Nacho Vegas: "Existen presos políticos en este país y represión a la disidencia política de izquierdas"

Nacho Vegas publica 'Vidas semipreciosas'

Cuatro años después regresa Nacho Vegas (Gijón, 1974) con Vidas semipreciosas (Oso Polita, 2026). Un disco hermoso, comprometido con su tiempo como forma de protesta, poético y militante, con la búsqueda de la belleza como resistencia contra el devenir de los tiempos. "Cuando la ultraderecha empezó a entrar jugaba un poco a la corrección política, ahora se está desbocando todo muchísimo. Lo que más me asombra es la impunidad, el descaro con el que se dicen o hacen ciertas cosas que antes se disfrazaban", remarca. Y acabamos de empezar.

¿Por qué Vidas semipreciosas y no 'preciosas'? Lo segundo es lo que todos parece que tenemos que desear y aparentamos tener.

Precisamente porque lo que hay en el disco es una reivindicación de la semipreciosura por encima de la preciosura como algo mucho más bello y verdadero. Las piedras preciosas son cuatro y son muy puras y duras, escasas y carísimas. Son la élite de las piedras. Pero a mí las piedras semipreciosas me parecen más bonitas todavía. Son mucho más tiernas, impuras y mestizas. Son mucho más como la mayoría de la gente. Pongamos que la gente preciosa es la que nos gobierna, una élite que nos hace la vida más jodida y que acumula muchísimo poder aunque son muy pocos. Yo reivindico la variedad de la semipreciosidad, que es la realmente bonita porque son vidas que se necesitan unas a otras y por eso tienen fuerza de forma colectiva, en común. 

¿Cómo es este disco musicalmente? ¿Música popular, folk, rock, canción de autor?

Yo acabo siempre diciendo música popular, que es un cajón muy grande en el que entra todo, aunque también se supone que el rock es la música popular de nuestro tiempo. Creo que hay una mezcla entre la vanguardia y lo tradicional, entre sonidos un poco más modernos y más tradicionales o folclóricos. Eso es lo que me gusta.

¿Vidas semipreciosas es un disco de protesta o un disco comprometido, en el sentido de que comprometerse es la protesta más efectiva?

Lo de canción protesta parece pasado de moda. Creo simplemente que la música popular debe ser permeable a lo que sucede en el mundo en el que surge. Cuando escribo canciones hablo de mi vida, entendiéndola como mis obsesiones y mis mierdas, pero también del mundo que me ha tocado vivir y lo que ocurre y veo cuando abro las ventanas. Y es espeluznante el clima social ahora mismo, desde hace tiempo, con lo cual es imposible que eso no se te cuele en las canciones. Además, para mí el compromiso político es también importante, con lo que es normal que esté un poco más presente que a lo mejor en la música de algunos compañeros o compañeras de oficio. Para mí, escribir canciones es posicionarse con respecto a la realidad y al mundo, y en ese posicionamiento a veces va implícito un compromiso político, como es mi caso. Lo que no puede pretender nunca una canción es ser neutral o apolítica, eso no me entra en la cabeza. 

La belleza a veces está en verdades emocionales que nos golpean por dentro. Otras veces también está en cosas incómodas, incluso tenemos que extraer y encontrar la belleza en cosas que nos pueden horrorizar

¿Puede la belleza de la poesía, como la que tenemos en este álbum, ser un arma efectiva contra un mundo feo en el que se premia el mal?

La belleza a veces está en verdades emocionales que nos golpean por dentro. Otras veces también está en cosas incómodas, incluso tenemos que extraer y encontrar la belleza en cosas que nos pueden horrorizar. A partir de ahí sí se puede entender la belleza como un arma, porque si no, parece que lo que triunfa o cala son discursos de odio, de exclusión, racistas, homófobos, antifeministas. Y el problema es que se está normalizando ese discurso y que esa gente esté en posiciones de poder, que se cuelen en las instituciones, y que el fascismo sea una opción política tan normal como cualquier otra, lo cual es terrible. Hay muchas trincheras y sí creo que la palabra, la canción, la cultura, puede ser un arma poderosa, o puede acompañar algunas luchas colectivas para ser por lo menos un altavoz.

Hay canciones muy potentes en este LP. Una de ellas es Fiu (hijo), dedicada a su madre, Cristina Vegas, de quien canta: "Me enseñó que sin justicia libertad no es cosa cierta, por eso en esta familia somos de izquierdas".

