Inflexión en la agresión rusa a Ucrania: el nuevo protagonismo de la UE

Está pasando desapercibido en la actual opinión pública española el cambio que se está produciendo en la relevancia de Ucrania frente a la agresión rusa. Por un lado, la marcha, tanto desde el punto de vista militar, económico y político, como de las nuevas negociaciones que propone Rusia, donde Moscú quiere que medie la Unión Europea, o en su caso, participe como interlocutor. Es decir, el cambio es rotundo. Se pensaba que con el abandono del apoyo estadounidense a Ucrania, Rusia iba a conseguir sus objetivos anexionistas de una forma rápida, un sofisma muy extendido entre nuestros medios. Sin embargo, parece que empieza a ocurrir lo contrario, Trump no ha logrado el alto al fuego, que decía que lo iba a conseguir “en dos días”, y ahora lleva varios meses con las conversaciones paralizadas y sin resultados.

En los dos o tres últimos meses, se está produciendo una situación que no se esperaba. Se divulgó mucho en el mes de marzo la noticia de que, como consecuencia de la agresión estadounidense a Irán, el petróleo había subido casi el 40% su valor y, por lo tanto, estaba beneficiando a Rusia, que estaba consiguiendo ventas récord en petróleo y gas con importantes beneficios. En cambio, apenas ha sido noticia que en abril y mayo se han desplomado las exportaciones rusas como consecuencia del éxito de los bombardeos ucranianos con drones sobre sus refinerías, habiendo destruido casi la mitad de ellas. Incluso, en la actualidad, tienen problemas de abastecimiento interno.

En relación con el enfrentamiento armado, Rusia no solo no ha avanzado en el frente Este, sino que empieza a retroceder un poco. Además, tienen problemas de sustitución de los soldados muertos, heridos y desertores. También, el coste de la guerra empieza a ser más abultado, y está afectando a toda su economía. Asimismo, en estas circunstancias, le repercute que Irán, por la agresión estadounidense, le está dejando de abastecer con drones y armamento, y China no quiere hacer visible su apoyo, pese a que Putin ha ido en mayo a recabar su validación a Pekín.

Rusia quiere que Europa sea, o bien mediador, o bien negociador en el conflicto, cosa que hasta hace poco se oponía rotundamente

Por parte de la Unión Europea y los Estados europeos, a pesar de la retirada estadounidense, el apoyo sigue siendo “inquebrantable”. Desde hace dos meses, cuando Orbán pierde las elecciones en Hungría, es importante resaltar que han podido hacer efectivos los 90.000 millones de crédito blando prometido, y también unos 15.000 millones por parte del Reino Unido en armamento. Además, el canciller alemán Merz ha propuesto la creación de un nuevo estatuto de observador para Ucrania en la UE, con vistas a conseguir una mayor vinculación. Sin embargo, se rechaza la propuesta de Zelensky de ser país miembro desde el punto de vista político y aplazar unos años las negociaciones definitivas de integración. Esto es debido a que se entiende que, en aplicación del Artículo 42.7, si Ucrania fuera país miembro, automáticamente los otros 27 entrarían en guerra con Rusia, ya que dicho artículo establece la obligación de defender con todos los medios contra una agresión. Esto, de momento, es imposible.

Al mismo tiempo, y posiblemente debido a esta debilidad creciente de Rusia, esta quiere que Europa sea, o bien mediador, o bien negociador en el conflicto, cosa que hasta hace poco se oponía rotundamente. La Unión Europea no quiere ser mediadora, ya que entiende que desde el principio de la guerra hace cuatro años ha estado del lado de Ucrania, en contra de la agresión, y entendía que esta invasión a un Estado socio era una amenaza para la propia Unión Europea y para Europa y quiere seguir dejando claro que sigue completamente unida al destino de Ucrania. Gracias a eso, Rusia tendrá que ceder bastante más de lo que pensaba gran parte de nuestra opinión pública.

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Francisco Aldecoa Luzárraga es catedrático emérito de Relaciones Internacionales en la UCM y presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.

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