El PP necesita "un tribunal" para poder pronunciarse sobre el genocidio en Gaza o el secuestro de Maduro

El Partido Popular sigue sin tener nada que reprochar al presidente norteamericano, Donald Trump, tras el ataque contra Venezuela durante la madrugada del 3 de enero que culminó con el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro. Tras lo ocurrido, el principal partido de la oposición respaldó sin ambages el movimiento de Washington con la esperanza de que Trump situara a la opositora María Corina Machado al frente. Trump, sin embargo, rechazó rápidamente ese escenario, lo que dejó en tierra de nadie a una derecha que daba por hecho que ese era el plan de la Casa Blanca.

Los planes de Trump y el ascenso a la presidencia de Delcy Rodríguez, la hasta ahora número dos de Maduro, no han alterado el discurso del PP, que trata de trasladar toda su crítica al presidente español, Pedro Sánchez. Este miércoles el vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo, se limitó a señalar que el país caribeño "está mejor sin Maduro que con Maduro" y que "el futuro" del país "no puede pasar" por Delcy Rodríguez por ser "la mano derecha del dictador", pese a que asumió el poder con el beneplácito de Trump.

Bravo pidió "respeto al Estado de derecho", sin concretar nombres ni países, exigió un "proceso democrático" en el país y se mostró "convencido" de que una vez haya elecciones las ganará Edmundo González Urrutia, que vive actualmente en España. En privado, fuentes de la dirección nacional evitaban concretar si la intervención de EEUU en Venezuela iba contra el derecho internacional.

"Es un tribunal el que decidirá si Trump ha vulnerado el derecho internacional", respondían en Génova a los periodistas, pese a que el presidente estadounidense ha actuado de manera unilateral, sin contar con el Congreso de Estados Unidos ni con la legalidad internacional, justificando ante los medios esa intervención para hacer frente a la "amenaza narcoterrorista", pese a que EEUU ya no señala siquiera a Maduro como líder del llamado Cártel de los Soles. Es más, la Fiscalía estadounidense ya no sostiene que el Cártel de los Soles sea una organización real y que el presidente venezolano la lidere, según recoge The New York Times.

"FAES no es el PP"

Con todo, desde el PP evitan cuestionar al presidente de Estados Unidos frente a otras voces más críticas como la del expresidente José María Aznar. A través de un editorial en FAES, la organización señaló el pasado lunes que la apuesta Delcy Rodríguez por parte de Trump fue "de suma torpeza" y que alienta réplicas expansionistas de China y Rusia. Unas críticas que evitan hacer suyas en la dirección de Alberto Núñez Feijóo. "El PP no es FAES", subrayan.

Sobre esta cuestión también se pronunció este miércoles el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. En una entrevista en Antena 3 señaló que "las formas" de Estados Unidos para encarcelar a Nicolás Maduro, con una operación militar ilegal contra Venezuela, "no son las que mejor se corresponden con el derecho internacional" pero concluyó que lo que ha sucedido "es bueno" porque se ha conseguido que haya "un dictador menos en el mundo".

Además, en la misma línea que Génova, dijo que FAES "no es el PP" después de que la fundación advirtiera también contra la "colonización" de Venezuela por parte de Estados Unidos. "Tutelar ese proceso es una cosa, colonizar el país con tal pretexto, otra muy distinta", señaló el think tank. Aunque para Almeida FAES, "una fundación de referencia", no es la que marca la "postura del PP", definida por "la dirección nacional del partido". Y añadió: "No podemos negar que obviamente esto, desde la legalidad internacional, no es lo más ortodoxo que ha sucedido".

Esta no es la primera vez que FAES critica al presidente norteamericano. En un editorial titulado 'Brazos en alto' publicado en febrero del pasado año, la fundación presidida por Aznar aprovechaba para cargar también contra Vox por ser el representante del "trumpismo patrio": "Cada vez que Vox escenifica su adhesión a la Internacional Nacionalista provoca la zozobra de simpatizantes y afines, atrapados en una tormenta de paradojas", señalaba. La formación de Santiago Abascal también ha procurado dejar a Trump al margen de cualquier reproche, ya que es uno de sus referentes.

Con todo, la fundación de Aznar sigue siendo más potente que cualquiera de los intentos posteriores del PP de crear una fábrica de ideas propia. Pablo Casado utilizó la clásica fundación del PP Humanismo y Democracia para reconvertirla en Concordia y Libertad de la mano de Adolfo Suárez Illana, que pasó sin pena ni gloria. Feijóo la refundó bajo el nombre de Reformismo 21, con dirigentes como el ya fallecido exministro Josep Piqué, la también exministra Fátima Báñez o el economista Román Escolano. Reformismo 21 no ha publicado nada reciente referido a los movimientos de Trump como presidente.

El genocidio en Gaza

Tampoco es nuevo que el PP se refugie en los tribunales para evitar condenar los abusos cometidos por algunos líderes políticos. Ese fue el argumento que utilizaron para no tildar de genocidio la actuación del Gobierno israelí en Gaza. Después de que la Comisión Internacional Independiente de Investigación nombrada por la ONU concluyera que "Israel ha cometido genocidio contra los palestinos en Gaza desde el 7 de octubre de 2023", el PP dijo que la ONU no tenía "competencias" para definirlo y que eran los tribunales los encargados de definirlo como tal.

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"No me compete ni a mí, ni a la ONU ni al presidente del Gobierno decidir lo que es o no es un genocidio", argumentó entonces la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz. Para el PP debe ser la Corte Penal Internacional (CPI), el mismo tribunal que emitió órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y su antiguo ministro de Defensa, Yoav Gallant, por crímenes de guerra, el que dictamine si lo que está ocurriendo en Gaza es un genocidio.

Así, el PP solo lo considerará como tal cuando el tribunal de La Haya dicte sentencia y, si lo hace, respetará las "decisiones judiciales". Hasta entonces la formación de Alberto Núñez Feijóo no se pronunciará pese a que el ejército israelí ya se ha cobrado la vida de más de 70.000 palestinos. Sin embargo, para Muñoz "lo que está ocurriendo es mucho más complejo" que describirlo o no con esa calificación jurídica. La portavoz del PP —en la misma línea que ahora con Trump— evitó dirigir cualquier crítica contra Netanyahu y se quejó de las reiteradas preguntas de los periodistas sobre esta cuestión con el argumento de que "el Gobierno necesita que se hable de esto".

A diferencia de lo que ocurre con otros presidentes a los que el PP no duda en atacar, como sucede no solo con Maduro, sino también con el ruso Vladimir Putin o la mexicana Claudia Sheinbaum –entre otros bajo apelativos como dictador o tirano en los dos primeros casos y sin que haga falta ninguna resolución judicial que lo demuestre—, el partido de Núñez Feijóo siempre ha evitado cualquier crítica hacia Netanyahu, pese a que la citada Corte Penal Internacional le atribuyó responsabilidad criminal por el crimen de guerra de inanición como método de guerra y los crímenes de lesa humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos. Ahora tampoco Trump merece ni un solo reproche, ni siquiera con su amenaza sobre Groenlandia.

El Partido Popular sigue sin tener nada que reprochar al presidente norteamericano, Donald Trump, tras el ataque contra Venezuela durante la madrugada del 3 de enero que culminó con el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro. Tras lo ocurrido, el principal partido de la oposición respaldó sin ambages el movimiento de Washington con la esperanza de que Trump situara a la opositora María Corina Machado al frente. Trump, sin embargo, rechazó rápidamente ese escenario, lo que dejó en tierra de nadie a una derecha que daba por hecho que ese era el plan de la Casa Blanca.

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