El futuro del País Vasco

Urkullu abre a Sánchez el frente del reconocimiento del derecho a decidir también en Euskadi

El lehendakari, Iñigo Urkullu (en el centro), llega al Parlamento Vasco en compañía de los miembros de su Gobierno.

Fernando Varela

A la inestabilidad derivada del cambio de alianzas del PNV en el Congreso, se suma ahora en Euskadi el frente identitario. El lehendakari, Iñigo Urkullu, defendió este jueves en el debate de política general del Parlamento Vasco que esta Cámara pueda “realizar un pronunciamiento solemne sobre el derecho de los vascos a ser consultados sobre la opción de la independencia, en su caso, o sobre cualquier otra, siempre que previamente se haya trabajado cuál es el objetivo de la consulta”. Y, “verificada la existencia de una mayoría clara de la sociedad vasca, en su caso, surgiría la obligación ética y moral para las instituciones del Estado de proceder, de forma pactada, a las reformas constitucionales pertinentes para ofrecer el cauce legal a la voluntad mayoritariamente expresada”.

A su modo de ver, “se entiende que la pretensión de una persona soberanista, llámenla ustedes independentista o soberanista, tiene que tener un cauce legal para poder materializarse si ésa fuera la voluntad expresa de una mayoría clara de los vascos expresada en una consulta legal, convocada al efecto”.

Poco a poco, las cartas de la política vasca empiezan a ponerse encima de la mesa. Y los difíciles equilibrios y alianzas se complican todavía más a medida que se acerca las fecha de aprobar los presupuestos para 2019, tanto en la propia Euskadi como en el conjunto de España.

El PNV (28 diputados) está a un escaño de la mayoría absoluta con al apoyo del PSE (9). Pero necesita a alguien más para sacar adelante las cuentas del año que viene. EH Bildu, la segunda fuerza del Parlamento Vasco (18 escaños) ya se ha ofrecido, pero exige a Urkullu que rompa antes con el PSE. En el PP (nueve diputados) todavía escuece el apoyo de los nacionalistas vascos a la moción de censura que puso fin al Gobierno de Mariano Rajoy y su líder, el exministro Alfonso Alonso, condiciona cualquier acercamiento a que el PNV bloquee en el Congreso las subidas de impuestos que planea Sánchez para 2019. Y a abandonar, claro, cualquier propuesta soberanista. Queda Elkarrin Podemos (11 diputados), pero tampoco por ahí lo tiene fácil Urkullu.

En diciembre del año pasado el Parlamento Vasco aprobó los Presupuestos vigentes gracias al acuerdo que, por segundo año consecutivo, alcanzaron PNV, PSE y PP. EH Bildu y Elkarrekin Podemos votaron en contra, al considerar que las cuentas eran “antisociales” y “regresivos”. La decisión del PNV de dejar de prestar apoyo a Rajoy y aupar a Sánchez a la Presidencia del Gobierno hace muy difícil que se repita ese escenario.

En en este contexto en el que Urkullu ha emplazado directamente al presidente Pedro Sánchez a comprometerse con lo que llamó un “doble sí”: el cumplimientos “en su integridad” del Estatuto de Gernika y asumir “la realidad plurinacional del Estado”.

“Democracia plurinacional”

Urkullu pidió a Sánchez en su discurso, rodeado de la solemnidad de las grandes ocasiones, voluntad de aplicar “una democracia plurinacional” en el Estado español y avanzar hacia un modelo confederal. Y defendió “la actualización de los Derechos Históricos” de Euskadi para “propiciar el pleno reconocimiento de la personalidad política del pueblo vasco”.

El lehendakari hizo un llamamiento a la incorporación de otros grupos políticos al acuerdo que el PNV ya ha suscrito con EH Bildu en el Parlamento Vasco para gestar una propuesta de nuevo estatus político para Euskadi. En su opinión, es factible en estos momentos promover una reforma estatutaria que reconozca “el carácter nacional” del País Vasco  Ha llegado el momento de que el Gobierno central “afronte esta etapa con altura de miras” porque, “tras casi 40 años, no se cumple el Estatuto de Gernika y no se asume la realidad plurinacional del Estado”.

¿Qué incluye la propuesta de Urkullu, además de reconocer el carácter nacional de Euskadi? Entre otras cosas, “actualizar el catálogo de competencias y ampliar el fondo competencial; clarificar la capacidad de decisión y garantizar un sistema de bilateralidad efectivo”, informa Europa Press.

“El objetivo de esta nueva etapa”, resumió el lehendakari, ”sería la asunción de Euskadi como realidad nacional con voluntad histórica de autogobierno y de decisión y la consideración del Estatuto como norma de rango cuasiconstitucional”. De lo que se derivarían, precisó, consecuencias jurídicas, políticas y relacionales: “Una capacidad competencial y de autoorganización institucional singular, una relación con el Estado basada en la bilateralidad y el pacto y un sistema de garantías eficaz que impida la vulneración del autogobierno”.

La propuesta de Urkullu sólo obtuvo eco favorable en las filas de EH Bildu, lo que no es poco, porque entre ambas formaciones representan el 64% del Parlamento. Eso sí, con salvedades. La portavoz de esta formación, Maddalen Iriarte, admitió que la ponencia de autogobierno del Parlamento que su grupo firmó con el PNV es un “buen acuerdo”: “Queremos decidir aquí para vivir mejor”.

Para EH Bildu, es necesario “cambiar el modelo de relación con el Estado” y, aunque se ha mostró a favor del diálogo y el acuerdo, subrayó que “no se pueden confundir ni con la subordinación ni con la sumisión“. Por eso emplazó a Urkullu a explicar hasta dónde está dispuesto a llegar y “qué quiere decir cuando habla de garantizar el recorrido institucional de este acuerdo mayoritario”.

