Los retos electorales del PP

Rajoy se juega en Madrid buena parte de su futuro político

Rajoy se juega parte de su futuro político en la batalla clave por Madrid

El mes de mayo es clave para la política madrileña. Sobre todo en años preelectorales. Tanto la Comunidad, el día 2 de mayo, como el Ayuntamiento, el 15, celebran sus correspondientes festividades. Es un escaparate perfecto para que los políticos que ejercen en el Gobierno regional vean y se dejen ver, hagan cálculos, analicen las encuestas de intención de voto publicadas por los medios de comunicación y tomen posiciones de cara a la batalla que se librará en las urnas.

En el Partido Popular y en el Gobierno consideran que las elecciones municipales y autonómicas previstas para mayo de 2015 son un verdadero simulacro de lo que podría pasar en noviembre del mismo año, cuando deberían celebrarse elecciones generales. Y que Madrid, por la cuestión de su capitalidad y por el hecho de que todo lo que ocurre en la ciudad y en la Comunidad tiene trascendencia nacional, es clave.

Perder la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, escenario que ya se ha presentado en algunas encuestas barajadas por el PP este año, no sólo complicaría mucho a Rajoy su camino hacia una segunda etapa en La Moncloa, sino que podría ser el arranque de una nueva crisis interna en el PP. Una crisis que se vería agravada si, como también señalan las encuestas, la Comunidad Valenciana, otro feudo tradicional del PP, se cae del mapa de poder de los conservadores.

Con todos estos elementos en la coctelera se entiende que los aspirantes a encabezar las listas en la Comunidad y el Ayuntamiento parezcan estar ya en campaña. El principal problema que se encuentran en esta carrera es que quien tiene que dar la señal de salida es Mariano Rajoy, presidente del Gobierno y del PP, quien hasta ahora no ha movido pieza.

Conociendo la forma de actuar del líder de los conservadores, muy pocos en el partido apuestan por que éste vaya a decidirse a despejar el panorama antes del verano. Todo lo contrario de lo que ocurrió en las municipales y autonómicas de 2003. Fue en julio de 2002 cuando José María Aznar comunicó a Alberto Ruiz-Gallardón que estaba convencido de que seguiría como cabeza de lista a la Comunidad, que iría por el Ayuntamiento y que para optar a la Presidencia del Gobierno regional ya había elegido a la entonces presidenta del Senado, Esperanza Aguirre. Para justificar estos movimientos esgrimió una serie de encuestas internas que manejaba el partido. El ahora ministro de Justicia ganó por mayoría absoluta y la ahora presidenta del PP de Madrid se haría con la Presidencia de la Comunidad después de repetirse las elecciones tras el escándalo del Tamayazo.

Quienes conocen a Rajoy apuntan a que lo ocurrido a la hora de elegir al presidente del PP andaluz y al candidato a las europeas da una pista de lo que puede pasar en este caso. “No descartamos llegar a febrero con el escenario sin despejar. Y, claro, todos de los nervios… menos él”, dice de forma gráfica un diputado regional madrileño que este viernes acude a la recepción oficial del Día de la Comunidad.

En las últimas elecciones, en mayo de 2011, el PP repitió mayoría absoluta en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid con el mismo cartel. Concretamente, la candidatura encabezada por Aguirre logró el 51,7% de los votos y la liderada por Ruiz-Gallardón, el 49,6%. Unos datos que para los conservadores son hoy inalcanzables.

A continuación se abordan algunas de las claves de la batalla por Madrid.

1. Los tiempos de Rajoy

Una de las cualidades que siempre han destacado en el PP de su jefe de filas es la del manejo de los tiempos. Es, sin embargo, el rasgo que más pone de los nervios a sus dirigentes, sobre todo cuando se trata de esperar una decisión del ya famoso “dedo divino de Rajoy”. Otra de sus cualidades, a ojos de los suyos, es la discreción. “Nunca da una pista de nada y sólo comparte sus pensamientos y planes con un reducidísimo núcleo de personas entre las que está la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría”. Esto tampoco tranquiliza mucho a quienes buscan un gesto del presidente para saber si va a contar con ellos.

