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    <title><![CDATA[infoLibre - Izquierda]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/izquierda/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Izquierda]]></description>
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      <title><![CDATA[Disidencia y silencio en política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/disidencia-silencio-politica_129_2234633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ab609d95-5995-4a3e-ae80-5ba09a862041_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Disidencia y silencio en políticaI"></p><p>La figura de <strong>Lamine Yamal, orando según el rito musulmán en medio de la batahola de jugadores de ambos equipos</strong>, quedará como una de las imágenes más valiosas del reciente Mundial de fútbol.</p><p>Esa imagen simboliza <strong>la disidencia del silencio dentro del ruido del espectáculo</strong>: darle la espalda a un mundo desquiciado que ya no sabe vivir sin gritar. La posibilidad de apartarse de la corriente mayoritaria y construir un espacio propio, diseñando y habitando modos de ser y de estar silenciosos, pero rotundos.</p><p>¿Nos puede servir el comportamiento de Yamal para reflexionar acerca de una posible conducta de las izquierdas y del "progresismo" en medio de la cacofonía dominante en la esfera pública? ¿Sirve de algo seguir gritando en medio del bullicio continuo e insano de los medios y las redes digitales? ¿Es realista pensar que <strong>la identidad y el discurso de las izquierdas</strong> puedan transmitir algo verdadero y valioso en medio de la algarabía ruidosa y caótica en que se ha convertido nuestra vida social? ¿Es solo cuestión de gritar más alto? ¿Tenemos algo que decir que no sea responder horrorizados ante los errores y horrores con los que nos invaden día a día las extremas derechas? ¿O, por el contrario, <strong>es mejor hablar solo cuando nuestras palabras sean mejores que el silencio</strong>?</p><p>El despliegue victorioso del discurso y las prácticas de las extremas derechas en el mundo es una obviedad trágica. <strong>El péndulo de la historia está de su lado.</strong> Esto no es derrotismo. Es un principio de realidad básico. Las actuales derechas promueven una identidad incompatible con la vida común; eso lo sabemos. Pero <strong>el discurso de las izquierdas ha perdido capacidad utópica</strong> y, por lo tanto, capacidad apelativa y convocante. Se somete a las reglas del juego del adversario y no es audible en medio del barullo masivo.</p><p>Hablamos de <strong>un silencio estratégico, no táctico</strong>. No del que espera la siguiente declaración o conferencia de prensa del adversario para cuestionarlo. Se trata de salir del escándalo estridente en política y de la política del escándalo. Hablamos de un silencio moral frente a la inmoralidad del ruido autoritario, para reorganizar la vida en común.</p><p>En todas las sociedades hay mecanismos de cierre y apertura frente al ruido semántico. La actual fase del capitalismo se sostiene en la aceleración, las agitaciones y las obsolescencias informativas, que por su exceso y ubicuidad se convierten en estridencias sin sentido. <strong>Las sociedades están generando más ruido del que pueden soportar.</strong> El autoritarismo, el supremacismo y la xenofobia son la respuesta de las derechas frente a la falta de sentido provocada por el ruido social que el mismo capitalismo ha producido.</p><p>El desafío no es construir una identidad bulliciosa copiando a la de las derechas y en sus mismos espacios, sino diseñar y habitar una identidad calma pero firme, tejedora de vínculos y confianzas en espacios propios. Se trata de construir una presencia que, replegándose y sin ruido, produzca lazo social y sentido compartido. <strong>No se trata de callarse</strong>, sino de renunciar a una locuacidad redundante y obsolescente, y optar por <strong>la disidencia del silencio frente a la estrategia del grito</strong>.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Adolfo Estrella</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 04:01:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Adolfo Estrella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Disidencia y silencio en política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Selección Fútbol España,Fútbol,Izquierda,Extrema derecha,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La vía Unai: se acerca su hora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/la-guillotina/via-unai-acerca-hora_129_2234830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ae317e77-1eae-466a-9251-c0408f093a52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vía Unai: se acerca su hora"></p><p>Concluyó julio con la certeza de que <strong>las próximas elecciones se celebrarán en 2027</strong> y la incertidumbre de saber cómo se reconstruirá el espacio político que deja Sumar. En septiembre, conviene tener elaborados los primeros números, pergeñar la que será la futura convergencia de una <strong>izquierda plurinacional</strong> y, sobre todo, saber en torno a qué y en torno a quién se conformará la candidatura. <strong>Se acerca la hora de Unai Sordo</strong>, aún no descartado pero a quien tampoco le han pedido que encabece una lista para que ocupe ese espacio.</p><p>Su figura trasciende el sindicalismo y sus palabras alcanzan a todas las esferas de la vida. Hasta la fecha, <strong>Gabriel Rufián sólo ha sido una interferencia que ha impedido clarificar el debate</strong> y Bustinduy no está (pero está). Los partidos, como ERC, se reivindican –en palabras de Junqueras– por su utilidad. Habrá que definir si también es útil el pacto al Senado del PSOE con otras izquierdas promovido por las CCOO, o si conduce a otro resultado similar al que propició hace 26 años el acuerdo entre Almunia y Frutos.</p><p>Las elecciones serán en 2027. Y <strong>se celebrarán dentro de doce meses</strong>, según afirmó Pedro Sánchez en su última comparecencia de julio. Sánchez ya empieza a ser Pedro ante su electorado. El humanismo sigue siendo el venero contra el algoritmo judicial, la razón última que explica el sentido de la democracia liberal que impide la fractura política de este país de países.</p><p>El armagedón confrontará a los partidos de la España plurinacional, transversal y periférica con los partidos integrados en el Consorcio PP-Vox. El resultado de los últimos cuatro caucus de la derecha nos indica que <strong>Feijóo ha comprado definitivamente el marco ideológico de Abascal</strong>, aunque el proceso no vaya acompañado de un fortalecimiento de su liderazgo. El presidente <em>popular</em> continúa congelado en el 30,1% de los votos.</p><p>En cambio, las elecciones autonómicas, incluidas las andaluzas, sí nos permiten hablar de <strong>una izquierda emergente que responde al vacío político dejado por Sumar</strong>. La política huye del vacío. Ante el eclipse total de Sumar, surgen izquierdas plurinacionales como Adelante Andalucía, la Chunta Aragonesista, Unidas por Extremadura o Unión del Pueblo Leonés que se suman al prometedor resultado de Compromís en Valencia; al BNG, auténtica oposición al PP, en Galicia; Bildu en Euskadi y Navarra; o ERC en Catalunya.</p><p>Todas ellas tienden hacia la <strong>confluencia de una izquierda confederal</strong> que es capaz de articular alianzas y converger con sus votos en la próxima investidura de Sánchez si Feijóo no es capaz de superar la cota del 46% en las siguientes generales.</p><p>A partir de septiembre comenzará a ser prioritario fijar la relación entre los partidos de este espacio, incluido Podemos, y cuál será el reparto de listas y poder al que se llegue. <strong>No se trata de crecer, sino de construir un instrumento útil para recoger lo que el PSOE deje</strong>. En ese sentido, y hasta que concluya la legislatura, Junqueras ha marcado el camino, reivindicando a ERC como un partido útil para el Gobierno, para el sistema España y su sociedad, frente a la visión de Rufián que se asienta en la convicción que domina entre las izquierdas: su electorado real ha quedado limitado a las clases socioculturales urbanas en Madrid y Barcelona, a lo que IU pueda aportar en Andalucía, Asturias y Extremadura, y a lo que Compromís y Chunta consigan en sus territorios.</p><p>En ese contexto, se impone una emoción: <strong>hace falta algo más y ese más lo puede aportar Unai Sordo</strong>, secretario de las CCOO, cuyas estructuras orgánicas se configuran como condición de posibilidad viable para construir una red que permita al bloque plurinacional crecer en votos y conectar con el millón de indecisos que, por el momento, han depositado su confianza en la abstención.</p><p>Ha llegado el momento de hacer números y determinar la capacidad de conexión, persuasión y organización que tiene Sordo, descartado (o no) Pablo Bustinduy y congelada la “reflexión” que alentó Gabriel Rufián a lo largo de los últimos meses. Conviene recordar las recientes palabras de Oriol Junqueras una vez más: <strong>la esperanza puede ser abstracta, etérea o simpática pero tiene que ser, necesariamente, concreta. </strong>El que concreta gana. La posible confederación nacional deberá ser generosa o no será.</p><p>La advertencia sirve también para el entorno sindical de Sordo que promueve <strong>listas conjuntas del PSOE con otras fuerzas políticas en el Senado</strong>, la fallida Cámara Alta con vocación plurinacional que el Folio Magno previó durante la Santa Transición. La propuesta sindical emerge con tibieza y a paso lento y tiene, desde el punto de vista gramatical, un carácter intransitivo.</p><p>Busca antes disimular las debilidades propias que reforzar sus capacidades, obviando tres razones importantes por las que sería posible y razonable llegar a ese acuerdo: <strong>el Senado tiene poder para nombrar a cuatro miembros del Tribunal Constitucional, a otros cuatro del Consejo General del Poder Judicial</strong> y conserva en exclusiva su capacidad para intervenir en la política territorial a través del artículo 155. Un pacto así no puede caer en el nihilismo intransitivo al que condujo el anterior, firmado en 2000, por Almunia y Frutos y que sólo propició la mayoría absoluta de José María Aznar López.</p><p>Más interesante que un acuerdo al Senado es atisbar <strong>qué hará el espacio post-Sumar cuando haya que volcar sus votos en la hornacina de la democracia</strong>, si conviene o no gobernar o estar, simplemente, vigilantes, en el Parlamento. Si dentro o si fuera. En septiembre, la esperanza ha de tener ya sus números escritos y las razones por las que es útil esta alianza y esta estrategia, <strong>pasando definitivamente la página al desastre creado en el que ha desembocado la etapa de Yolanda Díaz</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 04:00:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Víctor Guillot]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La vía Unai: se acerca su hora]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Unai Sordo,CCOO,Sumar,Izquierda,PSOE,Pedro Sánchez,Gabriel Rufián]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La última oportunidad de la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/ultima-oportunidad-izquierda_129_2230106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8e2e132e-f2b4-4406-9bd0-fadd2af03cb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La última oportunidad de la izquierda"></p><p>Hay momentos en la historia política en los que los nombres dejan de servir. Las marcas se desgastan. Las siglas envejecen. Los liderazgos se consumen. Y<strong> las estructuras que ayer parecían imprescindibles se vuelven obstáculos para construir el mañana</strong>.</p><p>La <strong>izquierda española </strong>atraviesa uno de esos momentos.</p><p>Durante años ha vivido atrapada en una paradoja: mientras una parte creciente de la sociedad reclama respuestas progresistas ante problemas gigantescos —la desigualdad, la vivienda, la crisis climática, la precariedad laboral, la transformación tecnológica—, las fuerzas llamadas a representar esas inquietudes muestran una<strong> imagen de fragmentación, disputa interna y agotamiento</strong>. El ciudadano que busca una alternativa encuentra un mosaico de pequeños territorios políticos en vez de un horizonte común. </p><p>Frente a ese escenario, la derecha española ha entendido mejor una vieja lección de la política: el poder no pertenece a quien tiene más razones, sino a quien consigue construir una mayoría reconocible. La historia está llena de propuestas "sin contenido" que triunfaron por aunar una narrativa compartida: Trump es el último ejemplo.</p><p>No se trata de qué partido debe sobrevivir, sino qué proyecto puede nacer. </p><p>El error sería pensar que la solución consiste en sumar siglas, como agregando piezas de un puzle roto. La política no funciona así. <strong>Las coaliciones electorales sin alma son acuerdos administrativos destinados a gestionar una derrota</strong>.</p><p>La izquierda española necesita algo más ambicioso: una nueva identidad política capaz de superar el ciclo nacido hace una década. El tiempo de las pequeñas guerras culturales, de las marcas personales y de las organizaciones concebidas alrededor de dirigentes concretos debería dar paso a una etapa de reconstrucción. </p><p>Antonio Gramsci hablaba de la necesidad de construir una hegemonía cultural antes de alcanzar la hegemonía política. Una sociedad no cambia solo porque una mayoría vote una opción determinada; cambia cuando esa opción consigue explicar el mundo mejor que sus adversarios.</p><p>La izquierda necesita volver a contar una historia convincente sobre España. </p><p>No basta con defender derechos adquiridos. Hay que explicar cómo será la vida de una persona joven dentro de 20 años. No basta con denunciar la desigualdad. <strong>Hay que ofrecer un modelo de prosperidad compartida</strong>. No basta con responder a la nostalgia de otros. Hay que construir una <strong>idea atractiva de futuro</strong>.</p><p>En ese contexto aparece una figura singular: <strong>Gabriel Rufián</strong>.</p><p>Su eventual papel en una operación de convergencia tendría ventajas evidentes. Es un político con capacidad comunicativa, con experiencia parlamentaria, con una relación directa con sectores populares y con una imagen menos asociada al desgaste de las estructuras tradicionales de la izquierda estatal. </p><p>Pero también tendría límites. Una figura nacida de una tradición política territorial concreta difícilmente puede convertirse por sí sola en el punto de encuentro de sensibilidades tan diversas como las que conviven a la izquierda del PSOE. Para algunos sectores sería un puente; para otros, una frontera.</p><p>El problema no es Rufián. El problema es creer que la solución puede depender de una persona. </p><p>La izquierda española ha cometido demasiadas veces el error de buscar un nuevo mesías político. Primero fue la ilusión de creer que un liderazgo carismático resolvería las contradicciones internas. Luego la esperanza de que una nueva marca electoral solucionaría los problemas estructurales. La historia reciente demuestra que <strong>ningún dirigente, por brillante que sea, puede sustituir a un movimiento social amplio</strong>.</p><p>La alternativa debería ser inversa: construir primero el proyecto y después elegir a quienes puedan representarlo.</p><p>La mejor opción no sería resucitar Sumar ni crear otra plataforma electoral con fecha de caducidad. Sería fundar una nueva casa común. Una organización abierta, parecida en espíritu a los grandes movimientos políticos europeos que nacieron cuando las sociedades cambiaron de época. Una estructura donde convivan ecologistas, socialdemócratas desencantados, federalistas, movimientos por la vivienda, feministas, defensores de los servicios públicos y sectores progresistas que hoy no encuentran una representación clara.</p><p>No debería presentarse como "la izquierda contra la derecha", porque esa batalla ya no moviliza como antes, sino como una alternativa entre dos modelos de país.</p><p>Uno basado en la competición permanente entre ciudadanos, en la reducción de la política a identidad y conflicto, en la idea de que los problemas complejos tienen soluciones simples.</p><p>Otro basado en la cooperación, la modernización económica, la ciencia, la educación, la justicia social y una democracia más profunda. </p><p>La izquierda necesita recuperar algo que ha perdido: la <strong>capacidad de ilusionar</strong>.</p><p>Si el gran eje político del próximo ciclo puede ser la confrontación entre una visión cerrada de España y otra abierta, la izquierda comete un error cediendo el concepto de nación a sus adversarios. </p><p><strong>Las naciones no son propiedad de una ideología</strong>. </p><p>La tradición progresista europea siempre defendió una idea de patria vinculada a la ciudadanía, no a la sangre; a los derechos, no a los privilegios; al futuro compartido, no a la nostalgia.</p><p>El escritor Albert Camus recordaba que la verdadera rebeldía no consiste en decir "no", sino en afirmar aquello que merece ser defendido. La izquierda necesita recuperar esa dimensión afirmativa. </p><p>No puede limitarse a advertir sobre los peligros de la extrema derecha. Tiene que explicar por qué su proyecto de sociedad es más deseable.</p><p>La próxima batalla electoral no será entre partidos, sino entre <strong>imaginarios</strong>. </p><p>La extrema derecha ha comprendido algo importante: la política moderna funciona con emociones, símbolos y relatos. La izquierda, demasiado concentrada a veces en la gestión y demasiado dividida en sus debates internos, ha olvidado que también necesita poesía. </p><p>Porque la política, en el fondo, es una forma de arquitectura. Construye edificios invisibles donde millones de personas colocan sus ladrillos de esperanza.</p><p>La derecha radical ofrece un edificio basado en el miedo: <strong>miedo al extranjero, miedo al cambio, miedo al futuro</strong>.</p><p>La izquierda debería ofrecer otro basado en la<strong> confianza</strong>: confianza en la inteligencia colectiva, en la innovación, en la convivencia, en la capacidad de una sociedad democrática para resolver problemas difíciles.</p><p>España no necesita otra guerra entre siglas progresistas. Necesita una generación política capaz de entender que las próximas décadas estarán marcadas por desafíos enormes: inteligencia artificial, envejecimiento, cambio climático, concentración económica, crisis de la democracia liberal.</p><p>Ante esos retos, las viejas fronteras internas de la izquierda parecen cada vez más… mezquinas.</p><p>Quizá el verdadero liderazgo no consista en ocupar la primera fila, sino en<strong> saber abrir una puerta por la que puedan entrar muchos</strong>.</p><p><strong>Rufián podría participar en esa tarea</strong>. También otros dirigentes y movimientos. Pero nadie debería ser propietario de la nueva izquierda antes de que exista.</p><p>La oportunidad histórica consiste precisamente en lo contrario: crear un espacio donde nadie sea imprescindible porque todos son necesarios.</p><p>La izquierda española no pide a gritos una nueva marca electoral. Su SOS lleva años suplicando una visión “real” de España, dinámica, viva, con alma.</p><p>Solo esa visión, si llega a construirse, sería capaz de impedir que el futuro sea escrito por quienes han aprendido a manufacturar miedo en su propio beneficio.</p><p>____________</p><p><em><strong>Fernando Claudín di Fidio</strong></em><em> es escritor.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 04:00:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Claudín di Fidio]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Política,Izquierda,Gabriel Rufián]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[No me importa quién dijo qué, ni quién hizo qué cosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/no-importa-dijo-hizo-cosa_129_2231907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/81403765-0fbc-4e71-a15b-5b93bca3bbb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No me importa quién dijo qué, ni quién hizo qué cosa"></p><p>El otro día escuché a un senador norteamericano decir que si los demócratas no recuperan el control de la Cámara de Representantes en noviembre perderán mucho más que unas elecciones<strong>, perderán el país por mucho tiempo y quién sabe si la posibilidad de volver a votar con unas mínimas garantías democráticas</strong>. Aseguraba que estas de noviembre eran, seguramente, las elecciones más importantes en la vida de quienes le estaban escuchando. Era un demócrata liberal de esos a los que, en condiciones normales, no se puede votar. En esta ocasión pensé que quizá –a falta de un candidato mejor– le votaría. Tengo una sensación parecida a la de este senador con las próximas elecciones generales cuando por fin se celebren, <strong>la de que nos jugamos mucho más que cuatro años de un gobierno de derechas</strong>.</p><p>Si pienso en lo que ocurrirá si gana la derecha iliberal que nos amenaza, lo primero en lo que pienso es en Palestina. <strong>Palestina, hoy, es el asunto central de cualquier posicionamiento político y moral sobre el mundo.</strong> Todo pasa por Palestina: el derecho internacional, un mundo sometido a reglas, la justicia, el rechazo de la crueldad, de la ley del más fuerte. Palestina es el genocidio de nuestro tiempo televisado en directo y ante el que nadie ha hecho nada. No soy ingenua y sé que el Gobierno de Sánchez no hace todo lo que podría, y hay que exigir más, pero quien niegue la importancia de la posición internacional de España es un hipócrita que no ha visto cómo reconocen esta posición los palestinos y el resto del mundo. La nuestra, con todo, es una postura muy minoritaria en el contexto mundial; es una grieta de resistencia ante el horror.<strong> Con el PP-Vox, España se alineará con Trump y esta pequeña luz se apagará.</strong></p><p>Hoy, sábado, cuando escribo esto, en Madrid no se puede respirar. La sierra de Madrid y el valle del Tiétar, nuestro pulmón, están desapareciendo bajo las llamas. Llueve ceniza. En El Bierzo, donde tengo una casa para cuando me jubile, hay otro incendio, y ya hubo uno terrible el año pasado. <strong>El negacionismo y la inacción climática deberían ser un crimen.</strong> El pacto de Estado contra el cambio climático es inexcusable como lo es tomar de una vez medidas duras y eficaces, pero la derecha ya ha dejado claro que está dispuesta a permitir que se desate el infierno antes que ponerle algún límite al capitalismo, antes que reconocer que es necesario apostar por lo público y defender lo común. <strong>Si ganan, las exiguas políticas medioambientales que se han ido levantado, caerán. </strong>Y en un país ya martirizado por décadas de desinterés, el destrozo que se hará de las costas, del paisaje, de los bosques, del territorio, puede ser irreversible. Van por todo y con todo.</p><p><strong>Que este Gobierno se vaya sin derogar la</strong><em><strong> ley mordaza</strong></em><strong> es una traición a quienes les votamos.</strong> Si ya hemos comprobado cómo están la policía y los jueces, podemos imaginar cómo va a ser cuando no se trate ya únicamente de impunidad, sino de afán de venganza y prisa por hacer contrarreformas. Tenemos raperos encarcelados, detienen a cómicos y multan a manifestantes pacíficos. Tengo amigas en los tribunales y con petición de cárcel por ir a una manifestación; tengo amigas condenadas a pagar multas enormes por acudir a concentraciones de apoyo a derechos básicos. Es sólo un aperitivo de lo que viene. Tienen la policía y los jueces; pueden juzgar a cualquiera por cualquier cosa, lo hemos comprobado. <strong>La represión no hace falta que sea violenta para ser muy efectiva</strong>, pero la represión violenta es cada vez mayor, en todo el mundo. El fascismo de Trump ha organizado una cumbre mundial que pone los pelos de punta. De estar PP-Vox en el Gobierno no sólo hubieran vuelto de allí con ETA en plena forma, sino hablando de<strong> reprimir el terrorismo de la izquierda,</strong> ese que es inexistente pero que servirá para organizar la represión a escala mundial.