Crisis de 'Los Pocholos'
De MAR a García Diego: los otros 'gurús' de Ayuso que tratan de capear la crisis interna en el PP de Madrid
La destitución del consejero madrileño de Educación, Ciencia y Universidades, Emilio Viciana, por parte de la presidenta Isabel Díaz Ayuso el pasado lunes ha desencadenado un terremoto interno en la Puerta del Sol inédito hasta la fecha. Al cese de Viciana se le sumaron, en menos de 24 horas, la renuncia de tres diputados del PP en la Asamblea, el relevo de dos altos cargos y la dimisión de Antonio Castillo Algarra, considerado el 'gurú' de Ayuso en materia de educación, que había ganado influencia en la trastienda del Ejecutivo madrileño aunque no tenía despacho alguno en Sol. Su sede eran los Teatros del Canal, donde hasta este miércoles dirigía un organismo que el Gobierno de Ayuso había creado para él: el Ballet Español de la Comunidad de Madrid.
Al bautizado como "Rasputín de Ayuso", según un reportaje del diario El País publicado en noviembre, se le atribuyen las decisiones de calado de la Consejería de Educación liderada por Viciana. Nada se movía sin que él lo supiera, aseguran fuentes del PP madrileño. En el entorno de Ayuso, sin embargo, sostienen que "desconocen" cuántas "ideas" del departamento provenían de Algarra, como se le conoce en los círculos madrileños, y niegan que mantuviera un "enfrentamiento" con el jefe de gabinete de la presidenta y asesor de cabecera, Miguel Ángel Rodríguez. Es más, estas fuentes sostienen que "nunca" han hablado en persona y atribuyen las críticas de Algarra a un intento de "llamar la atención" de los medios de comunicación tras su salida.
Algarra, según ha expresado él mismo en redes sociales, considera que detrás de la campaña en su contra se esconde Rodríguez. "Señores: ¿no les da vergüenza publicar simplezas al dictado de Miguel Ángel Rodríguez?", escribió el dramaturgo en respuesta a un post de The Objective, en el que se le criticaba. "Me temo que esto es un gazpacho de dictados de intereses oscuros (o ruidosos). Para empezar, no hay tal destitución. Y la gestión ha sido la mejor y más profunda en lustros", comentaba en otra noticia de El Mundo. También le dedicaba críticas al director del ABC, Julián Quirós: "Su periódico se ha dejado manipular o comprar por Miguel Ángel Rodríguez, porque el consejero Viciana y sus colaboradores no han sido destituidos, sino que avisaron de que dimitirían por coherencia; a traición, les han montado una campaña de las de 'Polonia invade Alemania', falaz, indigna e innecesaria", señalaba en X.
Los otros 'gurús' de Ayuso
Lo cierto es que Rodríguez —o MAR, como se le conoce en el entorno político y mediático— es el conocido como "gran gurú" de la presidenta madrileña, que lo ha protegido contra todo y todos. A MAR le gusta mover los hilos y domina al detalle la comunicación política. Sus mensajes sencillos y efectistas le han convertido en el jefe de gabinete más famoso de la política española, con permiso de José Manuel Cuenca —exjefe de gabinete de Carlos Mazón—. Un trabajo que sus homólogos, tanto en el Partido Popular como en otras formaciones políticas, desempeñan con discreción ya que suele ser el político el que acapara las miradas. Pero él ha hecho de su estilo confrontativo un campo de batalla con el objetivo de copar la agenda mediática, como habitualmente consigue.
Y no está solo en esa tarea. Le acompañan nombres como Francisco García Diego, jefe de gabinete adjunto, que siempre ha estado vinculado a MAR en su trayectoria dentro del PP. Fue jefe de prensa y director de la Oficina de Información del Partido Popular, secretario general de Información en la Secretaría de Estado de Comunicación del Gobierno de España y director de Comunicación en la Puerta del Sol. Su nombre se vio salpicado por la trama Gürtel al recibir un regalo de un viaje a Nueva York. García Diego se incorporó al Gobierno de Ayuso en marzo de 2020, días antes de que se declarara el estado de alarma por la pandemia, y desde entonces ha ocupado varias carteras. Ahora es la 'sombra' de la 'sombra' de la presidenta madrileña.
