INCENDIO HISTÓRICO EN MADRID

El consejero de Ayuso se jactó de tener el mejor operativo antiincendios de Europa dos días antes de perder el control

Una espesa columna de humo cerca de El Castañar de El Tiemblo, este viernes, en Ávila.

El Consejero de Medioambiente de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, salió este miércoles en rueda de prensa para sacar pecho del potente cuerpo de bomberos que tiene a su cargo. Preguntado por el enfado de una parte del dispositivo, que lo acusa de incumplir la ley básica de bomberos forestales, dijo que estaba todo bajo control y que la región capital estaba preparada como ninguna otra de Europa. Tanto, que podía asumir incendios limítrofes de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

"El operativo no se está resintiendo. Tenemos más de 560 efectivos diarios, la mayor concentración de medios terrestres y aéreos por hectárea de Europa y estamos pudiendo responder en Madrid y en otras comunidades autónomas", fueron sus palabras. Dos días después, Isabel Díaz Ayuso pidió por primera vez en España la declaración nacional de emergencia por el fuego.

Una parte del cuerpo de bomberos regional, que en total supera los 2.000 efectivos, no podía creerse las palabras del consejero. La falta de prevención durante el invierno, un déficit de más de 200 bomberos y un cóctel perfecto de calor y combustible demostraban a comienzos de mes que solo hacía falta una combinación de incendios simultáneos para generar una catástrofe, y así se lo han hecho saber al consejero en varias ocasiones durante las últimas semanas.

El desenlace ha sido el que ya se considera el mayor incendio de la historia de Madrid, que al cierre del viernes dejaba más de 63.000 personas afectadas, al menos cinco municipios desalojados y cuatro confinados, y más de 12.000 hectáreas calcinadas. Casi todos en el suroeste de la región, en los alrededores del popular pantano de San Juan, aunque a última hora llegó a desalojarse un camping de El Escorial.

"Sale a decir que tiene el cuerpo más completo de Europa, que se hace cargo de los incendios de otras comunidades, y 48 horas después pide la declaración de nivel 3. ¿Esto cómo se come?", se pregunta en conversación con infoLibre José Manuel Alonso, uno de los portavoces de la Plataforma de Asociaciones y Sindicatos de Bomberos Forestales (PASBF). "Para mí es quitarse del medio para que otro se coma el marrón", opina este profesional.

La declaración de nivel máximo de emergencia, justificó Isabel Díaz Ayuso en la red social X, fue la presencia simultánea de varios incendios y la necesidad de recibir apoyo del Gobierno central a través de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) –los bomberos que dependen de Defensa y del Ministerio de Transición Ecológica, respectivamente– y de equipos de socios europeos. Sin embargo, elevar la categoría de riesgo no incrementa la ayuda, solo cambia la gestión del mando al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y pone a cargo de la dirección operativa a la UME. Sobre el problema de la simultaneidad, Castilla y León llegó a soportar más de 20 incendios al mismo tiempo en los peores días de agosto de 2025 sin activar el nivel tres.

Los bomberos también subrayan que Madrid no llega todo lo preparada que puede a la temporada de riesgo extremo ni se ha molestado en cerrar sus disputas con el cuerpo de extinción, hasta el punto de que este verano hay unos 230 efectivos menos que el año pasado.

Por una parte, los bomberos de primera línea que forman parte del personal laboral de la comunidad, 60 personas, no se han activado en lo que va de verano porque están en disputa con el consejero y este no los ha llamado aún a la acción. Dentro de este colectivo, hay además 64 plazas sin cubrir en comparación con el verano de 2025. También hay que sumar que otra pata del operativo, los bomberos forestales subcontratados a la empresa pública Tragsa, tiene 110 miembros menos esta temporada. La suma de ausencias representa alrededor del 10% de todo el cuerpo de extinción madrileño.

No obstante, habrá un refuerzo extra este fin de semana. Los 60 bomberos que están en tira y afloja con el consejero han decidido este viernes incorporarse a la extinción tras conversar con la Delegación del Gobierno central en Madrid. "No nos ha movilizado la Comunidad ni tenemos órdenes de despliegue, pero queremos contribuir. Iremos con nuestros propios coches a las bases porque no nos facilitan vehículos", explica Alfonso Ferrero, uno de sus portavoces.

Un tira y afloja con el consejero

La situación de este grupo es particular. En verano de 2024 paralizaron una huelga para negociar con Novillo una mejora de sus condiciones, que estaban fuera de la ley, pero, según explican, el consejero rompió esta primavera, dos años después, las conversaciones. Sobre la mesa estaba, por ejemplo, reconocer la categoría profesional de estos bomberos, que en sus contratos están clasificados como conductores de taxi o técnicos de mantenimiento, aunque ejercen como bomberos forestales, o cobrar un suplemento por peligrosidad o penosidad.

Los 60 efectivos respondieron negándose a acudir a los parques de bomberos y se mudaron a la sede de Las Rozas para trabajar desde allí, el que figura teóricamente como su lugar de trabajo. En respuesta, la Comunidad de Madrid se ha negado desde entonces a facilitarles vehículos y llamarlos a los incendios, y la Consejería se niega a retomar las negociaciones hasta que no vuelvan a sus retenes.

"Les pido responsabilidad y lealtad, que abandonen la huelga y realicen el servicio", dijo Novillo el miércoles. Alfonso Ferrero confía en que sumarse al despliegue este fin de semana sirva para desatascar el problema durante el resto del verano. "Esperemos que dé resultado, que al menos traigan una propuesta de acuerdo en la próxima reunión", afirma a este medio.

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Sin embargo, la tensión escaló dramáticamente en la tarde del viernes, cuando la Comunidad publicó en X que "estudiará todas las vías administrativas y jurídicas contra la actuación de un reducido grupo de bomberos forestales, que han podido comprometer la actuación de los dispositivos de emergencia", en referencia a estos 60 bomberos. Según su versión, en su día rechazaron "mejoras económicas" que rechazaron y ahora incumplen su contrato al establecerse en el centro de Las Rozas.

Tragsa, el otro frente de la consejería

Ayuso también ha llegado al verano sin cerrar un acuerdo con los bomberos de Tragsa, un cuerpo de alrededor de medio millar de empleados externalizados, pero donde la Comunidad de Madrid tiene la última palabra, ya que es quien contrata a la empresa pública para cubrir este servicio esencial. En este caso, las conversaciones van por mejor camino y su huelga no está activa en este momento, pero continúan trabajando con el mismo convenio colectivo de 2008.

"Está absolutamente desfasado y no se ajusta a ley. Está fuera del Estatuto de los trabajadores, del estatuto de bomberos forestales de 2024", resume para infoLibre José Manuel Alonso, uno de los que ha liderado la lucha de los bomberos de Tragsa durante la última década. Entre otros problemas, cobran un sueldo que roza el salario mínimo jugándose la vida, y no tienen complementos extra a final de mes por peligrosidad y otros riesgos, como obliga el estatuto. Tampoco se les reconocen las enfermedades profesionales, como en el resto de España, porque la Seguridad Social no ha aprobado todavía el catálogo de enfermedades profesionales de esta profesión, como se pactó también en 2024.

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