</p><p>El proyecto contra las mujeres, armado y preparado desde hace décadas, se pondrá en práctica. No es como antes, cuando existía cierto consenso, no es parecido a lo que pueda hacer una comunidad autónoma. Con todo el poder, con Vox haciéndose cargo de las competencias de Igualdad, se producirá la asfixia de las asociaciones de mujeres y se desmantelará toda la arquitectura levantada desde hace años para luchar por la igualdad y contra la violencia. Podemos encontrarnos con una ley, como la que se pretende aprobar en Argentina, que no sólo dificulte las denuncias por violencia machista, sino que las penalice. O sea, vamos a decirlo claramente, <strong>que se pueda perseguir a una mujer que denuncia a su maltratador. </strong>Retrocesos en todos los derechos civiles, también LGTBI, aumento de la violencia, la vuelta a los armarios, y el miedo.</p><p>Y los retrocesos en derechos laborales, sociales y económicos, en los servicios públicos, van a ser brutales. Feijóo ya lo ha anunciado. La sanidad y la educación pública están en los huesos, irán a peor.<strong> </strong>Recortes en pensiones, desempleo, bajas por enfermedad, aumento del tiempo de trabajo etc. El PP/Vox, como está haciendo la derecha reaccionaria en todo el mundo, atacará gravemente la cultura, la universidad, el periodismo libre; nos inundará de bulos y de noticias basura. Todo será como Telemadrid, y <strong>hay que ver Telemadrid un rato para entenderlo.</strong> Odian la cultura y la inteligencia, y ya no disimulan.</p><p>Y no es que no sea consciente de lo que debería haberse hecho y no se ha hecho: <strong>desmantelar el bloque reaccionario, depurar los sectores que quedaron intactos del régimen del 78, democratizar el Estado</strong>, todo lo que no se hizo en su momento; todo eso de lo que en esta legislatura hemos sido dolorosamente conscientes. Y políticas de izquierdas que hubieran blindado los servicios públicos, que hubieran impedido su venta a novios, hijos, amigos, empresas varias… No es que no sea consciente de las políticas timoratas, turnistas, social-liberales que ha aplicado tantas veces el PSOE y que, al igual que ha pasado con todos los partidos socialdemócratas europeos, nos han traído hasta aquí. <strong>Pero lo que viene no es el PP de siempre. </strong>Conformarse no es una opción, y me da miedo que haya tanta gente que no sea consciente de lo diferente de este momento. Seguro que mi edad influye en esta sensación de urgencia. No quiero vivir esta etapa de mi vida viendo cómo se desmantelan todos los derechos por los que he luchado, con tanta gente. Creo que aún estamos a tiempo, pero hay que hacerlo ya.</p><p>Sin embargo, mi urgencia no parece ser la de los partidos políticos de izquierdas, que siguen a los suyo. Leo a líderes y a militantes y veo mucho de lo de siempre: <strong>gente mirándose el propio ombligo, es decir el propio partido</strong>. Los partidos son artefactos diseñados para reproducirse, para reproducir la propia estructura. Funcionan agrandando las diferencias y fortificándose ante aquellos con los que tienen fronteras comunes. Lo sé, he estado dentro. Y comprendo muy bien todas las pasiones que laten en los pequeños y grandes odios que nos separan, que muchas veces he compartido y que en más de una ocasión pueden ser legítimos. Tengo y tenemos muchas heridas, algunas siguen sangrando cuando leo o veo algunas cosas. Podría hablar de gente con la que he compartido una parte del camino y a la que conozco bien. Y, aunque todo el mundo puede cambiar, he conocido a mujeres que se burlaban del feminismo y que hoy son las más feministas, así como a hombres que hacían chistes muy machistas. </p><p>Hoy todo el mundo habla de los cuidados, pero <strong>en los espacios que he conocido el maltrato era más que habitual. </strong>Puedo hablar de ambiciones personales desmedidas y de traiciones. Puedo hablar de lo que me hicieron y de lo que nos hicieron. Puedo hablar de cómo las cloacas destruyen los proyectos y a las personas, de la falta de solidaridad de quienes ahora están en la misma posición, de su cobardía cuando pudieron frenarlo o cambiarlo. Puedo hablar de los errores internos, de la falta de democracia real, de cómo casi siempre se prefiere el control al crecimiento, de la desconfianza enfermiza, de las paranoias, de todas las miserias que he visto en mi partido y, en la misma medida, en los otros. Pero a estas alturas reconozco que ya no me importa quién dijo qué, ni quién hizo qué cosa. No me importa nada lo que me hicieron, lo que vi hacer o lo que hicimos; no me interesa quién tuvo la culpa o quién traicionó a quién. </p><p>No me importa nada de eso. No me importan los errores, ni las miserias propias o ajenas, quiero altura de miras, generosidad y voluntad de ganar este futuro, quiero esperanza. Sé que el miedo al fascismo no hace ganar elecciones, ya lo sé, pero sin duda lo que hace que las elecciones no se ganen es no comparecer con todo a las mismas. <strong>No se trata de unir unas siglas, ni siquiera un programa, sino de unir una voluntad, un deseo real de que no gane la derecha.</strong> Eso que se llamó unidad en otras ocasiones, eso conseguido en el último minuto, con el colmillo afilado y las espadas en alto para descargarlas el día después, eso ahora ya no vale de nada. Tengo la esperanza de que por detrás de lo que nos llega esté habiendo movimientos serios para construir un bloque democrático, como quiera que se articule, como quiera que se llame, que sea generoso y que no excluya a nadie.</p><p>Siempre me ha molestado el desprecio con el que algunos llaman a otros <em>malmenoristas</em>. <strong>El llamado </strong><em><strong>malmenorismo </strong></em><strong>depende de cuál sea el mal mayor. </strong>Todos somos <em>malmenoristas </em>en según qué situaciones. Y las elecciones que vienen no van a ser cómo otras.<strong> </strong>Ni por el contexto mundial, ni por lo que nos jugamos. Los ciclos en política son cada vez más cortos. Trump es un payaso fascista que puede caer en cualquier momento o fortalecerse aún más, ya veremos. Sí, aunque algunos se ofendan mucho, estamos en modo resistencia y <strong>necesitamos cuatro años más para resistir o para armar lo que sea que se pueda</strong>; para demostrar que se pueden hacer otras políticas y que el capitalismo no es el oxígeno que respiramos obligatoriamente, sino un mal que sufrimos y que puede ser combatido. No soy nada optimista, no lo soy de naturaleza; pero nada está escrito.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Beatriz Gimeno</strong></em><em> es exdirectora del Instituto de las Mujeres.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 19:13:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Beatriz Gimeno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[No me importa quién dijo qué, ni quién hizo qué cosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,PP,Vox,Elecciones generales,Fascismo,Extrema derecha,Pedro Sánchez,Alberto Núñez Feijóo,Palestina]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Ayer electoral… Y ¿mañana?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ayer-electoral-manana_129_2227850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dd454fa3-88f9-4636-85d3-b56553c826bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayer electoral… Y, ¿mañana?"></p><p><strong>1. El curso 1976/77 estudiaba 8º de EGB en el colegio salesiano de Santander.</strong> Como aquel niño Alcántara de ficción, uno estaba atento a las cosas que oía en el barrio y en casa, pues los padres empezaban a ser más permisivos y también se expresaban con más libertad, al menos en el ámbito doméstico, y les oías comentar las noticias del telediario de la noche —"hijoputa", solía decir mi padre cuando en el televisor aparecía Rodolfo Martín Villa, ministro de Relaciones Laborales, pues nunca anunciaba subidas salariales y siempre hablaba de apretarse el cinturón; "¿más?", solía añadir mi padre después del improperio saludo y escuchar sus declaraciones—, pero sobre todo uno estaba atento a la tele.</p><p>Los menores teníamos los viernes, antes del telediario, hasta un espacio informativo propio, La semana: informativo infantil y juvenil, dentro del programa <em>Un globo, dos globos, tres globos</em>. Algún viernes de abril de 1977, después del "<strong>Sábado Santo rojo"</strong>, según el título de Joaquín Bardavío que conservo, escucharía con el rostro hacia adelante, las manos apoyadas en la cara y los codos sobre las piernas con pantalones cortos, la adaptada información al público adolescente de La semana sobre <strong>la legalización del PCE</strong>, pero no lo recuerdo.</p><p>Sin embargo, <strong>mi memoria tiene tallado el primer mitin al que asistí un mes antes, el 13 de marzo, en el paraninfo de Las Llamas de la UIMP</strong>. De cómplice llevé a mi amigo Carlos, un año menor que yo. En aquel salón de actos se hacían actos culturales. Pero esa mañana de aquel domingo, cuando aún no se habían convocado las elecciones del 15 de junio de 1977, quien actuaría no era un poeta, ni un cantautor ni una compañía teatral, sino <strong>un jovencísimo dirigente político, Felipe González</strong>, y de telonero un aún más joven dirigente de las Juventudes Socialistas, el paisano Tino Brugos, de dilatada militancia sociopolítica tras su expulsión por "trotskista" del PSOE, sindicalista y sempiterno activista, fallecido en noviembre de 2025. Tengo para mí que <strong>este es el primer acto legal del PSOE en España desde 1936</strong>, pues fue legalizado un mes antes, el 11 de febrero.</p><p>De aquel mitin, al que asistieron según las crónicas 3.000 personas —y dos menores de 14 años—, me vine con <strong>una chapa roja y en blanco las siglas PSOE</strong> que llevé entre gozoso y preocupado algunos días en el colegio de marzo a junio. Un día, un profe seglar,<em> el Cipri</em>, me llamó a la tarima, pero no me afeó, más bien quería que se viera la chapa porque me pidió que bajara el brazo que yo había recogido sobre el codo para ocultarla, y aprovechó para llamar pistoleros a los de UCD cuando en ese momento pasó un coche con altavoces anunciando un mitin de Suárez —a nosotros nos llamaba pistoleros y él era el sheriff—. A quienes no les hizo mucha gracia mi <em>outfit</em> fue a los religiosos, a pesar de la abierta pastoral juvenil salesiana: una cosa es cantar con guitarras en misa y otra hacer propaganda política en el colegio. De hecho, <strong>el jefe de Estudios me cesó como delegado de clase</strong>. Al curso siguiente comencé 1º de B.U.P. en el instituto José María de Pereda.</p><p><strong>2. El 15-J fueron las primeras elecciones libres desde 1936, pero no fueron pluralistas del todo</strong>, pues estaban prohibidas las candidaturas republicanas y no todos los partidos fueron legalizados para los comicios. ERC tuvo que amputar la erre para presentarse a las elecciones e Izquierda Republicana, el partido histórico fundado por el presidente Manuel Azaña en 1934, fue legalizado en noviembre, cinco meses después de las elecciones.</p><p><strong>Las cartas estaban marcadas</strong>, pero era tanta el ansia de libertad —y el egoísmo competitivo— que los partidos de izquierdas legalizados miraron para otro lado cuando otros no fueron legalizados a tiempo para las elecciones del 15-J y tuvieron que presentarse con marcas blancas. También se compitió con las normas electorales aprobadas el 18 de marzo de 1977 por el segundo Gobierno del recién rey restaurado, aunque tampoco creo que fuera posible rechazarlas. El PSOE pudo modificar esa normativa electoral cuando la mayoría absoluta del cambio, por ejemplo, no manteniendo el mínimo de dos diputados por provincia, que favorece <strong>la representación de las hectáreas en lugar de las personas</strong>, como tampoco estableció ampliar hasta los 400 diputados del Congreso, previsto en la Constitución, y repartir así los 50 diputados para aprovechar los restos en las circunscripciones electorales provinciales como se hace en otros países. <strong>Con la LOREG de 1985, el PSOE consolidó la arquitectura electoral aprobada por aquel Gobierno no democrático de Adolfo Suárez</strong>, incluido el sistema mayoritario, las listas abiertas y el voto limitado para el Senado.</p><p>Precisamente, para evitar las condiciones mayoritarias del sistema electoral del Senado en las elecciones de 1977, <strong>se ensayó un experimento unitario de las izquierdas</strong>, aunque no en todas las circunscripciones. El PSOE y el PCE presentaron sus propias candidaturas en una treintena de circunscripciones y en el resto formaron parte de candidaturas unitarias o las apoyaron. Hubo siete candidaturas bajo la denominación Senado Democrático, cuatro de la Entesa dels Catalans en Cataluña y otras tantas del Frente Autonómico en el País Vasco y Navarra, mientras la Candidatura Democrática Gallega se presentó en tres circunscripciones y una fue la Candidatura Aragonesa de Unidad Democrática en Zaragoza, Rioja Democrática y la agrupación electoral Fuerzas Democráticas en Cantabria, entonces provincia de Santander.</p><p>Esta última candidatura, presentada bajo el lema "<strong>Senadores por la Democracia, otra política y otra gente"</strong>, estaba formada por el abogado Benito Huerta Argenta, que salió elegido senador, y los catedráticos de instituto Tomás González-Quijano y Eduardo Obregón Barrera.</p><p><strong>3. Quijano y Obregón fueron mis profesores de filosofía y de griego en el INB José María de Pereda.</strong> Haber conocido sus rostros en los carteles sobre fondo verde, pegados en las paredes de mi ciudad, antes que en el aula, me hizo disfrutar y estar atento a sus clases en aquel «tiempo-ahora» —Jetztzeit—, en aquellos días de transición de la dictadura a la democracia.</p><p>Recuerdo aquellas clases magistrales de Tomás González-Quijano, casi asambleas, pues socráticamente nos sometía a todo tipo de deliberaciones, donde iba desgranando el pensamiento de las históricas luminarias de la filosofía y, alternativamente, lanzaba una sucesión de preguntas en el aire que sus alumnos interiorizábamos y los más atrevidos levantábamos la mano para torpemente debatir o enmendar al filósofo de turno y a nuestro querido profesor. <strong>De aquellas clases recuerdo cómo germinó en mí el interés por la ética</strong> y por las obras del joven profesor José Luis López Aranguren, a quien tuve el honor de conocer en los estudios de RNE 1 y conversar con él en su estudio de la calle Zurbarán a mediados de los años ochenta.</p><p>De las clases de Eduardo Obregón aún conservo<em> La Constitución de Atenas</em>, de Aristóteles, nuestro libro de texto en edición bilingüe. Aún resuena en mi cabeza aquella definición de <strong>ζῷον πολῑτῐκόν, el animal político que caracteriza la naturaleza del ser humano</strong>, e ἰδιώτης, el que no participaba —durante los años ochenta así nos referíamos al moderno pasota—. También las magistraturas Βασιλεύς, Πολέμαρχος y Ἄρχων, la diferencia entre monarquía, oligarquía y poliarquía frente a la tiranía, y aquella frase ἡ πέν oúv πρώτη πολιτεία, "la primera constitución" —forma de gobierno—, que en mi cabeza religiosa traducía: "<strong>Y en el principio fue la política"</strong>, por aquello del Génesis aprendido en los salesianos.</p><p>Lo primero que llama la atención de aquella agrupación electoral al Senado de Quijano, Huerta y Obregón era que se llamaba Fuerzas Democráticas y, sin embargo, sus candidatos eran "independientes", más allá de la proximidad de Benito Huerta a Izquierda Democrática, el partido fundado en 1975 por Joaquín Ruiz-Giménez. Desde el Partido Carlista hasta el Movimiento Comunista, pasando por el PSOE y el PCE, <strong>todas las fuerzas políticas realmente existentes de la disuelta Platajunta apoyaron la candidatura de los tres senadores por la democracia</strong>.</p><p>Aquella candidatura unitaria democrática era <strong>una expresión antifranquista</strong>, pues sus tres candidatos fueron luchadores contra la dictadura, bien desde su militancia en la Hermandad Obrera de Acción Católica —HOAC—, como era el caso de Eduardo Obregón, o bien desde el trabajo profesional de abogado de detenidos y detenidas, como Benito Huerta, o bien desde su acción educativa y cultural como firmante de dramaturgias y manifiestos, como Tomás González-Quijano. <strong>Los tres acumulaban detenciones y multas.</strong></p><p>Los "tres tenores" hicieron <strong>una campaña muy pegada al terreno, barrio a barrio</strong>. Las campañas de Jaime Blanco, del PSOE, y del PCE, con Nicolás Sartorius a la cabeza, centraban sus esfuerzos en sus propias candidaturas al Congreso, pero sí acompañaron sus militantes, junto a la pléyade de militancias de las otras izquierdas y aquella juventud no partidaria, pero opositora, los actos político-culturales de la candidatura unitaria, que comenzaban con la representación de La pancarta, antes de tomar la palabra los candidatos al Senado de Fuerzas Democráticas. <strong>Eran mítines con teatro documental</strong> y, al recordarlo ahora, me explico por qué en las elecciones de 1982, durante los dos meses que pasé por Murcia reorganizando las Juventudes Comunistas, tras la escisión prosoviética de los cejotace, y organizando la campaña electoral con mi amigo Javier Alcázar, entramos en contacto con dos mimos, Pedro y Pablo, que vimos actuar y a quienes planteamos que hicieran unas performances antes de los mítines que improvisábamos en plazas y jardines —aquellos mimos eran Pedro Reyes y Pablo Carbonell, nómadas por tierras murcianas—.</p><p><strong>Esto fue ayer, "el presente de las cosas pasadas", en palabras del santo de Hipona.</strong> Pero ¿qué pensar sobre "el presente de las cosas futuras", el mañana, porque hoy, "el presente de las cosas presentes", aún no hay convocatoria electoral?</p><p><strong>4. Esta última legislatura llegará a su fin en 2027</strong>, como muy bien defiende con criterio y razón el presidente Sánchez. No ha sido tan fructífera legislativamente como la anterior, que aprobó doscientas normas, incluidas un centenar de leyes. Sin embargo, no ha sido menor la producción del segundo Gobierno de coalición y la mayoría de investidura, aunque esta última ha sido más inestable que la anterior mayoría, claramente progresista. Desde la Ley Orgánica 1/2024, de amnistía para la normalización institucional, política y social en Cataluña, hasta la Ley 1/2026, de impulso integral de la economía social, pasando por decretos tan importantes como el de regularización de las personas migrantes, <strong>esta segunda legislatura del Gobierno de coalición progresista ha aprobado 56 leyes y 28 reales decretos leyes</strong>. Cierto que aún quedan algunas asignaturas pendientes como la llamada ley mordaza o la Proposición de Ley sobre concesión de nacionalidad española a las y los saharauis nacidos bajo la administración española.</p><p>Más allá de la producción legislativa y las dificultades para articular una mayoría estable, lo cierto es que <strong>esta legislatura se ha caracterizado por una pinza de togas para intentar torcer el brazo del Congreso y del poder ejecutivo</strong>, togas de color negro y otras de púrpura senatorial —como aquella antigua "toga pretexta" que distinguía a los senadores romanos—.</p><p>El antecedente fue esa reunión de fiscales en abril de 2023 con Feijóo donde se conjuraron para desregular la legislación del primer Gobierno de coalición progresista, pero se quedaron con la miel en los labios con la distribución parlamentaria de las elecciones del 23 de julio de 2023. Aquel acto sin consecuencias legales para los fiscales que violentaron su independencia hizo que, al poco de empezar la legislatura actual, <strong>los jueces —y también fiscales— con sus togas negras y vuelillos blancos se manifestaran ilegalmente a la puerta de los juzgados de España contra una ley que aún no había sido ni presentada</strong>, por no hablar de esta orgía judicial que lo mismo lleva ante un jurado a la mujer que condena penalmente al hermano del presidente Sánchez por una plaza administrativa, o que condena al fiscal general del Estado por si a alguien de su entorno se le ocurrió filtrar unos correos, cuando en este país se filtra de los juzgados hasta la agenda personal de un expresidente del Gobierno.</p><p>Como toda pinza, son necesarias dos puntas o mandíbulas, además de la caja de traba o resorte helicoidal para hacer funcionar el mecanismo, que en este caso se llama <strong>Aznar y su proclama "quien pueda hacer, que haga"</strong>. No bastaría la punta judicial, hace falta otra mandíbula y, sin duda, esta es <strong>la mayoría absoluta en el Senado que ostenta el PP</strong>, teniendo solo un tercio de los votos que el sistema electoral mayoritario transforma en más del 51 % de los senadores de elección directa.</p><p><strong>El sistema mayoritario de elección de senadoras y senadores implica un premio desorbitado para la lista de candidatos que obtiene la mayoría relativa de los votos en cada circunscripción y supone una penalización extrema para el resto de las candidaturas.</strong> Castilla y León, con nueve provincias y una población de 2,4 millones, elige 36 senadores frente a la Comunidad Valenciana, que con 5,4 millones de habitantes elige 12 senadores, y aunque por senadores autonómicos la proporción poblacional hace que se elijan tres senadores por las Cortes castellanoleonesas y seis por Les Corts, es evidente <strong>la sobrerrepresentación de las hectáreas frente a los electores</strong>. El resultado es obvio: si obtienes la mayoría relativa, te quedas con un buen botín electoral.</p><p><strong>El PP ha utilizado el Senado como enmienda a la labor legislativa del Congreso</strong>, aprobando 30 leyes, cuando solo tiene potestad constitucional de iniciar la labor legislativa para el Fondo de Cooperación Interterritorial. Mientras aún no ha comparecido en la comisión de investigación del Senado de la DANA el expresidente Mazón, proliferan en el palacio de la plaza de la Marina Española paseíllos de comparecientes con pena de telediario y un casting permanente de portavoces populares, a cuál más bronco. El PP ha aprobado sin consenso la cuarta reforma del Reglamento del Senado para limitar el tiempo de los ministros en la sesión de control del Gobierno, para que el Senado pueda recurrir al Tribunal Constitucional si el Congreso bloquea las leyes aprobadas en el Senado, para que los jueces y magistrados no tengan que asistir a las comisiones de investigación, entre otros cambios que han llevado a que se presenten recursos ante el Tribunal Constitucional sobre ocho artículos del nuevo reglamento.</p><p>Dadas las competencias del Senado para elegir su cupo del Consejo General del Poder Judicial y para nombrar a un tercio de los doce miembros del propio Tribunal Constitucional, <strong>parece claro que cuál sea la mayoría del futuro Senado es cuestión mayor</strong>, que diría Mariano Rajoy. Más aún, cuando los bárbaros están a las puertas de Roma y <strong>la posibilidad de que la coalición reaccionaria PP-Vox obtenga tres quintas partes del Senado puede hacernos un destrozo constitucional de difícil reparación</strong>.</p><p><strong>5. Ciertamente, nos jugamos mucho, demasiado, en la convocatoria electoral por venir.</strong> Ya solo simbólicamente, celebrar el centenario de la Generación del 27 y llegar al centenario de la Segunda República con un Gobierno de coalición progresista parece de justicia poética.</p><p>No somos ingenuos. Hemos visto en esta legislatura <strong>cómo se ha apagado el incendio independentista, cómo el crecimiento del PIB nos coloca a la cabeza de las economías más desarrolladas, cómo por primera vez superamos los 22 millones de personas afiliadas a la Seguridad Social, cómo se ha reducido del 27 % al 12 % la tasa de empleo temporal y cómo se ha incrementado un 60 % el SMI</strong>. También cómo las pensiones han subido por encima del 9 % y un 35 % las no contributivas de viudedad; cómo las becas y ayudas al estudio han alcanzado el máximo histórico de los 2.559 millones de euros y el importe medio de las becas universitarias se ha incrementado un 60 %; cómo se van a financiar el 50 % de las ayudas a la dependencia con 6.200 millones de euros y cómo se va a financiar el 60 % del Plan de Vivienda con 7.000 millones de euros…</p><p>Y así podríamos seguir enumerando virtudes de la acción del Gobierno, aunque quedan cosas aún por hacer y seguro que habrá buenas sorpresas en los próximos meses. Pero <strong>el ruido judicial, mediático y político es ensordecedor</strong>. Tiene por finalidad tapar los logros gubernamentales y aburrir a la mayoría social para que nos resignemos a un Gobierno PP-Vox, o sea, al regreso de «los siete magníficos» de aquella AP, hoy reconvertida en Alianza Popular 2.0 o "<strong>coalición antisanchista"</strong>.</p><p>Habrá tiempo para hablar de todo esto, pero hoy quiero subrayar que <strong>en las elecciones generales de 2027 no solo nos jugamos la mayoría del Congreso. Hay que ir a esas elecciones a ganar también la mayoría del Senado si no queremos asistir a un retroceso constitucional.</strong> Para ganar el Senado hay que recuperar el espíritu y la fórmula de aquellas candidaturas de Senadores por la Democracia de 1977 de mis profesores Quijano y Obregón, aquellas entesas, frentes y unidades, con dirigentes políticos y representantes sociales, con actos político-culturales como aquellos de 1977 —seguro que las fuerzas de la cultura se animarían a participar activamente en favor de estas candidaturas unitarias al Senado—. <strong>Confío en la sociedad civil para empujar la razón democrática y persuadir a las dirigencias políticas frente a la legítima, pero inútil, competición por el Senado.</strong></p><p><strong>Un gran acuerdo de todas las fuerzas progresistas y de izquierdas para concurrir agrupadas en las candidaturas al Senado</strong> no solo permitiría rivalizar por la mayoría relativa en las circunscripciones, evitando así una nueva mayoría senatorial del PP, sino que la conjunción con las candidaturas nacionalistas podría dar al Senado por primera vez <strong>una mayoría federal y plurinacional para hacer de la Cámara Alta una auténtica cámara territorial</strong>. Unas candidaturas unitarias de las izquierdas al Senado, además, serían un factor de motivación e ilusión que redundaría también en la necesaria movilización electoral progresista y de izquierdas para las candidaturas al Congreso.</p><p><strong>El dilema en las elecciones de 2027, cincuenta años después, estoy convencido, será democracia y progreso versus reacción y democracia iliberal.</strong> Que no sea porque no hicimos todo lo posible para articular una mayoría en el Congreso, sí, pero también en el Senado. <strong>Ojalá así sea.</strong></p><p>____________</p><p><em><strong>Jesús Montero </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 04:01:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Montero]]></author>