Mi madre era maestra, aunque, dejó de trabajar para cuidarnos, y militaba en el PSOE cuando era marxista todavía. Mi padre militaba en el PCE y después se integró en el PSOE también. Tenían en común la lucha antifranquista y recuerdo crecer en casa con cuadros de Salvador Allende y yendo a mítines del PCE... nos educaron en valores de izquierdas. Íbamos a un cole público y mis padres nos hablaron de la importancia que tenía para ellos la educación pública, porque teníamos unos amigos que iban a otro que era privado y parecía que envidiábamos ciertas cosas, aunque luego me di cuenta que se respiraba clasismo y pijerío allí. Te alegras de esas decisiones que tus padres tomaron por ti, y hay una serie de valores que se te quedan.

¿A lo mejor esa cadena de transmisión de valores puede ser que se esté perdiendo por tanto móvil, tanto individualismo que nos inculcan, y de ahí vengan esas cosas como que la mayoría de los jóvenes son de derechas? ¿Nos hemos cortocircuitado en algún momento y no nos hemos dado cuenta?

Yo también me pregunto eso a veces, porque tengo amigos militantes de izquierda con hijos adolescentes que vienen con ese discurso. Una amiga me decía el otro día que cuando éramos guajes y querías distinguirte estaba la ropa de marca Yo, por ejemplo, nunca era de Nike, era de J'hayber (risas). Eso era lo que te distinguía socialmente, y a mí con 14 años me daba mucha rabia, pero luego se lo agradecí a mi madre. Hoy en día, basta con ponerte una pulserita con la bandera de España para que ya se cree esa distinción, da igual la ropa que lleves, es una cuestión casi de identidad o de postureo, porque realmente no es gente que esté organizada ni que sea de Vox, sino simplemente que les ha colado ese discurso de odio que les han vendido. Es verdad también que se supone que los hijos son una reacción a la generación de sus padres, pero eso puede ocurrir sin que se pierdan ciertos valores. Igual es que hoy en día los adolescentes están más expuestos con las redes sociales, nos bombardean muchísimo, no sólo con lógicas de consumo, sino con un montón de mensajes de youtubers con un discurso terrible.

Da miedo la manera en que el neoliberalismo y el fascismo se dan la mano

Preparaba esta entrevista escuchando el disco y viendo las noticias de Davos sin volumen en la televisión. De repente sonó Tiempos de lobos y me pareció que era la banda sonora perfecta. Solo que los lobos ya no vienen con piel de cordero...

Qué bueno lo de Davos. Lo que más me asombra de todo lo que estamos viendo es la impunidad, el descaro, la falta de disimulo con el que se hacen o dicen ciertas cosas que antes se disfrazaban un poco. Porque cuando la ultraderecha empezó a entrar jugaba un poco a la corrección política, teniendo un discurso más bajo para atraer a más gente, pero ahora se está desbocando todo muchísimo. El problema es que no hace falta que vayan con piel de cordero. También diré que el lobo es un animal bonito, noble y salvaje. por lo que creo que al final son humanos con piel de lobo. Dan más miedo algunos humanos con mucho poder que el más feo de los lobos.

¿El fascismo viene de camino o hace tiempo que está aquí y andamos a por uvas? 

Está aquí, porque se ha colado en las instituciones y el mayor problema es que lo hemos normalizado. Y creo que en esa normalización la gran culpa la tiene la izquierda que lo ha infravalorado. Recuerdo tener conversaciones con amigos militantes de partidos de izquierdas, del glorioso PCE, diciendo cuando empezaba Vox que no se le puede llamar a esto fascismo, porque eso fue una cosa muy concreta del siglo XX. Pero joder, hay que decirlo con todas las letras, claro que es fascismo. El problema es que el fascismo se lleva muy bien con el capitalismo. Y con el capitalismo extractivista, además, como vemos con el interés de Trump en Venezuela o Irán, que es solo por el petróleo y el gas, y eso también le sirve para desviar la mirada del genocidio de Israel sobre Gaza, al mismo tiempo que está el discurso del odio con el poder que le está dando al ICE. El neoliberalismo y el fascismo se dan la mano de una manera que da miedo, porque en realidad el paradigma hegemónico sobre el que vivimos es el del neoliberalismo.

La gran culpa de la normalización del fascismo la tiene la izquierda que lo ha infravalorado

¿Y dónde ha fallado la izquierda ahí?

