21D | Elecciones en Cataluña

El PSC justifica su pacto con una plataforma de la derecha catalanista como una manera de "romper con los frentismos"

El líder del PSC, Miquel Iceta, y el presidente de Units per Avançar, Oriol Molins.

Que las elecciones del 21D no van a ser ordinarias es cada día más evidente. Al debate, todavía abierto, de los partidos independentistas en torno a qué alianzas son posibles dentro del soberanismo se sumó este miércoles el PSC de Miquel Iceta al confirmar la decisión de ofrecer puestos de salida en sus candidaturas a Units per Avançar (UpA), una plataforma recién creada por una parte de la derecha catalanista que naufragó en la travesía final de Unió Democrática de Catalunya, el partido de Josep Antoni Duran i Lleida, cerrado tras declararse en concurso de acreedores.

El acuerdo garantiza el número tres de la lista del PSC por Barcelona a Ramón Espadaler, un político con una larga trayectoria en las filas de la democristiana Unió, que incluye la titularidad del departamento de Medio Ambiente en el último gobierno de Jordi Pujol y la Consellería de Interior en el Govern de Artur Mas entre 2012 y 2015. Y también reserva puestos a otros dirigentes en las candidaturas de Girona, Lleida y Tarragona.

De lo apresurado de la operación da idea que Units per Avançar nació hace apenas ocho días. No es extraño que en su convención fundacional, Miquel Iceta fuese el invitado de honor, y que sus promotores dejaran claro su deseo de confluir con el PSC y otros sectores del "catalanismo moderado" no independentista para formar una "plataforma electoral".

Uno de sus promotores, el profesor de Esade Carlos Losada, lo verbalizó ese día: “En una situación normalizada, el PSC sería un noble adversario político con el que discutiríamos. Sin embargo, en una situación tan anómala como la actual, es un partido con el que nos sentimos especialmente cómodos por los planteamientos que hacen desde el punto de vista territorial, institucional e incluso en algunos planteamientos de justicia social”, señaló.

PSC y UpA dieron al acuerdo suscrito la forma de una “alianza por el seny y por el catalanismo en un documento de apenas dos páginasapenas dos páginas suscrito en un hotel de Barcelona por Iceta y el presidente de la plataforma, Oriol Molins, en presencia entre otros de la alcaldesa de l’Hospitalet, Núria Marín.

En el acuerdo, PSC y UpA se autoproclaman representantes de las dos grandes tradiciones políticas que construyeron Europa después de la II Guerra Mundial (la socialdemocracia y la democracia cristina) y justifican el pacto en la necesidad de unir el catalanismo político, desde la izquierda al centro. Un espacio que no se identifica con el independentismo ni con el inmovilismo y que reclama para sí la bandera del diálogo.

El pacto es tan escueto que apenas define a qué se comprometen ambas partes, más allá de que quienes resulten elegidos se integrarán en un grupo parlamentario denominado Socialistes i Units per Avançar. De forma muy genérica, les compromete, eso sí, a resolver la relación entre Cataluña y España mediante una “renovación del pacto constitucional” y a defender la idea de que “para garantizar la convivencia en una sociedad plural” lo que hay que hacer “no es pactar una votación, sino votar un acuerdo”. También reconoce el derecho de quienes resulten elegidos a votar por separado en “ciertos ámbitos democráticos” que no precisa, más allá de excluir de ellos la Ley de Educación y la sanidad pública.

Espadaler, que ahora pedirá el voto codo con codo con Iceta, fue el aspirante a la Presidencia de la Generalitat en ls elecciones catalanas de 2015, que ganó Junts pels Sí, y que dejó fuera del Parlament al partido de Duran i Lleida. Entonces cuestionaba las tesis del PSC, las mismas que hoy defiende su cabeza de lista, y criticaba la reforma de la Constitución: “Abrir un debate constitucional, que sabemos cómo comienza pero no sabemos cómo acaba, es complejo. Particularmente en un Parlamento como el español, que puede presentarse muy fragmentado. Somos muy prudentes en el debate constitucional. Tiene riesgos para España”, decía Espadaler. En las elecciones de 2015 obtuvieron apenas 103.293 votos (2,5%), y fueron barridos de la política catalana.barridos de la política catalana

Unió, cuando todavía tenía representación parlamentaria gracias a su coalición con Convergència, defendía un Estado confederal que reconociese el derecho a la autodeterminación.

