Nomenclaturas sin fronteras

Mariano de la Puente Mayenco

Sería para desternillarse si no fuera porque el actor y acompañantes son una pandilla peligrosa y violenta. Lo que ocurre en el planeta nos hace escribir entre la indignación y el sarcasmo. Como demuestra la historia, no tenemos remedio.

Hace 5.786 años, según los judíos, Dios creó el mundo, y así lo reflejaron en su Biblia. ¿Cómo explicarían los ultraortodoxos que los neandertales (430.000 años) estuvieran ya por ahí? Fabular, redefinir la realidad o cambiar de nombre las cosas no es nuevo. Aplican la cultura de la cancelación a todos y a todo, y a capricho; o una fe ciega.

Afamados políticos, ignaros que no fueron desasnados a tiempo, están empeñados en esos cambios, que pueden acabar con el personal y la libertad. Dos son las formas: la eliminación física y la deshumanización.

La primera no necesita explicación; para la segunda hay dos criterios: privar de caracteres humanos al semejante y disfrazar la ocurrencia de turno con eufemismos, machacando así la verdad y la historia. De esto algo sabemos aquí, ejemplos: la reprobación de la Ley de Memoria Democrática, aplicando la damnatio memoriae latina (condena de la memoria); otro, vestir con el eufemismo violencia intrafamiliar la denominada violencia de género; hay más, derechos fundamentales, orden público por Derechos Humanos...

Es evidente que, con políticos irrelevantes y manejables, solo pueden darse situaciones de consecuencias catastróficas

Veamos fuera; el colmo son asuntos recientes que iluminan la estupidez de algún ser ¿humano?, veamos. El nombre de México proviene del pueblo mexica, México-Tenochtitlan, anterior a Cortés. ¿Cómo no se les ocurriría a “estos salvajes”, me refiero al cartógrafo Álvaro de Pineda (1519), poner el nombre de América al susodicho golfo? ¿Y a los iroqueses habitantes de Canadá, antes de que la familia Trump pisara América, denominar Ontario a su lago y no América? Los gobernantes de Canadá son ahora payasos, según el prócer de EE.UU.; no le hacen caso. ¡Mecachis!

20 pastores evangélicos y líderes religiosos reunidos en marzo pasado en el Despacho Oval de la Casa Blanca rezaron por Trump y por las tropas estadounidenses ante la ofensiva contra Irán; parece que no fueron atendidos por su Dios bíblico. ¿Aprendió? En su estupidez, al haber perdido la guerra contra los iraníes, pretende cambiar lo de Estrecho de Ormuz por Estrecho de Trump; ¿cree que los barcos, al no encontrar el nombre en las cartas de navegación, se despistarán?

Los accidentes geográficos seguirán ahí, y no cambiarán su nomenclatura, pero cuando hablan de remoción (removal), deportaciones de migrantes, y la misma palabra aplica para la expulsión de delincuentes al predio de Bukele, es asunto muy grave.

Es evidente que, con políticos irrelevantes y manejables, solo pueden darse situaciones de consecuencias catastróficas; lo estamos viendo y comprobando, y si además todos los malos avalan a un imbécil, el mundo tiembla. Insultos, provocación y violencia asoman a la puerta. Antídotos, lenguaje claro y más democracia.

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Mariano de la Puente Mayenco es socio de infoLibre.

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