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¿A quién beneficia la fusión BBVA-Sabadell? La banca gana, empleados y clientes correrán riesgos

Vista de la fachada del edificio La Vela, en la ciudad del BBVA de Madrid

En torno al mercado financiero español orbita estos días una fusión: la propuesta por el BBVA al Banco Sabadell, para dar como resultado una entidad cuya denominación social y marca serían las del primero, aunque se podría conservar la etiqueta del segundo en regiones o negocios, si el interés comercial lo recomendara, y que tendría una de sus sedes operativas en Cataluña. Desde el BBVA defienden la operación porque el nuevo ente se convertiría en “el segundo de España y en el tercero de Europa” y contaría “con activos totales por encima del billón de euros y más de 100 millones de clientes a nivel mundial”. Nacería, además, según fuentes del ámbito de esa entidad, con “la ambición de ser el mayor banco por capitalización bursátil de la zona euro”. A ello agregan otras razones como la “complementariedad” de ambas compañías, dado que mientras el Sabadell es un referente en el segmento de empresas, el BBVA es líder en digitalización y sostenibilidad; o el que el alumbramiento de la futura criatura financiera se traduciría, por ejemplo, “en una mayor contribución al Estado vía impuestos” y en una remuneración mayor para los accionistas.

Pero, ¿todo sería positivo en esa integración? Fuentes sindicales del sector de la banca creen que no y señalan algunos "peligros" que, a su juicio, conlleva el movimiento distorsionador, en un contexto en el que, desde la crisis económica de 2008, "se han perdido 78 entidades y más de la mitad de las sucursales, que rondan las 20.000". De los diez grandes grupos bancarios que operan en la actualidad, si se materializa la unificación, "sólo tres actores, Santander, Caixa y BBVA más Sabadell, controlarían siete de cada 10 hipotecas", de acuerdo a los datos que manejan las fuentes sondeadas.

Javier de Dios, responsable del Sector Financiero de la Federación de Servicios de CCOO, considera que la fusión que ha removido el sector entraña en esencia dos riesgos: “El principal para el empleo”, dice. Y lo argumenta: “Habrá que ver cómo van a ejecutar esta operación societaria porque hay una diferencia con procesos anteriores que se han producido en el sector, que eran absorber una entidad en la que existía una situación de sostenibilidad económica dificultosa, por lo que se podía ver con buenos ojos, a fin de que no quebrara y la totalidad de la plantilla se viera afectada”. “Pero ahora -une- es una operación de absorción por pura avaricia, por incrementar cuota de mercado, por eliminar una competencia y, por tanto, el personal no debería sufrir las consecuencias”, avisa.

De Dios apunta que “se va pasar de un BBVA con alrededor de 22.000 trabajadores y un Banco Sabadell con unos 13.000, a crear un monstruo de 35.000 personas, por lo que se prevé una reducción de plantilla que se ha de dar en unas condiciones favorables y que produzca también una renovación generacional en la resultante”. ¿A qué se refiere con lo último? Aboga por que, de llevarse a cabo una amalgama que repercuta en los empleos, “se produzcan salidas de gente mayor y se incorpore a jóvenes". "A las entidades le resultará beneficioso porque los salarios serán inferiores en líneas generales con respecto a los de las personas de salida, pero no habría una revolución drástica de plantilla”, asevera.

Más allá del empleo, el responsable de CCOO indica “una segunda patapeligrosa de la fusión. “Si se reduce drásticamente la red de sucursales, estaremos disminuyendo la competencia, con lo que para la clientela sería perjudicial”, advierte. “Aquí -apostilla- los reguladores tendrán que estar vigilantes porque esto pudiera darse en entornos geográficos ya vaciados de presencia de sucursales físicas, lo que supondría una exclusión aún mayor, sobre todo, para cierta clientela con especial vulnerabilidad a la digitalización o de acceso a los sistemas financieros”, afirma. De hecho, asociaciones de usuarios han alertado de que esto sería un problema en áreas de la España despoblada, donde, en especial las personas mayores, tienen difícil acceso ya a servicios bancarias como un cajero, puesto que el 22% ha desaparecido.

Un modelo de concentración

De su lado, el responsable del Sector Financiero estatal de UGT, Victoriano Miravete, alude a “dos riesgos básicos” que, en su caso, resume así: “El empleo y los niveles de competencia que van a quedar. En relación al primero, seguro que querrán un ajuste para ser eficientes y, a lo segundo, tendrán que pasar los filtros de competencia, porque hay regiones como Cataluña que entre La Caixa y la entidad que resulte de la fusión, alrededor del 70% del mercado será para dos jugadores”. “Sobre esto -enlaza- hay estudios de todos los colores, los hay que aseguran que eso es mucho y otros que es poco, poniendo el ejemplo de Holanda. Habrá que verlo”, manifiesta. En ese sentido, se pregunta “a quién beneficia tener el tercer banco más grande Europa, a los clientes, o a la cúpula directiva que podrá ponerse un salario superior y cobrar unos bonus más gordos”.

