Crisis en el PSOE

El sector crítico del PSOE sostiene hasta el día de la votación el pulso por el 'no' a Rajoy ante la gestora

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, este martes en el Congreso.

Ibon Uría

El PSOE sigue roto, y el final de su giro del no a la abstención para permitir la investidura de Mariano Rajoy aún no está escrito. Este martes, el presidente de la comisión gestora, Javier Fernández, aseguró que “el grupo socialista se va a abstener”. “Eso es lo que va a ocurrir”, zanjó. Pese a las reiteradas preguntas de los periodistas en la rueda de prensa que ofreció tras reunirse con el jefe del Estado, no quiso contemplar ningún otro escenario. Pero las cuentas del sector crítico son bien distintas: aseguran que entre 16 y 22 diputados socialistas desacatarán la orden de abstenerse.

El listado, además de a los siete diputados del PSC, incluye a la parlamentaria por Zaragoza Susana Sumelzo –la primera que en público señaló que desobedecería al Comité Federal–, a Margarita Robles –la juez que fue como independiente en el número dos de la lista por Madrid– y a Zaida Cantera, militar retirada que este martes hizo pública su determinación de votar contra el candidato del PP. También mantendrá el no, según confirmó ella misma este martes a infoLibre, la gallega Rocío de Frutos: “Voy a votar no. No voy a cambiar de posición ni ahora ni nunca”, señaló.no

Siempre de acuerdo con las fuentes del sector crítico del PSOE, harán igualmente caso omiso del mandato del Comité Federal el exalcalde de Donostia-San Sebastián, Odón Elorza; la diputada y presidenta de la gestora del PSdeG, Pilar Cancela; y los dos diputados del PSOE balear –Pere Joan Pons y Sofía Hernánz–, cuya secretaria general autonómica, Francina Armengol, fue la única presidenta autonómica socialista que se situó en el lado de los partidarios del ex secretario general Pedro Sánchez y que en el Comité Federal del pasado domingo votó contra la abstención.

El futuro de Pedro Sánchez

Al margen de los mencionados, hay otros miembros de la bancada socialista que no tienen resuelta su posición según estas fuentes. De ellos, tres pertenecen a la federación de Castilla y León: son Mar Rominguera –diputada por Zamora y secretaria de la agrupación de la capital de provincia–, Mari Luz Martínez Seijo –diputada por Palencia– y Esther Peña –secretaria provincial del PSOE de Burgos–. Varios cargos del sector crítico apuntan que será Luis Tudanca, número uno del PSOE en la comunidad y muy próximo a Sánchez, quien decida finalmente el sentido del voto de estas tres diputadas.

El caso de Peña es el que más dudas suscita a los integrantes del sector crítico, toda vez que ven más complicado que desobedezca al Comité Federal al tener una responsabilidad orgánica. También figuran en el grupo de quienes dudan el secretario general del PSOE de la provincia de Valencia, José Luis Ábalos; Chano Franquis, secretario general del partido en Las Palmas de Gran Canaria y Jesús Fernández Díaz, diputado por Navarra.

Además de los citados seis parlamentarios, las fuentes consultadas por este diario señalan que Pedro Sánchez aún no tiene decidida su posición en el debate de investidura. Lo que ha descartado ya, apuntan cargos socialistas de su máxima confianza, es la posibilidad de abstenerse de modo que, como mínimo, habrá 16 diputados que desobedezcan la resolución aprobada por el Comité Federal del pasado domingo. Quien fuera líder del partido hasta la noche del pasado 1 de octubre duda entre dimitir antes del Pleno de investidura, ausentarse de la votación o no asistir al Congreso de los Diputados ese día.

Una diputada que se mantiene firme en el no a Rajoy señala a infoLibre que “si se diera libertad de voto, hasta 30 diputados votarían que no”. “Pero hay mucho miedo a desobedecer –agrega–. Esto es como cuando en una empresa intentas un motín contra el jefe: sabes que te pueden poner de patitas en la calle”. Esta misma fuente considera que la gestora no da opción a votar en libertad de conciencia porque quiere “rematar a Pedro” y frustrar cualquier aspiración futura del hasta hace pocas semanas líder socialista. Y precisamente sobre el papel que debe desempeñar Sánchez en la investidura, añade: “Creo que tiene que presentarse y votar que no. Y a la salida, explicarlo ante los medios. Creo que si no va y vota 'no' está muerto y quedaría muy mal, como un cobarde. Quienes apostamos por él estamos dando la cara y necesitamos que venga”.

Tensión interna

La gestora, por su parte, no da su brazo a torcer. Pese a las múltiples peticiones –incluida la carta de ocho dirigentes este lunes– su presidente, Javier Fernández, descartó este martes abrir la puerta a una abstención técnica de sólo 11 diputados. El también presidente de Asturias insistió en que no se plantea que haya ruptura del voto y aseguró que intentará “persuadir” a los posibles díscolos de que reconsideren su propósito.

Fuentes de su entorno descartaron igualmente que se permita libertad de voto por motivos de “conciencia”, y señalaron que esa posibilidad está recogida, por ejemplo, para una hipotética votación sobre cuestiones como la eutanasia o el aborto. Temas de calado moral, no decisiones políticas, insistieron.

Los 84 parlamentarios del grupo socialista en el Congreso –el escaño 85 que el PSOE obtuvo en las pasadas elecciones corresponde a Pedro Quevedo, de Nueva Canarias, que aseguró este lunes que votará no a Rajoy–se verán las caras por última vez antes del debate de investidura en una reunión convocada para este miércoles a las 16.00 horas. La cita fue organizada en la misma tarde de este martes, y a ella acudirá también el portavoz de la gestora, el andaluz Mario Jiménez.

