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Catalunya 2067

Manifestación contra el referéndum del 1-O el pasado sábado, en Barcelona.

Juan Soto Ivars

La fecha del referéndum se acerca y los ánimos van calentándose en Catalunya. El Govern, furioso y arrinconado en su mayoría parlamentaria simple, ha llamado a sus votantes a ignorarlo. Se boicotea la promoción del referéndum con una orden ejecutiva, pero son demasiadas manos las que cuelgan los carteles. Nada se puede hacer. Por la noche sale un hombre de su casa y se dedica arrancarlos. Otro escribe mensajes encima: “Democràcia no és aixó”. Pero el mensaje de los carteles está en todas partes, por toda la red, en el aire incluso. “Vota sí. Vota Reunificación”. Quién hubiera podido imaginar un escenario así cuando la República Catalana se erigió sobre la Historia para asombro del mundo.

Pero el mundo se empecina en seguir asombrándonos a todos. El President Artur Mas III salió en un acto público a proclamar que el referéndum va contra la ley y que está en manos de la justicia paralizarlo. Puede cantar misa. Sabe que, tal y como quedó escrita la Constitució, su Gobierno está atado de pies y manos. En petit comité, en los pasillos del Parlament, ha admitido a un periodista que “el mayor error fue no abolir los partidos unionistas desde el minuto uno”. Estas declaraciones siguen incendiando las redes sociales desde entonces. El Gobierno de España ha señalado a Mas III como un “animal intransigente y totalitario”.

Aunque las declaraciones de Artur Mas III pueden leerse también en clave de excusa, dado que la tendencia de los políticos jóvenes es culpar siempre a sus mayores, el alegato ha servido para que los partidos de la Reunificación logren nuevos apoyos internacionales. “Estamos amenazados”, han dicho, y han recordado que durante décadas han sido marginados. Todo cambió cuando aprendieron a unirse y se abanderaron juntos. Desde entonces el apoyo democrático de estos partidos no ha dejado de crecer.

Cada amenaza de los jueces republicanos, cada sentencia, coloca a los reunificadores en una postura más cómoda. Se erigen como víctimas de un gobierno de tintes autoritarios pese a que pueden presentarse a elecciones. Durante las dos últimas décadas, han emprendido una cruzada simbólica convirtiendo en estandartes de su causa asuntos que poco tienen que ver con la República, como la supuesta persecución de la lengua española -en Catalunya la población es bilingüe-, la economía -según ellos, todos los problemas se deben a la posición marginal del Estat en el plano internacional- o la manipulación mediática.

Sin embargo, nadie en el Govern parece capaz de impedir que las masas acudan a la votación del próximo domingo. El último 12 de octubre fue la constatación de que la Reunificación es un movimiento de honda raigambre popular. Un millón y medio de personas desfilaron por Barcelona exigiendo el referéndum. La CUP, de larga tradición catalanista, no sólo se sumó a la marcha, sino que negó su apoyo al gobierno conservador de Artur Mas III y declaró que no apoyarán de nuevo a los nacionalistas de ERC.

Pero los símbolos tienen una capacidad asombrosa para vaciarse de sentido y volver a llenarse. Una bandera que fue el refugio de los nostálgicos tiene hoy sabor a futuro y a entusiasmo. El President Artur Mas III monta ahora en su coche oficial entre los gritos de “fora, fora”.

Un poco de historia

La estatua representa a los mártires de la Independencia y está colocada frente a lo que fue el Parlament y hoy es la sede de la Assemblea Nacional Republicana, muy cerca del antiguo emplazamiento del zoo de Barcelona. Representa a un puñado de hombres y mujeres vestidos con traje que miran con gravedad a los paseantes. Muchos de los que disfrutan a esta hora del sol en el parque de la Ciutadela no recuerdan los nombres de esos diputados rebeldes de la Generalitat, que desafiaron al Estat Espanyol y declararon la independencia de manera unilateral hace ahora medio siglo. Quizás solo reconozcan a Artur Mas, abuelo del actual President. Pero no porque hayan leído mucha historia. Es que se parecen como dos gotas de agua.

El Yayo, como se le llama en la jerga republicana, ocupa uno de los lugares centrales. Ahora mismo tiene posada una paloma en la cabeza, y en el pecho le han dibujado con pintura la enseña de la hoz y el martillo y la bandera reunificada. En los tiempos difíciles del Bloqueig, cuando el Gobierno capitaneado por su partido proclamó la República, el Yayo fue detenido e interrogado por la policía española y permaneció en la celda junto al resto de los Yayos hasta que la justicia estatal fue desmantelada y los jueces republicanos los liberaron.

