Trump agita el bulo del fraude electoral para cargar contra China y los inmigrantes

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se dirige a la nación desde el Salón Este de la Casa Blanca en Washington D. C., Estados Unidos, el 16 de julio de 2026.

Donald Trump volvió a utilizar este jueves la autoridad de la Casa Blanca para cuestionar la fiabilidad del sistema electoral estadounidense. En un discurso televisado de 25 minutos, el presidente denunció una supuesta interferencia china, alertó sobre las máquinas de votación y aseguró que cientos de miles de personas sin ciudadanía estadounidense figuran en los registros electorales.

Trump afirmó que su intención no era "debilitar la confianza" en los comicios, sino corregir rápidamente sus vulnerabilidades. Sin embargo, volvió a alimentar las sospechas sobre las elecciones de 2020, cuya derrota frente a Joe Biden continúa calificando de fraudulenta pese a que los tribunales, los recuentos y las auditorías no encontraron irregularidades capaces de cambiar el resultado.

El mandatario sostuvo que China había obtenido ilícitamente los datos de unos 220 millones de electores y que responsables de los servicios de inteligencia ocultaron la magnitud de la operación. La evaluación oficial elaborada en 2021 concluyó, en cambio, que ningún actor extranjero había alterado las inscripciones, las papeletas, el recuento o los resultados.

Ataque al voto electrónico y los estados demócratas

Trump aseguró que los sistemas electrónicos se encuentran en "mal estado" en numerosos territorios y anunció que el Departamento de Seguridad Nacional ofrecerá una comparecencia sobre las supuestas vulnerabilidades detectadas. También volvió a señalar a los estados demócratas y, especialmente, a California, cuyo recuento electoral describió como peor que el de cualquier país del "tercer mundo".

El presidente vinculó la lentitud del escrutinio californiano con el voto por correo, aunque no presentó pruebas de fraude. Entre el 80% y el 90% de los electores del estado utiliza esa modalidad y las papeletas enviadas dentro de plazo pueden recibirse durante los días posteriores a la votación. California certificó el 10 de julio sus primarias de junio, pero los vencedores de las principales contiendas se conocieron antes.

Trump ya había reforzado este discurso después de regresar a la Casa Blanca. En agosto de 2025 anunció que lideraría un movimiento para "acabar con las papeletas por correo" y con las máquinas de votación, que calificó de "inexactas, caras y controvertidas". También sostuvo que los estados eran meros "agentes" del Gobierno federal y debían cumplir las instrucciones del presidente en el recuento, pese a que la Constitución atribuye a los estados y al Congreso las principales competencias electorales. 

Venezuela: Trump amplifica un informe de inteligencia

Trump recurrió además a documentos de la CIA sobre Venezuela para defender que las máquinas electorales pueden utilizarse para modificar digitalmente los resultados. El informe recopilaba información entre 2004 y 2020 y concluía que el Gobierno venezolano disponía de cierta capacidad para manipular sus propios sistemas de votación.

El documento, sin embargo, no demuestra que esas técnicas se utilizaran en Estados Unidos ni que Venezuela o la empresa Smartmatic alterasen las presidenciales de 2020. La propia información desclasificada señalaba que manipular los sistemas de tabulación a una escala suficiente para cambiar una elección resultaría difícil.

Trump ya había recuperado esta teoría tras las elecciones de 2024. En noviembre de 2025 difundió en su red social un contenido que atribuía a Venezuela una intervención en las presidenciales de 2020. Además, encargó a uno de sus asesores, el abogado Kurt Olsen, buscar pruebas de que las máquinas de Dominion habían sido infectadas con un código malicioso controlado desde Venezuela.

La Administración también examinó en 2025 máquinas de votación puertorriqueñas ante las sospechas de una posible interferencia venezolana. La investigación no halló pruebas claras de la participación de Caracas, aunque la Oficina de la directora nacional de Inteligencia afirmó haber detectado deficiencias técnicas y de ciberseguridad en los equipos.

Presión sobre el control electoral

El objetivo político más inmediato del discurso fue reclamar al Senado la aprobación de la denominada SAVE America Act. La iniciativa exigiría acreditar documentalmente la ciudadanía para inscribirse, imponer una identificación con fotografía para votar y restringir significativamente el sufragio por correo.

La norma ha superado varias veces la Cámara de Representantes gracias a la mayoría republicana, pero no reúne los 60 votos necesarios para vencer el bloqueo demócrata en el Senado. Sus detractores advierten de que la exigencia documental podría dificultar el voto de ciudadanos que carecen de pasaporte, no tienen acceso inmediato a su certificado de nacimiento o han cambiado legalmente de apellido.

Trump lleva meses presionando para ampliar el control federal sobre las elecciones. En febrero llegó a pedir a los republicanos que "nacionalizaran" y asumieran la gestión de la votación en al menos 15 lugares, una propuesta que recibió críticas también dentro de su partido por invadir las competencias de los estados.

Inmigración y participación electoral

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Trump aseguró que una revisión del Departamento de Seguridad Nacional había localizado a unos 278.000 no ciudadanos inscritos para votar en cuatro estados. El presidente no explicó cuántas de esas personas habían depositado efectivamente una papeleta ni detalló el procedimiento empleado para identificar los casos.

El voto de personas sin ciudadanía ya está prohibido en las elecciones federales y los estudios disponibles indican que es excepcional. Además, los sistemas utilizados para revisar los censos han identificado erróneamente en ocasiones como extranjeros a ciudadanos naturalizados. Un análisis de Bipartisan Policy Center situó en apenas el 0,04% los registros considerados de no ciudadanos durante las revisiones estatales.

La asociación entre inmigración y fraude ya ocupó un lugar destacado en la campaña presidencial de 2024. En un mitin celebrado en Mason City, Iowa, poco antes de las primarias republicanas, Trump afirmó sin pruebas que los demócratas estaban facilitando la entrada de migrantes porque querían "inscribir a esta gente para votar". Durante los meses siguientes repitió este argumento y acusó a sus adversarios de permitir la inmigración irregular para ampliar su base electoral. 

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