Librepensadores

¿Mejora la invisibilidad policial la seguridad ciudadana?

Pablo Guérez

Lo siento, compañeros. Con todo el dolor de mi corazón. No puedo compartir en mi muro de Facebook una foto en la que unos inmigrantes de color parecen golpearse involuntariamente con los escudos y las porras de varios miembros de la Policía Nacional en la localidad de Salou en el trascurso de una operación contra el delito grave (en cursiva por el tecnicismo, porque así es llamado por el vigente Código Penal) contra la propiedad intelectual, delito gravísimo por atentar directamente contra el ídolo que rige el sistema: el Dios Dinero. Razón: La #LeyMordaza, de más que dudosa legalidad en varios puntos de su articulado.

Vaya por delante mi reconocimiento a los Cuerpos de Seguridad, que realizan, en su gran mayoría, una labor encomiable de protección de los ciudadanos. El que a veces ocurran extralimitaciones es responsabilidad más de los poderes políticos, empeñados a dotarles de funciones y de privilegios que, en una democracia europea homologable, no deberían corresponderles. Es lo que ocurre con varios aspectos problemáticos de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, y que pone de manifiesto el franquismo sociológico de que parecen sentirse herederos algunos miembros del Partido Popular, o simplemente la falta de respeto hacia los derechos humanos que algunos ultraliberales consideran justificada para garantizar el orden socioeconómico mundial neoliberal, lo que incluye también la protección a toda costa de la política migratoria del Estado, de la Unión Europea y de los demás espacios de integración regional inspirados todos ellos en la idea de fortalezas controladas por las élites corporativas económicas y políticas occidentales, con la consiguiente indiferencia a los graves problemas que afligen a la Humanidad, especialmente en el llamado “Tercer Mundo”.

Pero volvamos al punto que nos ocupa, el desafortunado e inconstitucional artículo 36, apartado 23 de la LO 4/2015, a menos que el TC dicte una sentencia interpretativa, si se acuerda de cómo iba eso, que restrinja la deliberada ambigüedad del pésimo precepto, ya sólo por la técnica legislativa utilizada. Lo transcribo a continuación. No sería el primer paso de aplicación de la #LeyMordaza o #LeydeInseguridadCiudadana en Facebook en relación con el legítimo derecho a la libertad de expresión que ha caído en manos del Ministerio del Interior. Art. 36 de la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana (BOE de 31 de marzo, vigente):

“Son infracciones graves: (...) 23. El uso no autorizado de imágenes o datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes, de las instalaciones protegidas o en riesgo el éxito de una operación, con respeto al derecho fundamental a la información”.

¿Qué qué pienso yo jurídica y políticamente? Pues sencillamente que ya no vivimos en una democracia auténtica (llamémoslo democracia “de baja calidad”). O al menos en una democracia en la que se garanticen no ya los derechos sociales, sino los derechos fundamentales, “formales” o “burgueses”, como la libertad de expresión e información. Y ahora no me resisto a citar la frase de Gordon Gecko, interpretado magníficamente por Michael Douglas en Wall Street, de 1987, cuando, dirigiéndose a su joven aprendiz, le suelta, ya al final de la película: “¿Pero de verdad te has creído que esto es una democracia? Esto es un mercado libre. Y yo no creo riqueza. Yo poseo”.

Bienvenidos al nuevo orden mundial escoltado por los Cuerpos de Seguridad, bajo la mirada del ojo vigilante orwelliano de Gran Hermano. Y hasta aquí puedo escribir. Tal es la opinión de este humilde doctor en Derecho, que somete a cualquier otra mejor fundada. _____________________________

Pablo Guérez es socio de infoLibre.

Doctor en Derecho público y exprofesor de Derecho Penal

en la UAM, resalta que ahora es un "parado sin prestación"

Postdemocracia

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