Su firma aparece al pie de la Constitució junto a la de otros Yayos, como Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, que también miran a los paseantes congelados en forma de estatua. Pero la brecha generacional es enorme. Pocos jóvenes recuerdan sus nombres ahora, pese a que el rostro de Junqueras aparece en los billetes de 50.000 cats, dado que fue él quien creó la nueva moneda cuando Cataluña fue expulsada de la Unión Europea.

La señora Anna Gabriel, colocada a la izquierda en la estatua conmemorativa, tiene 88 años y nos recibe en su masía, donde vive feliz, alejada de la política y rodeada de gatos y perros. Nos ha sorprendido que accediera a hablar con nosotros. Tras una charla sobre los derechos de los animales, causa a la que ha consagrado su vejez, le preguntamos si tiene pensado acudir a las urnas en el referéndum reunificador. Elude la respuesta en el primer asalto y carga las tintas contra el Govern:

-Lo que no se puede ignorar es que las reunificadoras han conseguido movilizar a una masa de personas descontentas por las medidas de austeridad de los señores del Govern. Hace medio siglo, cuando todas éramos jóvenes, soñábamos con una República Catalana feminista y de izquierdas. La frustración de las masas ha ido haciéndose evidente con el paso de las décadas. Este no fue el proyecto por el que nosotras luchamos. Al otro lado del Ebro ha florecido la izquierda. Esto no es una movilización nacionalista solamente. Es la respuesta de la gente a un Govern que se ha desentendido de las clases populares, y contra un régimen Republicano que está anclado en las viejas formas de hacer política.

-¿Pero usted va a votar o no va a votar?

Vuelve a eludir la respuesta. Lo cierto, explica, es que este referéndum está planteado de manera que sólo se puede votar que sí. Lamenta que las banderas se hayan convertido en un tema tan trascendente cuando debería estar hablándose de otra cosa.

Entre tanto, los históricos del nacionalismo español, que ahora prefieren llamarse reunificadores, siguen ejerciendo su presión sobre el Govern de Artur Mas III. Con el paso de los años se han desprendido de las viejas herencias malsanas y han logrado relanzar su movimiento con una cara nueva, tal como hicieron hace medio siglo los miembros del partido que fundó el corrupto Jordi Pujol. Según los catalanistas es el mismo perro con distinto collar. Hemos querido hablar con una de las personalidades más influyentes del nacionalismo hispanocatalán.

Es José Pedro Poncela, presidente de Sociedad Civil Española, la mayor organización nacionalista, responsable directo del referéndum de Reunificación según las malas lenguas. Poncela nos recibe en la cafetería del Instituto Cervantes de Barcelona con una copa de Soberano encima de la mesa. En la solapa del traje lleva un pin con la bandera de la Unión y se ha dejado crecer las patillas estilo Curro Jiménez. Una medalla con la Virgen María se deja ver sobre su pecho.

-Buenos días nos dé Dios -saluda.

Lo primero que le preguntamos es cómo es posible que una organización de tradición católica, como la que él preside, haya terminado uniéndose a partidos de corte comunista y pretenda la unión con un país que rompió todos los tratados de libre comercio hasta convertirse en el símbolo internacional de la renacionalización.

-Nosotros pensamos que la libertad y la democracia deben estar por encima de las ideas. Y que la unión hace la fuerza, como llevamos repitiendo desde nuestra fundación. Naturalmente que no compartimos el ideario económico del señor Pérez, pero él se ha mostrado muy abierto a dialogar con nosotros, cosa que jamás han hecho los miembros de este Govern. El señor Mas III ha dedicado su mandato a ridiculizarnos, como hicieron sus predecesores. Somos objeto de burla en la televisión y en las emisoras de radio. Nos llaman carcas esa casta de viejos fanáticos. Pero frente a las burlas del poder, nosotros estamos orgullosos. Ahora tiene la palabra al pueblo español de Cataluña. Y el pueblo español de Cataluña está cansado de dejarse torear.

En la historia personal de Poncela se mezcla la leyenda y el rumor, la verdad y la exageración. Dice ser hijo de represaliados del Enero Negro, aunque desde el Govern se recuerda que durante aquellos disturbios no hubo un solo muerto en las filas españolistas. La Historia, una vez más, ha quedado a merced de las opiniones y las interpretaciones.

-A casa de mis padres entraron con sus barretinas cuando yo era chico, y a mi padre se lo llevaron a Montserrat. El Gobierno de la República ha sido dictatorial desde su fundación. Está bien recordarlo, porque los jóvenes no saben nada, pero aquí se ha perseguido nuestro idioma y se han ofendido sistemáticamente nuestros legítimos sentimientos nacionales.