A mí me daba mucha rabia en las últimas elecciones generales una de las partes del argumentario de Sumar era que Vox son realmente el partido antisistema, cuando la izquierda es la que tiene que reivindicar ser antisistema. Sumar debería ser anticapitalista por lo menos. Como decía Julio Anguita, que era anticapitalista y decía que este sistema está creando y justificando desigualdades y crímenes, por lo que quería otro más justo. Decir que Vox son el verdadero antisistema me parecía un error, porque Vox está muy cómodo dentro de los límites del neoliberalismo, a pesar de que hubo partidos de ultraderecha en Europa que tuvieron un discurso así como anticapitalista y muy híper nacionalista, pero que al final era mentira y en cuanto pudieron se aprovecharon del Estado para privatizar los beneficios y luego socializar las pérdidas, que es la máxima del neoliberalismo y lo que más miedo da.

¿Cómo se combate eso?

Es difícil de combatir, porque seguimos estando bajo la hegemonía del neoliberalismo, y bajo ese paraguas también es donde está el fascismo viviendo, y creo que la izquierda no se ha dado cuenta de que le ha abierto la puerta. Quizás con autoorganización e intentando hacer como se demostró, por ejemplo, cuando se vio un Madrid antifascista que paró la Vuelta a España.

Otra canción: Deslenguarte, con Albert Pla. ¿Un cántico a la disidencia política e incluso a las lenguas cooficiales?

Va por ahí, pero es una canción que me llevó también a hablar de las mordazas que nos ponen y que penalizan tanto la libertad de expresión como la disidencia política, y también los derechos lingüísticos de las lenguas minorizadas. Es algo que en Asturias vivimos con mucho sufrimiento, porque todavía ni nos dan siquiera el estatuto de oficialidad aunque, por suerte, esas lenguas siguen muy vivas en el pueblo y eso se refleja en la cultura. De hecho, hoy día es uno de los mejores momentos para la música hecha en Asturias y en asturiano, con Rodrigo Cuevas, Ferla Megía, Llevólu'l Sumiciu, Algaire, L.R., Marisa Valle Roso, Rubén Bada...

Y no solo en Asturias. Tenemos a Oques Grasses llenando cuatro noches el estadio Olímpico de Montjuic y a Zetak dos en San Mamés en Bilbao, cantando en catalán y en euskera.

Me da mucha envidia porque ellos tienen sus circuitos y en Asturias no tenemos nada similar. Hay gente que canta en catalán y llena el Palau Sant Jordi sin que se les conozca mucho en Madrid. Gorka Urbizu también lo peta mucho en Euskal Herria, y fuera de allí tiene un público muy fiel, pero más minoritario. Eso ocurre porque la lengua marca una barrera, cuando debería ser lo contrario, algo que nos atrajera y que no viéramos como un elemento extraño, por lo menos dentro del Estado español. Si todos hubiéramos estudiado desde pequeños nociones de las diferentes lenguas, igual lo veríamos más natural. Las lenguas deben servir para coordinarnos socialmente, no para poner barreras ni para distinguirnos. 

Este es un disco muy militante. Seis pardales habla de Los seis de La Suiza 

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El tema de Los seis de La Suiza me apeló especialmente porque ocurrió en mi ciudad, estuve en grupos de apoyo, hice actuaciones y firmé manifiestos, y sabía que se iba a colar en mis canciones. Y tomé una canción tradicional cántabra que luego se reescribió en Asturias en 1934 para que hablar de la represión, para adaptarla a una de las represiones que estamos viviendo hoy día. Se convirtió en una canción importante, con la colaboración de Rodrigo Cuevas y voces solidarias.

El carácter coral y militante del proyecto se intensifica con tres interludios en castellano, catalán y euskera firmados por Javitxu, Anna Gabriel y Adur, involucrados en casos como el de Los 6 de Zaragoza, los juicios del Procés y el de Altsasu, respectivamente. ¿Por qué ha querido tenerles en el álbum?

Se me ocurrió que podía contar con otras voces de compañeros y compañeras que también sufrieron casos de represión que demuestran que Las seis de La Suiza no es un caso aislado y por desgracia existen presos y presas políticas en este país, existen represiones y mordazas a la disidencia política, por la izquierda siempre. Nos movilizamos cuando encarcelaron a Pablo Hassel pero pasa el tiempo y nos olvidamos de que sigue en la cárcel por hacer canciones. Quise contar con Javitxu de Los 6 de Zaragoza que me lo mandó a través de un amigo. A Anna Gabriel la admiro mucho políticamente y sufrió el exilio. Tampoco conozco a Adur personalmente, pero es que el caso de Altsasu es terrible. 

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