Libre empresa y educación privada

Units per Avançar, con apenas días de vida, tiene muy pocos documentos ideológicos y programáticos. En los que ha publicado en su web sitúa en el centro de su política, entre otras cosas, el apoyo a la libre empresa. Y defiende un modelo sanitario “de regulación pública independientemente” de quién preste los servicios, así como el modelo de enseñanza privada.

A pesar de este perfil de centroderecha, el acuerdo con los restos más moderados del catalanismo de Unió —el sector partidario de la independencia creó el partido Demócrates y se integró hace dos años en Junts pel Sí— tiene el visto bueno de la Ejecutiva Federal del PSOE. La dirección de Pedro Sánchez ha validado la estrategia de Iceta con el argumento de que trata de romper la política frentista del soberanismo (PDeCAT, ERC y CUP) y del inmovilismo (PP y Ciudadanos) abriendo una “pasarela” entre esos dos mundos y trasladando a los ciudadanos la existencia de “un espacio intermedio, moderado”, capaz de hablar desde el catalanismo más allá de los espacios independentista y centralista.

La apuesta es “arriesgada”, reconocen fuentes del PSC, precisamente porque la situación es “muy complicada”. Pero se basa en la creencia de que, después de los excesos de los últimos años, muchos ciudadanos que votaron por Junts pel Sí preferirán ahora una opción más moderada y elegirán una candidatura que demuestra la viabilidad del diálogo, porque en si misma es fruto de un acuerdo, y que reivindica el encaje de Cataluña en España a través de una reforma constitucional.

La dirección del PSC asegura haber diseñado ese acuerdo pensando más en el 22 de diciembre que en el día de las elecciones. Porque a partir de ese momento la única manera de evitar “el día de la marmota” será llegar a acuerdos transversales entre los dos grandes bloques de la política catalana. “No se puede dejar a la mitad de la población fuera de la solución”, advierten las mismas fuentes.

Al PSOE no le parece un riesgo incluir a democristianos en una candidatura que se dice de izquierdas porque, sostiene un destacado miembro de la dirección, en estas elecciones el eje izquierda-derecha “va a estar más difuminado”. El objetivo es romper la dinámica de la confrontación entre bloques uniendo a los valores de la izquierda los de un catalanismo moderado y “acogedor”.

La referencia que guía el pacto PSC-Units per Avançar es Ciutadans pel Canvi (CpC), la exitosa plataforma impulsada por Pasqual Maragall hace casi 20 años, en 1998, y que permitió al PSC dar una salto electoral espectacular al año siguiente y pasar del 24% al 37,8% de los votos, también con el concurso de Iniciativa Verds en Tarragona, Lleida y Girona. En aquella ocasión, Maragall fue por primera vez el candidato más votado, superando a Jordi Pujol, pero consiguió menos escaños como consecuencia de un sistema electoral que prima a las provincias con menos población. Pujol conservó la Presidencia con el apoyo del PP y la abstención de Esquerra. Eran otros tiempos. Ciutadans pel Canvi sobrevivió varios años hasta su disolución en 2012.

La confluencia del catalanismo que quedó huérfano con la desaparición de Unió con el PSC anunciada este miércoles tiene su origen en diversas iniciativas conjuntas contrarias al referéndum que se han repetido durante los últimos meses, como la plataforma Portes obertes del catalanisme,Portes obertes del catalanisme impulsada a comienzos de año precisamente por exdirigentes de ambas formaciones. Aquel documento buscaba devolver a la senda del diálogo tanto a la Generalitat como al Gobierno central: a los primeros les pedía que abandonasen la “desobediencia” al marco legal y, a los segundos, dejar a un lado el inmovilismo y formular ofertas concretas a Cataluña.

En aquella presentación ya intervinieron el exalcalde de Barcelona Jordi Hereu (PSC); el exlíder del PSC Pere Navarro; la excandidata socialista al Senado Erika Torregrossa; el exdelegado de la Generalitat en Madrid Jordi Cases (Unió) y el democristiano y exdirector de Catalunya Ràdio Fèlix Riera.

En la primera fila, además del exlíder de los democristianos Josep Antoni Duran, ya estaban en aquel momento, igual que ahora, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, y el entonces secretario general de Unió, Ramon Espadaler.

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