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Sarkozy permanece en detención preventiva por la financiación libia de las elecciones que le llevaron al Elíseo

Fotografía de archivo fechada el 12 de diciembre de 2007 que muestra al entonces presidente francés, Nicolas Sarkozy, y al líder libio Muamar Gadafi durante el encuentro que mantuvieron en el Palacio del Elíseo, en París, Francia.

Nicolas Sarkozy, que hace poco confesaba su fascinación por los dirigentes autoritarios, está en el punto de mira de la Justicia francesa por su vínculos con uno de los más célebres: Muamar Gadafi, durante mucho tiempo en el centro del terrorismo antioccidental. El expresidente de la República Francesa pasaba, a primera hora de este martes 20 de marzo, a estar bajo custodia de los agentes de la Oficina Anticorrupción de Nanterre por la supuesta financiación libia de la campaña de las presidenciales de 2007, que le llevaron al Palacio del Elíseo.

También el martes era llamado a declarar el exministro galo del Interior y actual eurodiputado, Brice Hortefeux, fiel lugarteniente de Nicolas Sarkozy desde hace más de 30 años. Sarkozy puede permanecer retenido hasta 48 horas, periodo después del cual puede pasar a disposición de la Justicia. Según el código francés de procedimiento penal, la detención preventiva implica que los investigadores tienen “razones plausibles para sospechar” la implicación de Nicolas Sarkozy en la causa, probablemente la más grave que ha conocido la V República en el ámbito político-financiero.

No es la primera vez que el expresidente francés tiene que vérselas con la Justicia, tras pasar a disposición del Tribunal Penal por la supuesta financiación ilegal de la campaña electoral de 2012 en el marco del caso Bygmalion y por corrupción, tráfico de influencias y encubrimiento de violación del secreto profesional en el caso Paul Bismuth (identidad falsa tras la que se ocultaba Sarkozy).

En el escándalo libio, tal y como desveló Mediapart –socio editorial de infoLibre–, la lista de delitos investigados es larga: corrupción activa y pasiva, tráfico de influencia, malversación de fondos públicos, abuso de bienes sociales, falsificación y uso de documentos falsos, blanqueo de fraude fiscal, encubrimiento...

Los hechos se remontan a Arabia Saudí, en 2005, a raíz del fracaso de un gigantesco mercado de armamento entre Francia y el Reino Wahabita, en el que Nicolas Sarzoky (entonces ministro del Interior), había puesto muchas esperanzas. No obstante, el equipo del entonces presidente Jacques Chirac –en aquel momento en guerra abierta con los sarkozystas– puso fin de forma abrupta a las negociaciones al sospechar de una posible financiación política oculta a través de importantes desvíos de dinero. Pero un intermediario amigo, Ziad Takieddine, no tardó en encontrar un nuevo Eldorado para Nicolas Sarkozy: la Libia de Gadafi.

El 6 de octubre de 2005, Sarkozy viajaba a Trípoli, donde se entrevistó con Gadafi. Algunos meses después, según las revelaciones de Mediapart, el intermediario franco-libanés Ziad Takieddine, llevaba personalmente dinero, desde la capital libia a París, que entregó, en mano, en dos ocasiones, al entonces jefe de gabinete de Sarkozy Claude Guéant y a Nicolas Sarkozy (una vez). La suma total asciende a cinco millones de euros, que viajaron ocultos en maletas de cuero flexible, y que, según el propio intermediario, entregó entre noviembre de 2006 y enero de 2007. “Personalmente supervisé el traslado de esta suma gracias a un intermediario francés, que entregaría al director del gabinete del ministro del Interior. Sarkozy era entonces ministro del Interior. Había un segundo intermediario, alguien llamado Takieddine, francés de origen libanés instalado en Francia”, reconocía el exjefe de los servicios de espionaje militar de Libia Abdallah Senoussi. La versión oficial, según Mediapart, es que el dinero libia tenía como destino el Ministerio francés de Interior a cambio de la formación de agentes libios.

Y eso no es todo. En un documento desvelado en su día por Mediapart y atribuido al dirigente libio Moussa Koussa, se pone supuestamente de manifiesto un acuerdo para que Libia financiase por un importe total de 50 millones de euros la campaña de Sarkozy.

Sin embargo, aunque el dinero en metálico tiene la ventaja de que deja poco rastro, presenta el inconveniente de ocupar sitio cuando hay mucho. Claude Guéant, el exdirector de gabinete y después jefe de campaña de Sarkozy, sabe algo del tema. Según los investigadores, que mencionan en un informe reciente que se hacía “uso sin moderación del dinero en metálico”, sólo sacó de su cuenta entre mayo de 2003 y finales de 2012... 800 euros. El resto de gastos los abonó en metálico.

Y todo no queda ahí. Los investigadores han podido saber también que Guéant alquiló en 2007, entre gran secretismo y durante el tiempo de la campaña presidencial, una cámara acorazada –en la oficina de Opéra del BNP de París- tan grande que en ella cabía un hombre de pie. Guéant se desplazó a dicha oficina en siete ocasiones entre el 23 de marzo y el 19 de julio de 2007. ¿Qué iba a buscar?, le preguntaron los investigadores. Muy serio, el exsecretario general del Elíseo, exministro del Interior y ex director de la Policía Nacional respondió que había alquilado dicha cámara acorazada para guardar... discursos de Nicolas Sarkozy.

No obstante, los agentes pudieron constatar que la campaña presidencial se vio inundada de importantes sumas de dinero en efectivo, nunca declaradas a las autoridades de control, tal y como terminó por reconocer el tesorero Éric Woerth; sin embargo, el propio Woerth, para minimizar las cifras en juego señaló que las sumas procedían de donaciones anónimas llegadas por correo postal. Unas declaraciones que la Policía no dudó en calificar de “capciosas” y destinadas deliberadamente a crear confusión.

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