La unión de El Tigre, el Pablo Escobar sueco, el Paralítico y Moncho Vilaboa
En febrero de 2021, una potente narcolancha de color blanco dotada de dos potentes motores fueraborda salía de un aserradero de Outes, en A Coruña. Su destino era un punto concreto en aguas del Atlántico, enfrente de A Costa da Morte. Su objetivo, recoger unos 2.000 kilos de cocaína del buque Nehir, que llegaba a aguas próximas a Galicia desde Sudamérica. En aquel momento, los Greco Galicia de la Policía Nacional tenían el convencimiento de que dicha embarcación había sido fletada por la organización de Ramón Canto Nine, alias Moncho Vilaboa, uno de los grandes capos del siglo XXI, ligado históricamente a los clanes colombianos y con relación estrecha con Los Charlines. Entonces no pudieron acreditarlo. Ahora parece que sí podrán hacerlo.
La singladura del Nehir, que acabó abruptamente al norte de Ribadeo con una intervención policial plagada de riesgos –los narcos intentaron hundir el buque, que quedó boca abajo con parte del alijo en su interior– le conducía a las costas gallegas, si bien no fue hasta la desencriptación de las comunicaciones de los narcos y, en concreto, hasta el rastreo de los datos de la plataforma Sky-ECC, cuando la Policía pudo conocer los detalles.
Ese cargamento, compuesto por dos alijos de cerca de dos toneladas cada uno de ellos, tenía varios dueños, si bien las cabezas visibles eran Urfi Cetinaya, alias El Paralítico, otrora rey de la heroína y ya fallecido, Jonas Falk, alias el Pablo Escobar sueco, pendiente de condena por esta causa en un tribunal de su país, y Alejandro Salgado Vega, alias El Tigre, probablemente el mayor capo de la droga español del momento y que ya ostentaba tal condición en 2021, cuando sucedieron los hechos. Todo ello, según la hipótesis policial a través del análisis de los mensajes de Sky.
Junto a nombres de tamaño postín, algunos de los mayores capos de la droga a nivel mundial, trabajaba, sostiene la Policía, Moncho Vilaboa, en su especialidad: la recogida de la cocaína en altamar. Por ese alijo y, también, por el blanqueo de ingentes cantidades de dinero, fue detenido este miércoles en Cambados, una información que contaba en primicia este periódico. La lancha que salió de Outes y que apareció encallada en una zona rocosa de Corcubión le delata, piensan los investigadores. La lancha y los datos de la plataforma encriptada.
El juez Ismael Moreno, de la Audiencia Nacional, a instancias de la Fiscalía Antidroga, interrogó este viernes en Madrid a Canto Nine (que contra el criterio de la Fiscalía fue puesto en libertad provisional con comparecencias quincenales). En próximas fechas irán pasando ante el juez otros investigados que han sido detenidos en diferentes puntos. Entre ellos destacan los miembros de la organización afincados en la capital de España y también una rama procedente de Laredo, en Cantabria, que hizo un último intento de salir al encuentro del Nehir antes de que fuese interceptado por la Policía.
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Este último intento tuvo lugar después de que la organización de Moncho Vilaboa conociese a través de un chivatazo –que, según se investiga, tuvo que llegar desde dentro de las filas de las fuerzas del orden o de los juzgados investigadores– de que la Policía le seguía la pista. Fue eso lo que le llevó a renunciar a la descarga en A Costa da Morte en aquel febrero de 2021.
En cuanto al resto del operativo, coordinado a nivel internacional, tiene un alcance muy relevante, con hasta 30 objetivos policiales, incluidos los cinco de Cambados adelantados en estas líneas en exclusiva. Uno de los países a los que se le ha solicitado colaboración ha sido Dubái. Ya hemos contado que El Tigre, con un papel presuntamente clave en tramas como la del inspector jefe de los 20 millones de euros emparedados en su vivienda, también estaba –supuestamente– detrás de este barco. Y El Tigre, por esa época –ahora no se sabe con precisión– se ubicaba en Dubái, en la mesa de la que Gustavo Petro, presidente de Colombia, llama la Junta del Narcotráfico. Esa a la que pertenecen Jorge Vélez Garzón o Germán Sánchez Rey, aliados históricos de Moncho Vilaboa y a los que se sitúa en activo y en España.
Volviendo al Nehir, será recordado por varias cuestiones sombrías, una de ellas la más que posible pérdida de la droga en el puerto de Gijón. La Policía siempre sospechó que el segundo alijo –se intervinieron unos 1.800 kilos– seguía en sus bodegas con el buque boca abajo, pero la maniobra de reflote se retrasó varios meses, tiempo suficiente para que el poder de los narcos llegase al interior de la dársena asturiana para llevarse la cocaína. Una vez más, la lentitud de la justicia española operando a favor de la obra criminal.