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Decálogo para reconstruir a las Izquierdas

Publicada el 23/07/2021 a las 06:00

Este artículo es una lectura personal de las "Catorce cartas a las izquierdas", del prestigioso científico social portugués Boaventura de Sousa Santos, que recoge en su libro La difícil democracia (Akal, Madrid, 2017). El género literario epistolar utilizado demuestra la modestia con la que el autor hace sus propuestas: no son tesis, sino “cartas”, no imposiciones, sino invitaciones o, mejor, incitaciones, e incluso, provocaciones para el debate entre las izquierdas. Las cartas van dirigidas a diferentes colectivos que conforman la izquierda plural hoy: partidos políticos y movimientos sociales que luchan contra el capitalismo, el colonialismo, el racismo, el sexismo, la homofobia, así como a la ciudadanía no organizada que comparte los objetivos y aspiraciones de dichos partidos y movimientos.

Son una llamada a reconstruir las izquierdas para evitar la barbarie y constituyen una interpelación para que se reinventen en las actuales condiciones partiendo de una rigurosa lectura del cambio de paradigma que se está produciendo y al que deben contribuir política e ideológicamente.

He aquí las líneas fundamentales, que reformulo en las siguientes propuestas.

Urgencia de la reflexión. Las izquierdas no suelen estar prestas para la reflexión ni cuando gobiernan ni cuando están en la oposición. Siempre tienen otras urgencias antes que la de reflexionar. Y eso es un suicidio, porque sin reflexión se impone la repetición cansina de eslóganes intemporales que no hacen avanzar la historia hacia la emancipación, sino que la someten a la dictadura de lo dado. Frente a la instalación en lo dado, que se limita a dar respuestas del pasado a preguntas del presente sin creatividad alguna, las izquierdas deberían seguir la propuesta de Bloch: “Si la teoría no coincide con los hechos, peor para los hechos”.

Los Estados nacionales son pos-soberanos: han perdido la soberanía y han transferido no pocas de sus prerrogativas a los poderes financieros. Esa es precisamente la pretensión del neoliberalismo: desorganizar el Estado siguiendo una serie de transiciones regresivas: de la responsabilidad colectiva a la individual; de la acción basada en la tributación a la acción con base en el crédito que genera la asfixia financiera del Estado; del reconocimiento de la existencia de bienes públicos a cuidar por el Estado a la idea de que las intervenciones del Estado en áreas potencialmente rentables reducen ilegítimamente las posibilidades del beneficio privado; de la primacía del Estado a la del mercado; de los derechos sociales a la filantropía.

Las izquierdas del Norte global empezaron siendo colonialistas, suscribieron el “pacto colonial”, aceptaron acríticamente que las independencias de las colonias terminarían con el colonialismo y minusvaloraron el neocolonialismo y el colonialismo interno. Es hora de cambiar de rumbo. El desafío que tienen delante es prepararse para las luchas anticoloniales de nuevo tipo.

Las izquierdas deben refundar la democracia más allá del neoliberalismo y enfrentarse a la antidemocracia, compaginar democracia representativa y democracia participativa y directa, articular estas democracias con la democracia comunitaria de las comunidades indígenas y campesinas africanas, asiáticas y latinoamericanas, legitimar otras formas de democracia como la demo-diversidad, ampliar los campos de deliberación democrática en la familia, la calle, la escuela, la fábrica, los conocimientos y saberes, los medios de comunicación social, promover la reforma democrática de la ONU y de las agencias internacionales, defender una democracia anticapitalista ante un capitalismo cada vez más antidemocrático y en caso de tener que optar entre capitalismo y democracia, hacer prevalecer la democracia real.

En afortunada expresión de Boaventura, es necesario democratizar la democracia, asediada por la dictadura del mercado y secuestrada por poderes antidemocráticos, poner la justicia al servicio de la democracia y de la ciudadanía, y en el caso de nuestro continente, ¡democratizar Europa! Una democracia real y radical que sea al mismo tiempo posliberal, anticapitalista, anticolonial y antipatriarcal.