El PSC ratifica su 'no'

A ese encuentro también asistirán igualmente los siete diputados del PSC después de que, en la tarde de este martes, el Consell Nacional de los socialistas catalanes –su máximo órgano entre congresos– aprobara una resolución [ver en PDF] que establece que todos ellos votarán no tanto en primera como en segunda ronda. El texto salió adelante por unanimidad: 241 votos a favor, ninguno en contra y una sola abstención.

En su intervención en la reunión del Consell [ver en PDF], el primer secretario, Miquel Iceta, argumentó que los diputados del PSC “no comparten las políticas económicas y sociales” de Rajoy, ni tampoco creen en su capacidad de luchar contra la corrupción. Lo consideran, además, responsable “en gran medida” de la falta de diálogo entre Estado y Cataluña. No pueden, por tanto, abstenerse en ningún caso.

Iceta admitió que ese voto diferenciado puede provocar un “problema” con el PSOE y contempló la posibilidad de que Ferraz pida a los socialistas catalanes una revisión del protocolo de hermanamiento de ambas formaciones, vigente desde 1978. El líder del PSC dijo no ser partidario de cambiar las cosas “si no hay garantía de mejorarlas” y agregó que, en todo caso, “es evidente que esa revisión tendría que producirse en un congreso”.

El número uno de los socialistas catalanes salió así al paso del coro de voces de cargos del sector mayoritario en el PSOE que desde este lunes plantearon la revisión de las relaciones e incluso la ruptura con el PSC. El propio Javier Fernández aseguró en la rueda de prensa de este martes que los diputados catalanes deberían tener “muy en cuenta” que el PSC tiene representantes en el Comité Federal, que participaron en una votación que perdieron y que, si ahora desobedecen, se “generará” un “problema” y habrá que habría que dilucidar si el PSC depende "de sus propios órganos" o de los del PSOE.

Minutos después de la decisión del Consell Nacional del PSC, la comisión gestora del PSOE emitió un comunicado [ver en PDF] en el que señala, entre otras cuestiones, que “lamenta profundamente” una decisión que “va contra el mandato y la resolución” del Comité Federal y que “supone una ruptura unilateral en la leal y exitosa unidad de acción que PSC y PSOE vienen manteniendo desde 1978”. “Los diputados y diputadas del PSC, en tanto que no existe un grupo propio de los socialistas catalanes, deben obedecer el mandato del Comité Federal (…). No existe, por tanto, justificación alguna para contravenir el acuerdo adoptado por el Comité Federal (…). Por todo ello, la comisión gestora pide a los diputados y diputadas del PSC que respeten la decisión del Comité Federal”. Un portavoz de Ferraz aclaró, en todo caso, que el protocolo no se da por roto y que la idea del comunicado es lanzar “un mensaje conciliador” que apele a la “historia común de PSC y PSOE”.

Tensar la cuerda

Fuentes del sector crítico consideran que la gestora está tensando la cuerda con el PSC más allá de lo razonable para provocar una ruptura con el partido hermano del PSOE en Cataluña. ¿Por qué motivo? “Quieren utilizar el voto contrario del PSC en la investidura como excusa para suspender el protocolo de unidad de acción. Así Susana [Díaz] se quita de en medio 8.000 votos, y cree que así ganará el congreso del PSOE”, dice un secretario general autonómico.

En otras palabras: los críticos creen que el sector mayoritario en el PSOE quiere dejar fuera de los órganos federales al PSC. Si eso ocurriera, los socialistas catalanes no podrían votar al secretario general del PSOE. Y toda vez que la federación catalana es mayoritariamente partidaria del noy que su primer secretario se mantuvo próximo a Sánchez y no a Díaz, razonan los críticos, la balanza se desequilibraría a favor de esta última frente a cualquier otro candidato con la salida de los socialistas catalanes.

“Los andaluces cosen a puñaladas”, ironiza un barón regional, que recuerda la intervención de Susana Díaz en la que se ofreció a “coser” el PSOE ante la batalla interna de los últimos meses. “Susana hoy no ganaría un congreso en primarias, y quiere cargarse al PSC y esperar a que se den de baja 30.000 o 40.000 militantes para tener opciones”, apunta esta misma fuente, que dice que “desde un punto de vista inteligente no tiene sentido” separarse del PSC, porque el PSOE “necesita un buen resultado” en Cataluña para tener “opciones” de ganar elecciones generales.

“A mí me parece incomprensible el tratamiento que la gestora está dando al PSC. Pedirle al PSC que acepte la abstención y decirle que si no quiere ahí tiene la puerta… Están provocando gran malestar. Si alguien piensa que podemos ganar elecciones sin el PSC es que no sabe sumar, y con esto la gestora está llevándonos a la ruptura”, dice otra diputada socialista de una federación crítica.

“El PSOE necesita los votos de Cataluña. No tengo duda de que en el PSOE hay quien quiere tensar la cuerda y romper con el PSC para tener más fácil ganar el próximo congreso del partido”, dice otro diputado del PSOE. En esa misma línea, la secretaria general del PSE, Idoia Mendia, se preguntó este martes en una entrevista en Cope si en el seno del PSOE hay quien "tiene interés en que se fracture el partido y el convenio de colaboración con el PSC porque está pensando en el día después", en el congreso del partido, aunque evitó dar nombres concretos.

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