A su entender, contar con “bancos potentes puede ser bueno porque te da músculo, o con esta operación en concreto, el BBVA podrá entrar con un banco físico en el Reino Unido -el Sabadell cuenta con su filial británica TSB Bank-, donde sólo tenía banca por internet; pero hasta qué punto lo es para todos. ¿Estamos mejor ahora que hace un tiempo?”, lanza. Y se responde: “En competencia, creo que no. A la hora de abordar proyectos de financiación grandes, necesitan menos ayudas o socios, es cierto. Pero se están cerrando puertas a alguien que quiera una hipoteca. O se va a los bancos de internet, o físicos…”, desliza. Y no sólo. La Encuesta sobre el Acceso de las Empresas a la Financiación (SAFE, por sus siglas en inglés) muestra un empeoramiento desde abril de 2022 en la percepción de las pequeñas y medianas empresas (pymes) españolas sobre la oferta de crédito bancario.

Miravete mantiene que “no tiene por qué haber concertación, que los bancos se pongan de acuerdo, lo que es un delito, pero en España se ha visto que cuando los tipos han subido, las hipotecas lo han hecho automáticamente, pero los rendimientos de los depósitos no se han elevado lo que en Europa. Eso es un dato constatable. ¿Cuál es el momento dónde hay competencia y dónde no? Pues para eso está la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y ellos decidirán”, marca, para augurar: “Les pueden poner alguna pega en varias regiones”.

De vuelta al empleo, deja claro que para UGT, “si hay un ajuste, va a tener que ser voluntario 100%”. “Y generoso -engarza-, porque no puede ser que estén en beneficios máximos y sean cicateros aquí. No pueden ser los empleados los que vuelvan a pagar. Al final con la reducción de empleo, aun siendo voluntario, quien pierde es el país, que se queda sin cotizaciones máximas habitualmente y cosas de ese tipo". Es consciente de que el bancario, "es un sector que va hacia ese modelo", la concentración, "y ya veremos hasta dónde llegamos”, cierra, para recordar que organizaciones sindicales y patronal están inmersas en las negociaciones del convenio colectivo del sector. 

Sin convenio, pero con beneficios récord

Respecto a ese proceso de diálogo abierto, De Dios admite que “el convenio de banca está enquistado”. “La próxima reunión será el miércoles 8 de mayo y esperamos que esta operación del BBVA y Sabadell no perjudique la negociación colectiva, sino que avance para alcanzar un acuerdo en un corto espacio de tiempo y poder dar tranquilidad a las plantillas”, expone. “Porque además -hilvana el portavoz de CCOO- vemos como todas las magníficas ganancias que consiguieron en 2023 y que están mejorando en 2024 -BBVA obtuvo un beneficio neto atribuido de 2.200 millones en el primer trimestre de 2024, lo que supuso un alza del 19,1% con respecto a 2023 y el Sabadell de 308 millones, un 50,4% más que en el mismo periodo del año anterior-, las entidades financieras las están destinando a remunerar a la alta dirección, al accionista, a hacer operaciones societarias para ganar cuota de mercado, pero no para remunerar como se merecen a las plantillas, dados los resultados que se han logrado”, afea.

Fuentes del sindicato CGT aportan que “no es la primera vez que ambas entidades tratan de unirse, aunque la última vez que lo intentaron, en 2020, no salió bien”. Por su parte, reclaman, asimismo, que “se mantengan las plantillas y todos los derechos” para los empleados, tanto los recogidos en el Estatuto de los Trabajadores como los reflejados en el convenio colectivo y los planes de igualdad rubricados.

El final, aún en el aire

Al margen de los sindicatos, fuentes de la órbita financiera estiman que existen algunos elementos que pueden ser “determinantes” para que la fusión llegue finalmente a buen puerto: “El reparto de poder, que éste se logre hacer de forma en la que las dos partes queden satisfechas, y el hecho de que el pago de la operación se realice sólo en acciones, como parece que se ha puesto encima de la mesa -el BBVA ha ofrecido al Sabadell un canje de acciones con una prima del 30% sobre la cotización de la entidad presidida por Josep Oliu al cierre del lunes 29 de abril-. Esto podría no convencer del todo a uno de los implicados”, condensan. De momento, la bolsa aporta su música al baile y la atención de los inversores está puesta estas jornadas en BBVA y Banco Sabadell.

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