Crisis del coronavirus

El PP teme que Vox consume su amenaza de presentar una moción de censura: "Quieren arrastrarnos"

El líder del Vox, Santiago Abascal, en el debate sobre la cuarta prórroga al estado de alarma.

La idea ya llevaba rondando unos días en las intervenciones de dirigentes de la extrema derecha. Pero este miércoles, el presidente de Vox, Santiago Abascal, le dio algo de solemnidad al llevarla a sede parlamentaria, concretamente al debate en el que se votaría la cuarta prórroga del estado de alarma. Su partido, dijo, no descarta presentar una moción de censura contra Pedro Sánchez. La posibilidad de que la extrema derecha consume esta amenaza preocupa al Partido Popular, el principal partido de la oposición. "Nos pone en una posición muy complicada. Es una trampa contra nosotros. Más que para debilitar a Sánchez parece claro que busca provocarnos y debilitarnos. Arrastrarnos", resume uno de los dirigentes consultados por infoLibre.

De hecho, Abascal no se olvidó del PP en su intervención. Le otorgó un papel destacado al señalar que esa moción de la que habló la presentaría si el PP no da antes el paso. Con la pretensión de que se retraten aquellos parlamentarios que están a favor de la continuidad "de este Gobierno ruinoso que está destruyendo el país".

"La responsabilidad es del primer partido de la oposición, pero si la delega, quizá tengan que ejercerla otros grupos…". Ahí lo dejó Abascal. 

Las fuentes consultadas coinciden en que Abascal sabe que, a día de hoy, la iniciativa no tiene visos de prosperar, pero que con desafíos al PP como este pretende ser él quien capitalice el malestar social contra el Gobierno por la gestión de la crisis del covid-19. "Quiere aglutinar ese cabreo y extrema su postura al máximo", interpreta un diputado.

Para la misma fuente no pasa inadvertido que Abascal ha planteado la posibilidad de promover esta iniciativa en un momento en el que Casado ha dudado entre el "no" y la "abstención" para la prórroga del estado de alarma, decantándose al final por esta última figura. En sectores del PP se ha adjudicado este cambio de postura tras tres 'síes' consecutivos a la presión de la extrema derecha y al miedo a que sea Abascal quien atraiga a los electores descontentos.

Necesidad de mayoría absoluta

Es el artículo 117 de la Constitución el que establece que el Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura. Y que esta deberá ser propuesta al menos por la décima parte de los parlamentarios, y habrá de incluir un candidato a la Presidencia del Gobierno.

Vox, con 52 diputados, no tiene ningún problema para plantearla. Pero los números no le dan para la mayoría absoluta necesaria para derribar a Sánchez. Con los 89 parlamentarios del PP suman 141, bastante lejos de los 176 que suponen la mitad más uno de los parlamenarios. 

"Le dan igual los números. Están en la provocación, en embarrar el terreno", defiende un dirigente regional. "Es una maniobra de desgaste para poder decir que el PP no quiere quitar a Sánchez", añade.

¿Qué hacer? "No lo podemos apoyar"

"Casado tendría ante sí un papelón", resume un veterano dirigente territorial. "No sería fácil desplegar una estrategia para una iniciativa que no tiene posibilidades de salir adelante, pero que te atropella", añade. El "atropello" del que habla esta fuente viene por el hecho de que Abascal aprovecharía que el PP se desmarcase para volver a hablar de la "derechita cobarde". Y de forma paralela, "la izquierda también lo usaría para ubicarnos al lado de la extrema derecha".

Hay dirigentes que tienen claro que la respuesta del PP tendría que ser un "no" claro a Santiago Abascal. "Vox busca siempre desgastarnos. Cuanto más lejos de Vox, mejor", comenta uno de ellos en conversación telefónica con este diario.

En todo caso, la última palabra la tiene Casado. "Sería bueno tener un relato preparado por si Abascal nos tiende esta trampa. No podemos despistar como ha pasado en la votación de esta última prórroga del estado de alarma", considera un parlamentario autonómico.

Casado no cree que sea el momento... por ahora

Pedro Sánchez ganó una moción de censura a Mariano Rajoy en el verano de 2018. Un año antes, en junio de 2017, el 76% de los diputados votó en contra de una moción de censura planteada por el líder de Unidas Podemos y hoy vicepresidente, Pablo IglesiasPSOE, PNV y PDeCAT se abstuvieron.

Hasta la fecha, Casado se ha mostrado en contra de recurrir a esta figura tal y como le invita Abascal. El pasado 27 de abril, en una entrevista radiofónica concedida a EsRadio, sostuvo que no es el momento por muy mal que lo esté haciendo el Gobierno.

Dijo que Sánchez lo está haciendo "muy mal". Pero en mitad de la tormenta "hay que hablar más de cómo salimos de este problema, de esta catástrofe, antes de empezar a cambiar el equipo quirúrgico en mitad de la operación".

A la espera de lo que pueda comprobarse si Abascal va de farol o decide llevar esta iniciativa hasta el final, Vox ya está en la primera fase de intentar capitalizar el descontento con el Gobierno en la calle. Así lo anunció en su intervención inicial en el Congreso.

"Los españoles queremos manifestarnos en las calles, con todas las medidas de seguridad pertinentes, contra su Gobierno. Ya lo hacen muchos españoles en las redes, a pesar de las amenazas de monitorización y de la censura público-privada, asistida, por cierto, por periodistas de Atresmedia y otros lacayos de los medios subvencionados. Pero también lo vamos a hacer en las calles. Lo haremos en coche, individualmente o en familias que convivan; con todas las medidas de seguridad, por el centro de las principales ciudades, portando la bandera nacional y pidiendo su dimisión", avanzó. 

"¿Lo va usted a prohibir, lo va usted a impedir? ¿Va usted a darnos la razón? Tenga el valor de decirlo en esta tribuna, porque mañana mismo notificaremos a todas las delegaciones del gobierno esas convocatorias de manifestación, absolutamente seguras y legales si ustedes no están mintiendo en esta tribuna", insistió Abascal al presidente del Gobierno.

Con motivo del Primero de Mayo, algunas organizaciones sindicales convocaron caravanas reivindicativas con el compromiso de respetar las prevenciones de salud, pero fueron prohibidas por los órganos administrativos correspondientes. Esas prohibiciones han sido recurridas a los tribunales (ver aquí).

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