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EL FUTURO DEL AHORRO

Los planes de pensiones no son para salarios españoles: sólo el 9,5% de quienes ingresan menos de 30.000 euros tiene uno

Mariano Rajoy animó al ahorro de los españoles en el Foro ABC-Deloitte.

El Gobierno ha presentado la rebaja de las comisiones de gestión de los planes de pensiones privados, aprobada este viernes en el Consejo de Ministros, como una medida que beneficiará a ocho millones de ahorradores. En palabras del portavoz del Ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, tanto la reducción de las comisiones como la posibilidad de rescatar los planes de pensiones sin límites a partir de 2025 “estimularán” el ahorro privado, sobre todo entre los jóvenes.

Sin embargo, teniendo en cuenta las estadísticas de la Agencia Tributaria, sólo 2,86 millones de declarantes del IRPF desgravan por los planes de pensiones privados que tienen contratados. En 2015, último año del que la agencia ofrece datos, 19,48 millones de contribuyentes presentaron la declaración de este impuesto. Según el sindicato de técnicos de Hacienda (Gestha), esos casi tres millones de declarantes desgravaron 4.706 millones gracias a sus planes de pensiones, una media de 1.645,7 euros cada uno.

Pero ese beneficio fiscal es “regresivo”, explica Gestha, puesto que beneficia a las rentas más altas: la desgravación es tanto mayor cuanto más elevados sean los ingresos. Así, de los 19,48 millones de declarantes, 15,6 millones, el 80%, tienen salarios inferiores a 30.000 euros al año. Y de éstos, sólo el 9,5%, 1,48 millones de personas, tienen un plan de pensiones por el que desgravan a Hacienda. Esas desgravaciones sólo supusieron el 29,3% –1.380 millones de euros– de las aplicadas en 2015. El 70% restante benefició a los contribuyentes que ingresan más de 30.000 euros al año. Este grupo de asalariados representan el 35,4% de los declarantes.

En 2015, el salario medio español no alcanzaba los 30.000 euros: era de 23.106,3 euros, según la Encuesta de Estructura Salarial. Pero el mediano, el que se sitúa en la posición central después de ordenar los salarios de menor a mayor, se quedaba en 19.466,49 euros. Y el más frecuente era aún más bajo: 16.498,47 euros. Casi la mitad de esos 30.000 euros de referencia.

Para el sindicato UGT, con los salarios que permiten los contratos precarios resulta “imposible” para la mayoría de los trabajadores suscribir un plan de pensiones privado, puesto que para ello es necesario un ahorro de “entre 600 y 700 euros al mes, mucho más que los sueldos” de buena parte de la población.

El desplome de la tasa de ahorro 

“Ahora que las cosas empiezan a ir bien, es el momento de volver a ser previsores”, animó el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el pasado jueves a los españoles al ahorro, de forma que éste sirva “como complemento de la pensión pública pero también para otros planes vitales, como la educación de los hijos, un proyecto personal o superar cualquier revés que nos pueda traer la vida”.

La llamada de Rajoy a hacer de la previsión virtud se producen justo cuando la tasa de ahorro de los españoles se ha hundido a niveles “históricamente” bajos, tal y como los describe el Banco de España. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de ahorro de los hogares en 2017 alcanzó el 6,1%, la más baja desde 2008. En el tercer trimestre del año pasado, se situaba 2,2 puntos por debajo del mismo periodo de 2016 y fue negativa (-0,7%) por primera vez en ese periodo en la serie histórica.

Pero, además, si el salario permite ahorrar para un plan de pensiones, las ventajas fiscales que suponen conceden las mayores desgravaciones a las personas con más ingresos. Así, de los 44.874 contribuyentes que declaran salarios de 150.000 a 600.000 euros anuales, el 60% obtienen reducciones por sus planes de pensiones, también el 57,6% de los 4.178 que ingresan más de 600.000 euros. Pero de los 990.510 que declaran entre 30.000 y 60.000 euros al año, sólo el 31,1% consiguen desgravaciones, de acuerdo con los cálculos de Gestha realizados a partir de los datos de la Agencia Tributaria. De quienes ingresan entre 21.000 y 30.000, el porcentaje de beneficiados es aún mucho menor: un 17,8%.

Explicado de otra manera, mientras la media nacional de desgravación por este concepto es de 1.645,77 euros, la media conseguida por quienes cobran más de 600.000 euros anuales asciende a 6.787,45 euros, cuatro veces más. La de quienes ingresan entre 150.000 y 600.000 alcanza los 5.746,49 euros. Por el conjunto de estos beneficios fiscales a lo poseedores de planes de pensiones privados el fisco dejó de recaudar en 2015 un total de 1.788 millones. En los últimos presupuestos, la cifra prevista es un poco menor, 1.573 millones de euros.

