no está tan claro que Del Cura sea ascendido a alcalde, porque aunque la asamblea local le elija, legalmente quien debe designar al nuevo regidor es el pleno. Y, según la Ley Electoral, la vara de mando pasa al número dos de la lista. Era, en 2011, Yaiza García. Esta debería renunciar al cargo, igual que el número tres, Fausto Fernández, y la cuatro, Paz Parrilla. Del Cura ocupó el puesto 5 en la candidatura de hace tres años. Este diario contactó con García, pero la concejala prefirió no hacer declaraciones. Fernández no atendió a las reiteradas llamadas. Sin embargo, en el entorno de ambos daban por "absolutamente seguro" que ninguno competirá por la alcaldía. "Pedro ha conseguido su objetivo, que era tumbar a Pepe, así que mejor que no fantaseen ahora. Ninguno quiere ser alcalde. Lo que pasa es que ahora les queda a estos el zapato estrecho y tienen que gobernar una ciudad de 80.000 habitantes sin el apoyo de papá".

Tras las renuncias de Masa y Matas, la correlación de fuerzas dentro del grupo de IU es de ocho ediles afines a Del Cura y tres críticos, a la espera de que se incorporen los sustitutos de los dos dimisionarios. En IU-CM había quien manejaba la hipótesis de que Yaiza García, Marcos Sanz y Fausto Fernández no votaran a Del Cura, por lo que este no saldría en primera votación por mayoría absoluta, sino en segunda ronda, por lista más votada. De nuevo, desde el entorno del exalcalde se insistía en que estos tres ediles "votarán lo que diga IU". "No creemos que Yaiza, que forma parte de la ejecutiva regional, se desmarque , y en cualquier caso cerraremos con el PSM que salga Pedro, y el propio Pepe comprometió su apoyo al que elija IU", sancionaba otro responsable de IU-CM. 

La respuesta final no llegará hasta después de las europeas. En cualquier caso, varios cargos de la ejecutiva creen que esta es la primera "prueba de fuego" de la cúpula conformada trabajosamente en abril. Nada baladí. Porque Rivas no es cualquier cosa para IU. Es su bastión histórico, su ojo derecho, el feudo que quiere conservar a toda costa.

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