A ambos se les suma José Luis Carreras López, que es el jefe de Prensa de la Presidencia. Carreras acompaña a la presidenta madrileña allá donde va y es el encargado de gestionar la relación con medios. Procedente de FAES y con una larga trayectoria vinculada a Madrid, Carreras ya ejerció como jefe de prensa de Ayuso en la campaña electoral que terminó llevándola a la presidencia de la Comunidad. Desde 2020 es su lugarteniente ante los medios de comunicación. En un plano más institucional se encuentran Cristina Gil Tolmo, la directora general de Medios, y Carmen Carmona como responsable de Medios, Comunicación y Gabinete.
La 'vieja guardia' frente a "Los Pocholos"
Este equipo asesor ha tenido que competir con el peso de Algarra en esta legislatura, al que se le atribuye el borrador de la polémica ley de educación superior (Lesuc), aunque en Sol evitan confirmarlo. También es conocida su animadversión por el modelo educativo bilingüe vigente en las escuelas de la comunidad (e impulsado en la época de Esperanza Aguirre), lo que llevó al hasta ahora consejero a anunciar que las asignaturas de Ciencias Sociales en Primaria, Historia, Geografía en Secundaria e Historia del Mundo Contemporáneo en Bachillerato se cursarían en castellano. Unos movimientos que el ala dura y la vieja guardia del PP no veían con buenos ojos.
El dramaturgo tenía su propia compañía, For the fun of it, que en el año 2022 recibió subvenciones que ascienden a 37.500 euros por parte de la Administración madrileña, según ha podido comprobar infoLibre: 24.500 euros por parte del Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida y 13.000 por parte del Ejecutivo de Díaz Ayuso, cuya relación con la presidenta madrileña se remonta a antes de que accediera al cargo en 2019. Una compañía de la que formaron parte dos de los tres diputados ahora dimitidos –como Pablo Posse y Mónica Lavín– así como los dos altos cargos de la consejería mentados, además del ya exconsejero Viciana, según El País.
La dimisión de estos tres diputados, conocidos en la Asamblea de Madrid como "Los Pocholos" por su estética joven y su inexperiencia política, es un movimiento muy poco frecuente a mitad de legislatura, que no pocos en el PP madrileño interpretan como un desafío. La presidenta madrileña los fichó para las elecciones de 2023 como la "nueva generación" del PP pero sin el peaje de provenir de las juventudes del partido, sino como perfiles más profesionales. Esta circunstancia, sin embargo, no era del agrado de la vieja guardia del PP de Madrid, curtida en los años del 'aguirrismo', que defienden que hay que apostar por "gente del partido". Ahora se reafirman.
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La explicación que ofrecen desde el círculo más cercano de la presidenta a la dimisión en cascada del pasado martes es que dan ese paso por "lealtad" a Viciana y, sobre todo, a Algarra, pero también como señal de protesta por lo que consideran una "enmienda" a sus planteamientos en Educación. "Eran un pack, casi una secta", afirman fuentes del PP madrileño. Desde Sol buscan pasar página de lo ocurrido y este jueves ya han jurado el cargo sus sustitutos, pero la oposición cree que hay algo más.
La oposición vincula el cese de Viciana con el 'caso FP'
En la sesión de control al Gobierno madrileño, la portavoz del PSOE en la Asamblea, Mar Espinar, advirtió a Ayuso de que las bases del PP "le están perdiendo el miedo" a su presidenta y se están rebelando, como se ha demostrado con la cascada de dimisiones tras el cese de Viciana. "No hay ayusada que tape la guerra de clanes que se le ha abierto con el cese de Viciana. Se ha quedado sola usted con los de siempre, con su búnker: con el acosador de Móstoles —en referencia al alcalde de la ciudad tras la denuncia de una exconcejala— con la corrupta de Ana Millán y con el infame de [Alfonso] Serrano —que, según la concejala, habrían tratado de encubrir el caso al pedir que no denunciara—, con lo mejor de cada casa", le acompañó la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot.
Según Bergerot, Viciana no ha sido cesado por el encallamiento de la ley de universidades que ha provocado un profundo malestar en los rectores universitarios o por su "incompetencia", sino por "denunciar el troceamiento de contratos en la consejería de Educación" en el caso FP, que cerca a altos cargos del Gobierno regional. En palabras de la portavoz de Más Madrid, con su cese se ha demostrado que "la única línea roja que no se puede cruzar en el PP" es "denunciar la corrupción del entorno de Ayuso". La presidenta madrileña, por su parte, evitó ir al choque con su ya exconsejero y lo definió como "un funcionario honrado".