Es en este contexto en el que la portavoz de EH Bildu tendió la mano a Urkullu para alcanzar acuerdos y salir del actual gobierno de coalición con el PSE. “Le damos la oportunidad de salir de un pacto de gobierno del pasado, de un proyecto de país erosionado y de un marco desgastado para emprender un nuevo camino lleno de oportunidades”, describió. “Son momentos cruciales en los que se debe actuar con altura de miras y liderazgo”, advirtió Iriarte.

PSE y PP, en contra

Del otro lado del tablero político, Urkullu se encontró con el rechazo del PSE y del PP. Idoia Mendia, la portavoz de sus socios parlamentarios, los socialistas vascos, reprochó al lehendakari que traslade ahora al presidente Sánchez la responsabilidad de un acuerdo que él no ha sabido alcanzar en Euskadi. De poco sirve un modelo, le reprochó, que “sólo recoge las aspiraciones de una parte”, en este caso la nacionalista.

El PSE, aclaró Mendia, no abdicará de lograr un acuerdo para un nuevo Estatuto. “Usted defiende un modelo confederal; yo defiendo el federal y estamos en uno autonómico que sólo se puede cambiar si reformamos la Constitución. Si no es así, y lo sabe usted, lo que ahora plantea sólo generará esa frustración de la que usted y nosotros queremos huir”, advirtió.

“Mi grupo”, anticipó la portavoz de los socialistas vascos, “pase lo que pase en los próximos meses, seguirá buscando conciliar voluntades. Entre el todo o la nada existe un enorme cauce en el que cabemos todos”.

La oposición del PP al proyecto del lehendakari es frontal. Su portavoz, Alfonso Alonso, auguró al Gobierno Vasco “dos años difíciles” y acusó a Urkullu de querer hacer a los vascos “rehenes de sus obsesiones soberanistas”. El PNV, acusó, se está dejando arrastrar por el mandato póstumo de ETA: “Materializar el derecho a decidir para lograr el reconocimiento nacional”.

Urkullu, razonó Alonso, ha dispuesto de “dos años de oportunidades con mayoría” que incluían al PP y “despreció sus apoyos”. “Hoy puede pensar que tiene más amigos que antes, porque está en pacto con Bildu y ha acordado también con Podemos en Madrid y con los separatistas de Cataluña, que tanto le inspiran. Puede que alguno de ellos le saque este año los Presupuestos. Si es así, será malo para los vascos y para usted. Pero le auguro dos años difíciles”.

En cuanto a la búsqueda de acuerdos más amplios para salvar la reforma estatutaria, Alonso emplazó al lehendakari a aclarar si, para conseguirlos, está “dispuesto a renunciar al derecho de autodeterminación”. Esta vía “lleva a la unilateralidad, al órdago y a la amenaza”, pronosticó.

Y aunque el eje del debate giró en torno a la identidad de Euskadi y su encaje en España y en Europa, la ausencia de una mayoría parlamentaria para sacar adelante los presupuestos de 2019 se convirtió en un ingrediente esencial en los discursos de los diferentes partidos.

Y aquí Alonso puso rápidamente condiciones: “La moderación de la política fiscal es condición para cualquier entendimiento con nosotros”, advirtió. “El nuevo Gobierno de España es el suyo, señor Urkullu, el que ha votado una nueva mayoría que les agrupa a todos ustedes para excluir al PP”. Y ahora, ante el “riesgo” de que no dure, “tienen mucha prisa por pasar la factura” y “exigir a Sánchez el precio político de su apoyo”, acusó.

“Yo que el PSOE, me andaría con tiento”

Lo que está haciendo, subrayó el portavoz del PP vasco, es advertir al Ejecutivo central de que, “o cumple esas exigencias, o que se atenga a las consecuencias”. “Yo que el PSOE, me andaría con tiento. Fíjense: a nosotros el último acuerdo con el PNV nos duró sólo una semana”, ironizó. “Si el PNV ha sido capaz de derribar a un Gobierno una semana después de aprobarle los Presupuestos, ¿por qué no va a ser capaz, con la misma coherencia, de dejar caer sin presupuestos al gobierno que ha investido?”, se preguntó.

Al portavoz parlamentario de Elkarrekin Podemos, Lander Martínez, tampoco le gusta la propuesta del Gobierno vasco, pero cree que Urkullu está todavía a tiempo “de deshacer el entuerto” de un nuevo estatus para Euskadi en España. Su grupo quiere “un nuevo Estatuto avanzado en lo social”, que reconozca a Euskadi “como nación, inclusivo en lo identitario y que sea legal”, así como “avanzar en un pacto de claridad que, llegado el caso, ofrezca cauces democráticos y sin ningún tipo de fractura social para decidir en lo territorial”. “Un cauce legal, bilateral y pactado”, precisó.

Por eso instó una vez más al lehedakari a buscar dos soluciones: una para el Estatuto y otra “para un pacto de claridad a la canadiense” que regule la autodeterminación. Ahí, explicó, hay espacio por un entendimiento con la marca de Pablo Iglesias en el País Vasco.

Donde no parece haberlo es en los social. En eso Elkarrekin Podemos sostiene que Urkullu “se ha equivocado de país”. El suyo es “imaginario, de piruleta y gominola” frente a “uno muy diferente en el que se encadenan contratos de miseria, en el que un alquiler es un lujo, en el que la vuelta al colegio deja los bolsillos de la familia limpios”. “Sinceramente, espero que no encuentre en esta Cámara quien le compre esta mercancía averiada”, indicó. La puerta para llegar a acuerdos está abierta, concedió Martínez, pero “exige un giro de 180 grados”.

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