PRIMERO DE MAYO

UGT y CCOO piden apoyo en la calle para impulsar las negociaciones con la patronal y el Gobierno

Marcha por el Primero de mayo en Barcelona en 2016.

A caballo entre la movilización y la negociación, alternando entre la presión en la calle y las mesas con el Gobierno y la patronal, UGT y CCOO intentan este lunes sacar músculo un Primero de Mayo más. Las conversaciones con el Ejecutivo sobre empleo, pensiones y formación apenas han entrado en materia o, como ocurre con las que deberían pactar con la CEOE la subida salarial para los próximos años, ni siquiera atisban el acuerdo. Las manifestaciones del Día del Trabajo volverán a testar la fuerza de los sindicatos tras una larga crisis que amenaza con dejarlos extenuados.

No hay excusas. Empleo estable, salarios justos, pensiones dignas, protección social. #alacalle es el largo eslogan escogido por UGT y CCOO para las 73 convocatorias de este año. “Antes había quizá demasiadas excusas para no salir a la calle”, protesta el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, “que si el paro crecía y la economía no, que si no se conseguía nada… ahora la macroeconomía crece y hace a unos pocos mucho más ricos mientras el paro baja menos de lo que necesita el país y el empleo que se crea es de muy baja calidad”. Por tanto, es el momento de empezar a recuperar derechos laborales y sociales, concluye.

El secretario de Organización de CCOO, Fernando Lezcano, apunta que, para lo que ya no hay excusas es para no subir los salarios, crear empleo estable, garantizar las pensiones y la red de protección social. Después de “un tránsito por la crisis profundamente injusto”, añade, la tarea de los sindicatos debe ser conseguir una salida justa de esa crisis: que los beneficios de la recuperación lleguen a todos.

Por eso reclaman a la CEOE un aumento salarial de hasta el 3% para este año, que la patronal sólo se muestra dispuesta a acercar hasta el 2%, con un 0,5% adicional variable. No obstante, el sector de los grandes almacenes ha firmado ya una subida del 2,5% para sus 230.000 trabajadores. Lezcano se muestra convencido de que la CEOE terminará pactando un alza de sueldos en línea con la propuesta sindical. “Hay una conciencia generalizada de que la depresión de los salarios es una medida antieconómicala depresión de los salarios es una medida antieconómica e impide animar el consumo”, asegura el dirigente de CCOO. Aunque también advierte de las “resistencias” internas de algunas patronales sectoriales. “Esa prevención de la CEOE de fijar los salarios ‘en función de la realidad de las empresas y los sectores’ los primeros que la tienen clara son los sindicalistas de esas empresas y sectores”, apunta. El caso es que, de momento, y pese a que el presidente de la CEOE, Juan Rosell, tenía “el boli preparado”boli para firmar y los sindicatos confiaban en sellar el pacto antes del Primero de Mayo, las empresas y los sectores siguen sin “paraguas” para negociar sus propios acuerdos.

La última Encuesta de Población Activa (EPA), además, ha enfriado la euforia del empleo: el paro volvió a crecer entre enero y marzo después de cuatro trimestres seguidos cayendo. Y el número de activos, de personas en edad y disposición de trabajar, no deja de encoger. “Lamentablemente [la EPA] nos da la razón a quienes denunciamos que las medidas contra la crisis no han resuelto los problemas de la economía y sí han producido más injusticia”, explica Fernando Lezcano, “además de haber animado un modelo de crecimiento que se parece como una gota de agua a otra al que había antes de la crisis: salarios bajos, trabajo temporal, apuesta por el sector servicios frente a políticas industriales que se apoyen en el I+D+i…”.

Pepe Álvarez pide al Gobierno políticas que generen otro tipo de empleo. Las que se han ejecutado hasta ahora han permitido a las empresas obtener “grandes dividendos”, asegura, “pero para otros muchos han sido un desastre: con 700 euros al mes no se puede vivir”. “Además de esperar el viento de cola, que vengan muchos turistas a España y que los precios del petróleo y los tipos de interés sigan siendo bajos, hay que hacer algo más”, recrimina al Ejecutivo el líder de UGT.

Mesas atascadas

El problema es que las mesas de negociación abiertas con el Gobierno avanzan con una lentitud exasperante para los sindicatos. Álvarez culpa a la “coyuntura política”, al “tránsito” que debe hacer el Ejecutivo “de la mayoría absoluta a un parlamento plural”. Lezcano cree que la demora se debe a una actitud ya antigua del Gobierno del PP. Un interés sólo aparente en el Diálogo Social, que en realidad se reduce a “gestos más diseñados a la galería mediática que a la realidad”.

De ahí que, para meterles prisa a los ministros, Pepe Álvarez defienda la eficacia de la movilización. “Es la que abre la caja de la negociación”, sentencia, ese “aliento en el cogote” que espera poder hacer sentir a los responsables políticos con un Primero de Mayo recuperando fuerza: “Soy optimista por lo que he visto en las asambleas, en las empresas y en el sentir de la gente de la calle”.

Sin embargo, los sindicatos no pasan precisamente por sus mejores momentos. UGT y CCOO perdieron más de medio millón de afiliados entre 2008 y 2015. Mientras, el Gobierno no ha dejado de recortar año tras año las subvenciones que reciben. También los ha expulsado de la gestión de los cursos de formación para el empleo. De forma que la falta de ingresos les ha abocado estos años a sufrir su propia crisis, que se ha saldado con una drástica reducción de su estructura e incluso despidos colectivos en las plantillas. Y no se han librado de la pérdida de credibilidad que han sufrido las instituciones y menguado los apoyos sociales con los que contaban. Éste será el segundo Primero de Mayo de Pepe Álvarez, elegido para suceder a Cándido Méndez hace un año, y el último para Ignacio Fernández Toxo, quien no se presentará a la reelección como secretario general en el congreso de junio. Un Primero de Mayo a caballo, también, entre la necesidad de renovarse y de sacar pecho en las mesas de negociación.

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