Comunidades autónomas

Sánchez busca una Conferencia de Presidentes estable y ejecutiva como contrapeso a Casado e independentistas

Felipe de Borbón, Pedro Sánchez y los presidentes autonómicos tras posar para la foto de familia en la escalinata del monasterio de San Millán de Yuso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja).

La primera Conferencia de Presidentes de comunidades autónomas presencial que se celebra desde enero de 2017 citará este viernes en San Millán de la Cogolla (La Rioja) al jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, con 16 responsables de gobiernos autonómicos, todos menos el presidente de la Generalitat, Quim Torra.

La reunión será la vigésimo primera desde que otro presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, institucionalizase este foro en octubre de 2004. Más de veinte reuniones que, en realidad, en formato presencial han sido muchas menos, porque las últimas catorce, convocadas en plena pandemia de la covid-19, se celebraron por videoconferencia.

La ausencia del presidente catalán —el vasco acudió finalmente— deslucirá en parte una cita a la que Sánchez quiere dar especial trascendencia. Y no sólo por la presencia del jefe del Estado, Felipe de Borbón, en un momento especialmente delicado para la monarquía, sino porque su intención es consolidar la Conferencia como un órgano institucional clave.

Para conseguir ese objetivo, el presidente español trabaja desde hace días sobre dos propuestas. La primera es que la Conferencia se reúne con periodicidad mensual, de manera que cada cuatro semanas, y a falta de una verdadera Cámara territorial —la reforma del Senado sigue pendiente y está muy lejos de cumplir esa función— sea posible abordar en ella, a veces de manera presencial y en ocasiones poir videoconferencia, los asuntos que tienen que ver con el Estado autonómico. De confirmarse esta posibilidad, la próxima cita tendría lugar con toda probabilidad en septiembre tras una específica sobre educación y la vuelta a las aulas, prevista para agosto.

La segunda es reforzar su carácter institucional, de manera que asuma algunas funciones ejecutivas. Las fuentes consultadas por infoLibre no precisaron en qué materias está pensando Sánchez, pero todo apunta a la posibilidad de reservar a este foro las decisiones de especial trascendencia para el Estado autonómico, como por ejemplo la aprobación de las nuevas reglas de financiación autonómica.

La idea sería que la Conferencia dejase de ser una reunión en la que sus participantes intercambian peticiones e información y se convierta en el órgano en el que tenga lugar “la cogobernanza”, el término que Sánchez ha instalado en el vocabulario político desde que decidió coordinar con las comunidades autónomas la gestión de la nueva normalidad. Salvando todas las distancias, la Conferencia puede reproducir el modelo de trabajo del Consejo Europeo para debatir, plantear propuestas y sobre todo llegar a acuerdos. La inciativa del presidente del Gobierno, si finalmente se concreta y es implementada, exigirá una modificación del reglamento de la Conferencia.

Sánchez quiere institucionalizar el foro para canalizar a través de él la coordinación al más alto nivel entre Comunidades Autónomas. Pero también, pensando en el escenario político a corto y medio plazo, para que esa puesta en común sirva de contrapeso a la oposición cerrada del PP de Pablo Casado, contrario a cualquier clase de acuerdos con el Gobierno de coalición, y también frente a las tentaciones secesionistas de los partidos soberanistas, especialmente los que en estos momentos dan soporte al Govern de la Generalitat.

Para convencer a los presidentes autonómicos, Sánchez apelará a la necesidad de perfeccionar el Estado Autonómico, lo que para el PSOE, desde su fundación pero especialmente desde el mandato de Alfredo Pérez Rubalcaba al frente de la Secretaría General, significa avanzar hacia un Estado Federal.

A Sánchez le preocupa desde hace tiempo que la acción de su Gobierno sea capaz de cegar las grietas desde la que se alimenta la ultraderecha. Por eso concede gran importancia a tres elementos: que la Unión Europea funcione —es uno de los motivos por los que considera históricamente relevante el acuerdo del Consejo Europeo de Bruselas—, poner freno a la desigualdad económica y social y que el Estado autonómico también trabaje con normalidad y coordinado.

A esa tarea, la de convertir la Conferencia en la palanca capaz de consolidar el Estado descentralizado, cuestionado sobre todo por Vox, pero también Ciudadanos y una parte del PP, es a la que Sánchez quiere convocar a los presidentes autonómicos más allá de la agenda oficial, que incluye un debate sobre el funcionamiento de la cogobernanza durante la nueva normalidad, sobre todo ahora que los rebrotes se cuentan por centenares, la revisión de la situación sanitaria y el examen del acuerdo para la recuperación económica aprobado en Bruselas.

La sede elegida para la cita de este viernes es el Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja). La reunión comenzará a las diez de la mañana y en ella también participarán los presidentes de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, los cuatro vicepresidentes (Carmen Calvo, Pablo Iglesias, Nadia Calviño y Teresa Ribera) y los ministros de Hacienda, Sanidad y Política Territorial. En sus primeros compases estarán también presentes Felipe VI y la presidenta del Senado, Pilar Llop, si bien el rey y la responsable de la Cámara Alta abandonarán la reunión después de las fotos oficiales. En la sala elegida, el refectorio del monasterio, cada presidente estará asistido por sus vicepresidentes y consejeros de Sanidad.

El programa oficial prevé que la cita concluya a primera hora de la tarde. Será Sánchez el primero en intervenir y después de él lo harán los presidentes autonómicos presentes.

Finalmente Quim Torra será el único presidente que desatenderá la reunión, pese a que sí había participado en las quince convocatorias telemáticas. El lehendakari Urkullu ponía como condición para acudir la celebración previa de una sesión de trabajo de la Comisión Mixta del Concierto Vasco que su gobierno lleva semanas pidiendo para poder ajustar el presupuesto autonómico a la crisis económica provocada por la pandemia. Sánchez le prometió hacerlo en cuanto sea posible y finalmente Urkullu  lo ha considerado suficiente para acudir a la cita.

El argumento de Torra es muy diferente. Apeló a la gravedad de la situación sanitaria de Cataluña y a la presencia en la Conferencia de Felipe de Borbón. Ofreció en cambio participar por videoconferencia, pero el Gobierno no lo considera compatible con el formato presencial elegido, porque supondría un agravio para el resto de los asistentes.

Los demás presidentes sí acudirán y aprovecharán para plantear sus principales reivindicaciones. El presidente del PP, Pablo Casado, se reunió el jueves por la noche con los de su partido para escenificar un cierre de filas frente a Sánchez. Él mismo reveló que el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández-Mañueco, “va a pelear por la Política Agracia Común” , que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, hablará entre otros asuntos de la situación de Alcoa y As Pontes, que el presidente de Ceuta, Juan Vivas, hará hincapié en la “interconexión eléctrica” con la Península y que el murciano Fernando López Miras defenderá la “garantía de la llegada del agua y la recuperación del Mar Menor”. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, “va a pedir la financiación del hospital de pandemias, el primero que va a hacer en el mundo”, avanzó.

“Las prioridades las tenemos aquí muy claras y vamos a pelearlo. Confianza en este Gobierno no oculto que mucha no tenemos”, concluyó.

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