Una TV pública de calidad y sin humillaciones
Creo firmemente que la actual televisión pública española está a años luz de lo que fue durante el Gobierno de M. Rajoy, lo cual no quiere decir que todo esté yendo de perlas.
El Consejo de Informativos de RTVE (CdI), entre otras denuncias, llegó a publicar un extenso informe crítico contra la falta de pluralidad en espacios como Mañaneros 360 y Malas lenguas. No comparto lo de la falta de pluralidad, pero el sesgo en estos dos programas me parece evidente, sobre todo en Malas lenguas.
Dicho Consejo es elegido directamente por los propios profesionales de la información de la Corporación RTVE mediante sufragio universal, libre, directo y secreto. Desconozco si su composición puede ser mayoritariamente de corte conservador y si están generando críticas con poco fundamento; por lo tanto, me mantendré al margen de hacer este juicio.
Sé que durante la época de M. Rajoy el Consejo de entonces denunció repetidamente la falta de pluralismo y la manipulación informativa que se producían. También desconozco el corte ideológico de la mayoría de quienes lo formaban entonces. Dicho esto, de lo que sí puedo hablar con conocimiento de causa es de lo que veo, pues soy muy seguidor de las tertulias sociopolíticas.
La hora de La 1, dirigida por Silvia Intxaurrondo, y La noche en 24 horas, por Xabier Fortes, chapeau. Ambos son claramente de izquierdas, pero considero que saben mantener un equilibrio y ecuanimidad en su labor de dirección de los debates.
En Mañaneros 360, dirigido por Adela González y Javier Ruiz, el CdI denuncia "manipulación, sesgo ideológico y mala praxis"; lo investiga por la falta de rigor en su cobertura informativa y la elusión de controles de neutralidad. Solo me siento capaz de pronunciarme sobre lo que veo; de lo demás, como dije, no tengo datos, ya lo resolverán entre ellos.
Y sí que veo sesgo en el modo de presentar las noticias a debate y en la manera en que Javier Ruiz tiende a acentuar especialmente las críticas hacia las derechas. He de decir que mi rechazo a la derecha, y seguramente mi fondo de sectarismo también, hace que sienta una cierta delectación, pero, en un ejercicio de honestidad, tengo que reconocer que el servicio público informativo no está para generar deleite a nadie, sino para ofrecer una información veraz y rigurosa.
Junto a lo anterior, añadiría el estilo sensacionalista que dicho presentador imprime a la presentación de los contenidos. Este tipo de programas debería huir del sensacionalismo porque favorece mucho la manipulación.
Malas lenguas lo considero harina de otro costal. El sábado 11, en Malas lenguas noche, muchos vimos cómo la periodista y analista Marta Gómez Montero, tertuliana habitual del programa que podríamos situar en un espectro ideológico de centroderecha, abandonó el programa acusando a Jesús Cintora de humillaciones que no quería seguir consintiendo. Lo hizo casi llorando, muy nerviosa y emocionada. Me produjo cierta tristeza e indignación.
RTVE no puede ser un espacio donde se humille, ataque o discrimine a nadie
Cintora no dirige el programa con equilibrio, ecuanimidad ni respeto en muchas ocasiones. Es mucho más agresivo en su trato a los tertulianos de derechas que a los de izquierdas; mucho más beligerante con sus postulados y posiciones; favorece habitualmente en el minutaje a los de izquierdas y emplea un exceso de ironía, sarcasmo y acusaciones de bulos contra los de derechas.
Repetidamente, como decía, ha usado recursos irónicos, sarcásticos y cortantes con esta tertuliana, y muchas veces he pensado cómo se lo aguantaba. Para un carácter afable, como es el de esta mujer, seguramente no resulta fácil plantarse de esa manera, pero tuvo el coraje de hacerlo y se lo alabo.
Cintora y el director de TVE, José Pablo López, le pidieron disculpas públicamente e hicieron una loa a su profesionalidad y calidad humana. Esto es noble, pero el fondo del asunto es la actitud de Cintora como moderador. Espero que le hayan dado un serio tirón de orejas como mínimo; creo que se lo merece.
RTVE no puede ser un espacio donde se humille, ataque o discrimine a nadie.
Seguramente, cuando vuelva a gobernar la derecha, la calidad de RTVE se deteriore mucho, como ocurre en todos los sitios donde gobierna, pero, si ocurre, quiero poder criticarla desde la coherencia.
Y como lo veo así, así lo comparto.
Un saludo.
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Domingo Casaos Mairal es socio de infoLibre.