Libros

S.O.S. Librerías independientes

Un libro electrónico y libros en papel.

Eva Orúe

Hace unos meses, la Ministra francesa de Cultura, Aurélie Filipetti, manifestó su voluntad de proteger las librerías independientes. “Hay que mantener el equilibrio entre los actores de la cadena del libro. Si esa red se desintegra, la economía de la edición en su totalidad estará en peligro”, dijo al anunciar su plan, que contaba con una generosa dotación económica. 

El sintagma “proteger las librerías independientes” es revelador: se refiere a ellas como quien alude al lince ibérico, animal en peligro de extinción.

¿Es verdaderamente así?

Al otro lado del Canal de la Mancha, en Gran Bretaña, se han puesto las pilas con una campaña, Books Are My Bag, que lanzan espoleados por las cifras del declive: en 2008 había en el país 1.535 librerías independientes; en 2012 son sólo 1.028 (datos de la Booksellers Association). Pues bien, hasta el primer ministro, David Cameron, respondió a la llamada.

Sin embargo, al otro lado del Océano Atlántico, se perciben razones para el optimismo. Si bien entre 2000 y 2007 cerraron cerca de 1.000 librerías independientes, víctimas de un acentuado cambio en las costumbres (los lectores las abandonaron para comprar on line o en grandes cadenas), desde 2009 la tendencia se ha revertido: según la Asociación Americana de Libreros (ABA), el número de librerías independientes ha aumentado un 19% hasta alcanzar las 1.971. (No parecen muchas para un país tan grande, pero en fin.) Incluso los prestigiosos analistas económicos de The Economist les ven futuro porque no pueden dormirse en los laureles, y ese estado permanente de alerta les beneficia; y porque permiten un trato más cercano con el cliente. Dos argumentos que, como cuento en mi blog Círculo de iluminación, no todos comparten.

¿Y aquí, qué? Primero, los datos.

Según el Barómetro de ventas de las librerías en España hecho público en enero de 2013 y correspondiente al último cuatrimestre de 2012 (son los últimos datos oficiales de los que disponemos), las ventas en esos meses ascendieron a 196.635.472 €, un descenso del 15,39 % respecto al mismo periodo de 2011, año que ya registró uno de los resultados más bajos de la última década..

El Barómetro se fundamenta en la consulta directa a una muestra representativa de librerías con una facturación superior a los 150.000€ anuales.

En cuanto al cierre de librerías, no hay cifras aunque sí un goteo incesante. Por lo que pueda servir: la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) asegura en su página que agrupa a 1.600 librerías.

Ahora, un librero

Paco Goyanes, alma mater de la librería zaragozana Cálamo, que este año cumple 30 de vida, lamenta la falta de apoyo. Mira con envidia a Francia, porque “aquí el Ministerio no sabe ni sabrá y los grandes grupos editoriales, al menos los más importantes, ante la crisis lo único que se les ocurre es inundar las librerías de novedades y amenazar con una rebaja de condiciones... ¿Alguien entiende que el margen comercial medio en Francia para los libreros sea alrededor de un 8% más?”

No se engaña, sabe que los lectores han desertado de las librerías por la misma razón por la que lectores y no lectores han desertado de “las tiendas de moda, de los cines y teatros, de las comercios de precio justo e incluso de los mercadillos: por el empobrecimiento que la clase media española ha sufrido en los últimos años”. Pero enumera cuatro factores específicos del sector:

1. El mercado del libro se sustenta en un sector de la población muy reducido: las tiradas medias lo demuestran, las de ahora y las de antes. El fenómeno de los grandes bestsellers tiene que ver con el consumo masivo y no con la existencia de un público lector constante, público que en España es muy pequeño

2. El libro ya no ocupa el lugar central que antes ocupaba en el imaginario cultural de la juventud.

3. ¿Lectura electrónica? Evidentemente, todos leemos digital sin parar: periódicos, manuscritos, webs... Cuando buscamos información ya no acudimos al libro de manera prioritaria.

4. El libro en España es CARO, muy caro, como casi todo en este país.

¿Entonces?

“Yo creo que las librerías sí que tienen futuro pero seguramente no serán exactamente como ahora”, nos dice Pilar Gallego, que está al frente de una librería (Pedagógica), preside el Gremio de Libreros de Madrid, y es vicepresidenta de CEGAL. “Tendrán que trabajar por estar más presentes en el mundo digital, de tal manera que su función principal de prescriptores o de mediadores siga siendo necesaria".

Habla Gallego de la importancia de “la búsqueda de la a eficiencia en la cadena del libro”, de la modernización ineludible, de los “nuevos portales, integrados de todostuslibros.com, junto con loslibrerosrecomiendan.com, clubkirico.com, etc., que son un reflejo de la modernización no solo de la librerías sino del sector”.

En cuanto a las campañas de apoyo… “Nosotros desde CEGAL, lanzamos la campaña del Día de las Librerías, que se celebra el último viernes de noviembre, pretende llamar a los ciudadanos a que en el comienzo de la campaña de Navidad piensen en sus compras en el comercio cercano, a través de unos marca páginas en los que se exponían las 10 razones claves para comprar en la librería como el comercio de proximidad.” Este año, a finales de octubre, lanzaran la nueva campaña en esa misma línea. “Necesitamos seguir generando tráfico en las librerías como un espacio de encuentro y dialogo.”

Continuará…

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