Un programa espía israelí reservado a la policía se vende ya a empresas francesas
Un sistema de vigilancia masiva al estilo Gran Hermano, reservado oficialmente a los servicios policiales y de inteligencia, está ahora a disposición de las empresas francesas. Esta herramienta, denominada Webloc, permite geolocalizar en un tiempo récord y a lo largo de varios años, cientos de millones de teléfonos móviles. Se comercializa en Francia para empresas desde 2025, según revela Mediapart, basándose en testimonios y documentos.
Lanzado en 2020, Webloc fue desarrollado por la empresa israelí Cobwebs Technologies, fundada por tres exagentes de unidades especiales o de inteligencia del ejército israelí, y adquirida en 2023 por la empresa estadounidense Penlink.
Este sistema de gran potencia se basa en la explotación masiva —denominada Advertising Intelligence o “Adint”— de datos sobre los usuarios de teléfonos móviles, incluida la geolocalización, recopilados inicialmente con fines publicitarios, tal y como detalla un informe publicado en abril de 2026 por el Citizen Lab de la Universidad de Toronto (Canadá), especializado en el estudio de las tecnologías de vigilancia.
Los usuarios de Webloc identificados en este informe eran exclusivamente servicios policiales o de inteligencia, sobre todo en Estados Unidos. Los responsables de Penlink respondieron, además, al Citizen Lab que Webloc solo se vendía a entidades estatales y que “no se ponía a disposición de las empresas”.
Sin embargo, según los nuevos datos recabados por Mediapart, el sistema de espionaje se ofrece en Francia, desde 2025, a actores privados. Este es, en particular, el caso de la empresa Moët Hennessy, la división de “vinos y licores” del líder mundial del lujo, Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH).
La filial de LVMH se enfrentaba entonces a una serie de robos de mercancía en uno de sus almacenes de Châteaubernard, en las cercanías de Cognac (Charente), sin conseguir identificar a los autores, a pesar de haber presentado una denuncia.
En concreto, el servicio prestado a Moët Hennessy se llevó a cabo en febrero de 2025. En esa ocasión, Webloc identificó los teléfonos móviles que se habían conectado, a horas inusuales, en las inmediaciones del almacén donde se produjeron los robos y, a continuación, siguió su rastro. Uno de los móviles identificados abandonó el área metropolitana de Cognac por la carretera nacional N141 y luego se dirigió hacia La Rochelle por la autopista A837: el rastreo fue de una precisión quirúrgica. Otro teléfono se detuvo en un municipio situado a unos 20 kilómetros de los almacenes de Moët Hennessy.
LVMH ha confirmado a Mediapart que, “en el marco de las investigaciones posteriores a este robo, un proveedor propuso una nueva tecnología, desconocida para Moët Hennessy, a uno de [sus] consultores externos, experto en seguridad”. Según la información de este medio, este subcontratista es la empresa de inteligencia privada Amarante, uno de los principales actores europeos del sector.
Contactado por Mediapart, el presidente de Amarante, Alexandre Hollander, explica que su empresa simplemente actuó “en el marco de intercambios informales entre personas cualificadas del mismo sector”, negando que comercialice Webloc en Francia. El CEO de Amarante explica que los famosos datos recopilados gracias al programa israelí procederían de una “persona que conocen y en la que confían”, sin revelar su identidad ni su cargo. Penlink, la empresa propietaria de Webloc, a la que también se le preguntó al respecto, no respondió a las preguntas de este medio sobre sus intermediarios en Francia.
Una solución tan potente…
En un folleto comercial de 2021, Cobwebs indicaba que podía rastrear, durante tres años, las ubicaciones de 500 millones de teléfonos móviles registrados en todo el mundo. No se han facilitado cifras más recientes.
El software no proporciona los nombres de los usuarios, sino su “identificador publicitario” único. Según el informe del Citizen Lab ya citado, en realidad es fácil descubrir la identidad de los “objetivos” cruzando los datos publicitarios disponibles (franja de edad, intereses…) con las ubicaciones del teléfono. Por ejemplo, Webloc permite, con solo dos clics, aislar franjas horarias, lo que permite localizar los lugares recurrentes donde los teléfonos permanecen fijos y, por lo tanto, los lugares de trabajo y los domicilios.
Otra funcionalidad es el cruce de teléfonos. La herramienta permite vincular hasta siete dispositivos simultáneamente para saber si han estado en el mismo lugar y, de este modo, trazar un mapa de las relaciones en los últimos tres años.
La interfaz también es muy intuitiva: se puede trazar un perímetro en un mapa para identificar rápidamente todos los dispositivos al mismo tiempo, configurar una alerta cuando el objetivo se pone en movimiento, superponer la imagen con Google Street View, etc.
… a la que LVMH jura haber renunciado
Consultados por Mediapart, en LVMH indican que se trataba únicamente de una “prueba”, a la que el grupo finalmente no dio continuidad tras consultar con un “experto en seguridad”. “Moët Hennessy nunca tuvo acceso al informe de esa prueba”, afirman además en LVMH, señalando también que “nunca han utilizado, compartido ni almacenado datos procedentes de la tecnología Webloc” (véase respuesta completa en los anexos a este artículo).