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      <title><![CDATA[Emilio Delgado: "Tenemos que ocuparnos de todos esos hombres que viven una crisis de masculinidad brutal"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/emilio-delgado-ocuparnos-hombres-viven-crisis-masculinidad-brutal_1_2223186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9714b0ee-50aa-487a-a097-1331522f4e72_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emilio Delgado: "Tenemos que ocuparnos de todos esos hombres que viven una crisis de masculinidad brutal""></p><p>Emilio Delgado ha pasado de sonar <a href="https://www.infolibre.es/politica/madrid-cierra-crisis-lista-conjunta-liderada-monica-garcia_1_2196214.html" target="_blank">como posible alternativa interna a la ministra Mónica García</a> para disputar la Comunidad de Madrid <strong>a Isabel Díaz Ayuso</strong> a querer dar el salto a la política nacional. El todavía portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea defiende llevar a la Cámara Baja la voz del “Madrid de los barrios” frente al modelo de Ayuso, al que acusa de haber construido <strong>una sociedad “culturalmente conservadora” y de practicar un “feudalismo”</strong> que deja fuera a quienes no pueden pagar la entrada al “parque temático” madrileño. </p><p><a href="https://www.infolibre.es/politica/rufian-emilio-delgado-unen-acto-madrid-izquierda-salir-trincheras_1_2141634.html" target="_blank">Tras compartir un acto con Gabriel Rufián </a>y defender que Más Madrid debe tener un papel protagonista en la recomposición de la izquierda, Delgado le pide al portavoz de ERC que “aterrice” su propuesta. Y, aunque él personalmente amagó con competir en primarias contra García por el liderazgo del partido en Madrid —una posibilidad que finalmente descartó para evitar "un psicodrama de la izquierda"—, defiende ahora abrir una nueva etapa centrada en ampliar el espacio progresista y dejar atrás los debates internos. Sin embargo, sí admite que hay “mucha gente” que le decía<strong> “que le habría hecho ilusión</strong>” que él fuera quien se presentase contra Ayuso.</p><p><strong>¿Por qué ha decidido dar el paso de ir al Congreso? ¿Qué cree que puede aportar?</strong></p><p>Estamos viviendo tiempos de enorme incertidumbre y de mucha inseguridad vital. Hay una batalla explícita entre dos opciones: o se sigue concentrando poder, riqueza, tiempo y recursos en muy pocas manos, o se democratizan. Quiero contribuir humildemente a preservar lo mejor que hemos sido capaces de construir en los últimos 50 años con el Estado del bienestar, los servicios públicos y la democracia. Es fundamental que los madrileños tengan una voz en el Congreso, igual que otros territorios tienen representación territorial.</p><p><strong>¿Qué ha entendido mejor Isabel Díaz Ayuso de la sociedad madrileña que la izquierda sigue sin comprender?</strong></p><p>Ayuso y el PP han hecho un experimento consistente en generar su propio electorado. Han generado una sociedad culturalmente conservadora y juegan con eso. La izquierda tenemos que tomar nota de cómo es la sociedad madrileña y ajustar nuestros mensajes para que puedan ser comprendidos por una parte amplia de la población, porque tienen que ver con mejorar sus condiciones de vida.</p><p>Cuando el PP dice que es mejor tener el dinero en el bolsillo, nosotros debemos recordar que ese dinero se lo están sacando a la gente cuando tiene que contratar servicios privatizados o cuando necesita una residencia para sus mayores y descubre que el 98% de la gestión es privada. Cuando hablan de libertad de elección, hay que recordar que mucha gente no puede elegir: o te quedas en casa de tus padres hasta los 40 años porque no hay parque público de vivienda, o acudir a un mercado absolutamente prohibitivo.</p><p><strong>¿La fragmentación de la izquierda responde más a diferencias políticas, de liderazgo o estratégicas?</strong></p><p>La unidad permite maximizar el resultado dentro de un espacio determinado de juego. Podemos conformarnos con eso o intentar ampliar para que entre más gente y ahí lo importante es reconectar con sectores populares que se han distanciado de la izquierda, aportar certidumbre a los indecisos y no renunciar a entrar en el terreno político del adversario. Hay muchas personas que han podido prestar atención a lo que decía la derecha y la extrema derecha, porque a partir de unos dolores reales en los que se ven nombrados, lo que están haciendo las derechas es introducir cambios todavía más reaccionario.</p><p><strong>¿Cómo se reconecta con esos sectores populares? </strong></p><p>Creo que lo hemos conseguido en muchas ocasiones dejando de hablar de nosotros mismos y hablando más de lo que la gente necesita. Una persona que llega a casa a las ocho o las nueve de la tarde no quiere escuchar el psicodrama de la izquierda. Pero sí puede prestar más atención si le hablamos de conciliación de su vida familiar y familiar, de oportunidades para sus hijos, de escuelas infantiles, de universidad o de empleo de calidad.</p><p>Y, en segundo lugar, no pidiendo el carné a nadie. Tuvimos un enorme acierto cuando planteamos hace unos años que había mucha gente distinta que puede estar de acuerdo en lo fundamental: justicia, democracia, libertad y prosperidad. En eso hay una inmensa mayoría de españoles. No se trata de llenar el país de banderas, ni de echar a los inmigrantes, ni de volver a un giro autoritario que nos devuelva a antes de la ilustración y que pasa por modernizar el tejido productivo, la administración pública y garantizar derechos laborales y sociales. </p><p><strong>¿Se refiere a la época posterior al 15M con la aparición de Podemos? ¿Cómo se articula esto tras años distanciados y de gobierno de Pedro Sánchez?</strong></p><p>En los gobiernos de la izquierda hay muchas cosas reivindicables, se han actualizado pensiones y hay datos de empleo muy exitosos, se ha aumentado el presupuesto para la dependencia… pero nos hemos olvidado de generar un discurso que vaya más allá de la mera gestión de los servicios públicos, que dibuje un horizonte deseable. Cuando el adversario te está poniendo delante una distopía absoluta, pero organizada y con sentido, nosotros estamos en la obligación de plantear una utopía realizable y explicando a la gente en qué consiste y cómo lo vamos a hacer. </p><p><strong>Gabriel Rufián, </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/convocatoria-rufian-delgado-agita-izquierda-busca-rumbo-generales_1_2142777.html" target="_blank"><strong>con quien compartió un acto en febrero</strong></a><strong>, ha planteado la necesidad de crear un espacio votable para evitar que la izquierda “se vaya al carajo durante años”. ¿Coincide?</strong></p><p>No voy a entrar en cuestiones internas de otros partidos. Valoro positivamente la voluntad de Rufián de contribuir a encontrar una solución. Me parece loable todo esfuerzo por evitar una involución en este país. Ahora bien, no acabo de entender cómo se aterriza esa propuesta si las fuerzas soberanistas, que él plantea como eje, ya se han desmarcado.</p><p><strong>En ese acto con Rufián </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/izquierda-duda-canalizar-lucha-frente-derechas-acto-rufian-delgado_1_2148454.html" target="_blank"><strong>también abrió varios debates</strong></a><strong>. ¿Comparte la tesis de que la izquierda se ha centrado demasiado en las cuestiones identitarias y ha dejado de lado las materiales?</strong></p><p>No, las cuestiones identitarias son materiales. Cuando alguien es agredido en la calle por su orientación sexual o identidad de género, no hay nada más material que eso. No hay que dar ni un paso atrás en la protección de los derechos LGTBI con 65 países en los que ser homosexual está penado y siguen produciéndose agresiones, discriminaciones y delitos de odio. Lo que he planteado es que, simultáneamente, tenemos que ocuparnos de apoyar a todos esos hombres que viven una crisis de masculinidad brutal, que ven truncadas sus expectativas y que pueden ser presa de la extrema derecha si no tenemos nada que decirles, también tenemos que dirigirnos a ellos.</p><p><strong>¿Por qué cree que esos hombres se sienten más interpelados por la extrema derecha? ¿Se ha ridiculizado desde la izquierda a los </strong><em><strong>gymbros</strong></em><strong>?</strong></p><p>A veces se han planteado como antagónicas cuestiones que no tienen por qué serlo. Que te guste el deporte o ir al gimnasio no significa que la izquierda no pueda ser tu lugar y a veces se generan polémicas estériles. Creo que son perfectamente compatibles los libros y los <em>burpees</em>. La izquierda también tiene que entrar en esos sectores populares y no podemos huir de las contradicciones. Todos en nuestra familia tenemos gente que aboga por los servicios públicos, está a favor de la justicia social y tiene un alma progresista, pero a su vez reproduce elementos del patriarcado y del capitalismo. </p><p>No nos podemos desmarcar de esas personas porque es nuestro pueblo y nuestra gente. No necesito estar de acuerdo en todo, sino en lo fundamental. A partir de ahí, me da igual si te gusta el teatro, los toros o el deporte. Y hay que introducir a todas estas personas en los discursos de la izquierda, acudir a estos espacios y tener presencia en los espacios populares.</p><p><strong>Suele decir que la izquierda debe hablar de inseguridad en los barrios. ¿Cómo hacerlo sin caer en discursos punitivistas en los que no se va al fondo del asunto?</strong></p><p>Los que están generando más cuotas de desigualdad y abogan por una mayor desregulación e impiden que los Estados protejan a la gente y se quejan de pagar impuestos, son los más punitivistas. La seguridad es uno de los elementos irrenunciables de la igualdad y cuando las plataformas vecinales remarcan la inseguridad en las manifestaciones hay que prestarles atención. Alguien de Vallecas tiene el mismo derecho a sentirse seguro que alguien del barrio de Salamanca. Hay barrios que están sobrerrepresentados en las cárceles desde hace sesenta años, son los mismos barrios. Cuando una madre en una familia monoparental trabaja diez horas fuera de casa y sus hijos se crían solos, sin servicios públicos ni alternativas, hay más posibilidades de que acaben en circuitos delincuenciales que alguien que tiene la vida solucionada. </p><p><strong>Sobre la relación con el PSOE, ¿cómo valora la </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/sanchez-niega-haya-corrupcion-generalizada-conoci-tolere-practicas_1_2213709.html" target="_blank"><strong>respuesta del presidente Pedro Sánchez ante los casos de corrupción</strong></a><strong> que han afectado al partido?</strong></p><p>Me preocupa que en España se imponga una dicotomía de blanco o negro: o todo es una conspiración para tumbar al Gobierno o no existe ninguna conspiración y este es el peor Gobierno de la democracia. Creo que pueden estar sucediendo las dos cosas a la vez. Ha habido movimientos reaccionarios, mediáticos, económicos y judiciales para tumbar a un Gobierno legítimo, no me cabe la menor duda y estoy pensando por ejemplo en el juez Peinado. Pero también ha habido personas dentro del PSOE que han contribuido a erosionar al propio Gobierno con sus conductas.</p><p>La respuesta de Pedro Sánchez no siempre ha sido la mejor. Y ha habido propuestas que siguen sin llegar al Congreso. Por ejemplo, la ley de integridad de la Administración Pública que planteó Sumar o limitar que empresas corruptoras accedan a concursos públicos. Sánchez debería dejar de tratar con condescendencia a sus socios de Gobierno, que no han puesto ni un solo caso de corrupción encima de la mesa y han aportado buena parte de las medidas de las que luego presume el Ejecutivo.</p><p><strong>Usted ha planteado dudas sobre las condiciones en las que Sumar debe formar parte del Gobierno. ¿Cree que debería salir?</strong></p><p>Yo planteé que era necesaria una reflexión sobre en qué condiciones se entra a formar parte de un Gobierno, porque también se puede apoyar desde fuera. Hay que marcar líneas en función de si tu participación garantiza políticas progresistas que la justifiquen. Llegados a este punto, creo que no tendría mucho sentido abandonar el Gobierno, porque sería facilitar la operación de derribo de un Gobierno legítimo que está haciendo la derecha. Pero en el futuro habrá que plantearse en qué condiciones se entra y cuáles son las líneas que obligarían a salir.</p><p><strong> ¿Cuál cree que ha sido el mayor acierto del Gobierno de Pedro Sánchez? ¿Y su mayor error?</strong></p><p>En política internacional ha sostenido una posición bastante digna en un mundo que se transforma a gran velocidad y en el peor sentido de la palabra. Estamos viendo cómo aumentan la emergencia climática, la desigualdad y los genocidios en directo, como en el caso de Palestina. Ahí el Gobierno ha sabido tener una posición bastante digna.</p><p>El peor error ha sido la vivienda. No es de recibo que una ministra de Vivienda <a href="https://www.infolibre.es/economia/revuelo-vivienda-defender-pequenos-propietarios-no-prioridad_1_1648489.html" target="_blank">salga a decir que hay que convencer a los empresarios de que tengan buena voluntad y bajen los alquileres</a>. No la hemos puesto de ministra para apelar a la buena voluntad de los caseros, sino para legislar a favor de la parte más desprotegida, que son los inquilinos.</p><p><strong>El Gobierno suele responder que muchas competencias dependen de las comunidades autónomas. ¿Ha faltado ambición?</strong></p><p>Sí, es cierto, pero se pueden hacer más cosas. Por ejemplo, se podría haber dejado en manos de los ayuntamientos, y no de las comunidades autónomas, la declaración de zonas tensionadas. También se podría haber impulsado una reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos para introducir figuras como el alquiler indefinido, que permita al propietario recuperar la vivienda si la necesita para sus hijos o en caso de impago, pero que impida subidas exponenciales cada cuatro años.</p><p><strong>Si hubiera elecciones generales y la izquierda necesitara nuevos liderazgos tras la negativa de Yolanda Díaz, Pablo Bustinduy y Ada Colau, ¿usted estaría dispuesto a dar un paso adelante?</strong></p><p>Estoy dispuesto a empujar y a poner el hombro todo lo que sea necesario para conseguir una España más próspera y más grande. Nosotros también queremos una España grande, pero de una forma diametralmente opuesta a la derecha. España no se hace grande expulsando inmigrantes, apostando por empleos baratos o reduciendo derechos sociales y políticos. Estaré donde la gente quiera que esté, no lo voy a decidir yo, lo decidirán las cúpulas de los partidos.</p><p><strong>¿Y si se lo piden directamente?</strong></p><p>Si se da esa situación, ya veremos…</p><p><strong>En los últimos meses amagó con presentarse a las primarias contra Mónica García, aunque finalmente no dio el paso. ¿Había diferencias estratégicas importantes entre ustedes?</strong></p><p>Mucha gente me decía que le habría hecho ilusión que me presentara como cabeza de lista contra Ayuso. Agradezco mucho el cariño y la confianza. Pero no estamos en un momento para revolcarnos en discusiones sobre detalles, matices o liderazgos. La misma gente que me decía eso quizá se estaría lamentando ahora de que estuviéramos enfrascados en un debate interno. Creo que hemos alcanzado un acuerdo que permite que hoy Más Madrid esté hablando de modelo productivo, de alternativa al PP de Ayuso y de servicios públicos, y no de liderazgos.</p><p><strong>¿Cuál ha sido el momento en que ha estado más cerca de dejar la política?</strong></p><p>Es una pregunta difícil. La ciudadanía está expuesta al ruido permanente de lo peor de la política: escándalos judiciales, trampas, odio financiado por grandes poderes económicos, mediáticos y financieros. Nosotros estamos en el centro de ese bombardeo. A veces he tenido que recordarme que la política va de otra cosa, de conseguir una mejor educación, de que los jóvenes tengan una vida mejor que la nuestra, de que las personas mayores estén bien cuidadas o de que alguien con empleo pueda pagar su casa.</p><p><strong>¿Cómo analiza los movimientos judiciales de los últimos años? La semana pasada publicamos en infoLibre los vínculos </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/presidente-plus-ultra-dijo-directivos-garcia-castellon-ofrecio-interceder-vox_1_2216605.html?utm_source=infoLibre&utm_campaign=ae7f143606-email_20260628_ElAdelanto_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_-6f28f1ba50-166200574" target="_blank"><strong>entre Plus Ultra y el exjuez Manuel García-Castellón</strong></a><strong>, pero no ha encontrado un eco mediático como el caso Zapatero.</strong></p><p>España es enormemente exigente con el poder político y enormemente condescendiente con el poder judicial. Y el poder judicial, como cualquier poder del Estado, está sujeto a crítica. Hemos visto el bloqueo permanente del Consejo General del Poder Judicial por parte del PP, una huelga de jueces a los que no se les descontaba el día, reuniones de fiscales con el jefe de la oposición para decirle que preferían un Gobierno de derechas e intromisiones del poder judicial en el legislativo.</p><p>Hay dos debates clave: cómo se accede a la carrera judicial y cómo se nombran los altos cargos en los tribunales. Para ser juez necesitas pasar años sin trabajar, pagar un preparador y que tu familia te sostenga. El hijo de una panadera lo tiene muy complicado. Y los acuerdos entre grandes partidos para repartirse los altos tribunales tampoco ayudan a la percepción de independencia judicial.</p><p><strong>Feijóo ha dicho esta misma semana que </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/feijoo-convierte-demandas-patronal-programa-laboral-pp_1_2221714.html" target="_blank"><strong>el absentismo “es un cáncer</strong></a><strong>” y que hay que bajar la cuantía de las bajas laborales. ¿Se equivocó al decirlo o cree que ese es el plan de la derecha?</strong></p><p>Para la derecha todos, salvo los especuladores y los explotadores, son enemigos. La juventud es irresponsable y unos “memos”, como dijo la CEOE. Los mayores son unos privilegiados, los trabajadores inmigrantes son unos parásitos, los trabajadores españoles unos vagos, las mujeres unas histéricas y los homosexuales unos pedofilos. La derecha tiene un problema con la mayoría trabajadora de nuestro país. Tiene un problema con la España real. Por no gustar, no le gusta ni la selección española.</p><p><strong>La pasada semana tanto PP y Vox agitaron también el discurso sobre el censo electoral. ¿A qué lo atribuye</strong>?</p><p>Es la réplica permanente del manual trumpista. Denuncias un pucherazo antes de las elecciones: si las ganas, no pasa nada; si las pierdes, ya tienes el pucherazo previamente denunciado. También hay miedo a que los españoles tengan una idea de país distinta de la que proyectan la derecha y sus medios. Los ataques a la soberanía popular que hace José María Aznar desde FAES van en esa línea: amedrentar al pueblo para que vote bien, porque si vota mal puede haber consecuencias.</p><p><strong>¿Qué pasaría si después de las próximas elecciones generales hubiera una mayoría de la derecha</strong>?</p><p>Empezaríamos a reconstruir todo lo que fuera necesario para que la gente sufriera lo menos posible.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jul 2026 04:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marta Monforte Jaén]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Emilio Delgado: "Tenemos que ocuparnos de todos esos hombres que viven una crisis de masculinidad brutal"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Entrevista,Más Madrid,Izquierda,Gabriel Rufián,Vivienda,Seguridad ciudadana,Tribunales]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El tonto y el idiota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/tonto-idiota_129_2222866.