Con los antecedentes de la crisis en el PP andaluz, resuelta por él a última hora reventando todas las quinielas, y con los del candidato europeo, apurando al máximo los plazos para comunicar que sería Miguel Arias Cañete, los dirigentes madrileños consultados se preparan para el peor escenario. Aunque ya han alertado de que, en este caso, apurar los plazos sería precisamente lo peor.

Así lo ha dejado caer en más de una ocasión el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, aspirante confeso a luchar en las urnas por el puesto que heredó de Esperanza Aguirre cuando ésta dejó la primer línea de la política en septiembre de 2012. Lo mismo sostienen en el entorno de Aguirre. La lideresa, como se definió a sí misma, sabe perfectamente que los números uno de la lista de Madrid los pone la dirección nacional –es decir, Rajoy–. Pero pocos en el partido dudan de que va a intentar hacer valer su cargo de presidenta del PP de Madrid para influir en el proceso.

La opinión más extendida es que sería una sorpresa que Rajoy señalase a sus candidatos en Madrid antes de otoño. Precisamente es la época que se señala también para una posible crisis de Gobierno que podría venir motivada por la marcha del ministro de Economía, Luis de Guindos, a la Presidencia del Eurogrupo.

2. El papel de Aguirre

Independientemente de sus planes para el futuro, con los que siempre juega al despiste, la expresidenta de la Comunidad de Madrid tiene un papel clave en todo este proceso. Lidera el PP de Madrid, una formación lo suficientemente cohesionada en torno a ella –aunque ha perdido fuerza en los últimos años– como para que la dirección nacional del partido haya llegado a considerarlo un territorio hostil.

No hay acto de partido en el que Aguirre no arengue a los suyos con el argumento de que aportan una cantidad importantísima de votos para que el PP logre gobernar en España. Rajoy sabe que es verdad y también sabe que hay un sector del electorado en Madrid que vota al PP por el tirón de la presidenta regional. Pero también es consciente de que muchas de las peleas internas que han agitado las aguas del partido han tenido su origen en Madrid.

De lo que ocurra en las autonómicas y municipales de 2015 podrá puertas adentro del PP deducirse el papel que Rajoy tiene reservado para el aguirrismo en los próximos años.aguirrismo Sólo él tiene en su mano la posibilidad de sumar o restar peso a Aguirre.

Dentro de la variable que contempla la posibilidad de dar más peso a Aguirre está la de ubicarla como número uno al Ayuntamiento. Dicen quienes la conocen que la idea le atrae. Sería el broche final a una carrera política en la que ha sido casi de todo: concejala en el Ayuntamiento de la capital, ministra, presidenta del Senado y presidenta de la Comunidad de Madrid.

Esta opción, no obstante, entraña riesgos para Rajoy. El primero, devolver a la primera línea a Aguirre, una política con un perfil muy alto y muy crítica con decisiones del PP y del Gobierno. El segundo, enfrentarse a José María Aznar al eliminar la posibilidad de que su mujer, Ana Botella, opte a la Alcaldía sin el paraguas de Alberto Ruiz-Gallardón.

Pero hay quien también ve beneficios en el plano de la estrategia política: “Apostar por una candidata como Aguirre hace posible que Rajoy pueda arrogarse la victoria, pero que ante una posible derrota la perdedora sea ella”. Las encuestas internas tendrán mucho que decir.

3. ¿Una oportunidad para el delfín González?

De todos los nombres que aparecen en las quinielas, Ignacio González es el único que ha dicho desde el primer momento que tenía la firme intención de ser candidato a la Comunidad de Madrid en el supuesto de que la dirección nacional del partido así lo disponga. Heredero del puesto de Aguirre cuando esta decidió abandonar la primera línea de la política en septiembre de 2012, el también número dos del PP de Madrid ha vivido una primera etapa de legislatura marcada por las protestas de las mareas a favor de una sanidad y una educación públicas. Un escenario que concluyó con la victoria de la calle y con la paralización del proceso de privatización de los hospitales con sentencias judiciales de por medio.