Es prioritario, incluso un imperativo irrenunciable, des-mercantilizar. Producimos y utilizamos mercancías, pero ni nosotros ni los otros somos mercancías, como tampoco lo es la naturaleza. Por eso nuestra relación con los otros y con la naturaleza tiene que ser fraterno-sororal y eco-humana, no mercantil. Los seres humanos somos ciudadanos antes que consumidores y emprendedores. No todo es venal, no todo se compra y se vende. Hay bienes que son públicos y comunes con los que no se puede mercantilizar, mercadear: la naturaleza, el agua, la salud, la cultura, la educación.

Des-colonizar es otra de las tareas urgentes de las izquierdas. Lo que significa erradicar de las relaciones sociales toda forma de dominación basada en la dialéctica superioridad-inferioridad de algunos seres humanos: mujeres, negros, indígenas, etc. La tarea de la descolonización le afecta especialmente a Europa, centro del colonialismo moderno. Su complejo de superioridad en todos los órdenes: religioso, cultural, político, científico-técnico, epistemológico, etc., le llevó a creer que tenía una misión colonizadora del mundo y la incapacitó para descubrir los valores de otras culturas no europeas. Si Europa quiere reconciliarse con el mundo y consigo misma resulta necesaria, decisiva y urgente su descolonización.

Existe una disyunción, que Boaventura califica de perturbadora, entre las izquierdas latinoamericanas y las europeas. Las europeas parecen coincidir en la necesidad del crecimiento como respuesta a las patologías que sufre Europa, como solución al problema del desempleo y como mejora de las condiciones de vida de quienes las tienen más amenazadas. Las izquierdas latinoamericanas se debaten en torno al modelo de desarrollo y crecimiento y en concreto en torno al extractivismo. Dos son las posturas: la que se muestra a favor como medio para reducir la pobreza y la que se declara contraria por considerarlo la fase más reciente del colonialismo. Para Boaventura, el neo-extractivismo constituye la continuidad más directa del colonialismo histórico.

Las izquierdas deben construir una alternativa de poder, y no solo una alternancia en el poder. La política de izquierdas debe ser simultánea y conjuntamente anticapitalista, antiimperialista, contrahegemónica, antirracista, anticolonial, antipatriarcal y antihomófoba.

La pluralidad de las izquierdas es un valor a fomentar y a defender, pero hay que evitar la fragmentación. Por lo mismo es necesario reconocer la diferencia como derecho, pero intentando maximizar las convergencias y minimizar las divergencias.

La opción de las izquierdas no está entre la política de lo posible y la de lo imposible, sino “en saber estar siempre a la izquierda de lo posible”; no está entre democracia y revolución, sino en “democratizar la revolución y revolucionar la democracia”, como el mismo Boaventura afirma.

________________________________

Juan José Tamayo es profesor emérito honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid. Sus últimos libros son: Hermano islam (Madrid, 2019) y La Internacional del odio. ¿Cómo se construye? ¿Cómo se deconstruye? (Icaria, 2021, 2ª edición).

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9 Comentarios
  • Carlos Quesada Carlos Quesada 24/07/21 09:32

    Coincido en que lamentablemente las izquierdas no suelen estar prestas para la reflexión y con que sin reflexión se impone la repetición cansina de eslóganes intemporales que la someten a la dictadura de lo dado. Frente a la instalación en lo dado, las izquierdas deberían ´salir de su zona de confort mental y armarse de una teoría para una democracia compleja como la que formula Daniel Innerarity en su último libro. (ver entrevista en: https://elpais.com/cultura/2020/02/14/actualidad/1581674968_128416.html)

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  • caroche caroche 23/07/21 15:52

    Muy buen artículo y las frases finales son para enmarcar, algunos necesitamos leerlas varias veces para ver lo que encierran que es mucho.