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tonto y el idiota"></p><p>La cultura no se reduce a destacar los sentidos del arte y la literatura, lo que ocurre en las paredes de un museo, los escenarios, las pantallas y las páginas de un libro. Necesita también analizar las dinámicas del mundo que habitamos. Tomar conciencia de nuestros sentimientos y nuestras razones es inseparable de la apuesta por la dignidad humana que sostiene desde la ilustración nuestros valores democráticos. <strong>El</strong> <strong>fenómeno de la transformación tecnológica y las redes sociales ha supuesto una nueva oportunidad para el feudalismo</strong>, ya que las supersticiones se mueven por nuestras vidas en forma de bulos y de pseudoperiodismo. El pensamiento democrático tiene motivos serios para estar preocupado. Y es una trampa que el uso masivo y popular de internet sea convertido en argumento contra el pretendido paternalismo de los intelectuales de siempre, dispuestos a distanciarse de las costumbres generalizadas para dar lecciones de alta cultura. La conciencia crítica frente a las nuevas formas de dominio ideológico no supone ninguna forma de paternalismo, sino una <strong>responsabilidad intelectual en defensa de la convivencia democrática.</strong></p><p>Jordi Gracia <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/jordi-gracia-izquierda-tecnofascismo-hay-peligro-real-retroceso-epoca-preilustrada_1_2209861.html"  >acaba de publicar</a> el panfleto <em>La izquierda ante el tecnofascismo</em> (Anagrama), decidido a denunciar la situación de unas sociedades en las que el poder económico y los medios controlados de información quieren disponer de las directrices políticas en beneficio de los oligarcas. Asume el tono del panfleto para destacar el compromiso urgente del pensamiento crítico en esta situación. La izquierda democrática no sólo debe superar las críticas de paternalismo, sino que tiene que <strong>aprender a legitimar modelos serios de regulación y control para defender el estado del bienestar</strong>. Y, además, debe ser consciente de lo que ahora se esconde en las viejas banderas de la rebeldía y la libertad. La libertad es hoy ley del más fuerte y las banderas de su rebeldía son un peligro para la paz, el medio ambiente, la igualdad y la fraternidad.</p><p>Como Jordi Gracia alude en sus argumentos a los posibles esclavos involuntarios del sistema y a los nuevos rebeldes de la contrarreforma, la lectura de su libro me ha recordado una distinción en la que he pensado mucho cada vez que necesito discutir sobre las <strong>redes sociales, los tecnooligarcas y las nuevas formas de comunicación</strong>. No es lo mismo un tonto que un idiota. Según el diccionario de la RAE, tonta es la persona falta de razón y de entendimiento. La palabra idiota añade un matiz decisivo en nuestro tiempo: engreído sin fundamento.</p><p>El éxito manipulador de las redes del pensamiento reaccionario puede explicarse por la <strong>manipulación de esclavos involuntarios</strong> que son engañados hasta conseguir que una población vote en contra de sus propios intereses. El pobre que necesita la sanidad pública vota en favor del oligarca que acaba con la sanidad pública para favorecer el negocio de la medicina privada. Ese es un dato llamativo, pero la tontería no basta para explicar la profundidad de las estrategias de un sistema enemigo que nos conoce bien. Hay una apuesta cultural más profunda.</p><p>El neoliberalismo ha desplazado poco a poco las ilusiones colectivas en favor de un individualismo radical. Soy dueño de mis triunfos y responsable de mis fracasos, así que me sobran la política y las vigilancias de un Estado social. En esta lógica, <strong>los oligarcas no piensan sólo en tontos a los que manipular, sino en idiotas engreídos que se conviertan en activistas</strong> de una contrarreforma y olviden en nombre de su hedonismo consumista el conocimiento, la meditación y el estudio, animados por el populismo y la rabia de los insultos. Los engreídos llegan a creerse dueños de sus idioteces y las consumen con avaricia. Basta con pasearse un momento por las redes para ver hasta qué punto están habitadas, más que por tontos que son engañados, por idiotas engreídos que se creen en posesión rabiosa de su verdad. </p><p>Y cuando las redes se presentan como nuevas formas de agrupación dicen una verdad sesgada. No es que acaben con el individualismo en sus nuevas formas de comunicación, es que <strong>convierten los rencores individuales en el argumento prioritario de cualquier reunión</strong>. De ahí el éxito populista de los movimientos reaccionarios que se agrupan en nombre de los rencores personales y no en favor de las ilusiones colectivas. </p><p>No soy intelectual paternalista, sino un <strong>ciudadano preocupado por el mundo</strong> que habita. Por eso aconsejo la lectura de este ensayo de Jordi Gracia: <em>La izquierda ante el tecnofascismo</em>. Que los tontos y los idiotas sigan sin perdonarme. Ya estoy acostumbrado a sus insultos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 17:25:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,Democracia,Tecnología digital,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiene que llover (otra vez) a cántaros… en la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/buzon-de-voz/llover-vez-cantaros-izquierda_129_2222975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/838ab73c-b789-400b-9af6-4da1440357ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tiene que llover (otra vez) a cántaros… en la izquierda"></p><p>Ahora que de casi todo se cumplen cincuenta años —disculpas a Gil de Biedma—, hay algunos hitos democráticos que tienen aún más solera. Por ejemplo, uno de los himnos libertarios con mejor poesía y mayor eco fue aquel <em>A cántaros</em>, de Pablo Guerrero, que apareció en 1972 despistando a la censura y calando en los corazones de miles de jóvenes ilusionados con un inminente fin de la dictadura.</p><p>Lo he recordado estos días en los que he tenido la oportunidad de salir de la burbuja de la M-30 madrileña para desintoxicar las neuronas de tanta furia y tanto ruido. De Gran Canaria a Valencia, <strong>se percibe un silencioso clamor que recorre las venas de la ciudadanía, harta en su mayoría —creo y confío— de ese odio que siembran terminales mediáticas de las derechas y sus dirigentes políticos</strong>, pero también esos jueces que comparan a Sánchez con Fernando VII o esos obispos que definen al Gobierno como “una banda de ladrones” (<a href="https://elpais.com/espana/2026-07-09/el-presidente-de-los-obispos-achaca-a-la-falta-de-etica-que-el-estado-se-convierta-en-una-banda-de-ladrones-a-los-hechos-me-remito.html" target="_blank">ver aquí</a>).</p><p>Es una escena que se repite: te paran en la estación o el aeropuerto, en cualquier cafetería o plaza municipal y te plantean: <strong>¿pero cuándo va a acabar este griterío? ¿Es que no se puede discutir sin insultar? ¿Vamos a permitir que llegue Vox al Gobierno? ¿Por qué la izquierda no se pone de acuerdo? ¿Es que no vamos a acabar nunca con la corrupción?</strong></p><p>Evidentemente, uno no tiene respuestas claras y sí muchísimas dudas, pero si pegamos el oído al asfalto escucharemos la insistente reclamación de no sé exactamente cuántos y cuántas votantes progresistas, <strong>tan desanimados y decepcionados como deseosos de encontrar nombres, propuestas y motivos para votar con una renovada esperanza</strong> que no puede basarse exclusivamente en el miedo a un neofascismo que no es que pueda venir, sino que ya está aquí, ocupando poder en comunidades autónomas y asimilado por el PP de Feijóo como compañero imprescindible para llegar a la Moncloa en 2027. Los pactos PP-Vox en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía<strong> ponen nombre al próximo vicepresidente del Gobierno central si los números cuadran: Santiago Abascal.</strong></p><p><strong>El martillo pilón de jueces concretos y altas instancias de la judicatura no va a parar</strong>, y es obvio que su interferencia en la política hace ya tiempo que descosió las costuras de la separación de poderes sin que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) haya movido una ceja; ni la moverá.</p><p>Da igual que se condene sin pruebas o que un instructor sustituto se permita decidir si la pareja del presidente del Gobierno pinta o no pinta en una cumbre de la OTAN. <strong>Son tantos los límites ya desbordados que cuesta creer que no haya magistrados dispuestos a sentar en el banquillo más pronto que tarde a ese Pedro Sánchez al que aborrecen desde la ley de amnistía y más acá.</strong></p><p>De modo que un votante de izquierdas hoy en España no tiene otra que blindarse ante el azote mediático, político y judicial que le bombardea a todas horas, <strong>no tanto con el objetivo de hacerle cambiar de bloque —las encuestas indican que eso prácticamente no ocurre— como de llevarle al desánimo, la sospecha y la abstención</strong>. A ello, obviamente, contribuyen los escándalos protagonizados por nombres relevantes —otros no tanto— del Partido Socialista.</p><p>Así que sí, <strong>este otoño tiene que llover a cántaros en el territorio sociológico progresista si las izquierdas aspiran a rearmar un Gobierno de coalición</strong> capaz de poner en práctica lo que más temen los poderes cómplices de estas derechas ultramontanas: <strong>políticas reguladoras que pongan freno a una voracidad capitalista que desbarata los equilibrios de un supuesto libre mercado y convierte a los ciudadanos en meros consumidores</strong>, sin apenas voz y con el voto de su tarjeta de crédito.</p><p>Llover a cántaros significa que este otoño <strong>Sánchez está obligado a presentar con rigor, claridad y credibilidad unos Presupuestos que todo el mundo sabe que no se van a aprobar</strong>, pero que tienen que poner negro sobre blanco una hoja de ruta que mantenga a España en la senda de progreso alcanzada en las dos últimas legislaturas en el plano económico.</p><p>Por más que se grite, y asumiendo que vivamos en un fin de etapa, comparen los datos clave macroeconómicos de los años finales del felipismo, de Zapatero o de Rajoy —el final de Aznar chocó consigo mismo y sus mentiras sobre la guerra de Irak y los atentados del 11-M— con la realidad de hoy.</p><p>Comprueben los niveles de inflación, los tipos de interés, el desempleo, la deuda, el déficit o —para qué hablar— la famosa prima de riesgo. <strong>Por algo PP y Vox no quieren mencionar la economía o el empleo</strong>, y cuando Feijóo abre la boca, sube el pan, como ha ocurrido esta semana con el absentismo laboral y las bajas por enfermedad.</p><p><strong>Una empanada mental y un nivel de incompetencia cuya única conclusión clara es que, si llega al poder, está dispuesto a aplicar por decreto el</strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/feijoo-convierte-demandas-patronal-programa-laboral-pp_1_2221714.html" target="_blank" > ‘programa’ de la patronal</a>: reducir salarios, cotizaciones, pensiones… motosierra hasta quemarla. Poco importa que la OCDE advierta que una de las debilidades de nuestra economía es precisamente el insuficiente crecimiento de los salarios (<a href="https://cadenaser.com/nacional/2026/07/07/la-ocde-alerta-de-que-las-diferencias-regionales-y-la-insuficiente-subida-de-los-salarios-reales-son-los-puntos-debiles-de-espana-cadena-ser/" target="_blank">ver aquí</a>).</p><p>Esa gestión rigurosa en lo económico que firma el Gobierno de coalición y que es la envidia de Occidente tiene lagunas, <strong>la más enorme, sin duda, la de la vivienda</strong>. Ya sabemos que es complejo y que cualquier medida choca con el boicot de las comunidades gobernadas por las derechas, pero <strong>es imprescindible un plan más ambicioso tanto en la eficacia como en la habilidad para superar ese bloqueo</strong>.</p><p>Y tiene que llover a cántaros, un enorme aguacero, <strong>a la izquierda del PSOE</strong>, donde conviene que todo el mundo repase la letra de Pablo Guerrero (<a href="https://www.google.com/search?q=letra+de+%27A+c%C3%A1ntaros%27+de+Pablo+Guerrero&rlz=1C9BKJA_enES1132ES1132&oq=letra+de+%27A+c%C3%A1ntaros%27+de+Pablo+Guerrero&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIICAEQABgWGB4yCggCEAAYgAQYogQyBwgDEAAY7wUyBwgEECEYjwLSAQkxMTEwM2owajmoAhOwAgHiAwQYASBf8QVMMHD2H41cwPEFTDBw9h-NXMA&hl=es&sourceid=chrome-mobile&source=chrome.ob&ie=UTF-8#ebo=1" target="_blank">ver aquí</a>), porque <strong>“la siesta se acaba” y porque “una lluvia fuerte… limpiará nuestra casa”</strong>.</p><p>No les queda otra y no tienen margen —si es que aún lo hay— más allá del otoño. <strong>Ya están tardando las formaciones que componían el llamado Espacio Sumar en ponerse de acuerdo en un liderazgo creíble, potente y atractivo</strong>, que seguramente tendrá que provenir incluso de fuera del propio espacio, para ser ajeno a cualquier contaminación de las disputas previas, de las cuentas pendientes y, por supuesto, de las profundas incompatibilidades declaradas sin disimulo entre quienes un día fueron compañeros y compañeras, unidas en el espíritu del 15-M.</p><p>Cito como premisa obligada ese liderazgo sólido y creíble porque <strong>nadie que no viva enfermo de sectarismo en el electorado de izquierdas ve complicado un programa electoral común</strong> que recoja los anhelos de entre un millón y millón y medio de votantes que no confían en el PSOE para avanzar sin una fuerza potente que tire de él con la zurda y que hoy se inclinan por la abstención.</p><p>Leyendo, viajando y escuchando fuera de Madrid —desde una visión progresista de este país y del mundo—, uno concluye que ese liderazgo ha de creer <strong>en un Estado plurinacional, en un federalismo profundo y moderno, en una fiscalidad justa y progresiva que contribuya a la solidez del Estado del bienestar, en un Gobierno regulador de los excesos del capitalismo, en reformas de la justicia valientes que equilibren ese sesgo clamorosamente conservador, en una apuesta por la vivienda pública y por controlar la especulación salvaje en el mercado de la vivienda, y en una legislación que ponga límites al uso de la inteligencia artificial para el mal</strong>.</p><p>Nombres hay para ese liderazgo, y basta fijarse en la contundencia con la que algunas voces de la propia izquierda los machacan sin que hayan abierto aún la boca ni se hayan postulado siquiera para encabezar el reto. Esa tradición ‘vivípara’ y cainita que tanto desgasta…</p><p>Pero <strong>“hay que doler de la vida hasta creer”. Tiene que llover a cántaros.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 18:34:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Maraña]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tiene que llover (otra vez) a cántaros… en la izquierda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Sumar,PSOE,PP,Izquierda,Vox,Santiago Abascal,Alberto Núñez Feijóo,presupuestos,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La batalla por el sentido común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/batalla-sentido-comun_129_2220076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/99670ca0-88b0-453f-853a-c59123e1d1d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La batalla por el sentido común"></p><p><strong>Antonio Gramsci</strong> no hablaba de cultura como un adorno, sino como un campo de poder. Quien controla el sentido común controla, en gran medida, la realidad política. La hegemonía cultural no consiste en prohibir ideas, sino en algo más eficaz: hacer que ciertas ideas ni siquiera se cuestionen.</p><p>Ese es el núcleo del problema. No se trata de que la ciudadanía acepte un sistema bajo amenaza, sino de que lo perciba como lógico, inevitable o incluso deseable. Cuando eso ocurre, <strong>el conflicto desaparece de la superficie, pero no porque haya sido resuelto, sino porque ha sido neutralizado</strong>.</p><p>Hoy, esa hegemonía ya no se construye únicamente desde las instituciones clásicas. Ha mutado. <strong>Se infiltra en los algoritmos, en los formatos virales</strong>, en la estética dominante, en los marcos emocionales con los que interpretamos el mundo. No hace falta un gran relato único: basta con imponer los límites de lo pensable.</p><p>En el siglo XXI, la batalla cultural no se libra solo en editoriales o parlamentos, sino en <em>timelines</em>, tendencias y métricas. La supuesta democratización digital ha ampliado las voces, pero no ha redistribuido el poder. <strong>Las grandes plataformas organizan la visibilidad, jerarquizan discursos y premian determinadas formas de expresión</strong> —rápidas, polarizadas, simplificadas— que favorecen ciertos marcos ideológicos frente a otros.</p><p>La hegemonía contemporánea no necesita convencer a todos. <strong>Le basta con saturar, fragmentar y desgastar</strong>. En ese ruido constante, el pensamiento crítico pierde terreno y el sentido común se reconfigura sin apenas resistencia.</p><p>En este escenario, la extrema derecha ha entendido muy bien la importancia de la batalla cultural, y en España <strong>Vox es un ejemplo paradigmático de ese proyecto</strong>. Cuando sus dirigentes se presentan como el partido del “sentido común” y repiten la fórmula en mítines, debates televisivos y campañas en redes, no están apelando a una neutralidad razonable, sino intentando blindar su propia hegemonía cultural: un proyecto que convierte el nacionalismo español centralista y los valores tradicionales conservadores en la única norma legítima.</p><p>Esa operación se acompaña de una inversión deliberada del relato: a través de la insistencia en la “Agenda España”, el “marxismo cultural” o la “ideología de género”, Vox intenta hacer pasar a las minorías por dominantes y a los sectores privilegiados por víctimas. <strong>Lo que se cuestiona ya no es el poder real</strong> que se ejerce, sino la mera existencia de discursos feministas, antifascistas, plurinacionales o ecologistas, presentados como una ofensiva contra la “gente normal”.</p><p>La política cultural de Vox no busca ampliar libertades ni diversidad, sino homogeneizar. Allí donde ha tenido influencia institucional, <strong>ha priorizado la tauromaquia como seña identitaria excluyente</strong>, ha promovido actos y símbolos ligados a una lectura nostálgica del Imperio español y ha apoyado iniciativas que recortan apoyo a proyectos culturales críticos, feministas o de memoria democrática.</p><p>La educación y la cultura se conciben como trincheras: se cuestionan contenidos escolares sobre violencia machista o memoria histórica, se estigmatiza a artistas y programaciones con discurso crítico, <strong>se denuncia cualquier avance en políticas de igualdad como “adoctrinamiento”.</strong> La cultura se utiliza así como arma de guerra cultural para imponer un imaginario único de nación, género y tradición, en línea con las estrategias de otras fuerzas de extrema derecha europeas y con los movimientos reaccionarios surgidos en Estados Unidos.</p><p>Su retórica contra la “corrección política” y el “marxismo cultural” no es una defensa genuina de la libertad de expresión, sino un <strong>intento de legitimar mensajes de odio</strong> mientras se empuja hacia la censura o la deslegitimación social de expresiones artísticas y pedagógicas que incomodan su proyecto de sociedad. Se busca que lo reaccionario parezca sentido común y que lo igualitario parezca radicalismo.</p><p>Frente a este proyecto, la respuesta no puede ser ingenua ni puramente defensiva. Combatir la hegemonía cultural exige asumir que estamos ante un conflicto político de largo alcance.</p><p>En primer lugar, hay que disputar el lenguaje. Las palabras no son neutrales: delimitan lo que se puede pensar. Cuando Vox consigue que “libertad” signifique desregulación ilimitada, que<strong> “seguridad” signifique endurecimiento punitivo sin abordar causas estructurales</strong>, o que “sentido común” signifique negar derechos a migrantes, mujeres o personas LGTBI, ha movido el marco entero de la discusión. Ceder esos significados es ceder el terreno antes de empezar.</p><p>En segundo lugar, es imprescindible ocupar los espacios donde hoy se produce el sentido. No basta con tener razón en análisis que circulan sólo entre convencidos. <strong>La batalla se libra también en vídeos breves</strong>, en hilos de redes, en formatos muy accesibles. Si la extrema derecha ha aprendido a convertir memes, clips y consignas en dispositivos de hegemonía cultural, la respuesta democrática necesita apostar por narrativas igual de eficaces en lo formal, pero radicalmente diferentes en lo ético y político.</p><p>En tercer lugar, <strong>hay que construir alternativa, no sólo crítica</strong>. Desmontar los marcos de Vox es necesario, pero insuficiente. Sin un horizonte propio —sin un relato que articule otra forma de vivir, de relacionarse, de entender lo común y de cuidar la diversidad— toda oposición queda atrapada en la reacción permanente. <strong>La cultura progresista necesita ofrecer imágenes deseables de futuro</strong>, no sólo advertencias sobre los riesgos del presente.</p><p>Conviene recordar algo que Gramsci tenía claro: <strong>la hegemonía no es un evento, es un proceso</strong>. Se construye día a día, en lo visible y en lo invisible. En las instituciones, sí, pero también en las conversaciones, en los patios de colegio, en los programas de entretenimiento, en las prácticas editoriales y en las decisiones de programación cultural local.</p><p>La gran ilusión de nuestro tiempo es creer que la neutralidad existe. No existe. <strong>Siempre hay una visión del mundo imponiéndose, aunque no se nombre como tal</strong>. La pregunta no es si hay hegemonía cultural, sino quién la ejerce y con qué proyecto de sociedad. La extrema derecha lo ha entendido y actúa en consecuencia, desde los eslóganes hasta las leyes. Si quienes defienden una sociedad más justa, plural y democrática renuncian a disputar ese terreno, no se sitúan fuera de la batalla: simplemente aceptan que el “sentido común” lo definan otros.</p><p>________________</p><p><em><strong>José González Arenas </strong></em><em>es secretario de Medio Ambiente del PSOE de Córdoba.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 04:01:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José González Arenas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La batalla por el sentido común]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox,Políticos,Política,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos Entenza: “La izquierda debe utilizar la brecha que deja la incompetencia de Feijóo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/como-lo-ve/carlos-entenza-izquierda-debe-utilizar-brecha-deja-incompetencia-feijoo_1_2219249.