Liquidez sin límite y rebaja de comisiones

El Consejo de Ministros aprobó este viernes dos medidas para hacer “más atractivos” los planes de pensiones privados. La primera, permitir rescatar a partir de 2025 las aportaciones realizadas hasta 2015. Desde 2014 y hasta ahora, sólo se podía disponer de la cantidad ahorrada en caso de desempleo de larga duración, enfermedad grave o desahucio.

La segunda, una rebaja de las comisiones de gestión de los planes que Méndez de Vigo calificó de “sustancial”. Ya en 2014 el Gobierno las recortó del 2,5% al 1,5%, y el año pasado del 1,5% al 1,25%. Desde ahora –la medida entrará en vigor en abril– la comisión máxima de gestión de los fondos de renta fija se reducirá hasta el 0,85% –65 puntos menos–, la de los fondos de renta fija mixta hasta el 1,3% –20 puntos menos– y hasta el 1,5% para los fondos de renta variable. Las comisiones de depósito disminuirán del 0,25% al 0,2%. De esta forma, la comisión media bajará del 1,5% al 1,25%. Según el Gobierno, estos recortes permitirán elevar la rentabilidad neta de los planes en unos 67 millones de euros anuales.

No obstante, cuando el Ejecutivo anunció su intención de reducir las comisiones, la patronal de los fondos de inversión, Inverco, reaccionó advirtiendo de que la trasposición a España de la directiva europea MiFID II, sobre instrumentos financieros, aumentará la transparencia, porque obliga a facilitar más información al cliente, pero también se traducirá en un “encarecimiento del servicio”. Es decir, amagaba con cobrar más comisiones por nuevos conceptos.

Precisamente, una de las razones del escaso despegue de estos planes en España son esas elevadas comisiones, que se comen la rentabilidad de las inversiones. De hecho, según un informe de la OCDE, España tiene una de las rentabilidades más bajas en planes de pensiones de toda la organización, un 1%, lejos de la media del 2,4% y a distancia galáctica del 8,1% de Irlanda o del 7,2% de Dinamarca. Lo repite cada año el estudio del profesor del IESE Pablo Fernández: sólo tres de los 335 planes con al menos 15 años de antigüedad superan la rentabilidad del ÍBEX 35, que en ese plazo tuvo unos rendimientos superiores al 5,24% anual.

No es de extrañar, por tanto, que el número de partícipes en estos planes no haya dejado de bajar en los últimos años. Eran 8,64 millones en fondos individuales a fecha de diciembre de 2008, según las estadísticas de Inverco, y en diciembre de 2017 se habían quedado en 7,63 millones. Han pedido un millón de clientes durante la crisis y la recuperación.

Ahorrar mucho durante mucho tiempo

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Los problemas de los planes de pensiones los ha estudiado Ignacio Zubiri, catedrático de Hacienda Pública de la Universidad del País Vasco. Está de acuerdo en que son inasequibles para las rentas más bajas, que carecen de capacidad de ahorro, e incluso para las rentas medias “debido a que la mayor parte de ellas se destinan al pago de la vivienda”. Además, como su rentabilidad es muy baja, obligan a acumular un capital considerable a lo largo de muchos años. “No basta con ahorrar un poco, es necesario ahorrar mucho durante mucho tiempo”, apunta.

En concreto, Zubiri calcula que, con una renta media bruta de entre 25.000 y 35.000 euros, un trabajador debe ahorrar cada año un 7,5% de su salario neto durante 30 años a fin de obtener un complemento privado para su pensión pública equivalente sólo al 10% de su sueldo durante 23 años a partir de su jubilación. Siempre contando con que su plan privado le proporcione esa rentabilidad media del 1% de la que habla la OCDE. Así, resalta, con ese porcentaje embargado del salario, un plan privado individual no es una opción ni para quien ya ha cumplido los 45 años ni para los más jóvenes, con sueldos muy bajos.

CCOO tampoco ha acogido con entusiasmo los cambios en el reglamento de planes de pensiones, que enmarca en un “discurso oportunista” para promoverlos no como complemento, sino como alternativa a las pensiones públicas. A su juicio, permitir el rescate, sin límites, de las aportaciones a los 10 años “desnaturaliza” estos productos financieros, puesto que los equipara a los depósitos y seguros a medio plazo. Es decir, dejan de ser instrumentos para la jubilación. Cuando ésta llegue, critica igualmente UGT, los trabajadores ya no tendrán ahorros para complementar su pensión si los han rescatado antes. Adicae coincide en el planteamiento: “El término plan de pensiones pasa a ser un mero señuelo de captación de capital barato para los bancos, ya que existen otras fórmulas de ahorro si lo que se pretende es una liquidez como la que plantea el Gobierno”. Incluso el jefe de la Unidad de Pensiones Privadas de la División de Asuntos Financieros de la OCDE, Pablo Antolín, coincidió el pasado martes en Madrid en criticar los cambios aprobados por el Gobierno: “No lo veo coherente para conseguir un objetivo de ahorrar para la jubilación. Otra cosa es que se haga para fomentar los planes de ahorro”.

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