El telón se baja
Que la vida es muchas veces un teatro no es una expresión nueva, son muchos los autores literarios que a lo largo de sus escritos así lo han refrendado. Y que nosotros solo somos meros actores o espectadores de ese teatro, tampoco es una novedad. Por lo que a veces pienso que cuando uno se da cuenta de que ese teatro de la vida ya debe finalizar, es cuando debe saludar y dar un paso atrás para esperar que baje el telón para no volver a subir más.
Y eso es lo que voy a hacer. El teatro de mi vida ha llegado a su fin. El espectáculo se ha acabado. Ni tengo fuerzas para volver a actuar, ni para volver a levantar el telón. Todo tiene que tener un principio y un fin. Mi principio fue hace muchos años, tal vez no muchos, para lo que se vive actualmente, pero sí muy intensos, por lo que debo poner fin a este teatro, a esta vida de teatro y bajar el telón para ya no volver más. Y sobre todo debo no mirar atrás. Lo que hice, bien o mal, se quedará ahí. Dentro de unas horas, días o incluso años, ya nadie recordara el espectáculo teatral de mi vida. Triste pero real.
Ya es hora de decir basta y dejar que otros sigan la lucha y expresen sus opiniones
Pero eso no es lo que me empuja a bajar el telón. Lo que me empuja a bajar ese telón es ver que lo que hago ya no me genera ilusión, que lo que veo a mi alrededor ya no me empuja a actuar, Que el tiempo va pasando segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora, día a día, mes a mes sin ilusión, solo queriendo que esto acabe… de no despertarme. Pero me despierto y vuelve a amanecer. Vuelve a pasar el día sin principio ni fin: depresión. Tal vez.
Pero también es ver que ya debes acabar. Que ya debes poner fin al teatro de la vida. Que socialmente todo debe acabar: el teatro, el cine, las reuniones, el activismo, incluso lo único que me mantiene vivo actualmente, la escritura. Ya se acabó. No quiero continuar, ni debo continuar. Para todos aquellos que alguna vez participaron activamente o como actores o como espectadores en mi teatro de la vida, a los cuales quiero dar las gracias y pedirles perdón si mi actuación les molestó o cambió negativamente su teatro de la vida. Intenté y he intentado hacerlo lo mejor que pude, aunque también sé que nunca lo conseguí. Fui, también en este aspecto, un mal actor. Gracias.
Y a infoLibre también gracias, por durante estos años dejarme expresarme y publicar mis reflexiones en forma de artículo y que los lectores hayan podido leerlas. Pero ya es hora de decir basta y dejar que otros sigan la lucha y expresen sus opiniones. Es hora de apartarse y dejar el espacio a otros, puesto que por un lado creo que el teatro de la vida tiene que tener su fin y por otro veo que, por desgracia, nada cambia, todo se repite y pese a la lucha de tantos como yo, hay otros muchos que nunca cambiarán y otros por desidia nunca participarán activamente, por comodidad, cobardía o simplemente por pasar, pues su teatro no es el mismo. Por lo que gracias a todos y todas y nos vemos en las calles, como uno más, con nuestro silencio y, lo peor, pasando los días, hasta que el telón de la vida, que fue o no fue teatro, termine de verdad. Gracias a todos y todas y adelante y ánimo a los que seguiréis luchando.
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Ximo Estal es socio de infoLibre.