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6b1640d8-76f1-4a0d-8b8f-051dce725376_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlos Entenza: “La izquierda debe utilizar la brecha que deja la incompetencia de Feijóo”"></p><p><strong>Carlos Entenza</strong> es codirector de Ideas en guerra, en sus palabras “un espacio de pensamiento” para el ámbito progresista entendido en un sentido amplio. Entenza es consultor político y de comunicación estratégica, está especializado en campañas de incidencia política, asuntos públicos y movilización social. Ejerce como asesor en el Consejo Económico y Social en materias de empleo joven. Desde hace un año trabaja también como adjunto a la Secretaría Confederal de Juventud de Comisiones Obreras. Ideas en guerra va a empezar una colaboración con <strong>infoLibre</strong>. En una columna bajo el nombre <em>Cambiar la vida, </em>diferentes<em> </em>colaboradores del espacio aportarán análisis de interés para nuestros lectores. </p><p>“Ideas en guerra es un espacio de pensamiento, un espacio plural que tiene como objetivo fundamental <strong>actualizar el paquete ideológico de la izquierda</strong> en nuestro país. Y parte de la de la convicción de que la política no se hace solo, y desde luego no se hace prioritariamente, desde las instituciones o ganando elecciones, sino que se hace batallando en las ideas y la mente de la gente. Ángel Muñoz y yo somos codirectores y nos apoyamos tanto en un grupo coordinador como en un consejo político, donde hay diferentes figuras que vienen desde los movimientos sociales y la política, como pueden ser Alejandra Jacinto o José Manuel Jurado. También de asociaciones juveniles, como Elena Ripollés; o el ecologismo político, como Alberto Coronel o Héctor Escudero. Somos gente de distintas tradiciones, de distintas militancias políticas, sociales, sindicales, culturales, de la academia, que nos decidimos a pensar juntos e interpretar el contexto político juntos”. </p><p>“Nuestra colaboración con <strong>infoLibre</strong> va a ser muy afín a la naturaleza de ambos proyectos. Por un lado, nos va a permitir analizar de forma profunda y sosegada los temas que se quedan enterrados por la actualidad. Y, por otro, creo que manda una señal importante al conjunto de espacio progresista. Hay algo que ha entendido muy bien la extrema derecha, aunque haya sido en perjuicio de nuestras democracias, que es la <strong>necesidad de trazar puentes entre el pensamiento y los medios de comunicación</strong>. Y con esta colaboración mandamos una señal, un mensaje al espacio progresista de que hay que retomar la iniciativa, de que hay que salir de la atomización y dejar también de duplicar espacios. Que distintos proyectos podemos concentrarnos cada uno en lo que hacemos mejor y colaborar para ampliar nuestro alcance y llegar a más gente”. </p><p>“Se debe a muchos factores y muy complejos. Como país no estamos exentos de una dinámica que también es internacional y global de derechización, que va desde Estados Unidos hasta, como hemos visto recientemente, América Latina, con Chile, Perú, ahora Colombia. Por lo tanto, ese clima que ya es internacional nos afecta. También depende en gran medida de <strong>un ciclo progresista que ya viene durando bastante</strong> y que, por lo tanto, inevitablemente ha tenido sus aciertos, pero también bastantes errores, y ha provocado cansancio y desencanto en una parte importante de la población. Pero lo importante es entender que eso tampoco es necesariamente irreversible, que no estamos ante una profecía. Y que con un trabajo político que sea capaz de generar ilusiones, nuevas ideas, de retomar un poco la imaginación política frente a nuevas recetas que llevamos repitiendo desde el final de la Segunda Guerra Mundial, podríamos hacer frente a este nuevo ciclo. Ciclo que es de regresión más que de derechización y en el que están floreciendo democracias iliberales, autocracias y genocidios por el mundo”. </p><p>“Lo importante no es tanto con qué forma se va a las elecciones, sino con qué fuerza se llega al ciclo electoral que tenemos por delante. El problema de liderazgos y de hiperliderazgos en el espacio ha terminado convirtiendo lo que se denomina normalmente como las izquierdas a la izquierda del PSOE ahora mismo en un erial político. Eso no quiere decir que no haya habido experiencias productivas y que pueden ser interesantes. <strong>Hay perfiles que ahora mismo no están encabezando las formaciones, pero que tienen muchísimo potencial</strong> y que pueden sacar un trabajo muy útil adelante como experiencias locales y municipales. Va a ser una de las principales batallas que va a tener que asumir la izquierda en el próximo ciclo político. Las candidaturas, el debate de la unidad... creo que es profundamente cansado cada vez para más gente. Nosotros lo que defendemos es que la unidad política tiene siempre que estar antecedida por la unidad intelectual, por compartir diagnósticos y soluciones. Si no, se queda en lo que hemos visto en los últimos años: candidaturas que son una suma de siglas pero que en realidad no pueden tener mucha más continuidad en las diferentes legislaturas. Y la izquierda tiene un problema cuando cada cuatro años tiene la necesidad de presentarse con una marca distinta a las elecciones”. </p><p>“Ahora mismo la izquierda no tiene un problema con el sistema electoral, por mucho que esté diseñado para premiar a los dos principales partidos de nuestro país. El problema principal lo tiene con el electorado, que está profundamente desencantado y que está tendiendo al abstencionismo. La ingeniería electoral y el debate de candidaturas y de unidades es algo que puede ser muy interesante desde la ciencia política. Y se puede hablar de cuál es la forma más competitiva bajo la cual la izquierda se debe presentar a las elecciones, como han ido introduciendo líderes como Gabriel Rufián. Pero eso tiene que ser simplemente el final de un proceso para <strong>pensar verdaderamente cuál debe ser el proyecto político</strong>, cuál debe ser la agenda política con la que la izquierda se debe presentar a las elecciones”. </p><p>“El hecho de que exista la hipótesis Rufián es síntoma de que hay un hueco importante en el espacio que era necesario llenar o que algunas personas creían necesario llenar. <strong>La hipótesis del reparto por circunscripciones ha convencido a muchos</strong>, pero aun así hay evidentes límites y barreras. Van desde el partido al que pertenece Gabriel Rufián, que no reconoce esta estrategia, hasta cómo se van a dar las negociaciones a la interna de los partidos. Muchas veces no depende tanto de lo popular, de que sea una propuesta en la calle, sino de otras dinámicas y preocupaciones que tienen menos que ver con la gente”. </p><p>“La derecha y la extrema derecha están fomentando no solo una guerra entre generaciones. También fomentan una competencia social por los recursos públicos, por ejemplo, entre españoles y migrantes, con su concepto de la "prioridad nacional". Forma parte de su estrategia de división y de inocular miedo en la población. El <strong>tratar de tenernos constantemente peleando por migajas</strong>. La solución depende en gran medida de que consigamos hacer del nuestro un proyecto de universalización de derechos. Que nadie tema que le quiten las migajas cuando sepa que el Estado va a proveer realmente servicios públicos universales para todas y para todos. Esa es la receta para hacer frente a la competición social que pretende poner sobre la mesa la extrema derecha”. </p><p>“La judicialización de la política no es un fenómeno nuevo, pero es verdad que la sensación que hay es que va en aumento y que desde luego forma parte también de una estrategia para crear un clima de opinión y <strong>para tratar de desestabilizar o de crear desafección ciudadana</strong>. En este caso, respecto a los escándalos alrededor del Partido Socialista, tienen la suerte de que la izquierda, tanto nacional como internacional, conoce bien lo que es el <em>lawfare</em>. Lo han conocido antes que ellos y por lo tanto la izquierda sabe diferenciar <em>lawfare</em> de corrupción y corrupción de actitudes que no son tampoco estéticas ni esperables de líderes políticos progresistas”. </p><p>“Creo que la acción de Gobierno carece de la suficiente ambición para el ciclo político en el que en el que nos encontramos, y con un Parlamento tan sumamente dividido, en el que cuesta tanto sacar adelante avances legislativos. <strong>La reflexión que tiene que tener la interna del Gobierno es interpretar bien el momento político</strong> en el que estamos, cuál es la urgencia. Tienen que dejar de proteger tanto la institución, los procesos políticos y ponerse verdaderamente a armar un poder popular que les permita construir mayorías parlamentarias que actualmente no existen. Simplemente dedicarse en este momento a legislar o pensar que armar buenas leyes y que gestionar bien es suficiente para sacar adelante medidas que cambien la vida de la gente es bastante ingenuo”. </p><p>“La oposición, tanto del Partido Popular como de la extrema derecha, es completamente inútil y destructiva para para la democracia. El Partido Popular está perdido en el combate y no sabe por dónde le vienen los golpes. De hecho, muy posiblemente, <strong>si no fueran tan profundamente incompetentes, hubieran podido funcionar mejor </strong>en un clima político que juega más a su favor que al nuestro. Sin embargo, son bastante incapaces y por eso la izquierda debe tener la habilidad suficiente para poder utilizar esa brecha que deja la incompetencia de Feijóo. Lo único que parece que tienen claro el Partido Popular y Vox es una agenda para seguir engordando los bolsillos de los más ricos a través de recortes fiscales, que es el programa común que están teniendo en todas las comunidades autónomas en las que gobiernan”. </p><p>“Lo que nos dicen las últimas elecciones en América Latina es que lo que verdaderamente erosiona la democracia es la desigualdad. Estamos hablando de sociedades profundamente desiguales y de, por lo tanto, sociedades profundamente divididas. Además, la izquierda, en estas elecciones en América Latina se está presentando continuamente en inferioridad de condiciones. Aparte de los múltiples ataques democráticos, de los bulos, vemos a <strong>candidatos que respetan profundamente los derechos humanos teniendo que enfrentarse a candidatos dopados</strong> por diferentes medios de comunicación o gobiernos extranjeros. Y que tienen una agenda, no ya de recorte de derechos, sino de adelgazamiento al máximo del Estado. O de retroceso en procesos de paz como puede ser en Colombia. De retomar un léxico tan inoperativo y dramático como el de la mano dura en cuanto al problema de la seguridad. Por lo tanto no estamos compitiendo en las mismas condiciones”. </p><p>“Actualmente hay un exceso de información. Y sobre todo hay una gobernanza poco democrática de esa información, ya sea desde cómo se reparten los grandes grupos mediáticos a quiénes gobiernan los algoritmos, que son tecnoligarcas, con intereses políticos y de injerencia respecto a los conflictos internacionales como Palestina. Lo que tenemos que intentar analizar es <strong>de qué forma se debe informar</strong> para tampoco llegar a posiciones o a climas de opinión que terminen naturalizando una situación que es del todo dramática, tanto para el propio país como para el resto de la humanidad. Porque se nos va a juzgar como la generación que vio un genocidio en directo y que no pudo hacer nada para evitarlo”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 04:01:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Contreras]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Carlos Entenza: “La izquierda debe utilizar la brecha que deja la incompetencia de Feijóo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Núñez Feijóo,Izquierda,Derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Movimiento Sumar encara su última oportunidad en una asamblea con lista única tras una guerra cainita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/movimiento-sumar-encara-ultima-oportunidad-asamblea-lista-unica-guerra-cainita_1_2218053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/366c8956-f51d-47fa-9461-1b382e824224_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Movimiento Sumar encara su última oportunidad en una asamblea con lista única tras una guerra cainita"></p><p><a href="https://www.infolibre.es/temas/sumar/" target="_blank">Movimiento Sumar </a>vuelve a otra asamblea el día 11. De nuevo, con aire refundacional. O de supervivencia. ¿O de última oportunidad? La tercera en tres años. Y lo hace tras unos meses de enfrentamiento cainita, de denuncias de acoso laboral, de dimisiones, de ausencia de liderazgos y de cohesión. <strong>Queda un solo cartucho.</strong></p><p>En ese cónclave no se vivirá lucha interna porque ya se ha librado durante las últimas semanas. Solo habrá una lista, surgida del sector crítico. El partido fundado por Yolanda Díaz quedará en manos a partir de entonces de la portavoz en el Congreso, <a href="https://www.infolibre.es/temas/veronica-martinez/" target="_blank">Verónica Martínez Barbero</a>, y de la secretaria de Estado de Derechos Sociales, <a href="https://www.dsca.gob.es/es/ministerio/organizacion-institucional/altos-cargos/curriculum_secretaria_estado" target="_blank">Rosa Martínez</a>.</p><p>Se hacen con las riendas tras unas semanas de máxima tensión interna. Pero ya hay vía libre a una sola lista después de la decisión de <a href="https://www.infolibre.es/politica/lider-movimiento-sumar-lara-hernandez-deja-partido-denuncia-campana-desprestigio_1_2217878.html" target="_blank">Lara Hernández</a>, hasta este miércoles líder del partido,<strong> de no presentarse y de dejar hasta la militancia</strong> una vez que se ha archivado el expediente abierto contra ella por supuesto acoso laboral.</p><p>El proceso de presentación de candidaturas para la asamblea ha estado marcado por este hecho. Finalmente, la comisión interna<a href="https://www.infolibre.es/politica/momento-dificil-movimiento-sumar-luchas-denuncias-internas-falta-liderazgo_1_2207023.html" target="_blank"> ha cerrado el expediente contra Hernández</a>, iniciado el pasado mes de febrero y originado por la denuncia de varios cargos orgánicos e institucionales. Esto ha provocado una situación muy tensa dentro de la formación que puso en el punto de mira las formas de la que era la cocoordinadora.</p><p>A pesar de cerrarse el expediente, Hernández ha decidido que no quiere seguir en esta formación <strong>tras una campaña que califica “de desprestigio”.</strong> Se va, como confiesa, con la cabeza alta porque se ha demostrado su inocencia, pero con el amargo sabor de que la izquierda ha vuelto a defraudar a sus votantes por la imagen ofrecida en un momento en el que precisamente intenta rearmarse frente al avance de las derechas.</p><p>Ese expediente se archiva a las puertas de la asamblea y después de que se hayan retirado todos los denunciantes. Hernández deja la primera línea política y vuelve a su plaza de profesora de Filosofía en un instituto público de la Comunidad de Madrid. Pero no ha cerrado la puerta a contribuir <a href="https://www.infolibre.es/temas/izquierda/" target="_blank">al futuro de la izquierda</a> desde otros ámbitos. Por el momento dice que seguirá con el activismo a pie de calle y también prevé acudir a actos del espacio progresista.</p><p>Este terremoto en Movimiento Sumar llega en un momento en el que la izquierda trata de rearmarse para las próximas elecciones generales. El espacio quería tener ya una candidatura para el verano, consciente de que la campaña electoral para las generales empieza en septiembre aunque las elecciones sean en 2027. Pero, lejos de eso, en las últimas semanas ha habido varios chascos. Por un lado, <a href="https://www.infolibre.es/temas/gabriel-rufian/" target="_blank">Gabriel Rufián,</a> el gran mirlo blanco al que miran muchos progresistas, ha desinflado la posibilidad de liderar una lista a nivel nacional.</p><p>También el espacio se ha encontrado con <a href="https://www.infolibre.es/temas/ada-colau/" target="_blank">el rechazo de Ada Colau</a> a presentarse a las generales, a la vez que Izquierda Unida, el principal pegamento de la unidad, no ha encontrado el trampolín que esperaba en las elecciones andaluzas, a las que llevaba como número uno a Antonio Maíllo, líder a nivel nacional. Hernández, además, era una de las interlocutoras principales del intento de refundación de Sumar como lista junto a Más Madrid, IU y los <em>comuns</em>.</p><p>El espacio sigue por el momento sin una figura sólida que pueda unir sensibilidades y servir de paraguas para las elecciones. En las quinielas aparecen nombres como los ministros <a href="https://www.infolibre.es/temas/ernest-urtasun/" target="_blank">Ernest Urtasun</a> y<a href="https://www.infolibre.es/temas/pablo-bustinduy/" target="_blank"> Pablo Bustinduy</a>, aunque este último se ha apeado varias veces de la carrera por la sucesión de Yolanda Díaz como número uno. Todo ello en un momento en el que <strong>los comicios ya no se ven tan lejos</strong> después de que el presidente, Pedro Sánchez, haya abierto la puerta a adelantarlos si no logra sacar adelante el proyecto de presupuestos generales del Estado.</p><p>Los miembros de Sumar en el Gobierno tratan, no obstante, de presionar al PSOE en estos momentos para aprobar medidas más ambiciosas que pongan de relieve su papel en el Ejecutivo de coalición. Por eso, en el espacio señalan entre sus victorias que se hayan aprobado una financiación histórica <a href="https://www.infolibre.es/temas/dependencia/" target="_blank">en materia de dependencia</a> y el decreto de vivienda que se acordó el lunes en el Consejo de Ministros.</p><p>La gran incógnita es qué papel puede jugar Movimiento Sumar en estos momentos. El partido, a partir de la asamblea del día 11, tendrá que demostrar si es viable y si sirve como instrumento político para el próximo ciclo electoral. Toda la presión recae ahora en Barbero y Martínez, que anunciaron la semana pasada su candidatura de esta manera: "Después de varias semanas de trabajo y debate, hemos decidido dar el paso y presentarnos a la coordinación de Movimiento Sumar en la asamblea que celebraremos el próximo 11 de julio. Queremos hacerlo así, juntas, en común, compartiendo y conversando.<strong> Avanzando a la par".</strong></p><p>Barbero es una persona de la confianza de Díaz y fue la elegida para sustituir a Íñigo Errejón como portavoz en el Congreso después del escándalo por las denuncias machistas. Asimismo, atesora un gran bagaje de gestión después de haber sido pieza fundamental durante su etapa en el Ministerio de Trabajo junto a la vicepresidenta segunda para llevar a buen puerto la negociación de la reforma laboral o para diseñar <a href="https://www.infolibre.es/economia/numero-erte-cae-37-6-2025-respecto-2024-dispararon-dana_1_2146761.html" target="_blank">el mecanismo de los ERTE</a> en plena pandemia del coronavirus.</p><p>Martínez es persona de la máxima confianza de Bustinduy y es su número dos en el Ministerio de Derechos Sociales. Ha sido una de las políticas de referencia durante años en Equo y aportará a la dirección<strong> ese marcado carácter ecologista</strong>, una de las señas del partido que fundó Díaz.</p><p>En <a href="https://www.infolibre.es/politica/lider-movimiento-sumar-lara-hernandez-deja-partido-denuncia-campana-desprestigio_1_2217878.html" target="_blank">Movimiento Sumar </a>también son conscientes de un reto que hasta ahora no ha sido posible materializar: el arraigo territorial. Por eso, la nueva dirección del partido se plantea pisar mucho todas las comunidades autónomas y dar voz a esa España plurinacional. Todo ello con la vista puesta en la gran cita de mayo del año que viene en la que habrá autonómicas y municipales y la izquierda se enfrentará al reto de conformar grandes frentes amplios después del desastre del 28 de mayo de 2023.</p><p>Movimiento Sumar y su tercera asamblea. La última oportunidad.  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 19:02:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Ruiz Valdivia]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Movimiento Sumar encara su última oportunidad en una asamblea con lista única tras una guerra cainita]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sumar,Izquierda,Yolanda Díaz,Podemos,Verónica Martínez]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Toca renunciar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/toca-renunciar_129_2214498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c6969559-1e18-4438-9582-6a8dd48c65ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Toca renunciar"></p><p><strong>El objetivo está claro. Ahora toca renunciar.</strong> Sin olvidar cada ideología, llega el momento de priorizar, de decidir no solamente quién se presenta sino también con qué programa se presenta.</p><p>Antecedentes ha habido, aunque los resultados no fueron los esperados. Al menos para algunos. Si el primer ministro canadiense Mark Carney se mostró partidario de que unirse da fuerza frente a Donald Trump, en España no parece que sumen bien personalidades y programas. Claro que hay ejemplos de distintos estilos y métodos. Tanto en la izquierda como en la derecha. Por un lado la ideología está subsumida en un partido, que asume las prédicas más o menos radicales de otros. <strong>Por eso la ultraderecha apenas aparece en algunas comunidades donde la derecha utiliza su ideología.</strong></p><p>En la parte ideológica de la izquierda los movimientos van por otro lado. <strong>Parece que las propuestas del partido mayoritario las asume un minoritario y los votos han ido del menor al mayor</strong>, al menos en ciertas comunidades, por eso suele ocurrir que en una coalición el menor va perdiendo valor y en las siguientes elecciones deja muchos votos y muchos puestos.</p><p>Aunque el minoritario es más atrevido y promueve las leyes más avanzadas porque el mayoritario no se atreve a cumplir en algunas materias y el pequeño, más radical, sí se atreve. Pongamos que en un Consejo de Ministros se consensúan las propuestas de ambos coaligados, lo que no significa renunciar a unas ideas, <strong>y sí buscar un límite por abajo que atraiga al elector.</strong></p><p>Entiendo que la propuesta hecha por Gabriel Rufián consiste en que en cada comunidad o distrito electoral los partidos a la izquierda del Partido Socialista consensúen un candidato único (en una jurisdicción ganará uno, en otra ganará otro, según su implantación) y Rufián en la suya, en una provincia de Cataluña, no se iba a presentar en varias, claro. Las palabras del diputado de ERC fueron esquemáticas, lo que provocó cierta confusión inicial. <strong>La concentración en una candidatura agrupa votos e ideologías, que se convierten en escaños luego.</strong> Claro que la izquierda en este país es toda matices y será muy difícil alcanzar acuerdos, sin pensar que los matices se han de dar una vez elegidos. <strong>Así se entiende la derecha, una vez conseguidos los escaños.</strong></p><p><strong>Es decir, toca renunciar.</strong> En cuanto a personal y en cuanto a ideas o métodos. Es mejor tener detrás un grupo asesor, aunque no sea ideológicamente compacto, que no tener escaño. Quizá sea un posibilismo excesivo pero puede ser un modo de conseguir frenar a la ultraderecha. <strong>El mantenimiento de la democracia tiene su peaje porque la democracia no es un sistema fijo, permanente, hay que sostenerlo, mantenerlo vivo cada día.</strong> El poder económico busca apropiarse de él y arrebatarlo al ciudadano, por lo que hay que luchar contra ese intento de apropiación. Eso es lo que nos queda.</p><p>_____________</p><p><em><strong>Fernando Granda </strong></em><em>es socio de</em><em><strong> infoLibre</strong></em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2026 04:01:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Granda]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Toca renunciar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Izquierda,PSOE,Gabriel Rufián,ultraderecha,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rufián aleja la idea de una candidatura nacional liderada por él y ofrece un “frente” en Cataluña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/rufian-aleja-idea-candidatura-nacional-liderada-ofrece-frente-cataluna_1_2211888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1aa26f3-0abe-4194-96b2-a678b361775b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rufián aleja la idea de una candidatura nacional liderada por él y ofrece un “frente” en Cataluña"></p><p>Parque de la Cabecera (València) un auditorio repleto y mucha expectación. Es el primer ‘mitin’ de la exvicepresidenta Mónica Oltra después de cuatro años, tras su abrupta marcha. Un “espacio de encuentro” con el portavoz de ERC, Gabriel Rufián ante <strong>más de 2.000 personas</strong>, según datos de la organización, que se saldó con un mensaje claro: unidad. Antes de comenzar, lo coreaba el público: “El pueblo, unido, jamás será vecino”. Ambos entraron de la mano y con amplias sonrisas. No era campaña, pero lo parecía.