CATÁSTROFES

La arquitectura precaria multiplica los daños del terremoto en Venezuela, un país de alto riesgo sísmico

Operativo de rescate en el municipio de Chacao, en el este de Caracas (Venezuela), este jueves.

Venezuela se encuentra en una zona de gran actividad sísmica y su historia reciente incluye episodios como el terremoto de 1967, que dejó 240 muertos en Caracas y sus alrededores. Sin embargo, cuando este miércoles la tierra tembló con violencia en el noroeste del país, decenas de edificios se vinieron abajo y causaron la muerte de al menos 164 personas ―aunque el Servicio Geológico de Estados Unidos calcula que el número final de víctimas puede contarse por decenas de miles―. Minutos antes, un terremoto algo menos intenso en Japón, país conocido por su arquitectura sismorresistente, no había registrado víctimas.

La clave de la enorme destrucción registrada en Venezuela está en la precariedad de una parte de las construcciones, que no estaban preparadas para esa sacudida, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). "En general, la población de esta región reside en estructuras vulnerables a los sismos, aunque también existen construcciones resistentes. Los tipos de edificios más vulnerables son los de mampostería no reforzada a base de ladrillo o de bloques de adobe".

Sin embargo, la revisión de las imágenes que llegan desde allí demuestra que la vulnerabilidad arquitectónica del país es mucho más profunda. Luca Pelá, catedrático de Ingeniería de Caminos en la Universitat Politècnica de Catalunya, afirma que los vídeos muestran bloques de apartamentos de hormigón armado totalmente derruidos, cuando deberían haber aguantado. 

"Son imágenes que frustran porque se ven fallos evidentes por falta de un correcto diseño sismorresistente y por una ejecución inadecuada. Como investigador es triste ver que hay avances para haber protegido estas viviendas", asegura este experto en seguridad sísmica en edificios.

Uno de los ejemplos que se pueden ver en fotografías tomadas en Caracas y alrededores son escombros de viviendas que han quedado apilados, planta sobre planta, el conocido como colapso pancake. Según describe el profesor, este derrumbe se produce porque las columnas no están diseñadas para soportar la energía de un seísmo y van cediendo una detrás de otra. "Esto no es una cuestión material y se podría solucionar con refuerzos, pero esto tiene un coste y por la situación económica de Venezuela, no se ha hecho", añade Pelá.

En cuanto a los edificios de mampostería, que consisten en piedras apiladas y pegadas con un conglomerado, su capacidad para soportar una sacudida es mínima, ya sean de ladrillo o de adobe, según Eugenia del Río, presidenta del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM).

"La mampostería de ladrillo suele ser muy rígida y dudo que pueda absorber la energía. Si es de adobe está hecho de una mezcla de barro y paja y eso le da más elasticidad, pero en absoluto está preparado para un terremoto", opina la arquitecta.

Pese a la abundancia de construcciones endebles, Venezuela tiene una normativa exigente de arquitectura sísmica que comenzó tras el trágico episodio de los años 60 y los numerosos avisos que ha habido desde entonces. En los 250 kilómetros que rodean al sismo de este miércoles se han producido siete sismos de magnitud 6 o superior en el último siglo. El último fue en septiembre de 2025, con dos sacudidas seguidas de magnitud 6,2 y 6,3. El doble seísmo de este miércoles fue todavía mayor, de 7,2 y 7,5.

Esta virulencia se debe a que la costa de Venezuela se encuentra en la unión de la placa tectónica de Sudamérica y la del Caribe, además de que la capital, Caracas, se levanta sobre una capa de sedimento que amplifica la intensidad de los seísmos.

En 2001 se aprobó la norma de Construcciones Sismorresistentes del país y en 2019 fue actualizada, pero en un país que lleva 15 años sumido en una profunda crisis económica es habitual la construcción informal al margen de los reglamentos con materiales de mala calidad.

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Un artículo de la Fundación Instituto de Ingeniería, publicado en 2025, abordaba precisamente el problema de la edificación fuera de la ley: "Actualmente la situación de las construcciones en Venezuela, con respecto al cumplimiento de las normas de sismorresistencia, es realmente inquietante". Según añadían, la falta de supervisión y los errores de diseño provocaban que muchas viviendas eran "propensas a colapsar o sufrir graves daños durante un sismo". Esta imagen acompañaba ese comentario:

Algunos de los edificios derruidos o gravemente dañados que se ven en vídeos que circulan en internet son también construcciones de gran altura, y algunos superan las diez plantas. Este es otro factor que multiplica el riesgo de derrumbe de una estructura, ya que dificulta que la estructura pueda recomponerse tras la sacudida.

Arianna Guardiola, experta en Estructuras de la Universidad Politécnica de València, explica que cuantas más alturas tiene un bloque, mayor es la oscilación que sufre por el terremoto, lo que da lugar a dos problemas. Por un lado, aumenta la deformación de la estructura y esta puede colapsar si los materiales y el diseño son rígidos. Y por otro, puede desviar tanto el centro de gravedad del edificio que este termine cediendo y derrumbándose.

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