Una fuente interna explica que el líder del sector del lujo, que había pagado una multa de 10 millones de euros en 2021 para evitar un juicio por el espionaje al periódico Fakir de François Ruffin, prefirió renunciar a la herramienta tras descubrir, durante la fase experimental, sus extraordinarias capacidades y las cuestiones legales que plantean en cuanto a la explotación de datos y el respeto a la privacidad.
De hecho, la recopilación y la reventa masiva de datos personales recabados con fines publicitarios comerciales se han considerado ilegales en varios casos en Estados Unidos. Según varias ONG, su uso con fines de vigilancia infringiría el “principio de limitación de la finalidad”, piedra angular de la normativa de la Unión Europea (UE) en materia de protección de datos personales.
Pero Webloc se ha ofrecido a grandes grupos franceses para localizar a los autores de robos, como en el caso de Moët Hennessy, y también para investigar a la competencia o identificar el origen de filtraciones de información. En este último caso, una simple búsqueda que relacione los teléfonos de un periodista y de un empleado permite, por ejemplo, confirmar las sospechas.
Al ser interrogado al respecto, Amarante niega ser el distribuidor del programa en Francia. Para todas las cuestiones legales y de conservación de datos, la empresa ha remitido a Mediapart al “proveedor del servicio”. Contactada en varias ocasiones por este medio, la empresa estadounidense Penlink no ha respondido a las preguntas, en particular sobre el suministro de Webloc a las empresas.
Los investigadores del Citizen Lab han estimado que hay 219 servidores activos utilizados por Cobwebs en todo el mundo, dos de los cuales se encuentran en Francia. La empresa presentó su tecnología en Francia en 2023, durante la feria Milipol (el gran encuentro internacional sobre seguridad), pero se desconoce si alguna entidad vinculada al Estado francés utiliza Webloc. Al ser consultado por el Citizen Lab, el Gobierno no respondió a esta cuestión.
Por su parte, la empresa respondió en abril al laboratorio canadiense “que respeta las leyes y normativas aplicables”: “Penlink comprende la sensibilidad y la complejidad de la protección de datos y opera respetando rigurosamente las normas de cumplimiento, diligencia debida y uso responsable. Nuestros clientes están obligados a cumplir con sus respectivas obligaciones legales y procedimientos internos, especialmente en lo que se refiere a la elección de los servicios que desean adquirir y al uso de las herramientas”.
Antes de entrar en el mercado francés, Cobwebs/Penlink se había labrado una sólida cartera de clientes en el extranjero, desplegando un “sistema de inteligencia” para las autoridades israelíes o para la agencia federal de inmigración de Estados Unidos, el ICE, transformada por Donald Trump en una fuerza paramilitar. El servicio también lo utiliza el Estado de Texas para la vigilancia de la frontera con México, así como en El Salvador y Hungría.
Su comercialización en Francia entre las empresas ha suscitado una ola de entusiasmo —o de inquietud, según qué caso— entre los profesionales del sector. “Todas las agencias de inteligencia están pendientes de esto, es muy potente y actúan de forma encubierta”, comenta un testigo a Mediapart. Un segundo lo corrobora: “Las capacidades son increíbles, hay que impedir que esta herramienta entre en acción”.
Nuestros datos privados son explotados a gran escala
La herramienta de vigilancia Webloc funciona gracias a una realidad alarmante pero poco conocida: la recopilación y reventa de enormes volúmenes de datos personales recogidos con fines publicitarios, tal y como reveló, entre otros, una investigación del programa de televisión Cash Investigation. Estos datos son recopilados por las aplicaciones instaladas en nuestros teléfonos y, en ocasiones, se revenden en tiempo real.
Otra técnica se basa en la subasta de espacios publicitarios visibles en páginas web y aplicaciones: durante estas subastas, que tienen lugar miles de millones de veces al día, se difunden datos personales anonimizados sobre la persona que va a ver el anuncio (entre los que suele figurar su ubicación) a empresas que actúan en nombre de los anunciantes. Un informe de una ONG irlandesa indica que, en Francia, la información sobre cada individuo se difunde de este modo una media de más de 300 veces al día.
Estos datos son adquiridos por intermediarios de datos, los data brokers, que luego los revenden al mejor postor, normalmente con fines publicitarios, pero también a empresas especializadas en herramientas de inteligencia. A pesar de la normativa europea sobre protección de datos, este negocio sigue estando mal regulado y, en gran medida, fuera de control. Y a los particulares les resulta difícil protegerse de ello, aunque es posible configurar las aplicaciones del teléfono para impedir que transmitan los datos de localización..
Caja negra
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Tras contactar con LVMH y Amarante por correo electrónico, enviaron sus respuestas por escrito a Mediapart.
El miércoles 28 de julio este medio envió preguntas detalladas a Penlink. Al no haber recibido respuesta, volvimos a ponernos en contacto con la empresa, que acusó recibo de las preguntas en la noche del miércoles al jueves y nos pidió un plazo adicional, sin precisar hasta cuándo. Mediapart aceptó y concedió un nuevo plazo hasta el viernes por la mañana. Penlink no ha dado respuesta. Se incluirán las respuestas de la empresa en este artículo si llegan tras su publicación.
Traducción de Miguel López