</p><p>Rufián aprovechó este acto, previsiblemente el último de su ‘gira’, para situarse explícitamente al frente de una operación política <strong>que pasaría por unir a su formación con los comunes y Podemos de cara a las generales, pero lo circunscribió únicamente a Cataluña</strong>. “Quiero liderar en Cataluña un frente de izquierdas con ERC como motor”, planteó. <a href="https://www.infolibre.es/politica/rufian-ordenar-izquierda-alternativa-negocia-propio-margen-esquerra_1_2197032.html" target="_blank">Sin embargo, esa propuesta sigue sin contar con el aval de su propia formación</a>. La unidad estuvo muy presente a lo largo del encuentro, pero por primera vez el republicano dejó claro sus límites, aterrizó un poco su propuesta y hasta habló de primarias.</p><p>Rufián insistió en que no se trata de pedir a nadie que renuncie a sus siglas, sino de actuar con inteligencia política ante un escenario que ha definido como "muy jodido". "Lo que viene comportará un enorme coste social, una regresión cultural y social", advirtió. A su juicio, la responsabilidad de la izquierda es "<strong>decir lo que quiere la gente aunque sea imposible para la dirección de los partidos</strong>". Un planteamiento que secundó la exvicepresidenta de la Generalitat, que se mostró convencida de poder unir a las izquierdas <a href="https://www.infolibre.es/politica/monica-oltra-regresara-primera-linea-politica-optar-alcaldia-valencia_1_2169742.html" target="_blank">tanto en el Ayuntamiento de València, donde ella se presentará</a>, como en la Generalitat. “Dejemos atrás nuestras míseras diferencias”, reclamó el portavoz de ERC.</p><p>Oltra, visiblemente emocionada confesó que había estado “a punto de llorar” en varias ocasiones, elogió a Rufián por impulsar una "gira de hermanamiento" que, según dijo, busca generar conciencia "no desde el miedo", sino desde la posibilidad de construir "pueblos alegres y combativos". La valenciana defendió también que los proyectos políticos transformadores deben "desbordar las siglas de los partidos". En ese sentido, apeló a la participación de Compromís, Podemos, Sumar, asociaciones vecinales, ecologistas, animalistas y colectivos sociales. "<strong>No quiero echar fuera a nadie</strong>", subrayó.</p><p>El público lo pedía y el diputado republicano también reclamó expresamente un "frente" para echar a la derecha del poder en la Comunitat Valenciana y cargó con dureza <a href="https://www.infolibre.es/temas/carlos-mazon/" target="_blank">contra el expresidente valenciano Carlos Mazón,</a> al que acusó de "inacción" ante la dana. "Pido a Mónica Oltra que ayude, y lo hará, a<strong> meter en prisión al psicópata y asesino de Mazón</strong>", dijo entre aplausos de un público que se colocó en la ladera del anfiteatro del Parque de la Cabecera en la capital del Túria, ante la falta de espacio. El aforo, según confiesan desde la organización del evento, superó todas las expectativas.</p><p>La dirigente de Compromís rechazó, sin embargo, que el avance de la derecha y la extrema derecha sea inevitable. "No es lo que viene, es lo que quiere venir. Vendrá si queremos", afirmó. Para Oltra, una de las batallas centrales es desterrar la idea de que la reacción conservadora no puede frenarse: "Depende de la lucha de cada uno". Y, aunque también incidió en la idea de que ella quiere “ganar” a PP y Vox, matizó que quiere hacerlo “con otras armas”. “<strong>Desde la compasión, la solidaridad y la conciencia de que no somos nada si no somos pueblo”.</strong></p><p>La crítica a los discursos de la extrema derecha fue otro de los puntos de encuentro. Los dos cuestionaron los mensajes que responsabilizan a la inmigración de los problemas económicos y sociales. <a href="https://www.infolibre.es/politica/vox-radicaliza-postura-migracion-une-ultra-europa-no-migrantes-legales-ilegales_1_2203186.html" target="_blank">Rufián reprochó a Vox que señale a quienes llegan a España</a> en lugar de a los grandes poderes económicos, mientras que Oltra denunció que quienes dicen rechazar la inmigración en realidad quieren trabajadores extranjeros sin derechos..</p><p>El regreso público de Mónica Oltra llega <strong>marcado por la causa judicial que precipitó su dimisión</strong> como vicepresidenta de la Generalitat en 2022 y que ella y su entorno han definido reiteradamente como un caso de guerra judicial. La dirigente de Compromís abandonó entonces la primera línea política tras ser imputada en la investigación sobre el presunto <a href="https://www.infolibre.es/politica/juzgado-valencia-abre-juicio-oral-monica-oltra-encubrimiento-abusos_1_2156314.html" target="_blank">encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por su exmarido </a>a una menor tutelada.</p><p>El procedimiento ha tenido un recorrido especialmente accidentado. El juzgado instructor llegó a archivar la causa al no apreciar indicios de delito, <a href="https://www.infolibre.es/politica/espiritu-botanic-renace-vuelta-monica-oltra-ascenso-arcadi-espana_1_2170381.html" target="_blank">pero la Audiencia Provincial de Valencia ordenó su reapertura </a>en varias ocasiones a raíz de los recursos de las acusaciones. La Fiscalía, por su parte, ha mantenido que no ve delito en la actuación de Oltra y ha pedido su absolución. Su situación judicial de la exvicepresidenta, sin embargo, no está cerrada. En marzo, el Juzgado de Instrucción número 15 de Valencia<strong> dictó auto de apertura de juicio oral contra ella y otros acusados. </strong>Por lo que, podría ser llamada a declarar en plena campaña electoral.</p><p>Cn todo, evitó construir su intervención desde la ira. "No construiremos desde la ira, sino desde el amor al otro, la conciencia de clase, la compasión y el perdón", afirmó. “Necesito tener esperanza. Para mí ponerme de pie fue muy difícil, una decisión que marca mi vida, ya veremos cómo. Pero era la única manera en la que puedo conservar la esperanza. Y podría tener rabia, pero no soy capaz de tenerla.<strong> Estoy indignada, pero no quiero que el miedo cambie de bando, sino que lo haga la vergüenza</strong>. Ha de ser vergonzoso ser un fascista”.</p><p>En este tercer acto, tras los que Rufián protagonizó junto al diputado de Más Madrid, Emilio Delgado, y la eurodiputada de Podemos, Irene Montero, el catalán volvió a cuestionar la eficacia electoral de una izquierda que, según enfatizó, "tiene razón" pero pierde. "<strong>Tenemos la razón, somos la hostia, pero perdemos"</strong>, resumió. Y defendió que la izquierda debe articular un programa común, estudiar “provincia a provincia” qué interesa más para ser más “efectivos” electoralmente y planteó la posibilidad de hacer primarias allí donde haya dudas sobre qué candidatura debe liderar. "Aglutinémonos alrededor del mejor", señaló.</p><p>La clave es que Rufián aparece como uno de los pocos perfiles capaces de hablar con espacios hoy enfrentados —Sumar, Podemos, comunes, Compromís, Más Madrid— y de proyectar una idea de alianza sin que parezca una reedición mecánica de fórmulas agotadas. Tal y como contó <strong>infoLibre</strong>, <a href="https://www.infolibre.es/politica/esperando-rufian-izquierda-pendiente-decision-armar-candidatura_1_2211109.html" target="_blank">buena parte de ese espacio vive pendiente de su decisión</a> ya que un eventual movimiento del portavoz de ERC podría alterar los planes de reorganización de la izquierda transformadora.</p><p>El hecho de que el portavoz de ERC en Madrid ofrezca una candidatura amplia en Cataluña sin el visto bueno del líder de su formación, <strong>enfría la hipótesis que algunos actores de la izquierda estatal le reclaman</strong>: una candidatura de alcance nacional capaz de reagrupar el espacio a la izquierda del PSOE. Su apuesta catalana puede servir como laboratorio de confluencia, pero también lo ata a una lógica territorial.</p><p>El catalán no quiere ser el dirigente que ordene todo el tablero estatal, sino que intenta construir una pieza fuerte desde Cataluña. En este contexto, y en un momento en el que Sumar tantea perfiles para las próximas generales, entre los que suenan los nombres de Ernest Urtasun, Ada Colau o Mónica García, el espacio sigue sin un liderazgo claro. Según explican fuentes cercanas a Rufián, él se ofrecerá a participar en actos <strong>junto a otras fuerzas políticas en la campaña para “ayudar” a esa unión de las izquierdas.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 19:48:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marta Monforte Jaén]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Rufián aleja la idea de una candidatura nacional liderada por él y ofrece un “frente” en Cataluña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,Gabriel Rufián,Mònica Oltra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El momento más difícil de Movimiento Sumar: luchas de poder, denuncias internas y falta de liderazgo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/momento-dificil-movimiento-sumar-luchas-denuncias-internas-falta-liderazgo_1_2207023.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2d1da84f-8eb7-4d87-b1d8-1448e7026482_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El momento más difícil de Movimiento Sumar: luchas de poder, denuncias internas y falta de liderazgo"></p><p><a href="https://www.infolibre.es/temas/sumar/" target="_blank">Movimiento Sumar</a> ha estallado. El partido que fundó Yolanda Díaz vive sus horas más bajas.<strong> Una formación nueva que no sabe qué futuro le espera.</strong> El cóctel molotov incluye una fuerte lucha de poder, dimisiones en su Ejecutiva, denuncias internas y falta de liderazgo en un momento clave para las izquierdas que buscan una fórmula para las próximas elecciones generales.</p><p>La lucha de poder interno lleva tiempo librándose, aunque sin apenas repercusión pública. Y en el centro está la actual líder, <a href="https://www.infolibre.es/politica/lara-hernandez-ladren-feijoo-ayuso-gobernaremos-mayoria-plurinacional_1_2010994.html" target="_blank">Lara Hernández,</a> que ha despertado muchos recelos entre grupos de la formación. El sector crítico tiene como principal referencia en estos momentos a la portavoz de Sumar en el Congreso, <a href="https://www.infolibre.es/temas/veronica-martinez/" target="_blank">Verónica Martínez Barbero</a>. Con una raíz: la decisión de Yolanda Díaz de no concurrir de nuevo como número uno en la papeleta electoral. Y con un objetivo: ganar el liderazgo en la asamblea que está prevista para el próximo mes de julio. <strong>Este jueves, la organización tiene previsto fijar su hoja de ruta para este proceso interno.</strong></p><p>El origen de Movimiento Sumar fue la decisión de Díaz de generar un nuevo paraguas dentro de las izquierdas con motivo de <a href="https://www.infolibre.es/temas/23j-elecciones-generales/" target="_blank">las elecciones del 23J</a>. Surgió entonces el espacio de Sumar, bajo el que concurrieron diferentes partidos como Izquierda Unida, Compromís, los comunes, Chunta, Podemos o Equo, entre otros. Y posteriormente, la vicepresidenta segunda trató de canalizar esa fuerza en un partido en sí mismo, <strong>que ha fracasado en su intento de ser la gran casa a la izquierda del PSOE.</strong></p><p>Movimiento Sumar quería ser el principal vehículo de ese espacio, pero ahora es un partido minoritario con una débil capacidad de influencia. La primera gran caída se produjo en las elecciones europeas de 2024, que se saldaron con tan sólo tres diputados. Díaz decidió en ese momento apartarse como líder orgánica y dejar espacio a otras figuras. Asimismo, partidos como IU, Más Madrid o los comunes pidieron más espacio en el grupo parlamentario en el Congreso, cansados del hiperliderazgo de la también ministra de Trabajo, que impuso a <a href="https://www.infolibre.es/autores/estrella-galan/" target="_blank">Estrella Galán</a> en lo más alto de aquella plancha electoral.</p><p>Pero la sucesión de Díaz nunca cuajó, a pesar de las críticas que empujaron a la vicepresidenta a dejar el cargo interno. Nadie ha conseguido llenar ese hueco. En la última asamblea, que se celebró en marzo del año pasado, salió un equipo directivo encabezado por Lara Hernández y <a href="https://www.infolibre.es/politica/carlos-martin-deja-direccion-sumar-motivos-salud-sigue-congreso_1_2043125.html" target="_blank">Carlos Martín.</a> Pero este último <strong>dimitió de ese puesto en agosto del año pasado,</strong> alegando motivos personales, aunque no dejó su acta como diputado en el Congreso.</p><p>Desde ese momento, Hernández se quedó al frente de Movimiento Sumar. Su cara más visible, la persona que daba las ruedas de prensa todos los lunes, la encargada de negociar con el resto de formaciones, la imagen del partido <a href="https://www.infolibre.es/politica/sumar-anuncia-asamblea-avanzar-herramienta-electoral-amplia_1_2165952.html" target="_blank">en los actos de confluencia</a> en Madrid, Barcelona y Sevilla para impulsar una candidatura para las generales. Pero Hernández, que viene de la cantera de Izquierda Unida, está en el centro ahora de todas las miradas. Muchos ven en ella a la gran desestabilizadora de la Ejecutiva.</p><p>El núcleo de la organización ha sufrido un terremoto esta semana con dos dimisiones al más alto nivel: Laura Moreno (responsable de la Secretaría de Organización) y David Comas (secretario de Comunicación y de Discurso). La primera ha removido todos los cimientos de la organización con una carta en la qu<strong>e denuncia la “falta de respeto” en la dirección e injerencias en procesos de primarias.</strong></p><p>Asimismo, en la misiva se recoge que hay una denuncia interna “interpuesta por seis altos dirigentes institucionales y orgánicos que pudieron observar comportamientos preocupantes de la coordinadora hacia algunos trabajadores”. Moreno habla incluso <strong>del “deterioro” de su salud mental y de la “ansiedad crónica”</strong> que ha sufrido durante este tiempo, lo que la ha llevado a tener que medicarse y tratarse. Desde el entorno de Hernández niegan comportamientos de acoso laboral y dicen que la verdad se terminará imponiendo.</p><p>El comportamiento de Hernández está en el ojo del huracán, como también ha sacado a relucir <a href="https://www.infolibre.es/politica/elizabeth-duval-abandona-direccion-sumar-no-aspirara-liderar-partido_1_1964769.html" target="_blank">Elizabeth Duval</a>, que dejó su cargo en la dirección en marzo del año pasado. La filósofa ha señalado durante estas horas en la red social X: “Yo dimití como coordinadora de Comunicación de Sumar hace ya más de un año. En el año transcurrido desde entonces, han dimitido: la secretaria de Organización, el secretario de Comunicación y hasta el cocoordinador general. ¡Me pregunto quién será responsable del destrozo!”</p><p>Para añadir directamente: “Por ser más concreta: <a href="https://www.infolibre.es/politica/lara-hernandez-gente-cansada-psoe-no-brindis-sol-vivienda_1_1876758.html" target="_blank">Lara Hernández</a>, que lleva meses vulnerando los estatutos, con una investigación abierta por acoso laboral, acusada de fraude en primarias internas por su propia exsecretaria de Organización, debería dimitir y no presentarse a la siguiente asamblea de Sumar”.</p><p>Con esta marejada interna, Movimiento Sumar dará el pistoletazo de salida a su próxima asamblea este jueves, con la aprobación de la hoja de ruta de ese cónclave. Hernández, que era la favorita hasta este momento, ahora se encuentra en un momento muy complicado y no ha confirmado si se va a presentar. <strong>Tampoco Martínez Barbero ha dicho si dará el paso.</strong> Ante esta contienda, en el espacio también hay quienes apuntan a la posibilidad de que pueda tomar las riendas el ministro de Cultura, <a href="https://www.infolibre.es/temas/ernest-urtasun/" target="_blank">Ernest Urtasun</a>, que es el portavoz de la formación.</p><p>¿Se puede abrir la puerta a que vuelva<a href="https://www.infolibre.es/temas/yolanda-diaz/" target="_blank"> Díaz?</a> En el entorno de la vicepresidenta rechazan esta posibilidad y recuerdan que ella ya dejó hace dos años sus cargos orgánicos ante las críticas a su liderazgo. Ella, como señalan fuentes cercanas, <strong>detesta la vida interna de los partidos</strong> y ya ha dicho que ni siquiera opta a repetir en las próximas elecciones generales. Tampoco toma partido por ninguna de las opciones que se perfilan ahora de cara a esa asamblea.</p><p>Esta crisis dentro de Movimiento Sumar impacta de lleno en el proceso de confluencia de las izquierdas, en un momento en el que todavía no se ha perfilado un instrumento de unidad. De hecho, este partido lleva trabajando meses junto a Izquierda Unida, los comunes y Más Madrid en una papeleta común. El partido de Díaz es el principal motivo para que Podemos no se sume a esa vía. Y, a la vez, se producen los encuentros de Gabriel Rufián para cohesionar a ese espacio. Esta lucha dentro de Movimiento Sumar lleva a que sea más débil la formación, que era ya era de por sí la que menos peso interno tenía dentro del espacio. La izquierda vuelve a tropezar consigo misma.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 18:14:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Ruiz Valdivia]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El momento más difícil de Movimiento Sumar: luchas de poder, denuncias internas y falta de liderazgo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sumar,Yolanda Díaz,Verónica Martínez,Izquierda,Ernest Urtasun]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[It´s very difficult todo esto… de ser de izquierdas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nada-que-decir/it-s-very-difficult-izquierdas_129_2201096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/68476658-0876-431f-b8be-0b3051f76cf3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Durán NUEVA IMAGEN CMS"></p><p><strong>Cunde el desánimo entre las filas izquierdistas</strong>, y entre las del PSOE también: “No puede ser”, “Zapatero, no nos falles”, “siempre nos pasa lo mismo”, “es que no hay ningún partido con el que me sienta identificado al 100%”, “<em>emosido </em>engañados”, “novedades, souvenirs, joyas y artículos de coña en la caja fuerte”... </p><p>Ya la han vuelto a cagar. La historia de tu vida: ya te ha decepcionado algún líder en el que habías depositado tu confianza ciega; y cuando no es eso, el Frente Popular de Judea ha vuelto a pelearse con el Frente Judaico Popular o un aliado feminista se ha destapado como un cameo de Torrente. <strong>No ganas para disgustos</strong>. </p><p>¡Menuda papeleta a la hora de meter la papeleta! Ya nos damos con un canto en los dientes si el “No Pasarán” es un simple “No decepcionarán”. </p><p>Necesitamos un nuevo Mesías, un anillo que los reúna a todos, una nueva esperanza que nos permita votar sin taparnos la nariz. <strong>"¿¡Dónde coño está el Frente Popular cuando más lo necesitas!?"</strong>, parafraseando a Niña Polaca.</p><p>Ser de izquierdas es como ser artificiero daltónico, una profesión de muy alto riesgo. Siempre al borde del abismo, abres un periódico, tus redes sociales, miras un programa de cualquier televisión de derechas —vamos, de cualquier televisión privada o gobernada por el PP/VOX— y ahí está, ahí está, viendo pasar el tiempo, la <strong>puerta de la abstención</strong>. Otra decepción, otro mito caído, otra excusa para la desafección.</p><p>Te planteas incluso el voto útil, aunque luego siempre te pasa que <strong>votar al PSOE se ha convertido hace ya demasiado tiempo en un rasca y gana</strong>. Lo compras cada vez con algo de ilusión y cada vez que rascas un poco compruebas que te han vuelto a engañar. No le ha tocado nada, siga jugando a ver si con un poco de suerte se paran los desahucios, se deroga la ley mordaza o se paran los desahucios si aprietan lo suficientes los socios más a la izquierda, pero no hay manera.</p><p>En cambio ser de derechas es el <em>Black Friday</em> de la política, un chollo, <strong>siempre hay una oferta a tu medida</strong> y con un precio tirado. Todo lo que querías en un partido de gobierno pero rebajado, tirado, porque tú lo vales.</p><p>“Yo no soy tonto”, bueno, un poco sí, y si no lo soy, me lo hago, cualquier cosa para que no gobiernen los de enfrente.</p><p>No conozco a ningún votante de derechas que se haya planteado alguna vez su voto por la corrupción de sus líderes. De hecho, creo que es un valor añadido para ellos. Recordemos las inmortales palabras de ese intelectual de la derecha, Álvaro Ojeda, que deberían tener una placa en el vestíbulo de la sede del PP, pagada en negro, en la calle Génova. </p><p>Las tablas de la ley —del embudo— del votante de derechas: “Yo hago con mi voto lo que quiera. <strong>Yo decido quién me roba</strong>. A mí un comunista no me roba. Por lo menos que me robe un profesional…”.</p><p><strong>Para la derecha y la ultraderecha</strong>, valga la redundancia,<strong> es siempre una prioridad nacional llevárselo muerto</strong>, sea con viviendas de protección oficial, comisiones con cualquier desgracia con muertos, privatizaciones de servicios públicos, eventos deportivos, religiosos o musicales… Cualquier excusa es buena para pillar cacho a costa del contribuyente. “Por lo menos que me robe un profesional”.</p><p>En la derecha, como en chino, la palabra crisis significa también oportunidad. <strong>Ser de derechas es pasarse la vida y la política en modo fácil</strong>. ¿Jode a la izquierda? Ahí es. No hay más de lo que preocuparse.</p><p>Ahora mismo lo único preocupante para el votante de derechas es pensar que, con todo a favor, con todas las fuerzas vivas de su lado —prensa, Poder Judicial, empresarios, programas con hormigas, <em>podcasters </em>empadronados en Andorra, intelectuales de pelo graso…— no sean capaces de gobernar. </p><p>Como diría esa frase inmortalizada por el programa <em>Alguna Pregunta Más</em>: <strong>“Es de ser inútiles”</strong>. Ya tenían el país repartido antes de las últimas elecciones y una perrería de última hora les impidió reclamar lo que es suyo: el poder. </p><p>No se puede esperar ya más, quiero mi parte del pastel, hay que recuperar lo nuestro. Hay que volver a recuperar el poder que por derecho nos corresponde, por lo civil o por lo judicial, así ha sido siempre y así tiene que ser. Es el círculo de la vida: ‘<em>Hakuna Fachata</em>’. </p><p>En palabras de ese ejemplo de la honestidad política que fue Aznar: “El que pueda hacer que haga”, o en las torpes arengas de la versión 2.0 que representa Alberto Nuñez Feijóo: “Haré todo lo posible para cambiar el gobierno. Y <strong>cuando digo todo, digo todo…</strong>”. Si Tejero levantara el tricornio, estaría orgulloso.</p><p>Ser de izquierdas, en cambio, es estar siempre en un 'ay'. Alguno de los tuyos te va a decepcionar siempre; la pureza no marida bien con el poder, no marida bien ni con estar en la oposición. No marida.</p><p>Las contradicciones se cabalgan mal, nunca hay suficiente pureza en la izquierda, siempre hay un pero, un matiz, un qué se yo, un no sé qué…</p><p>Ser de izquierdas es, ahora mismo, ser más católico que los propios católicos, estamos esperando la resurrección de un crucificado y ver si podemos, sobre la piedra de Pedro, edificar nuestra iglesia. </p><p>La mayoría no somos creyentes pero estos últimos tiempos estamos rezando muy fuerte eso de:<strong> “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy” </strong>y sobre todo lo de “líbranos del mal”.