2D | Elecciones en Andalucía

Seis respuestas para saber quién gana y quién pierde esta noche en Andalucía

Las encuestas de cara a las elecciones andaluzas, tanto la del CIS como las privadas, coinciden en pronosticar un triunfo holgado del PSOE, un fuerte descenso del PP, que guarda directa relación con la drástica subida de Ciudadanos, y una mejoría de Adelante Andalucía con respecto a los resultados de Podemos e IU. Grosso modo, y tomando como referencia los sondeos, la primera posición será del PSOE con entre el 30% y el 35% de los votos y la segunda ya no está clara, aunque sólo para el PP sería un fracaso no lograrla. Los tres aspirantes se moverían en torno al 20%. No hay mayorías absolutas a la vista. A priori el bloque de izquierdas (PSOE y Adelante) tiene casi asegurado traspasar la frontera de los 55 diputados, superando la mitad de los 109 que integran el Parlamento de Andalucía. En ningún sondeo obtienen esa suma PP, Ciudadanos y –si entrase– Vox. Todos los partidos coinciden en que un porcentaje nada desdeñable de escaños se dirimirán por unos miles de votos en los restos, al igual que en 2015.

Las urnas dirán. Esto son sólo predicciones. Con fundamento demoscópico, pero sólo predicciones. Eso sí, cualquier alteración sustancial de este guión –por ejemplo, que el PP apenas bajase, que Cs apenas subiese, que el PSOE ganase por los pelos, que la derecha alcanzara los 55, que Adelante Andalucía pinchase– sería una sorpresa en los cuarteles generales de los partidos. Sobre la base de estas previsiones, es posible fijar unas orientaciones para saber, más allá de los discursos, quién gana y quién pierde esta noche.

infoLibre responde a seis preguntas para establecer las coordenadas.

  1. ¿Con qué diferencia gana el PSOE?

Difícilmente Susana Díaz dejará de sonreír en la noche electoral. Su partido será el más votado y es probable que amplíe la brecha con respecto al segundo. En 2015 cosechó 1.411.278 votos, el 35,41%, lo cual supuso 47 diputados. Fueron 345.593 votos y 8,67 puntos más que el PP. El CIS, en su encuesta preelectoral, estima el 37,41% de los votos para el PSOE, que le supondrían entre 45 y 47 escaños. La diferencia en porcentaje con respecto al segundo, que sería Adelante, se dispara hasta 18,07 puntos. Ello es resultado directo de la dispersión del voto en la derecha, que impide que ninguno de los dos partidos con representación, PP o Cs, compitan de tú a tú con los socialistas por ser el más votado. Cs le ha hecho al PP un roto que Podemos no le ha hecho al PSOE.

De modo que es probable que la candidata socialista pueda reivindicar esta noche: 1) Una clara victoria; 3) Una ampliación de la ventaja con respecto al segundo; 3) La condición de partido más votado en las ocho provincias, incluida Almería, que se le resistió en 2015. En 11 autonómicas, el PSOE será por décima vez el partido más votado y se encaminará probablemente a los 40 años en el poder. Pero, ¿son estos los únicos datos que hay que controlar para medir las dimensiones de la victoria de Díaz? No. Hay otros.

Cualitativamente será fundamental si, al margen de la victoria, Díaz mejora sus expectativas de formación de gobierno. Y además habrá que comprobar dos extremos. El primero es si el PSOE logra superar los votos de la derecha. En 2015 no lo logró: 1.411.278 del PSOE frente a 1.435.581 de PP y Ciudadanos, a los que se podría sumar ahora la irrupción de Vox, poco relevante hace tres años (18.017 papeletas). También será interesante comprobar si el PSOE aumenta o reduce su ventaja con Podemos e IU, que se presentan como Adelante Andalucía junto a dos pequeños partidos andalucistas. En 2015 Podemos e IU se quedaron a más de medio millón de votos del PSOE.

  2. ¿Mantiene el PP la segunda posición?

De las diez autonómicas celebradas, el PP sólo ha sido el más votado en una, 2012, pero un pacto entre José Antonio Griñán (PSOE) y Diego Valderas (IU) cerró a Javier Arenas la puerta de San Telmo. Antonio Hernández Mancha, Gabino Puche, Arenas (cuatro intentos), Teófila Martínez y el propio Juan Manuel Moreno, que ahora prueba suerte por segunda vez, conocen las dificultades para hincarle el hueso al poderío del PSOE en la comunidad. El PP es el eterno segundón de la política andaluza. Salvo la amarga victoria de Arenas, el PP –o AP– siempre ha sido segundo. El partido de la gaviota creía que era una maldición. Ahora, en cambio, ve amenazada incluso esa posición.

