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Música

'Caso Matisyahu': ¿un acto de censura o un veto justificado?

El cantante judío Matisyahu, en un festival en Hungría en junio de 2015.

"El Rototom Sunsplash rechaza el antisemitismo y cualquier tipo de discriminación religiosa; respetamos a la comunidad judía y pedimos sinceras disculpas por lo sucedido". El festival de reggae de Benicàssim (Castellón) zanjó así este miércoles la polémica en torno al cantante judío Matthew Paul Miller, conocido como Matisyahu. Cuatro días después de cancelar su actuación por las posturas prosionistas del músico, la organización decidía pedirle disculpas e invitarle a tocar el próximo sábado, tal y como estaba previsto.

Israel ha acusado al Rototom de "censura", Estados Unidos y el Gobierno español han hablado de un posible atentado contra la libertad de expresión, y el Congreso Mundial Judío ha criticado estas "actitudes antisemitas". Pero, ¿se puede hablar de censura, agresión a la libertad de expresión u odio a los judíos? ¿Cuáles han sido las declaraciones que le han valido a Matisyahu ser tachado de prosionista? infoLibre analiza el caso que ha puesto a un modesto festival levantino y a un minoritario músico de reggae en el punto de mira de la prensa internacional. 

La censura, un instrumento del Estado

La Embajada de Israel en España no dudó en tachar de "censura antisemita" la decisión del Rototom de cancelar la actuación de Matisyahu —estadounidense y judío—, tras las presiones de la organización propalestina Boicots, Desinversiones y Sanciones (BDS) País Valencià, que proponía a los artistas que cancelaran su participación en el certamen y a los asistentes que devolvieran su entrada.  

"Desde el punto de vista jurídico no hay censura. La censura es un canon establecido por el poder público, y esta es una relación entre particulares", aclara Víctor Vázquez, experto en Derecho Constitucional y profesor en la Universidad de Sevilla. "Además, en la polémica no se alude al contenido de sus canciones, sino al personaje y a sus acciones", añade. Así, la decisión del festival no impide en ningún momento que el músico dé a conocer su obra, ni hay instancias gubernamentales que prohíban su difusión.

Sí hay casos recientes de conciertos prohibidos por distintos consistorios, que aludieron a que suponían un "peligro" para la seguridad. El pasado marzo, el Ayuntamiento de Madrid impidió la celebración de un espectáculo de Soziedad Alkoholika y sostuvo que podía producir alteraciones del orden “con peligro para las personas y bienes”, según un informe de la Policía municipal, aunque el grupo lo vió como una decisión promovida por la extrema derecha.

Por su parte, el grupo de rap-metalDef con Dos vio cancelado un concierto en Toledo el pasado marzo por "presiones de las autoridades" a la sala organizadora, aunque el Ayuntamiento negó estar implicado. "Al haber una intervención del poder público", explica Vázquez, "la discriminación es más clara. Y aún así, jurídicamente, es difícil de demostrar". 

Discriminación ideológica y libertad de expresión 

"Hablaríamos, en todo caso, de discriminación por motivos ideológicos, pero ni siquiera creo que, a nivel jurídico, un juez pudiera decirlo así", continúa Vázquez. "No es un caso como si en una discoteca no dejaran entrar a gitanos o a homosexuales. Entonces hablaríamos de una discriminación étnica o por motivos sexuales sobre las que además existe jurisdicción", agrega. La polémica no está, defiende, en el terreno jurídico, sino en el moral.

Amnistía Internacional, aunque evita pronunciarse por el momento sobre este caso concreto, asegura en palabras de su director, Estaban Beltrán, que "es obligación del Estado proteger el ejercicio de la libertad de expresión, en cualquier situación, incluso si se trata de una empresa". "La libertad de expresión debe protegerse para cualquier idea expresada de forma pacífica y para cualquier tipo de persona. Si se restringe, es una violación de los Derechos Humanos", defiende.

Por otra parte, la legislación española, a la hora de desarrollar la libertad ideológica recogida en el artículo 16 de la Constitución, establece que "nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias". La reclamación que el Rototom hizo a Matisyahu para que se pronunciara sobre la cuestión palestina —a lo que el cantante se negó— podría violar este principio, aunque Vázquez puntualiza que "no ha habido coacción" por parte de la organización del evento musical. 

"No se puede suspender un concierto por las opiniones políticas del artista", dice César Strawberry, líder de Def con Dos, detenido el pasado mayo y acusado de "enaltecimiento del terrorismo" en el marco de la Operación Araña por un tuit en el que llamaba a dar "lo de Carrero Blanco" a Fraga o Blas Piñar. También condena que la organización pidiera a Matisyahu que se pronunciara sobre el conflicto palestino-israelí: "Es coaccionar la libertad de pensamiento de cualquier persona obligándole a hacer declaraciones que van encaminadas a que se posicione políticamente o a encasillarle en una determinada opción política.".

¿Antisemitismo o antisionismo?

"Este boicot no tiene nada que ver con la religión de Matisyahu", defiende María Carrión, directora del festival de cine FiSahara, participante en el Foro Social del festival en una mesa sobre la situación saharaui, y una de las cinco entidades y artistas que secundaron el boicot de BDS. "Es muy peligroso tachar de antisemitas a los movimientos de boicots, desinversión y sanciones, una herramienta pacífica del pueblo palestino. Haciendo eso, se desvirtúa su lucha", añade.

Carrión justifica la presión de la organización propalestina BDS como parte del "boicot cultural": "No se censura a un artista ni su libertad de expresión, sino que no se colabora con el esfuerzo de Israel por limpiar su imagen a través de la cultura. También se hace, por tanto, contra artistas que no son judíos", explica. Carrión asegura que "un festival tiene la libertad de elegir qué artistas quiere y qué idea quiere proyectar" y que, por tanto, se negará a participar mientras lo haga Matisyahu. 

La directora del FiSahara recuerda las declaraciones polémicas de Matisyahu sobre la cuestión palestina. En 2010, el cantante justificó el ataque de Israel a la flotilla de Gaza, cuando murieron 10 activistas. "¿De verdad crees que, si alguien estuviera en el Canal de la Mancha, la flota británica haría algo que no fuera volar el bote? Pero la gente sigue creyendo que Israel se comportó terriblemente (...). Ningún otro país aguantaría tanta mierda como hace Israel", aseguró a un periodista de The Jewish Chronicle.

Dos años después, en una entrevista para The Cornell Daily Sun, aseveró: "Tal y como yo lo entiendo, nunca ha habido un país llamado Palestina. Estaba la ocupación británica, pero nunca hubo un Gobierno. Palestina fue una creación creada dentro de Israel, cuando Israel ya había surgido". 

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Ante la alegación de que las ideas políticas de Matisyahu han variado recientemente —ha abandonado la ultraortodoxia que antes practicaba, aunque no el judaísmo—, Carrión, al igual que BDS, recuerdan que el músico ha participado en actos prosionistas este mismo año.

Así, en abril, participó en el festival sionista Declare Your Freedom, en Nueva Orleans; en febrero, actuó en la conferencia política del lobby Comité Israelí-Americano de Asuntos Públicos. Matisyahu colaboró anteriormente en galas de recolección de fondos para las Fuerzas de Defensa de Israel. El pasado lunes, el artista aseguraba en un comunicado: "No meto la política en mi música".

"The festival organizers contacted me because they were getting pressure from the BDS movement. They wanted me to write...Posted by Matisyahu on Lunes, 17 de agosto de 2015

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