</p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Como dijo ese referente de la derecha desconocido al que muchos identifican con un tal M. Rajoy:  </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>“</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong>It´s very difficult todo esto</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>” y añado “de ser de izquierdas”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[6843f189-9e65-4815-8b21-109fe55b3d6b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 04:01:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[It´s very difficult todo esto… de ser de izquierdas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Opinión,Izquierda,Derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rufián y Oltra se unen para explorar alianzas mientras la izquierda sigue sin encontrar a su líder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/rufian-oltra-unen-explorar-alianzas-izquierda-sigue-encontrar-lider_1_2204670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9e1a01d7-e990-423a-9209-0bed3df5eb64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rufián y Oltra se unen para explorar alianzas mientras la izquierda sigue sin encontrar a su líder"></p><p>El<a href="https://www.infolibre.es/politica/oltra-rufian-compartiran-acto-conjunto-valencia-inspirar-izquierdas-frente-salvajada-viene_1_2202746.html" target="_blank"> acto que compartirán Gabriel Rufián y Mónica Oltra en València</a> el próximo 19 de junio es el tercero que protagoniza el político catalán en un momento de incertidumbre sobre su futuro político —tras sus exigencias públicas a Esquerra Republicana— pero también por las <strong>incógnitas sin despejar en el espacio situado a la izquierda del PSOE</strong>. En ese espacio casi todos reconocen que Rufián es uno de los dirigentes con mayor capacidad de “ilusionar” frente a unas derechas ultramovilizadas. E identifican el hecho de que comparta escenario con Oltra, la dirigente valenciana más influyente de las últimas décadas, como otro paso más.</p><p>Lo que ambos esperan es que el acto sirva para abrir un debate formal sobre el futuro de un espacio político que lleva meses atrapado entre las tensiones internas de Sumar, la estrategia autónoma de Podemos y la <strong>ausencia de una figura capaz de ejercer de referente compartido</strong>. Según aseguran fuentes autorizadas a <strong>infoLibre</strong>, dirigentes de Sumar ya están tanteando a diferentes perfiles para encabezar la candidatura de las próximas generales, si bien todavía están en una fase inicial a la espera de lo que decida Rufián, de las negociaciones entre partidos y la <a href="https://www.infolibre.es/politica/crisis-psoe-deja-pp-socios-alternativos-izquierda-deberes-hechos-generales_1_2201055.html" target="_blank">evolución de los casos de corrupción que afectan al PSOE</a>.</p><p>La cita del próximo 19 de junio pretende, según fuentes del entorno de Rufián, ser un acto que contribuya a un "<strong>debate enriquecedor sobre la responsabilidad de las izquierdas soberanistas</strong> <a href="https://www.infolibre.es/politica/oltra-rufian-compartiran-acto-conjunto-valencia-inspirar-izquierdas-frente-salvajada-viene_1_2202746.html" target="_blank">ante la salvajada que nos viene</a>", en referencia a una eventual victoria del Partido Popular con la ultraderecha de Vox en las generales. En ese diagnóstico, el encuentro con Oltra se plantea como un paso más en la construcción de alternativas a la dispersión del voto progresista y se produce pocas semanas después de que Rufián <a href="https://www.infolibre.es/politica/rufian-ordenar-izquierda-alternativa-negocia-propio-margen-esquerra_1_2197032.html" target="_blank">se mostrase dispuesto a liderar una eventual confluencia de izquierdas</a>.</p><p>Durante la última década, la izquierda alternativa ha funcionado alrededor de liderazgos muy definidos. Primero fue el exlíder de Podemos y exvicepresidente, Pablo Iglesias. Después, Yolanda Díaz. Con estilos, discursos y bases electorales diferentes, ambos ejercieron como polos de agregación de organizaciones diversas. Actualmente, sin embargo, en el espacio no hay un liderazgo claro <a href="https://www.infolibre.es/politica/diaz-anuncia-no-sera-candidata-proximas-elecciones-generales_1_2151294.html" target="_blank">desde que Díaz renunció a encabezar un nuevo proyecto electoral el pasado mes de febrero</a>. Y en Sumar son conscientes de que esa es su principal debilidad.</p><p>La retirada de Díaz de la primera línea electoral dejó al descubierto un problema que llevaba tiempo incubándose, la dificultad para encontrar una figura con <strong>suficiente reconocimiento público, capacidad de negociación interna y atractivo electoral </strong>como para ordenar un ecosistema cada vez más fragmentado. No pocos identifican que el ciclo inaugurado por el 15M y la irrupción de Podemos está “agotado”, al igual que la legislatura.</p><p>Tampoco se puede ignorar que el espacio de la izquierda transformadora ha perdido peso institucional, ha sufrido divisiones sucesivas y ha visto cómo parte de su energía política se desplazaba hacia proyectos de ámbito territorial. <a href="https://www.infolibre.es/politica/rufian-aceptaria-cabeza-lista-elecciones-si-ayuda-unir-izquierda_1_2196508.html" target="_blank">Según explicó Rufián en el reciente coloquio celebrado en el Club Siglo XXI</a>,  las izquierdas de ámbito estatal “<strong>son el problema” porque han perdido capacidad para ordenar el espacio alternativo al PSOE</strong> y deben dejarse “inspirar” o arrastrar por las fuerzas arraigadas al territorio. </p><p>En ese contexto se entienden mejor los movimientos de Gabriel Rufián. En los últimos meses, el portavoz de ERC <strong>ha multiplicado los contactos con dirigentes de distintos </strong>espacios de la izquierda, adelantados por <strong>infoLibre</strong>. En febrero se produjo el primer acto con Emilio Delgado en Madrid, <a href="https://www.infolibre.es/politica/rufian-participara-irene-montero-acto-barcelona-moderado-xavi-domenech_1_2164616.html" target="_blank">después el evento con Irene Montero en Barcelona, </a>y este mes de junio se sentará junto a Oltra. A diferencia de los dos primeros, en el caso de la dirigente valenciana fue el portavoz de ERC quien le solicitó formalmente el encuentro.</p><p>El dirigente catalán intenta situarse como puente entre la izquierda estatal y las izquierdas soberanistas. Sin embargo, él tampoco se autodescarta para liderar ese eventual frente común, <a href="https://www.infolibre.es/politica/rufian-ordenar-izquierda-alternativa-negocia-propio-margen-esquerra_1_2197032.html" target="_blank">ya rechazado por formaciones como EH Bildu, BNG</a> o la propia ERC. En el foro citado, aseguró que, si estaba en condiciones de "ayudar a que haya una confluencia o una colaboración entre las izquierdas soberanistas y estatales" y <strong>ser "el cabeza de lista", iría "p’alante</strong>". También advirtió de que no volverá a presentarse como cabeza de lista po<strong>r ERC si no se cumplen determinadas condiciones</strong> vinculadas, entre otros aspectos, a la composición del grupo parlamentario.</p><p>Fuentes de su entorno aseguran que ha estado “reflexionando mucho” en las últimas semanas y que "<strong>es posible" que en ese acto "resuelva su futuro" </strong>después de que esta misma semana ERC haya aumentado la presión sobre Rufián tras estallar públicamente la situación interna del grupo en Madrid. Sin embargo, pocas voces consideran que su horizonte inmediato sea liderar una candidatura estatal si no se marcha definitivamente de ERC. En ese caso, tampoco sería fácil ya que el dirigente catalán no cuenta con una estructura partidista detrás y tendría que depender del resto de formaciones para configurar las listas.</p><p>Lo que sí reconocen distintos dirigentes en conversación con este periódico es que Rufián está ocupando un espacio político necesario y que intenta abrir una conversación estratégica sobre el futuro de la izquierda más allá de las siglas existentes. Sin embargo, también le <a href="https://www.infolibre.es/politica/comunes-presionan-rufian-concrete-propuesta-voces-piden-lidere-lista_1_2177625.html" target="_blank">reprochan que no aterrice su proyecto</a>, <strong>no ofrezca certezas ni concrete qué papel quiere jugar</strong> en un momento que todos creen que es clave para el futuro del espacio.</p><p>La presencia de Mónica Oltra es también importante para la reconfiguración del bloque. La exvicepresidenta valenciana prepara su regreso institucional de la mano de Compromís, si bien un sector de Més, <a href="https://www.infolibre.es/politica/faccion-mayoritaria-compromis-apuesta-abandonar-grupo-parlamentario-sumar_1_2007248.html" target="_blank">el partido mayoritario encabezado por Joan Baldoví</a>, desconfía de su “excesivo protagonismo”. Y lo cierto es que su influencia supera desde hace años el ámbito estrictamente valenciano y sigue siendo una referencia para sectores amplios del progresismo.</p><p>La exvicepresidenta de la Generalitat Valenciana <a href="https://www.infolibre.es/politica/monica-oltra-regresara-primera-linea-politica-optar-alcaldia-valencia_1_2169742.html" target="_blank">anunció en marzo su regreso a la primera línea política </a>con el objetivo de disputar la alcaldía de València en 2027, a la espera del juicio oral por la causa <strong>que considera un caso de persecución judicial.</strong> Desde entonces, ha defendido la necesidad de una candidatura capaz de agrupar a la izquierda valenciana y ha llegado a afirmar que habrá "un pacto de todas las fuerzas políticas" que quieran cambiar la capital del Turia.  El suyo, aseguran en Sumar, es un claro “caso de <em>lawfare</em>” que nada tiene que ver con las investigaciones que afectan a la cúpula del PSOE a las que sí dan crédito.</p><p>El encuentro entre Oltra y Rufián también busca simbolizar que el poder está cambiando de geografía, ya que durante años las decisiones estratégicas se tomaban fundamentalmente desde Madrid. Actualmente, sin embargo, algunas de las organizaciones más competitivas se encuentran fuera de la capital. Es el caso Compromís en la Comunitat Valenciana, <a href="https://www.infolibre.es/politica/adelante-andalucia-cuadruplica-resultados-2022-confirma-sorpasso-andalucia_1_2194473.html" target="_blank">el de Adelante Andalucía </a>o el de la Chunta Aragonesista en Aragón, todas ellas con una fuerte implantación territorial. Formaciones que rechazan, además, diluirse en proyectos centralizados y<strong> reivindican fórmulas de cooperación basadas en relaciones más horizontales</strong>.</p><p>Esa realidad territorial explica por qué la discusión sobre el liderazgo se está transformando. Cada vez son más las voces que consideran improbable la aparición de una figura con la capacidad de hegemonía que tuvieron Iglesias o Díaz. No porque falten dirigentes relevantes, <strong>sino porque el propio espacio político ha cambiado</strong>, al igual que el contexto.</p><p>Hay figuras como la de la eurodiputada<strong> Irene Montero que conservan una influencia considerable</strong> y mantiene un núcleo militante muy movilizado, aunque genera resistencias fuera de Podemos. Otros como Antonio Maíllo también han ganado protagonismo desde Izquierda Unida —si bien el resultado de las últimas elecciones autonómicas no le sirvió para reivindicarse—, y hay nombres <a href="https://www.infolibre.es/politica/madrid-cierra-crisis-lista-conjunta-liderada-monica-garcia_1_2196214.html" target="_blank">como el de la ministra de Sanidad, Mónica García, que también se repiten a menudo</a>. Pero, por ahora, ninguno parece tener las cualidades para ser candidato.</p><p>En las últimas semanas <a href="https://www.infolibre.es/politica/rufian-emilio-delgado-unen-acto-madrid-izquierda-salir-trincheras_1_2141634.html" target="_blank">el nombre de Emilio Delgado</a>, que ha protagonizado una tensa negociación con García de cara a la candidatura de las autonómicas del próximo año en la Comunidad de Madrid, también resuena. Y él mismo ha dejado caer en alguna ocasión que <strong>estaría dispuesto a ser el candidato</strong>, si bien todavía no cuenta con apoyos internos para ello.  </p><p>La hipótesis que empieza a abrirse paso en algunas conversaciones internas no pasa por encontrar un nuevo liderazgo personalista, sino por construir una dirección más plural donde distintos referentes territoriales compartan protagonismo. <strong>Es la fórmula Sumar de la actual legislatura</strong>, con el ministro Ernest Urtasun como portavoz, Díaz como jefa del Gobierno y Lara Hernández como la líder de la organización. Sin embargo, deberá haber un nombre en la papeleta por Madrid —o Barcelona—  sobre el que recaiga el peso de la campaña.</p><p>Con todo, las diferencias estratégicas entre las distintas organizaciones <strong>siguen siendo profundas</strong> y los incentivos para preservar las identidades propias continúan siendo muy fuertes. Pero el hecho de que dirigentes procedentes de tradiciones tan distintas estén buscando puntos de encuentro revela que la izquierda alternativa atraviesa un momento de redefinición y sabe que el tiempo para resolver sus debates internos empieza a agotarse.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 17:38:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marta Monforte Jaén]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Rufián y Oltra se unen para explorar alianzas mientras la izquierda sigue sin encontrar a su líder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gabriel Rufián,Mònica Oltra,ERC,Compromís,Sumar,Izquierda,Yolanda Díaz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Oltra y Rufián compartirán un acto conjunto en València para "inspirar" frente a la "salvajada" que viene]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/oltra-rufian-compartiran-acto-conjunto-valencia-inspirar-izquierdas-frente-salvajada-viene_1_2202746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/02014ca6-4f91-45b7-8f29-26034661baf6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Oltra y Rufián compartirán un acto conjunto en València para "inspirar" frente a la "salvajada" que viene"></p><p>El portavoz de Esquerra Republicana, <strong>Gabriel Rufián</strong>, y la exvicepresidenta  valenciana, <strong>Mònica Oltra</strong>, protagonizarán un acto conjunto el próximo 19 de junio en València, según avanzan fuentes autorizadas a <strong>infoLibre</strong>. Bajo el nombre de <strong>'Espai de trobada</strong>' —Espacio de encuentro—, que se celebrará en el parque de Capçalera, se enmarca en la serie de conversaciones públicas que el portavoz republicano ha mantenido en los últimos meses para abordar la recomposición del espacio situado a la izquierda del PSOE.</p><p>La cita en València, sin embargo, tiene un matiz diferencial respecto a las <a href="https://www.infolibre.es/politica/rufian-emilio-delgado-unen-acto-madrid-izquierda-salir-trincheras_1_2141634.html"  >anteriores con Emilio Delgado, dirigente de Más Madrid</a>, e <a href="https://www.infolibre.es/politica/rufian-participara-irene-montero-acto-barcelona-moderado-xavi-domenech_1_2164616.html"  >Irene Montero, eurodiputada de Podemos</a>, <strong>ya que ha sido el propio Rufián el que ha pedido celebrar el encuentro con Oltra</strong>, tal y como él mismo desveló en el acto con la número dos de la formación morada en Barcelona el pasado mes de abril. "Ojalá podamos hacer otro acto con una persona extraordinaria como es Mónica Oltra", planteó, después de que la valenciana anunciara su vuelta a la política institucional tras su dimisión en 2022 <a href="https://www.infolibre.es/politica/caso-oltra-abre-debate-izquierda-debe-dimitir-plena-lawfare_1_1757607.html"  >"con la cabeza bien alta y con los dientes apretados"</a>, tal y como ella denunció el día de su marcha.</p><p>La cita del próximo 19 de junio pretende, según fuentes del entorno de Rufián, ser un acto que contribuya a un "<strong>debate enriquecedor sobre la responsabilidad de las izquierdas soberanistas</strong> ante la salvajada que nos viene", en referencia a una eventual victoria del PP con la ultraderecha de Vox en las generales. En ese diagnóstico, el encuentro con Oltra se plantea como un paso más en la construcción de alternativas a la dispersión del voto progresista. "¿Qué sentido tiene que<strong> 14 izquierdas que representan lo mismo</strong> se presenten en el mismo sitio?", plantea el republicano.</p><p>El acto se produce, además, pocas semanas después de que Rufián <a href="https://www.infolibre.es/politica/rufian-ordenar-izquierda-alternativa-negocia-propio-margen-esquerra_1_2197032.html"  >se mostrase dispuesto a liderar una eventual confluencia de izquierdas.</a> En un coloquio en el Club Siglo XXI de Madrid, el portavoz de ERC aseguró que, si estaba en condiciones de "ayudar a que haya una confluencia o una colaboración entre las izquierdas soberanistas y estatales" y <strong>ser "el cabeza de lista", iría "p’alante</strong>". También advirtió de que no volverá a presentarse como cabeza de lista por ERC <strong>si no se cumplen determinadas condiciones</strong> vinculadas, entre otros aspectos, a la composición del grupo parlamentario. </p><p>Según avanzan fuentes próximas al político catalán, "<strong>es posible" que en ese acto "resuelva su futuro" </strong>después de que esta misma semana ERC haya aumentado la presión sobre Rufián tras estallar públicamente la situación interna del grupo en Madrid. El portavoz republicano ha exigido tener voz y voto en la elección de la lista en las próximas generales pero <a href="https://www.infolibre.es/politica/illa-junqueras-llegan-acuerdo-presupuestos-esten-vigentes-verano_1_2195224.html"  >el líder de ERC, Oriol Junqueras</a>, le ha respondido públicamente que de eso se encarga la asamblea del partido. Eso ha provocado que Rufián <strong>esté "reflexionando mucho" estos días sobre qué pasos dar en el futuro, </strong>apuntan estas fuentes.</p><p>En el entorno del diputado republicano sostienen que la izquierda debe recuperar la capacidad de marcar agenda y dejar de bailar al ritmo de sus adversarios. "Que se hable más de las izquierdas y menos de los bots o <strong>de las enésimas ocurrencias de Ayuso o Trump</strong>", resumen estas fuentes. La idea de fondo es que "el gran triunfo de la ultraderecha no es gobernar, sino ser imitada y que todo el mundo baile a su sonido", una lección que, añaden, la izquierda debe aprender <strong>si quiere volver a ensanchar su espacio social</strong>.</p><p>Oltra aparece en ese tablero como una figura clave. La exvicepresidenta de la Generalitat Valenciana <a href="https://www.infolibre.es/politica/monica-oltra-regresara-primera-linea-politica-optar-alcaldia-valencia_1_2169742.html"  >anunció en marzo su regreso a la primera línea política </a>con el objetivo de disputar la alcaldía de València en 2027, a la espera del juicio oral por la causa <strong>que considera un caso de persecución judicial.</strong> Desde entonces, ha defendido la necesidad de una candidatura capaz de agrupar a la izquierda valenciana y ha llegado a afirmar que habrá "un pacto de todas las fuerzas políticas" que quieran cambiar la capital del Turia.</p><p>Para Rufián, la presencia de Oltra permite poner en valor a un "activo político electoral" de la izquierda soberanista valenciana. La exdirigente de Compromís conserva una fuerte proyección en el electorado progresista valenciano y<strong> su regreso ha reabierto el debate sobre la fórmula electoral</strong> con la que las fuerzas a la izquierda del PSPV deberían concurrir a las próximas elecciones municipales y autonómicas. El pasado miércoles <a href="https://www.infolibre.es/politica/faccion-mayoritaria-compromis-apuesta-abandonar-grupo-parlamentario-sumar_1_2007248.html"  >la Ejecutiva de Compromís</a> dejó a un lado las tensiones internas y acordó iniciar el proceso formal para que Oltra sea la candidata a la alcaldía.</p><p>La posibilidad de un acto conjunto fue saludada públicamente por el síndic <a href="https://www.infolibre.es/politica/joan-baldovi-mazon-preocupado-relato-judicial-salvar-cuello_1_2088103.html"  >de la coalición en Les Corts, Joan Baldoví</a>, que dijo en abril que le parecería "perfecto" que Rufián y Oltra compartieran un acto sobre la unidad de la izquierda. Sin embargo, el partido al que pertenece —Més— discrepa de la política de alianzas que quiere impulsar Oltra, que forma parte de Iniciativa. La formación de Baldoví está en contra de que la candidatura a la alcaldía sea una "sopa de siglas" y desconfía de la llamada 'vía Rufián'. </p><p>Por ese motivo el síndic de Compromís señaló que le había gustado más el encuentro del portavoz de ERC con Delgado que el celebrado con Montero porque, a su juicio, en el primero quedó <strong>más claro el protagonismo de las fuerzas territoriales en una eventual candidatura unitaria. </strong>En Més, abogan por una "autonomía" tanto autonómica como municipal, pero Iniciativa aboga por integrar a Podemos, Esquerra Unida del País València y Esquerra Republicana —la rama valenciana de la formación independentista— bajo una misma candidatura.</p><p>La parada valenciana, por tanto, no solo prolonga la gira informal de Rufián por distintos espacios de la izquierda, sino que busca alimentar el debate <strong>de una posible confluencia estatal y territorial </strong>para las generales y el de la recomposición del bloque progresista valenciano con Oltra como candidatable a la alcaldía de València. En ambos casos, el portavoz republicano insiste en una misma tesis: la izquierda debe dejar de limitarse a resistir y construir una alternativa reconocible, útil y capaz de disputar poder.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 08:30:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marta Monforte Jaén]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Oltra y Rufián compartirán un acto conjunto en València para "inspirar" frente a la "salvajada" que viene]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gabriel Rufián,Mònica Oltra,ERC,Compromís,Izquierda]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Queremos transformar el mundo y no sabemos tratarnos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/queremos-transformar-mundo-no-tratarnos_129_2202081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c1a59cd6-ce65-4d11-8f02-59e7438b5483_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Queremos transformar el mundo y no sabemos tratarnos"></p><p>En los últimos años, quienes participan o han participado en organizaciones de la izquierda española reconocen sin dificultad una experiencia compartida: la de <strong>ver cómo proyectos que arrancaron con energía y con programa se fueron consumiendo desde dentro</strong>. No (solo) por la derecha, ni por los medios, sino por la dificultad de sostener el vínculo entre las personas que los componían. Asambleas que derivaban hacia el reproche. Coaliciones que se rompían justo antes de las elecciones. Militantes que se iban en silencio, hartos de poner el cuerpo en algo que los maltrataba. </p><p>Este texto no es sobre táctica electoral ni sobre si la izquierda debe o no participar en gobiernos de coalición. Es sobre algo anterior y más difícil: por qué los proyectos políticos que se proponen transformar el mundo tienen tanta dificultad para sostenerse internamente en el tiempo. Por qué la confianza entre compañeros se erosiona con tanta facilidad. <strong>Por qué el "nosotros" se rompe justo cuando más falta hace</strong>. </p><p>La respuesta habitual apunta a lo estructural: la fragmentación identitaria, la precarización que individualiza, los algoritmos que polarizan, la hegemonía neoliberal que coloniza hasta los espacios de resistencia. Todo eso es real. Pero hay algo que esos diagnósticos no terminan de capturar: el modo en que las organizaciones de izquierda tratan internamente la discrepancia, la derrota y la diferencia. </p><p>La fragmentación no es solo un problema sociológico externo. Es también un déficit relacional que la izquierda produce dentro de sí misma. </p><p>Orellana (2018), en su análisis de la izquierda radical chilena, lo formulaba con precisión incómoda: <strong>las discrepancias estratégicas e ideológicas tienden a primar sobre las voluntades de coordinación</strong>, y la desconfianza instalada entre organizaciones que comparten objetivos sustancialmente similares es uno de los obstáculos más persistentes para cualquier articulación. No se trata de que no haya programa. Se trata de que hay un problema en la trama relacional que sostiene (o no sostiene) la acción colectiva. </p><p>Hobsbawm lo diagnosticó desde otra orilla, más histórica: la izquierda ha tendido a organizarse como una <strong>suma de minorías que rivalizan entre sí </strong>en lugar de como una fuerza capaz de hablar en nombre del conjunto de la sociedad. Conquistar mayorías no equivale a sumar minorías. Y sin embargo, parte de la energía política de la izquierda contemporánea se consume exactamente en esa suma imposible, en la negociación permanente de qué identidad particular prevalece sobre cuál.