Cine europeo

‘Mustang’ o la demonización de la sexualidad femenina

Fotograma de 'Mustang'.

La palabra mustang tiene su origen en la combinación de mestengo –de la mesta castellana– con mostrenco, en su significado de ganado salvaje y sin dueño. Esto dice el Diccionario de Oxford sobre el título del metraje que hace un mes se llevó el Goya a la mejor película europea y que se estrena este viernes en toda España. Rodada en Turquía con producción francesa y en lengua turca, fue elegida para representar a Francia en la pasada edición de los Oscar. Su directora, Deniz Gamze Ergüven, estrena su primer largometraje con una nominación a mejor película de habla no inglesa en los galardones de Hollywood, además de ganar varios premios César, los Goya franceses.

Mustang aprovecha un retrato costumbrista de la aldea de Inebolu, en la provincia norteña de Kastamonu, para explorar de manera muy íntima las ramificaciones del patriarcado, la familia y la religión en la construcción de la sexualidad adolescente. “Fue en un abrir y cerrar de ojos. Las cosas nos iban muy bien y de repente todo se fue a la mierda”, reza la primera línea del guion, a cargo de la propia directora y la francesa Alice Winocour.

Termina el último día de curso y las cinco hermanas mustang deciden celebrarlo en una playa cercana a la escuela con sus compañeros de clase. El verano ha llegado al sur del Mar Negro y los adolescentes juegan a empujarse en el agua sobre los hombros de los chicos. Las muchachas se ponen la corbata del uniforme escolar de bandana en una especie de fin de fiesta improvisado y las camisas empapadas de ellas y ellos revelan con naturalidad las formas de la adolescencia. Más tarde las hermanas roban unas manzanas en el huerto de un anciano que les echa a punta de escopeta y vuelven casa eufóricas. Han empezado las vacaciones.

Allí les esperan su abuela (Nihal G. Koldas) y su tío Erol (Ayberk Pekcan) con la palma de la mano bien abierta. No por las manzanas mangadas, sino por los hombros de los hombres. “Mis nietas dándose placer restregando sus partes contra los cuellos de los hombres”,  sus partesbufa la anciana mientras intenta gestionar una azotaina de manual a cada nieta.

La apertura de la película está basada en la experiencia de uno de los viajes de infancia a Turquía de la directora, Deniz Gamze Ergüven. Nació en Ankara hace 37 años, aunque ha vivido casi siempre en París. “La discusión fue menos violenta que en la película, pero el concepto era el mismo. A las mujeres en Turquía se les imponen normas muy estrictas de manera brutal”, subraya en una entrevista a Los Angeles Times.

La directora utiliza Mustang para hablar de los contrastes entre la Turquía rural y la Turquía cosmopolita de Estambul, que es desde el principio la última esperanza emancipadora para las chicas. La estampa del tío Erol disparando al aire fundido por el raki —anís turco— y luciendo su heladora media sonrisa alterna con momentos cómplices de comedia brillante.

A la crítica internacional le ha faltado tiempo para bautizar a Mustang como la versión turca de Las vírgenes suicidasLas vírgenes suicidas (Sofia Coppola, 1999), una vez más. A pesar de que la directora se ha encargado de comentar en varias ocasiones que durante el rodaje no pensó tanto en el filme de Coppola como en la película Fuga de Alcatraz Fuga de Alcatraz(Siegel, 1979) o la obra teatral Tres Hermanas(Chéjov, 1901).

El primer rapapolvo de la abuela a las cinco hermanas huérfanas es solo el comienzo de un largo verano en el que se sucederán los exámenes de virginidad, exámenes de virginidad,las bodas concertadas y los intentos de fuga.

Las muchachas comprueban con impotencia cómo esta elegante casa familiar en cuatro alturas y con vistas al Mar Negro se va transformando conceptual y arquitectónicamente en una prisión. Y en una escuela de esposas ejemplares. Cada vez que son cazadas en alguna de sus osadías —escapadas nocturnas, encuentros furtivos con muchachos— los muros de la finca se elevan un poco más, de forma literal.

Sorprendentemente es la más joven de las cinco hermanas quien hace suya la bandera del rechazo a la autoridad. La pequeña Lale (Günes Sensoy) de 14 años visitó Madrid el pasado miércoles para presentar la película. "Hay que cambiar la mentalidad para que la mujer tenga la capacidad plena para expresarse como ciudadana independiente y no como esposa de nadie", subrayó en un impecable inglés norteamericano. En la película, Lale reta a sus hermanas mayores a rebelarse contra las estructuras que las están esposando contra su voluntad y su personaje cristaliza en la fiel definición de mustang como ganado libre, sin ataduras.mustang

Mustang guía al espectador a través de la compleja y milimetrada coreografía de los matrimonios concertados. Los cortejos familiares de los candidatos a la mano de cada hermana van desfilando por el salón de la casa con la sincronización de un vals. Primero, se rompe el hielo con un café de cortesía y una conversación de aproximación entre las mujeres de las dos familias. Después, los hombres entran en el salón para dar la luz verde al enlace. En el centro de la escena, escépticos, la hermana casadera de turno con todas sus incertidumbres y el muchacho pretendiente con todas las suyas.

La esperanza de la huida del propio hogar sobrevuela sin pausa la trama de Mustang, aunque, según la joven protagonista Lale (Günes Sensoy), la realidad en Turquía es más dura de lo que muestra la película : “Si fuera un filme realista, las chicas no conseguirían escapar de la casa".

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