Las encuestas ya no garantizan el segundo puesto del PP. El CIS desvela una intención directa de voto del 9,8 del PP, empatado con Cs y sólo seis décimas por encima de Adelante Andalucía. En estimación de voto el PP cae al tercer lugar, con el 18,66%, un poco por debajo de Adelante Andalucía y un poco por encima de Ciudadanos. No es a priori descartable que el PP pierda la segunda plaza, aunque la formación que lidera Moreno confía en hacer valer su trabajo de campaña valiéndose de una organización bien implantada, así como su condición de voto útil para descabalgar al PSOE.

El retroceso, que podrá pasar o no a batacazo según si el PP se queda con la segunda plaza y mantiene a raya a Cs, será en cualquier caso notable. Un partido que en 2012 consiguió más de un millón y medio de votos, el 40,67% del censo, y 50 diputados, podría caer ahora alrededor del 20%. El CIS le da entre 20 y 22 diputados, lo cual es un abismo incluso con respecto a los 33 de 2015, cuando el PP ya cayó con estrépito. No obstante, de cualquier comparación consigo mismo podría Moreno intentar sacar algún tipo de lectura no enteramente negativa, siempre y cuando se mantenga en segunda posición o, al menos, por delante de Ciudadanos. Lo contrario no habría por dónde cogerlo. Ni para Moreno ni para su jefe de filas, Pablo Casado, que ha marcado el tono de la campaña centrando sus mensajes en atacar al Gobierno central por el procéscatalán. Y que ha reiterado que las andaluzas son la "primera vuelta" de las generales.

  3. ¿Cuál es el nuevo techo de Cs en Andalucía?

Cs es el envés de la moneda del PP. El partido de Pablo Casado bajará. El partido de Albert Rivera subirá. Moreno teme quedarse sin nada a lo que agarrarse para matizar las malas noticias. El temor de Juan Marín es que algún nubarrón enturbie lo que seguro que serán buenas noticias. Cs, desde fuera del Parlamento, logró en 2015 369.896 votos, el 9,28% del censo, un total de 9 diputados (durante la legislatura una parlamentaria se fue al grupo mixto, descontenta con el pacto con el PSOE). El CIS le da un 18,55% de estimación de voto y entre 20 y 22 diputados, más del doble. Y sitúa al partido naranja peleando directamente por la segunda posición. Es más, el prestigioso Estudio General de Opinión Pública de Andalucía (Egopa) de invierno 2018, realizado por el Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía (Cadpea), le daba en febrero la segunda posición.

De modo que Rivera y Marín deben gestionar unas expectativas tan altas que harían que ahora un cuarto puesto y menos de 20 diputados, aun siendo una espectacular subida, supiera a poco, sobre todo si Cs pierde el papel central en la política andaluza que ha tenido durante la pasada legislatura.

Ciudadanos tiene motivos para el optimismo a medio plazo. Con un solo proceso electoral a sus espaldas, es el segundo partido en simpatía y en confianza, según el CIS. También es el segundo que "mejor representa las ideas de la gente como Ud". En los tres casos, por detrás del PSOE. Igualmente es el segundo en intención directa de voto, empatado con el PP. Ciudadanos es el partido que más gente cita como su segunda opción, un 13,7%, un dato muy querido por cualquier partido porque revela margen de crecimiento.

  4. ¿Adelante supera a Podemos-IU?

En las autonómicas de 2015 Podemos e IU se presentaron por separado. El partido morado, con la candidatura de Teresa Rodríguez, sumó 590.011 votos, el 14,84%, y logró 15 diputados. IU, con Antonio Maíllo al frente, se hizo con 273.927 papeletas, el 6,89%, y 5 diputados. En total, ambas formaciones sumaron 863.938 votos, el 21,73%, y 20 diputados. El CIS le da a Adelante Andalucía una estimación del 19,34% y 20 diputados. Unos miles de votos pueden hacer caer el número de escaños por debajo de 20 o acercarlo a 25, dependiendo de los restos.