</p><p>El resultado es lo que Lechner (2004) describía como <strong>pérdida del sentido de lo colectivo</strong>: una situación en que los individuos ya no perciben la política como un espacio de acción compartida, sino como un ámbito ajeno dominado por lógicas que escapan a su control. Y cuando eso ocurre dentro de la propia organización, cuando la política se vuelve ajena dentro del espacio que se supone más propio, la desafección no es una anomalía. Es la conclusión lógica de una experiencia concreta. </p><p>Cuando la política se vuelve ajena dentro del espacio que se supone más propio, la desafección no es una anomalía. Es la conclusión lógica de una experiencia concreta. </p><p>Propongo introducir aquí una categoría que probablemente genere incomodidad antes de generar utilidad: <strong>el amor</strong>. No como apelación emocional ni como eslogan de campaña, sino como <strong>concepto político con contenido analítico preciso</strong> y con consecuencias prácticas para pensar la cultura interna de las organizaciones de izquierda. </p><p>La incomodidad tiene su historia. La tradición liberal moderna expulsó el amor de la política con un argumento que parecía sólido: la esfera pública se rige por la razón, las emociones pertenecen a lo privado. El problema es que ese argumento no describe cómo funciona la política real. Las identidades colectivas, el compromiso sostenido con una causa, la disposición a sostener la militancia en momentos de derrota, todo ello implica una dimensión afectiva que no desaparece por no ser teorizada. Simplemente queda sin orientar. </p><p>Alain Badiou aporta la dimensión más útil para este análisis: el amor opera sobre la diferencia, no sobre la identidad. No requiere que seamos iguales para generar vínculo; requiere que seamos capaces de asumir la diferencia del otro sin disolverla ni instrumentalizarla. En sus palabras, el amor es "la capacidad de asumir la diferencia, volviéndola creadora". Esto es exactamente lo contrario de lo que ocurre cuando una organización trata la discrepancia interna como amenaza existencial. </p><p>Y añade algo más: <strong>el amor implica fidelidad</strong>. No como lealtad ciega a una línea, sino como compromiso sostenido con una construcción que, partiendo de un encuentro contingente, se vuelve necesaria en el tiempo. La fidelidad, en este sentido, es lo que diferencia una comunidad política de una coalición de conveniencia que se deshace en la primera tormenta. </p><p><em>bell hooks</em> planteaba el amor como práctica orientada al reconocimiento, el cuidado y la responsabilidad hacia los otros. No un sentimiento que se tiene o no se tiene, sino algo que se hace o se deja de hacer. Esta formulación tiene consecuencias concretas para pensar la cultura interna de las organizaciones políticas. </p><p><strong>Una organización que practica el amor político no es una organización sin conflicto</strong>. El conflicto es constitutivo de la política democrática y Chantal Mouffe lleva décadas recordándonoslo: la pretensión de eliminar el conflicto produce consenso despolitizador, no comunidad real. Lo que el amor político cambia no es la presencia del conflicto sino el modo en que ese conflicto se gestiona: con reconocimiento del otro como interlocutor legítimo incluso cuando no se comparte su posición, con responsabilidad hacia el espacio político que se comparte con quienes piensan diferente, con disposición a que la discrepancia produzca algo en lugar de consumirlo todo. </p><p>La ética política kantiana llama a esto amor práctico: una máxima de benevolencia activa que genera deberes concretos de acción. <strong>Hacer que los fines de los demás sean también nuestros propios fines, sin disolverlos en los nuestros</strong>. Es una descripción precisa de lo que falta cuando una organización trata a sus propios miembros como obstáculos a superar o como instrumentos de una línea que solo unos pocos custodian correctamente. </p><p>Una organización que practica el amor político no es una organización sin conflicto. Es una organización que no deja que el conflicto destruya las condiciones de posibilidad de la convivencia. </p><p>Esta propuesta tiene límites que conviene nombrar sin rodeos. El primero es la moralización de la política: invocar el amor sin traducirlo en prácticas institucionales concretas produce exactamente lo contrario de lo que promete. Un discurso que apela a la unidad afectiva mientras evita hablar de poder, de recursos y de conflicto es, en el mejor de los casos, ingenuidad; en el peor, ideología encubridora. </p><p>El segundo es el uso retórico. En el espacio político español reciente hemos visto cómo<strong> el lenguaje del amor y los cuidados puede ser apropiado como recurso de imagen sin ninguna traducción en estructuras reales</strong>. Eso no invalida la categoría; obliga a exigir que su uso sea siempre verificable en términos de práctica concreta. ¿Cómo se trata la disidencia en esta organización? ¿Qué ocurre con quien pierde una votación interna? ¿Hay mecanismos reales de reconocimiento de los sectores más vulnerables dentro de la propia estructura? Esas son las preguntas que el amor político hace exigibles. </p><p>La izquierda transformadora no tiene un problema de programa. Tiene un problema de comunidad: de esa capacidad de sostener en el tiempo un "nosotros" que no se rompa en cuanto aparece la primera discrepancia interna o el primer revés electoral. Y ese problema no se resuelve desde fuera, con mejor comunicación o con liderazgos más carismáticos. Se resuelve, si se resuelve, desde dentro. </p><p><strong>El amor como categoría política no ofrece una solución técnica</strong>. Ofrece algo distinto: un marco desde el que hacerse preguntas que los análisis puramente institucionales o programáticos no generan. ¿Qué condiciones relacionales necesita esta organización para sostener el compromiso de sus miembros en el tiempo? ¿Cómo se gestiona aquí la diferencia entre compañeros? ¿Qué hace que la gente se quede cuando las cosas van mal?</p><p>La tesis es sencilla, aunque su traducción práctica no lo sea: las comunidades políticas duraderas no se sostienen solo sobre un programa compartido. Se sostienen también sobre formas de relación que incluyen <strong>reconocimiento, responsabilidad y cuidado del espacio </strong>que se comparte con los demás. Lo que hagamos con eso es, todavía, una pregunta abierta.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Curro Sánchez Herrera </strong></em><em>es sociólogo y trabajador social.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 04:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Curro Sánchez Herrera]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Política,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El que pueda deshacer, que deshaga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/pueda-deshacer-deshaga_129_2201776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El que pueda deshacer que deshaga"></p><p>Cuando terminen de hacer todo lo que hagan las personas mandatadas por José María Aznar, no habrá nada, todo será como un páramo desolado. Porque lo que pide Aznar es que <strong>las acciones que realicen destruyan todo lo que puedan de lo hecho sobre el terreno</strong> de la sociedad bajo la arquitectura progresista y la dirección de obra de sus políticas.</p><p>Por eso, lo que en verdad significan las palabras de Aznar es que <strong>“el que pueda deshacer, que deshaga”</strong>, para, de ese modo, <strong>volver a un mundo en el que la violencia de género sea violencia doméstica</strong>, como cuando él era presidente; en el que las personas del mismo sexo no se puedan casar, como cuando él era presidente; en el que cuando EE.UU. quiera ir a una guerra España lo acompañe, como cuando él era presidente… y así con tantas otras cosas que la sociedad ha dejado atrás gracias a la transformación que acompaña a las políticas de izquierdas.</p><p>Esta propuesta contra el Gobierno es coherente con todo lo que se ha planteado desde que comenzó la legislatura. Empezaron con la ilegitimidad del Gobierno, pasaron a los ataques personales a la figura del presidente, que <strong>lo convirtieron en “</strong><em><strong>perro Sánchez</strong></em><strong>”,</strong> después continuaron con los insultos llamándolo “hijo de puta” desde posiciones institucionales como la presidencia de la Comunidad de Madrid, y presentando los hechos como si se tratara de una macedonia de frutas, y luego, dado que no obtenían todo el resultado que buscaban, hicieron una generalización para abarcar a todo el socialismo al <strong>presentarlo como “sanchismo”</strong> para ver si alguien lo abandonaba.</p><p>Y como todo ello no ha funcionado, pues han llegado a la conclusión de que hay que hacer algo más para deshacer lo levantado, y de ese modo volver a empezar para continuar, que es la verdadera estrategia de las posiciones conservadoras.</p><p>El problema es que el objetivo actual, aunque se presente con el argumento cortoplacista de adelantar unas elecciones, es otro muy diferente. No buscan tanto que vuelva el PP al Gobierno, eso ya lo dan por hecho de la mano de Vox, como que <strong>no pueda volver el PSOE ni la izquierda en muchos años</strong>. Y para ello no necesitan un programa de gobierno, sino un gobierno que desprograme todas las transformaciones que se han producido gracias a las políticas progresistas. El objetivo es tan claro que ya han creado en sus pactos con Vox las “<strong>consejerías de desregulación” en Extremadura y Aragón,</strong> para “acabar con las leyes ideológicas”, como si las suyas fueran de inspiración divina y sin ideología alguna.</p><p>El debate no está en los impuestos, ni en la sanidad, ni en lo laboral, ni en las infraestructuras, en cada campo habrá iniciativas y políticas muy diferentes al amparo de sus metas volantes, <strong>el debate está en lo cultural</strong>, en las referencias que nos definen como sociedad y como personas, de ahí su llamada a la guerra cultural. </p><p>Y uno de los problemas que existen, a mi humilde entender, es que desde la izquierda no se está trabajando esa base social que ha llevado a titular en numerosas ocasiones y por diferentes medios progresistas, sobre la <strong>“derechización de España”, la “derechización de la juventud”, la “derechización de Andalucía”</strong>, como se ha escrito tras las últimas elecciones autonómicas… Y todo esto se presenta como si fuera la consecuencia de unas elecciones o situaciones puntuales, y no la causa que está llevando a ese resultado en cada uno de los escenarios, sean políticos, sociales o identitarios, pues al final todo obedece a la misma situación.</p><p>La conclusión es sencilla, si hoy se le preguntara a la gente, ¿qué prefiere, que arreglen la carretera de su pueblo o su ciudad o la “prioridad nacional”?, <strong>una mayoría antepondría la “prioridad nacional” a muchas cosas</strong> porque esta no es una decisión técnica, sino una idea construida sobre toda la estrategia de guerra cultural que la derecha y ultraderecha lleva años desarrollando con su “refundación del machismo”, es decir, con la recuperación del marco androcéntrico que da sentido a todas las iniciativas desde el punto de vista de la identidad nacional que hemos tenido históricamente, y que es la referencia que debemos mantener de cara al presente y al futuro.</p><p>El debate maniqueísta que presentan no es “esta política o la otra”, <strong>sino “ser lo que hemos sido con nuestros valores, tradiciones, ideas, creencias…</strong> o dejar de serlo”. Y ante esa falsa disyuntiva una gran parte de la sociedad está eligiendo ser sobre lo que somos, como si transformar la sociedad para ganar en justicia social y Derechos Humanos fuera renunciar a ser. </p><p>Esta situación, además de mostrar su estrategia y la ausencia de la izquierda en el debate cultural, demuestra que <strong>defienden un modelo de sociedad jerarquizado</strong> y clasista que necesita de la desigualdad para seguir manteniendo la pirámide de poder concentrada en la cúspide de los más poderosos y ricos. Por de pronto, ya han dado un paso más en Canarias para prohibir en los colegios “charlas con ideología no neutral”, y lo justifican tanto para temas de ultraderecha como de izquierda, porque esa es la trampa, <strong>presentarlo todo como “neutral” cuando la política de la que parte la medida no es neutral</strong>, es de derechas, y cuando de lo que se habla en la sociedad y en otros gobiernos autonómicos es de “desregularizar las leyes ideológicas de izquierdas”, aquí sí las identifican claramente y ponen el ejemplo de las leyes contra la violencia de género.</p><p>Y esto no ha hecho nada más que empezar tras años de trabajo para hacer una sociedad de “influenciables” que responda a los mensajes lanzados desde las instituciones, <strong>las tertulias monocolor en programas televisivos</strong> de entretenimiento, los medios en general y las redes sociales. </p><p>Todo está perfectamente articulado para que <strong>el que pueda deshacer, deshaga</strong>, y que la gente crea que en verdad se está construyendo algo.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 04:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El que pueda deshacer, que deshaga]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José María Aznar,Derecha,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La complejidad ha cambiado de bando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/complejidad-cambiado-bando_129_2199647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/949720a7-a452-45ab-854a-33691e152690_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La complejidad ha cambiado de bando"></p><p>Durante la Transición española, el mapa de la inteligibilidad política parecía tener unas coordenadas fijas para la inmensa mayoría de la población: la izquierda era el hogar de las ideas claras, la base social, la intervención pública, mientras la derecha —y particularmente la extrema derecha— arrastraba lastres históricos irresolubles para ellos mismos. Tres o cuatro décadas después, ese péndulo ha oscilado. Consecuencia de ese cambio, hoy la derecha política ha encontrado en la <strong>simplificación emocional y en los significantes vacíos un eficaz mecanismo de movilización</strong>, mientras que la izquierda se debate en una maraña de matices, contradicciones ideológicas, compromisos institucionales y fracturas internas que la vuelven casi incapaz de articular un relato tan potente como aquel que la impulsó en los años 70 y 80.</p><p>Para comprender el cambio de paradigma, conviene recordar el escenario original. Tras la muerte de Franco, la izquierda acompañada de una derecha antifranquista asumió un papel que hoy podría parecer contradictorio: el de la <strong>síntesis narrativa</strong>. Frente al bloque reformista y al inmovilismo del búnker, las consignas de libertad, amnistía, estatutos de autonomía y Constitución operaban como condensadores de sentido. Cada uno de esos términos era, en esencia, un concepto polisémico, pero precisamente <strong>su ambigüedad permitía la unidad</strong>. Un comunista, un socialista o un nacionalista periférico podían discrepar en el contenido exacto de la libertad, los estatutos o de la amnistía, pero coincidían en la necesidad de proclamarlos como horizonte compartido.</p><p>La izquierda logró entonces lo más difícil en política: hacer de la complejidad de un proceso de ruptura pactada un relato lineal, comprensible y movilizador. Desde luego con cesiones, concesiones y renuncias, pero no va de eso esta reflexión. No necesitaba explicar, a la inmensa mayoría de la población, <strong>los matices de la Ley de Reforma Política o los entresijos del consenso constitucional</strong>; le bastaba con oponer la dictadura a la democracia, la represión a la amnistía, el centralismo a los estatutos, el régimen franquista a la Constitución. La audacia de aquella estrategia fue que la izquierda aceptó cargas enormes —la autocensura, la moderación de sus reivindicaciones económicas, la renuncia a la ruptura revolucionaria—, a cambio de colocar esos pocos conceptos como el vocabulario ineludible del nuevo régimen.</p><p>Mientras tanto, la derecha —y, de manera más aguda, la extrema derecha— vivía su propia complejidad irresoluble. Por un lado, <strong>su legitimidad histórica se asentaba en el alzamiento militar</strong> y 40 años de dictadura. Por otro, el contexto internacional y la necesidad de integrar a España en las democracias occidentales la empujaban a aceptar el proceso. Su contradicción fundamental era imposible de simplificar: ¿cómo oponerse a la democracia sin condenarse al ostracismo? ¿Cómo defender el legado franquista sin renunciar a la respetabilidad internacional? Las contradicciones, es decir, la complejidad argumentativa, estaban en su lado.</p><p>Esa complejidad estructural la abocó a <strong>discursos tímidos, a reformulaciones vergonzantes</strong> y a una constante sensación de ir a remolque y a aprovechar cualquier cesión, por mínima que fuera, de la parte democrática. La extrema derecha, representada entonces por Alianza Popular, y sus primeros líderes —Fraga incluido, con Blas Piñar creando más contradicciones—, tardó años en encontrar una fórmula de simplificación que le permitiera competir en igualdad de condiciones. <strong>Su complejidad era demasiado real</strong>, demasiado pesada, demasiado ligada a un pasado que no podía defender sin autoexcluirse del sistema.</p><p>Algo cambió en el tránsito al siglo XXI, algo que nace precisamente de la simplicidad de los mensajes construidos en aquella Transición y que la izquierda no pudo, no supo o no quiso seguir haciendo suya. La globalización, la <strong>crisis del relato socialista tras la caída del Muro</strong> y la aparición de nuevas realidades (incremento de la movilidad —migración y turismo—, terrorismo yihadista, crisis de soberanía ante Europa, luego la crisis financiera de 2008) ofrecieron a la derecha la oportunidad de reinventar su síntesis. Ya no se trataba de defender el pasado, sino de simplificar el presente. </p><p>Conceptos como prioridad nacional, unidad de España, rearme moral, ley y orden o gestión eficiente, empezaron a operar exactamente igual que la libertad o la amnistía 40 años antes: como significantes vacíos, pero políticamente operativos. "Prioridad nacional" no tiene un contenido económico y social concreto <strong>—¿prioridad en qué?, ¿en presupuestos?, ¿en política exterior?, ¿en seguridad?,</strong> ¿ayuda a la seguridad y al mantenimiento de la economía o la perjudica?—, pero permite, por su vacuidad, que cada votante llene ese vacío con su propia ansiedad, su propio malestar. Para un empresario será la competitividad; para un trabajador de la industria, la protección frente a la deslocalización; para un progenitor —padre o madre— de familia anclado en viejas formulaciones, la seguridad ciudadana. La derecha descubrió que la efectividad de un argumento no depende de su precisión semántica, sino de su capacidad para funcionar como un <strong>comodín emocional</strong>.</p><p>A ello se suma una estrategia procesal y mediática demoledora: la <strong>judicialización de la política</strong>. El señalamiento constante de que los líderes progresistas son el epicentro de tramas de corrupción, financiación ilegal o deslealtad institucional actúa como un mecanismo de complejidad forzada para la izquierda. Cada vez que un juez instructor —muchas veces con filtraciones selectivas— coloca a un dirigente socialista o de Podemos bajo la sospecha de una trama, la izquierda se ve obligada a desplegar un <strong>ejército de matices: distinguir lo judicial de lo político</strong>, explicar los plazos procesales, defender la presunción de inocencia, diferenciar la causa general del caso concreto. Esa es la complejidad que paraliza. La agenda le viene marcada.</p><p>Paradójicamente, la izquierda ha heredado la vieja complejidad argumental de la derecha. Su éxito en la Transición —la institucionalización del Estado autonómico, la consolidación de derechos civiles, la participación en el diseño del Estado del bienestar— la ha convertido en <strong>gestora de un sistema cuyas contradicciones debe ahora explicar</strong>. ¿Cómo defender el gasto social sin caer en el déficit? ¿Cómo conciliar los derechos de las minorías con la estabilidad presupuestaria? ¿Cómo explicar que la libertad que antes era una consigna ahora se llama regulación de alquileres o impuesto a grandes fortunas? ¿Cómo desarrollar el estado federal sin caer en el independentismo? Demasiados matices, demasiada complejidad. La izquierda ya no puede resumir su programa en tres palabras. <strong>Necesita párrafos, estudios, informes, matices, y</strong> <strong>eso, en política contemporánea, es sinónimo de derrota comunicativa</strong>. El resultado es una izquierda con los pies atados: incapaz de encontrar los argumentos sencillos y comprensibles que permitan colocar su agenda y, al mismo tiempo, obligada a responder en el terreno de la complejidad forense y administrativa que le impone la derecha. La derecha, en cambio, puede decir "que investiguen", y ese imperativo se convierte en un relato completo. No necesita demostrar nada, solo insinuar.</p><p>Lo que este análisis sugiere no es que una ideología sea intrínsecamente más simple o más compleja, sino que la capacidad de simplificar —de convertir contradicciones reales en relatos movilizadores— es un <strong>recurso que cambia de bando según las épocas</strong>. En la Transición, la izquierda supo hacerlo porque su demanda era el futuro: y el futuro, por definición, puede ser simple. La derecha de entonces defendía un pasado que, por mucho que se adornara, no podía dejar de ser un laberinto de justificaciones.</p><p>Hoy, la derecha ha encontrado un nuevo futuro simple: la <strong>defensa de la nación</strong> –apropiándose de símbolos– frente a un progresismo que ella misma ha contribuido a presentar como fragmentario, dubitativo y atrapado en procedimientos. Y la izquierda, por su parte, defiende el presente institucional, las conquistas que ya están escritas en leyes y sentencias, y el presente es siempre más complejo que cualquier promesa. <strong>La lección es amarga</strong>: quien quiera gobernar deberá no solo tener razón, sino también encontrar las tres palabras que hagan comprensible la imagen para quien no tiene tiempo para leer las otras 997.</p><p>___________</p><p><em><strong>Alfonso Puncel</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 04:00:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Puncel]]></author>
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