-¿Está usted diciendo que durante los disturbios de enero su padre fue represaliado?

-No he dicho tal cosa, pero la presión continuada y feroz sobre nuestra gente es un hecho indiscutible, pregunte usted a cualquiera.

Hay que leer Historia

El President Artur Mas III se apresura a disculparse por el retraso. Hemos esperado cerca de una hora, durante la cual hemos tenido tiempo de ojear los libros de su despacho. El testamento político de su abuelo ocupa un lugar privilegiado entre los manuales de Historia catalana. Por fin ha terminado la sesión de su Gabinet de Crisi y Artur Mas III ha aparecido ante las cámaras para emitir un mensaje tranquilizador: “Este referéndum ilegal no se celebrará”.

La postura de su Govern es contundente: democracia no es solamente votar, el Estado de derecho se basa en el respeto a las leyes y sin éste no es posible la democracia. Considera que la Ley de Referéndum, aprobada por la oposición reunificadora con apoyo de la CUP, es contraria a la Constitució de la República, pese a que ésta garantiza en su artículo número dos la soberanía del pueblo catalán. Admite a regañadientes que la decisión de prohibir el referéndum corresponde a los jueces republicanos, pero tarda en responder cuando le preguntamos si está sobre la mesa la medida extrema de la ilegalización.

-Nosotros no vamos a ilegalizar ningún partido político, eso está en manos del poder judicial, pero es importante que la ciudadanía catalana sepa a qué se enfrenta si sigue a los flautistas de Hamelín. Los unionistas, o reunificadores, como les gusta llamarse, quieren convertir nuestra República en la hija fea de un Estado comunista. Todo lo que hemos conseguido corre peligro. Nuestra sanidad, nuestras pensiones, los tratados internacionales. ¿Vamos a tirar por la ventana los frutos que dio nuestra lucha épica contra el Bloqueig?

-El plan del Gobierno de España es integrar a Cataluña y Euskadi en un sistema federal.

-Eso es lo que dicen ahora. Hay que leer Historia. Los jóvenes no lo recuerdan, pero España tuvo sometido al pueblo de Cataluña durante cientos de años. El plan español no es un pacto, es una ratonera. Quieren destruir nuestra nación y convertirla en una provincia. Este referéndum no es democracia, es abolir la democracia catalana. Hay que mojarse. Hemos convocado una gran manifestación. El lema es “Mejor solos que mal acompañados”. Pido a los catalanes de corazón que dejen de ser una mayoría silenciosa y que salgan a la calle, como hicieron en los tiempos del Procés. No es tiempo para la equidistancia.

La Gran Resposta

Los viejos nacionalistas han desempolvado sus esteladas. La marcha desfila mustia por el carril izquierdo de la Gran Vía de les Corts Catalanes mientras el tráfico se amontona en el carril derecho. La afluencia a la Manifestació de la Gran Resposta ha decepcionado a los organizadores. Proliferan tras las pancartas las caras de desconsuelo. La televisión pública infla las cifras pero los gritos de “Independència Sempre” suenan deslucidos. Tropiezan con la falta de entusiasmo generalizada. En algunas ventanas aparecen jóvenes reunificadores y agitan sus muñecos de Papá Noel y David el Gnomo, con los que se burlan de las barretinas de los viejos nacionalistas. Para Pere Alós i Busquets, de 79 años, esto es una pesadilla hecha realidad.

-Yo corrí delante de los verdes en los sucesos de enero y en los días previos a la Proclamació. Esta puta juventud no tiene cultura ninguna. No han tenido que luchar como nosotros, que peleamos con uñas y dientes para que ellos pudieran hablar catalán y fueran dueños de su destino. Tengo tres nietos y dos de ellos son unionistas. A mi hija la metí en la Escola Bressola desde el principio y ahora me viene con cuentos. Que si democracia, que si derechos. ¿Qué derechos y qué democracia vamos a tener si entregamos nuestra soberanía al imperio español?

El desánimo de Pere es una sensación generalizada en la manifestación. Los esfuerzos del Govern por atraer a la juventud se han demostrado ineficaces.

-Mi nieta Anna escribe su nombre con una sola “n” -se queja Pere-. Se pasa el día escuchando música española. De pronto la copla y la zarzuela son las cosas más modernas del mundo, ¿te lo puedes creer? Tócate los cojones. Ahora, que yo llevo diciéndolo años: esto pasa porque les lavan el cerebro en el Cervantes. Tendrían que haber cerrado esas escuelas hace mucho, ahora es tarde. Mi nieta se niega a hablar catalán.