Mientras, con un presupuesto para gastos limitado, González ha creado el concepto del “agravio madrileño” y se ha dedicado los últimos meses a reivindicar una financiación "justa" para Madrid. “Ha sido su forma de irse gestando como candidato”, señala una diputada.

Si había alguna duda de que González lleva tiempo en campaña, esto se confirmó el sábado pasado, cuando anunció sus planes de convertir en interinos a 5.000 empleados eventuales del sector sanitario. Una forma de intentar sellar la paz con un colectivo que lleva plantándole cara desde que llegó a la Puerta del Sol, sede del Gobierno regional.

¿Apostará Rajoy por él? A priori, las relaciones entre ambos no son muy fluidas, sobre todo desde que en junio de 2008, en plena etapa precongresual, la de González fue una de las voces más críticas con el liderazgo del actual presidente del Gobierno. Tampoco ha ahorrado en críticas al Gobierno –al Gobierno de su partido– manteniendo sonados enfrentamientos con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

En su contra también jugaría la entrada de Aguirre en el Ayuntamiento. “A día de hoy, resultaría muy difícil creer que Rajoy esté dispuesto a entregar al aguirrismo ambas instituciones”aguirrismo, mantiene un dirigente con despacho en la sede nacional del PP.

A todo ello hay que sumar la incertidumbre sobre el futuro de González por las investigaciones judiciales relacionadas con la adquisición de su ático de lujo en Estepona.

Un sector del PP de Madrid cree que el candidato a la Comunidad podría estar dentro del propio equipo de González. Se trata de Lucía Figar, la consejera de Educación del Gobierno regional, una dirigente que ya sonó como posible secretaria de Estado de Igualdad tras la marcha de Juan Manuel Moreno a la presidencia del PP andaluz.

4. Botella se reivindica

La alcaldesa de Madrid heredó el Ayuntamiento más endeudado de España. Sin dinero para infraestructuras, con unos ciudadanos asfixiados por los impuestos, descartado el sueño olímpico y con un sonado fracaso a la hora de gestionar la tragedia del Madrid Arena, su paso por el consistorio ha dejado una estela muy negativa.

Pero, a ojos de sus compañeros de partido, lleva ya varias semanas dando muestras de que ha cerrado una etapa. "Está en campaña", comentan.

La mujer de Aznar sigue sin dar pistas sobre sus planes de futuro. Pero en la formación conservadora apuntan a que sus últimos movimientos ilustran que está pensando ser candidata a la Alcaldía. En esta tesis encaja el hecho de que este lunes, en un foro organizado por el diario ABC, Botella anunciase la supresión de la tasa de basura para 2015 –año electoral– y, a partir del próximo julio, la eliminación de los parquímetros en los distritos de Carabanchel, Fuencarral y Hortaleza. Estos anuncios afectan a cuestiones a las que los madrileños han plantado cara.

Botella hizo estos anuncios arropada por su marido y ante un auditorio en el que no faltaba su antecesor, Ruiz-Gallardón, Javier Arenas, el enviado de la dirección nacional del PP, y sus posibles rivales en las encuestas: Aguirre y la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. Algo que no pasó inadvertido del partido.

Por el Palacio de Cibeles corre el rumor de que una encuesta interna encargada por el Ayuntamiento ubica a la alcaldesa mejor que hace un año en intención de voto. Y que esto es lo que ha impulsado esos últimos movimientos.

5. La opción Cifuentes

En medio de este baile de candidatos, el nombre de la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, lleva ya en circulación más de un año. Aunque siempre que se le pregunta por este asunto ella subraya que no quiere ser candidata a nada y que su única aspiración es la de mantenerse en su puesto, hay en el PP quien la ve muy bien posicionada para concurrir como número uno a la Alcaldía de la capital.

