La luz no está casi gratis: los peajes y cargos suben la factura por mucho que la energía cueste cero euros

Imagen de archivo de una factura de electricidad.

España ha cerrado este martes la racha con la electricidad más barata de su serie histórica, con una media de 5,13 euros por megavatio hora (€/MWh) en el mercado mayorista de la luz a lo largo de los últimos once días. Durante muchas de esas horas la luz estuvo a cero euros, pero ese es solo el coste de la energía, al que hay que sumar otra serie de conceptos que encarecen la factura. Por ejemplo, este lunes, la subasta diaria de la luz fijó su precio en 7,95 €/MWh, pero el coste real que pagaron los hogares en PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor) fue 85,70 €/MWh, diez veces más, debido a que hay que añadir todos los conceptos de la factura, especialmente los cargos y peajes.

Como se observa en el gráfico, el coste de la luz en el mercado mayorista (azul) es desde hace más de una semana cercano a cero, pero el precio real que pagan los hogares suscritos al PVPC (rojo) es superior. La diferencia se estrecha durante los fines de semana, que en el gráfico se representan como unos picos a la baja en la línea roja. También la línea azul se desploma en los días festivos porque el consumo de energía cae y la demanda se puede cubrir exclusivamente con energías limpias y más baratas. Durante los últimos once días se ha unido una fuerte generación eólica, muchas horas de sol y unas lluvias que han permitido la producción de energía hidroeléctrica.

El desequilibrio entre el precio de mercado y el precio PVPC se ha repetido durante las últimas dos semanas, y seguirá ocurriendo a lo largo de la próxima primavera, el periodo del año con más generación renovable porque sopla el viento y hay muchas horas de sol. Los únicos periodos en los que la electricidad está realmente asequible son las llamadas horas valle, cuando los peajes y los cargos de la electricidad se desploman para incentivar el consumo. Este periodo transcurre durante todo el fin de semana y los días festivos, y entre semana por la noche (de 00.00 a 07.00 horas). Las horas llanas (08.00-10.00, 14-00-18.00 y 22.00-24.00) su coste es intermedio, mientras que las horas punta son las más caras (10.00-14.00 y 18.00-22.00).

El precio de la luz se fijan cada día en la subasta diaria que organiza el operador del mercado eléctrico (OMIE) y lo disfrutan los hogares con una tarifa diaria del mercado regulado, el llamado PVPC, mientras que los sujetos al mercado libre tienen asignado un precio fijo. Sin embargo, aunque la electricidad es prácticamente gratis estos días durante las horas de sol, el precio real que se paga en el recibo es sustancialmente más alto debido a otros componentes de la factura: los peajes, los cargos, los servicios de ajuste y el coste del mercado de futuros. A esto hay que sumar además los impuestos, que han subido en 2024.

Este gráfico, elaborado por el experto en datos Manuel H. Arias y publicado en su cuenta de Twitter, muestra el precio real de la luz durante el domingo y el lunes, separando cada uno los componentes de la factura para diferenciar cómo los cargos y peajes se mantienen intactos a lo largo del fin de semana. Durante muchas horas se produce incluso la paradoja de que la propia energía es el componente más barato del recibo, mientras que el apartado otros (peajes y cargos) es el más caro. 

Los peajes cubren los costes de las redes eléctricas para el transporte y la distribución de la energía y aunque los cobran las compañías, acaban en la CNMC, que luego los reparte entre las empresas que han asumido las inversiones, principalmente Red Eléctrica. Los cargos son una amalgama de costes del sistema, como el sobrecoste de abastecer de energía a las islas, devolver la deuda del sistema eléctrico o la financiación del bono social. Tanto los peajes como los cargos tienen una cuantía fija en la factura, y otra que depende de la electricidad consumida.

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Los servicios de ajuste es el coste de casar en tiempo real la oferta y la demanda de electricidad. La subasta eléctrica se cierra un día antes de su consumo basándose en una previsión de demanda, pero ese cálculo puede desviarse arriba o abajo, obligando a los generadores a activarse o parar de forma urgente para casar la producción y el consumo. Esas órdenes son caras de ejecutar y las pagan todos los hogares en su factura.

Por último, el coste del mercado de futuros es un nuevo componente de la factura que empezó a funcionar en 2024. La reforma del PVPC que entró en vigor en enero supone que el 25% del coste diario de la luz no está marcado por la subasta del mercado mayorista, sino que es una media ponderada de los precios de mercados de futuros de la electricidad. Este valor es una previsión de cuál será el coste de la luz en los próximos meses, y en este momento los futuros son más altos que el coste real de la electricidad, por eso encarece la factura. El objetivo de la reforma del PVPC era dotar de estabilidad al recibo eléctrico y que no dependiese tanto del mercado diario, pero en determinados momentos del año, como ahora, puede suponer un encarecimiento.

En los gráficos superiores no se incluye el coste de los impuestos energéticos, que tienen este año un peso importante por la subida que han sufrido frente al año pasado. El pasado viernes 1 de marzo el IVA de la luz volvió a subir hasta el 21% frente al 10% que tenía hasta ahora (el año pasado estaba en el 0,5%). En enero también se encareció el Impuesto Especial a la Electricidad (IEE), que pasó del 0,5% al 2,5%. El IEE se incrementará todavía más en abril, hasta el 3,8%, y a partir de julio, salvo cambios, recuperará su nivel original previo a la crisis, del 5,11%.

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