Desde el Instituto Cervantes niegan categóricamente esta acusación. Braulio Moreno, director del centro de Barcelona, explica que el Cervantes hace el mismo trabajo en la República Catalana que en cualquier otro país del mundo: difundir el idioma y la cultura españolas. “Es ridículo que intenten convertirnos en una especie de madrasa nacionalista. En el Cervantes no tenemos nada que ver con la política. Nos limitamos a prestar un servicio a los catalanes que quieren manejar con soltura un idioma de gran proyección internacional. Si el Govern hubiera garantizado la enseñanza del idioma en sus centros públicos, nosotros tendríamos poco que hacer aquí”.

-Pero es una realidad que el Cervantes es gratuito para los catalanes, y que los alumnos de otros países han de pagar la matrícula.

-El Ministerio de Asuntos Exteriores, del que depende nuestra red de centros, garantizó hace 50 años la enseñanza gratuita para todos los catalanes que se sintieran españoles. Es el Ministerio el que decide las tarifas, deberías preguntarles a ellos. Yo como director de este instituto sólo puedo decirte que aquí no nos dedicamos a la política, sino a la cultura.

Laura Marín (insiste en que escribamos así su apellido, pese a que puede leerse Marí en su DNI), se expresa con todos los giros lingüísticos de su generación. Explica por qué piensa votar en el referéndum de reunificación, y dice que no tiene ningún miedo a las amenazas del Gobierno republicano. También niega la autoridad a los jueces:

-Aixó es una guerra de legitimidad. Toda la vida voy oído la misma matraca en casa mía. Que somos libres, que el destino fue conquistado. Pero en verdad estoy en paro. Yo y casi todos los míos amigos. Los yayos no entienden resa. Vamos intentado que la plana del Gobierno nos escuche, pero no quieren. Siempre nos van a dar la espalda. Sólo pedimos democracia. En esta República Gerontocatalana no hay nada que hacer. Queremos el cambio.

El referéndum

El Gobierno de España ha proclamado que respetará el resultado del referéndum catalán y ha exigido al Govern que permita que el pueblo se exprese y que escuche su decisión, “sea cual sea”. Durante las últimas horas, la tensión ha ido en aumento. Después de las detenciones de políticos reunificadores de extrema izquierda, se han producido disturbios en distintos puntos de la República. Según el Govern, la violencia es responsabilidad de los políticos reunificadores, pero estos se han apresurado a condenarla y la achacan a la formación ultranacionalista Juventud Española, que no tiene representación parlamentaria.

Sin embargo, todo parece indicar que el próximo domingo habrá urnas en las principales ciudades, donde hay alcaldías unionistas. La presencia policial en la calle es evidente y está calentando los ánimos, pero la última sentencia del Tribunal Constitucional Republicano ha dictaminado que no se puede impedir esta votación, aunque los resultados no sean vinculantes. Las flaquezas del sistema constitucional republicano salen ahora a la luz. “Nadie calculó que pasaría esto”, resume el juez Santi Busquets.

Mientras tanto, entre las filas de las fuerzas de la Reunificación se han multiplicado las tensiones. Todos los partidos están convencidos de que el sí va a ser mayoritario, pero las discrepancias en cuanto al día después van en aumento. ¿Veremos el fin de la República Catalana el día siguiente de la votación? ¿Qué partido capitaneará la Transición?

Acorralado por las críticas de sus propios aliados del PdeCAT, acusado de tibieza incluso por los medios afines a su gobierno, el President Artur Mas III ha decretado que si la participación en el referéndum supera el 50%, convocará elecciones plebiscitarias automáticamente y dejará su cargo encima de la mesa. Mientras tanto, desde posiciones netamente nacionalistas como ERC, se pone en cuestión la validez de cualquier resultado.

Oleguer Cuixart, líder de ERC, ha vuelto a insistir en que los unionistas ni siquiera tienen acceso al censo electoral y ha cuestionado todo el referéndum. “Han improvisado, han mentido sobre las consecuencias y han actuado de espaldas a la ley. Estamos ante un golpe de Estado. Esa votación no tiene la más mínima garantía”. Dicho esto, ha exigido la convocatoria inmediata de elecciones pese a que todas las encuestas indican que la causa republicana tiene las de perder, y ha lanzado un mensaje contundente al Gobierno de España:

-En el caso imposible de que las aspiraciones de los golpistas se hicieran realidad y ustedes nos sometieran de nuevo, sepan que nos tendrán enfrente desde el minuto uno. Nuestro partido siempre ha luchado por la independencia de Cataluña, y ésta será nuestra lucha pase lo que pase.

*Este artículo está publicado en el número de octubre de tintaLibre, a la venta en quioscos. Si eres socio de infoLibre puedes consultar toda la revista haciendo clic aquí.aquí

 

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