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  • Herbert Herbert 23/07/21 13:53

    Urge reconstruir CENTRO IZQUIERDA descafeinado, obsoleto, opaco, caduco, trasnochado, reyezuelos políticos, que se agrupen 100% en "IZQUIERDAS PROGRESISTAS GLOBALIZADORAS Y PLURALES" en plena segunda década del Siglo XXI.

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    • Isabelle006# Isabelle006# 24/07/21 12:31

      URGE, SÍ. Sí la reflexión de las izquierdas derivara una y otra vez en el montaje atado y bien atado en lo que se ha convertido el Sistema de este país por la pusalimidad, conveniencia, farsa del único partido supuestamente izquierdoso que llegó al poder y no ha hecho sino políticas de zapa poniendo palos en las ruedas a sus adversarios políticos más a su izquierda, la reflexión tiene poco recorrido. No hay más que observar en qué situación y manos han estado los designios de este país, retraso cultural y político, ocultación de su memoria histórica, medios de comunicación afines con un poder desmesurado, instituciones parasitadas por el tándem PSOE-PP y un poder desmesurado de la Iglesia Católica Vaticana.

      Pese a todo esto, tengo que reconocer que su artículo y todos lo que escribe me llegan, los leo con enorme interés y escucho siempre que puedo sus conferencias, es usted un excelente referente para mi.

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  • Orbegozo Orbegozo 23/07/21 11:02

    Me lo he leido dos veces.
    Y al final, me parece tan complicado ser de izquierdas, que tras 60 y pico años de intentarlo, he decidido hoy y aquí, "rendido y desarmado" ser solo, pensionista, ácrata, ateo, amoral, agnóstico digital, poliamoroso de ambas manos, y futuro aspirante a la plaza de Sumo Pontifice, cuando al argentino, le "pasen la cuenta".
    O en su defecto, segúr como hasta ahora escupiendo a la tele, cuando sacan a Casado y su troupe de payaso.
    Porqué si es tan complicado ser de izquierdas, que hay que estudiar algebra cuántica, yo me quedo con ser solo, anti-fachas para lo que solo hay que saber una o dos docenas de sinónimos floridos de "hijoputa2 y lanzarlos con certera puntería a la tele cuando salen los faciosos de turno.


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    • Maestro Galiano Maestro Galiano 24/07/21 09:46

      Esa es precisamente la postura reflexiva de la izquierda actual y por eso estamos donde estamos. Perder el norte en la batalla lleva necesariamente a la práctica de la teoría del caos. No están difícil. Se trata sencillamente de cuestiones de coherencia y vigor frente al nihilismo social. No olvide que los del lado contrario mantienen vivas sus fundaciones y su vigor guerrero. Tienen mucho que perder y les va la vida en ello. Cuentan con el poder del dinero sirviendo a los dos señores y sacando rédito de su i solidaria filosofía. Por ello el abandono de la trincheras por conduce a la muerte. La izquierda lucha por los demás, especialmente por los débiles. Los nihilistas luchan por ellos mismos al igual que el capitalismo salvaje y a mi no me gustaría luchar en la misma trincheras.

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  • noencaja noencaja 23/07/21 10:22

    Excelente artículo con el que coincido en gran medida. La ausencia de reflexión arrastra a la izquierda a la tiranía de lo dado y lo dado es resultado de un estado de cosas previo con lo cual la deriva termina siendo conservadora. Fantastica la propuesta de Bloch: “Si la teoría no coincide con los hechos, peor para los hechos”. También es fundamental que la perspectiva global esté presente como parámetro a la hora de concebir cualquier programa en vez de perderse siempre la política en el ombliguismo nacional. En este sentido es clave como lucha anticolonial ir avanzando hacia algún tipo de gobernanza global, radicalmente democrática, capaz de someter al capital, unica perspectiva creíble, desde mi punto de vista, de superar el capitalismo.

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  • Asun751 Asun751 23/07/21 09:57

    Muchas gracias por el artículo. Quiero más!!!

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  • MIglesias MIglesias 23/07/21 09:43

    Caigo rendida ante este artículo. Muchas gracias Sr. Tamayo.

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