En las generales de junio 2016 Unidos Podemos, tras una campaña llena de desajustes y tensiones, sumó 792.008 papeletas en Andalucía, perdiendo 257.019 votos con respecto a diciembre de 2015, cuando por separado cosecharon más de un millón. Un 25% se quedó por el camino. Para valorar los resultados de Adelante Andalucía habrá que tener en cuenta todo esto. Más de 20 diputados serían reivindicados como un éxito. Menos serían difíciles de gestionar. No obstante, las direcciones andaluzas de Podemos e IU en ningún caso cuestionarán el modelo de confluencia de tú a tú ensayado con Adelante Andalucía, sujeto político nacido con vocación de permanencia.

  5. ¿Entra la ultraderecha en el Parlamento?

El partido ultraderechista Vox ha llenado actos con miles de personas a lo largo de toda la campaña. Su creciente protagonismo se ancla en el lleno del mitin de Vistalegre, aunque el fenómeno está alimentado por la reacción nacionalista al desafío del secesionismo catalán. Su protagonismo ha ido a más. La propia presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, mencionó hasta cuatro veces a Vox en el segundo debate electoral. Ni PP ni Cs han descartado pactar con la formación que lidera Santiago Abascal, que se presenta a las elecciones con la cara visible del juez condenado por prevaricación Francisco Serrano y un programa de seis páginas que defiende el fin de la propia autonomía. Con una intención directa de voto del 1,6% y sólo un 0,7% que declara simpatía por la marca, el CIS estima que cosechará un 3,17% de los votos y un escaño.

La obtención de representación parlamentaria sería un éxito en sí misma para Vox, independientemente del número de escaños. Daría al partido representación en un parlamento autonómico por primera vez, abriéndole la puerta grande de la política española antes de las que –se pensaba– era su gran opción: las elecciones europeas, con circunscripción única, ideales para el despegue de nuevas formaciones. Las encuestas dan a Vox una media de dos escaños, según una recopilación elaborada por El País. No obstante, para Vox rige la misma incógnita que para los demás, ya que los escaños se dirimirán por pequeños porcentajes. Lo seguro es que el crecimiento de Vox será notable. En 2015 logró 18.422 votos, sólo un 0,46%. Hasta ahora la ultraderecha ha sido siempre anecdótica en Andalucía. Su mejor resultado fue en 1982, cuando Fuerza Nueva obtuvo 34.742 votos y fue el partido sin representación con más apoyos.

  6. ¿Qué pactos de gobierno son posibles?

Hay varias líneas rojas pintadas en el suelo. Teresa Rodríguez (Podemos) y Antonio Maíllo (IU) se han comprometido expresamente a no gobernar con el PSOE.Teresa Rodríguez Pero, al mismo tiempo, han garantizado que Adelante Andalucía será una "barrera infranqueable" para la derecha. En cambio, tanto Juan Manuel Moreno (PP) como Juan Marín (Cs) se han comprometido con toda solemnidad a no apoyar a Díaz de ningún modo. Inmersos en una lucha por el electorado conservador, resulta a priori difícil imaginar en que uno de los dos dé su brazo a torcer y facilite la investidura. Así que, si las encuestas aciertan y la derecha no llega a 55 diputados, el escenario más verosímil es un apoyo de Adelante Andalucía a la investidura de Díaz, extremo que Rodríguez no ha descartado expresamente. La aproximación de Unidos Podemos al PSOE a raíz de la moción de censura que apeó a Rajoy de la presidencia allana ese camino. Eso sí, Rodríguez vendería caro su apoyo.

Si PP y Cs suman más que el PSOE, aun no consiguiendo mayoría absoluta, harían que no fuera suficiente con la abstención de Adelante Andalucía, obligando a su voto a favor. También podría dificultar las cosas que la coalición de izquierdas fuera segunda, lo cual reforzaría su perfil de alternativa. La presión podría entonces dirigirse a Ciudadanos, especialmente si queda cuarto. Juan Marín ha dicho ya que antes que pactar con Díaz entregaría su acta de parlamentario.

La otra posibilidad es que PP, Cs y –si entra– Vox sumen mayoría absoluta. Los tres sitúan echar al PSOE del Gobierno andaluz como su prioridad fundamental. Ni PP ni Cs hacen ascos a un hipotético apoyo del partido ultraderechista.  

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