Vox y la España Vaciada, los más beneficiados según los expertos en caso de baja participación

A la izquierda, cartel de Soria Ya. A la derecha, Santiago Abascal.

Una de las variables más difíciles de prever a la hora de calcular el resultado de unas elecciones es el porcentaje de participación. Si es muy grande, significa que a los votantes habituales se habrán sumado otros que no siempre se sienten implicados pero que a veces sí encuentran motivos para participar. Por el contrario, cuando es baja los estudios demoscópicos nos dicen que sobre todo han votado los muy cafeteros, los ciudadanos más politizados o que están más movilizados en la defensa de sus posiciones políticas.

Los cálculos de las encuestas en las elecciones de este domingo en Castilla y León anticipan una caída en la participación en comparación con el año 2019. Y lo justifican en que será la primera vez que los electores de esta comunidad acudan a las urnas sin el incentivo de tener que elegir también a sus alcaldes y concejales y sin un contexto general de elecciones autonómicas en España. 

Hace tres años había incluso una tercera urna para elegir a los diputados en el Parlamento Europeo y entonces la participación electoral se quedó por debajo del 66%, unos tres puntos menos que en 2015. 

Ahora, el consenso general de los expertos consultados por infoLibre a la vista de lo que las encuestas están detectando es que la participación caerá entre dos y cuatro puntos. Algunos creen, además, que el domingo puede aumentar algo más la abstención si se confirma el pronóstico meteorológico y llueve por la tarde —en algunos puntos hay incluso posibilidad de nieve—. Otros, en cambio, piensan que el interés por la votación, más elevado en los últimos días, puede impulsar la afluencia a las urnas.

Un indicio de lo que puede pasar suele ser el voto por correo. Y esta vez no indica que los votantes se estén sintiendo atraídos por la convocatoria. Los últimos datos conocidos hablan de una caída de un 40% en relación a 2019 y esa cifra confirma lo que ya había avanzado el CIS: apenas el 38,5% de los castellanoleoneses tienen interés en estas elecciones.

Narciso Michavila, presidente de GAD3, en conversación con infoLibre prevé una participación por debajo de 2019, pero no un desplome. “La participación baja, pero no se hunde”, sostiene. De hecho, en los últimos días los datos le indican que “no deja de subir y superará el 65%”. Y si no se hunde, añade, no habrá “sorpresas”: el PP ganará y la suma de escaños con Vox alcanzará mayoría absoluta.

Saldremos de dudas a las 14 horas del domingo, declaró este jueves en una entrevista en la cadena COPE, propiedad de la Iglesia católica: “Si la participación baja del 33%” a esa hora, querrá decir, según él, “que va a haber un vuelco importante a la izquierda”, porque Michavila sí relaciona mayor participación con menos porcentaje de voto para la derecha: “Si baja mucho, puede haber sorpresa en Castilla y León, en sentido contrario al que hubo en Andalucía, y que haya un gobierno de izquierdas”.

Con una baja participación cobra especial importancia la movilización de los votantes de cada partido y no todos están igualmente decididos a acudir a las urnas, lo que beneficia —ya veremos hasta qué punto— a los que tienen seguidores más fieles. 

Eso es una ventaja para Vox y para los partidos de la España Vaciada, especialmente en el caso de Soria Ya, y de Unión del Pueblo Leonés (UPL), cuyos votantes son, según las encuestas, los más decididos a acudir a votar el próximo domingo. Y en parte para Unidas Podemos: los partidos situados en los extremos del arco ideológico suelen tener los votantes más dispuestos a movilizarse.

Riesgo para el PP

Por el contrario, es un problema para Ciudadanos, cuyos electores son —siempre según las encuestas— los que menos motivos encuentran para ir a votar. Y por extensión también puede penalizar las expectativas del PP, que contaba con ser capaz de atraer a las urnas a quienes en 2019 votaron por las candidaturas naranjas.

No obstante, son múltiples los factores que entran en juego y dificultan las previsiones. Un buen ejemplo es el que citan algunos analistas: el PP tiene más peso entre los votantes envejecidos y estos, al menos hasta los 70, votan más que los grupos de edad más jóvenes. En parte por un sentido “de la responsabilidad”.

Verónica Fumanal, experta en comunicación y liderazgo, defiende que, con algunas reservas, una baja participación favorece a los partidos que tienen los electorados más movilizados y esos son la España Vaciada y Vox. Al mismo tiempo, subraya, si llegan menos votos a las urnas se “abaratan” los escaños: si eres pequeño y tienes electores movilizados, con menos papeletas es más fácil alcanzar la representación.

“¿Eso quiere decir que los partidos tradicionales van a tener menos votos? Pues ya veremos, depende también de cómo se repartan los votos de Ciudadanos, a quién le afecta más”. Una posibilidad, sostiene, es que los que votaron Cs en 2019 decidan ahora quedarse en casa. 

Antes, con dos partidos, “era mucho más fácil decir a quién perjudicaba la participación y a quién no, pero en estos momentos se hace complicado”, admite.

El politólogo y profesor de la Universidad Carlos III Pablo Simón también anticipa una participación más baja. E igual que Fumanal sostiene que perjudicará “más a aquellos partidos con votantes menos movilizados, que son los que tienen lealtad de voto más baja” o cierta “indecisión, que muchas veces camufla de decisión de no ir a votar”. 

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En su opinión, esta circunstancia “problablemente” a quien más puede afectar es al votante de Ciudadanos. Es “el que corre más riesgo de desmovilizarse”. Aunque también existe la posibilidad de que haya causas más transversales. “Si eres votante del PP puedes anticipar que tu partido ya va a ganar y no ir a votar. Y si eres votante socialista puedes anticipar que el PSOE no va a ganar y tampoco ir a votar”, arguye. “Hay dos efectos mixtos” más que “una tendencia clara”. 

Eso sí, en el caso de Ciudadanos, la desmovilización puede tener consecuencias para el PP.  “Si el PP espera crecer mucho a costa del votante de Cs y este se queda en casa, no crecerá tanto. Y eso ayuda a interpretar un poco mejor por qué el PP no está absorbiendo tanto voto de Ciudadanos como en la Comunidad de Madrid”.

El ingeniero y analista de datos Endika Núñez es el que más dudas plantea a la hora de tratar de predecir qué efecto puede tener una participación alta o baja para las diferentes candidaturas. Sí cree que caerá varios puntos, pero no señala a quién beneficiará esa circunstancia.

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