Según sostienen las fuentes consultadas, el hecho de que aparezca en las quinielas ha provocado recelos en otros de los aspirantes. Así interpretan las mismas fuentes el hecho de que González y Botella coincidieran criticando la actuación de la Delegación del Gobierno tras la multitudinaria manifestación del 22 de marzo en Madrid. 22 de marzo Tanto el presidente de la Comunidad como la alcaldesa demandaron a Cifuentes que sacase este tipo de concentraciones del casco urbano de la ciudad, creando una especie de manifestódromo del que hablan de forma recurrente.

6. El papel de Santamaría y Cospedal

Pese a que Rajoy tiene la última palabra en la decisión final, los dirigentes del PP y miembros del Gobierno con más peso juegan un papel clave a la hora de que la balanza se decante a uno u otro lado. Así ocurrió, sostienen en la formación conservadora, en las batallas por el poder del partido libradas recientemente en Andalucía y en el País Vasco.

Si en Andalucía puede decirse que el candidato elegido por Rajoy, Juan Manuel Moreno, contaba con el pleno respaldo de Soraya Sáenz de Santamaría frente a José Luis Sanz, a quien apoyó Cospedal, en el País Vasco ocurrió lo contrario. Con el visto bueno de la secretaria general, Arantza Quiroga, candidata a presidir el PP vasco, prescindió de Iñaki Oyarzábal como número dos y recurrió a Nerea Llanos, un perfil que no gozaba del consenso del PP alavés, presidido por Alfonso Alonso. El portavoz del PP en el Congreso es uno de los integrantes del denominado clan de los sorayos, el núcleo de confianza de la vicepresidenta.

En Madrid, se cuenta con que la vicepresidenta podría apoyar a Cristina Cifuentes. Y que, ante este escenario, Cospedal podría posicionarse a favor de Esperanza Aguirre. La secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha trabajó a las órdenes de Aguirre como consejera de Transportes.

Esta tesis, no obstante, no goza de unanimidad. Y es que hay un sector del partido que considera que los enfrentamientos de los últimos años entre la presidenta del PP de Madrid y la dirección nacional han sido tantos y tan sonados que Cospedal no daría la batalla. De hecho, fue Cospedal, según recuerdan las fuentes consultadas por infoLibre, la que llamó a Esperanza Aguirre cuando ésta dejó la presidencia de la Comunidad de Madrid para reclamarla que dejara también el partido. Y no lo consiguió.

Independientemente de lo que ocurra, el mapa de poder del PP en Madrid que resulte en 2015 será clave para ver cómo se posicionan las fuerzas en la formación conservadora para la etapa postRajoy.postRajoy

7. ¿Un ministro para Madrid?

Aunque ya ha dicho en más de una ocasión que si es posible acabará la legislatura con el mismo equipo en La Moncloa, tampoco es descartable la posibilidad de que Rajoy decida despejar la incógnita en un feudo clave como Madrid con un recambio a lo grande, tirando de alguno de sus ministros. 

El nombre que más ha sonado siempre ha sido el de Ana Mato, ahora ministra de Sanidad. De hecho, la ex vicesecretaria de Organización del PP siempre ha sido vista en su partido como el “relevo natural” de Esperanza Aguirre al frente de la Comunidad de Madrid.

Este plan ya se torció en septiembre de 2012. Anunciada la marcha de Aguirre de la Presidencia de la Comunidad, Rajoy quiso aprovechar la coyuntura para conquistar el PP de Madrid. Fuentes conocedoras de estas gestiones señalan que la elegida para presidir la formación era la ahora ministra de Sanidad.

Las mismas fuentes confirman que fue Cospedal la encargada de trasladarle a Aguirre la petición, que esta se negó rotundamente y que la dirección nacional del partido optó por no abrir una nueva crisis ante el miedo de que la formación regional, muy controlada por su presidenta, se levantase.

El principal problema de Ana Mato a día de hoy es su relación con el caso Gürtel.

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