El perro ilustrado
Esta foto, a la que no acompaña calidad artística alguna, es, sin embargo —me atrevo a decir—, el más importante documento que jamás se haya publicado en infoLibre contra los bulos y las fake news. Es un canto a la razón, al pensamiento reflexivo y al conocimiento científico en una época en que el engaño y la mendacidad se han enseñoreado de unos medios a los que ya no se reclama que cuenten la verdad, sino que sus mentiras estén en sintonía con lo que pensamos.
Frente a ello, esta imagen simboliza la resistencia. Y, aún más: el triunfo de la inteligencia sobre la superstición. Es, en definitiva, la versión escatológica del paso del mito al logos. El mito en cuestión tiene que ver con la creencia de que situar una botella de agua en la puerta de tu casa evita que los perros se orinen en ella porque al verse reflejados se asustan y deciden buscar otro lugar como toilette. Aunque hay quien insiste en negarlo, la leyenda urbana se extiende, como habrán podido comprobar ustedes a poco que hayan viajado. Pero he aquí, y ese es el valor inmenso de esta foto, que un perro, concernido por la falsedad de tal afirmación, ha hecho una aportación fundamental a la cuestión, el tipo de aportación que zanja definitivamente esta clase de debates.
Una aportación que es, a la vez, metáfora y praxis. El mensaje no puede estar más claro. Su autor podría muy bien haberse limitado a orinar para mostrar que el presupuesto teórico era erróneo pero, tal vez cansado de la lucha por defender lo obvio que imponen los tiempos, decidió ir más allá. Y ese más allá es, como el “¡A la mierda!” de Fernán Gómez o el “¡A la mierda!” de Labordeta, una expresión del hartazgo que produce el esfuerzo de combatir con el ejercicio de la razón lo que nace de su ausencia, solo que aquí expresado un poco más explícitamente. Entre aprender a hablar para gritarlo o decirlo relajando sus esfínteres, el perro eligió lo segundo.
Todos debemos estarle agradecidos, incluido el propietario de la vivienda al que libera de andar rellenando botellas como la filosofía liberó al hombre de seguir rezando a los dioses. El animal, que intuyo de pequeño tamaño pero de una enorme estatura moral, ha marcado el camino.
Cómo estos días hay que explicarlo todo, me apresuro a advertir que no estoy alentando a que combatamos los bulos acudiendo a hacer nuestras necesidades a las puertas de los medios que las alumbran, que quede claro. Salvo, naturalmente, en el caso de que alguno haya puesto botellas de agua en la puerta.
*Miguel Sánchez-Romero Guerrero es guionista y productor ejecutivo de televisión. Dirigió, entre otros proyectos, el programa 'El Intermedio' durante diez años.